Nadie recuerda las promesas que hizo Venezuela sobre el √ļltimo Carnaval





El 23 de febrero de 2019, la capital del mundo era una ciudad colombiana en la frontera con Venezuela.





C√ļcuta reuni√≥ a magnates, funcionarios gubernamentales, activistas, periodistas y miles de simpatizantes que pensaban que estaban celebrando el comienzo del fin de la era bolivariana.

Exactamente un mes antes, casi todo el mundo occidental había elevado virtualmente a Juan Guiadó a la presidencia.

Un movimiento articulado en gran parte por un casi desconocido, el reci√©n instalado Ernesto Ara√ļjo.

El cambio de régimen en Venezuela habría garantizado al diplomático un lugar destacado en el cuadro de honor de Itamaraty. Habría sido comparado inmediatamente con Antonio Francisco Azeredo da Silveira.

Al alentar al gobierno de Ernesto Geisel en 1975 a ser el primero en reconocer al gobierno independiente de Angola, el legendario canciller proyectó a Brasil hacia una nueva era.

Despu√©s de un a√Īo, es dif√≠cil cuantificar la magnitud de este primer gran fiasco bajo el gobierno de Bolsonaro.





Despu√©s de sucesivas victorias p√≠rricas y humillaciones menores, Guiado, un √≠cono para algunos, estafa para otros, contin√ļa siendo golpeado en la espalda por los poderosos. Pero nadie cree en su habilidad para cambiar el rumbo.

De hecho, el dictador venezolano Nicolás Maduro no solo resistió una serie de insurrecciones armadas y sanciones internacionales, sino que también inauguró un modelo social completamente nuevo.

El ejecutivo abiertamente socialista entreg√≥ el control de los ricos enclaves de Caracas a las compa√Ī√≠as de seguridad privadas e ignor√≥ las leyes fiscales y laborales, los controles de precios y cambios.

En plena recuperaci√≥n econ√≥mica, la capital venezolana opera como un para√≠so fiscal donde el d√≥lar es la moneda. El Carnaval de este a√Īo promete ser el mejor de la √ļltima d√©cada.

Si Caracas es Dubai, el resto del país es Somalia. Los paramilitares apoyados por el crimen organizado han asumido el monopolio de la violencia y el territorio en lugar de las autoridades oficiales.

La poblaci√≥n rural est√° aprendiendo a vivir sin la presencia del Estado. Etapa de la revoluci√≥n, C√ļcuta se ha establecido como el principal punto de cruce para los casi 1,5 millones de refugiados venezolanos que residen en Colombia.

Nadie recuerda las promesas hechas en el √ļltimo Carnaval.

Inconcebible incluso para los más pesimistas, la distopía venezolana tiene todo para continuar. Los estados fallidos y marginados no están necesariamente condenados.

El gobierno libio, Muammar Gaddafi, que entró en la mira de los Estados Unidos después del ataque Lockerbie de 1988, se prolongó durante casi dos décadas hasta que fue derrocado brutalmente en 2011.

En √Āfrica subsahariana, innumerables aut√≥cratas se han perpetuado en el poder, controlando poco m√°s que la capital y las regiones ricas en recursos naturales.

El a√Īo pasado demostr√≥ que Maduro, el horrible gobernante, es un maestro del arte de la supervivencia.

En un ambiente de euforia, decidi√≥ anticipar el feriado del Carnaval este a√Īo y, con un toque de sadismo, pidi√≥ a los venezolanos que renueven sus energ√≠as.

Brasil debe acostumbrarse a la idea de que hay un estado fallido firmemente instalado en su frontera.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *