Necesitamos una revoluci贸n capitalista





La edici贸n de la Economista del 15 de noviembre propugnaba una revoluci贸n del capitalismo. Despu茅s del combate a los monopolios en los ferrocarriles y la energ铆a a principios del siglo XX, de la apertura del mercado europeo a la libre competencia defendida por Margaret Thatcher y de la liberalizaci贸n llevada a cabo por Ronald Reagan, la econom铆a mundial necesita una nueva revoluci贸n capitalista.





Una lectura del art铆culo nos esclarece como actualmente pocas empresas, con ganancias cada vez mayores, dominan los respectivos mercados distorsionando los precios e impidiendo la entrada de nuevos actores. Un comportamiento que se opone a la innovaci贸n y que s贸lo el incremento de la competencia, la esencia del capitalismo, puede corregirse.

El sistema tal como est谩 estructurado presenta problemas que no son meramente econ贸micos. Las desigualdades, la discrepancia entre los beneficios de las empresas monopolistas y los salarios o la muerte de otras empresas, que se ven impedidas de funcionar en un mercado distorsionado, est谩 de nuevo conduciendo buena parte de la poblaci贸n de los Estados occidentales hacia los brazos de ideolog铆as que cuestionan las libertades individuales. El riesgo de las fuerzas extremistas, que se sostienen en el miedo y la furia de las poblaciones, llegar a la gobernanza de los Estados es cada vez mayor.

En el discurso que Margaret Thatcher pronunci贸 en la conferencia del Partido Conservador el 10 de octubre de 1980, la entonces primera ministra dijo: "Hay muchas cosas que hay que hacer para establecer esta situaci贸n en la carretera para la recuperaci贸n, y no me parece una recuperaci贸n econ贸mica y el gran paso que Thatcher dio para incrementar ese gusto, deleite y satisfacci贸n por conseguir algo fue liberar la econom铆a, el capitalismo, los monopolios estatales. Thatcher quer铆a un Reino Unido donde todos los que lo desearan pudieran invertir, innovar, montar empresas, competir unos con otros en libertad. Para Thatcher s贸lo de esa forma las personas lograr铆an ser autosuficientes y capaces de superar las dificultades. Porque una econom铆a sana es la base de una sociedad sana.

El art铆culo en Economist, por ser relativo a la econom铆a a nivel mundial, menciona el caso de Facebook, de Google y de otros mercados tan distorsionados por empresas monopolistas, o casi monopolistas, que desaninan a quien desea tal esp铆ritu de independencia y de placer por el 茅xito, que es fruto del m茅rito propio. Sin embargo, Portugal y mirando la situaci贸n no escapa a la realidad muy retratado por la revista brit谩nica.

Por aqu铆, el gobierno de Ant贸nio Costa, apoyado por el BE y el PCP, concluy贸 tres a帽os de gobernanza. Como era de esperar Costa y sus ministros saltaron de satisfacci贸n ante tama帽o 茅xito. Ya tuve la oportunidad de referirme a cu谩nto del 茅xito logrado por M谩rio Centeno con las cuentas p煤blicas tiene pies de barro y se puede desmoronar en cualquier momento. Pero hay otro aspecto que Jos茅 Gomes Ferreira, dijo, y muy bien, hay d铆as en el SIC: perfil estructural de la econom铆a portuguesa no ha cambiado en estos tres a帽os. El pa铆s volvi贸 a apostar en el inmobiliario y en la construcci贸n con financiamiento bancario. En estos tres a帽os, ya pesar del momento de ser propicio para ello, no surgieron empresas que estuvieran m谩s all谩 de la coyuntura, sino restaurantes y alojamientos locales. Poco o nada es sostenible. La mayor铆a de las empresas se encuentra descapitalizada y depende de la financiaci贸n p煤blica que, al alimentar mercados caducos, impide la innovaci贸n e invita a los ciudadanos al embasbado y apat铆a en vez del gusto por la independencia.

Tambi茅n por aqu铆 necesitamos una revoluci贸n capitalista. No m谩s el capitalismo de las empresas con v铆nculos al Estado, no m谩s el capitalismo impuesto por una banca protegida por el poder p煤blico y que no financia quien innova, sino los que se limitan a ir detr谩s del lucro f谩cil, pero ef铆mero de los negocios ya probados en el pasado , poco productivos y que dejan un rastro de deuda para ser pagado despu茅s. Necesitamos libre competencia y menos apoyos p煤blicos. El motor de la econom铆a es la innovaci贸n, el surgimiento de nuevas empresas, de nuevos proyectos; no la satisfacci贸n de trabajar en una gran empresa con mercado asegurado, pero el gusto por conseguir algo mayor. Nada es m谩s poderoso que la voluntad de un ciudadano libre. Libre de los monopolios y de una econom铆a desvirtuada por los intereses de las corporaciones. Nada ser铆a m谩s revitalizante para los ciudadanos que una revoluci贸n capitalista.





abogado

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac铆 en Cuba pero resido en Espa帽a desde muy peque帽ito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes茅 por el periodismo y la informaci贸n digital, campos a los que me he dedicado 铆ntegramente durante los 煤ltimos 7 a帽os. Encargado de informaci贸n pol铆tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:聽https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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