Morir de trabajo: sufrimiento y suicidio en el mundo del trabajo





¿Estaríamos arriesgando nuestras vidas por el salario que recibimos? Datos recientes revelan que cada día son más las personas que enferman por las frustraciones que provocan los entornos laborales tóxicos y esto incluso contamina sus ganas de vivir. Incluso en el siglo XXI, con tantos recursos a su disposición, El agotamiento físico y mental en el trabajo ha contribuido a trastornos psicológicos, ideación suicida y muertes por suicidio.. Desafortunadamente, la crisis socioeconómica y de salud que estamos viviendo solo tiende a empeorar las cosas.





Dedicamos alrededor de dos tercios de nuestro tiempo diario al trabajo, cuando no en loco, indirectamente con planes, mensajes y desplazamientos. Con eso, quedan pocas horas del día para dedicarnos a actividades que aporten relajación y minimicen el dolor de la rutina. Cuando una persona trabaja en condiciones difíciles y tiene la intención de quitarse la vida, esta idea refleja el deseo de terminar un ciclo de sufrimiento. En esos momentos, es crucial encontrar sentido a lo que somos y hacemos y recuperar la comprensión de cuánto vale la vida.

LOS suicidio se ha convertido en un problema mundial en los últimos años. Desde el 10 de septiembre de 2003, recordamos aún más la causa con la Día mundial para la prevención del suicidio. La fecha se refiere a la muerte del joven Mike Emme, quien se suicidó en 1994 en su Mustang amarillo. En el funeral, amigos y familiares distribuyeron tarjetas amarillas y cintas, inspirando la adopción del color para la campaña.

Hoy hablamos de Septiembre amarillo. En Brasil, entidades como el Centro de Valorização da Vida (CVV), la Asociación Brasileña de Psiquiatría (ABP) y el Consejo Federal de Medicina (CFM) comenzaron a difundir la campaña desde 2015. Es un tema que no podemos dejar de abrazar.

El suicidio es la segunda causa principal de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años en el mundo actual. Y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el 90% de los casos podemos identificar los motivos del pensamiento suicida y prevenir su desenlace con medidas oportunas y responsables y ayuda especializada. En este sentido, necesitamos disipar mitos como “quien intenta no lo hace”, “hizo eso para llamar la atención” o “el suicidio ocurre sin previo aviso”. Debemos estar atentos a las señales y conductas que denuncian la ideación suicida, muchas veces expresadas en frases como «No puedo más» o «Prefiero estar muerto».

Continúa después de la publicidad

En 2017, el Ministerio de Salud publicó un estudio que aborda las principales características del problema en nuestro país, donde alrededor de 11.000 personas se quitan la vida cada año, en su mayoría hombres. La encuesta encuentra un aumento en la tasa de suicidio entre 2011 y 2015, así como un aumento en las autolesiones: el 69% de los intentos de suicidio ocurren en mujeres en comparación con el 31% en hombres, y los medios más utilizados son el envenenamiento y la intoxicación.





El vínculo entre el suicidio y el trabajo es complejo. Los datos obtenidos se producen generalmente por segmentos y no siempre reflejan la realidad. En muchos casos, las personas que sufren en su entorno corporativo o institucional no informan ni hablan de ello. Sin embargo, sabemos que enfermedades profesionales – desde lesiones por esfuerzo repetitivo (RSI) y dolor crónico hasta trastornos psiquiátricos y síndrome de burnout – puede llevar al individuo al suicidio si no se diagnostica y trata adecuadamente. Por tanto, el contacto con el profesional sanitario es fundamental en este proceso de búsqueda de las causas y envío de soluciones para paliar el sufrimiento físico y psicológico.

El exceso de tareas combinado con una gestión insensible y agobiante es un tema que se ha agravado con la pandemia y las nuevas condiciones de trabajo a distancia, la incertidumbre del empleo y el riesgo y el aumento del desempleo. Es común observar la ausencia de acciones efectivas por parte de las empresas en lo que concierne a la salud de los trabajadores, sin contar los casos de bullying y agotamiento.

Los programas privados y las políticas públicas robustas para promover un ambiente laboral saludable (presencial o remoto) nunca han sido más importantes, como lo ha sido el fortalecimiento de los Centros de Acción Psicosocial (CAP) y la implementación de la Política Nacional de Prevención de Autolesiones y Suicidios. . No podemos quedarnos quietos. El trabajo no puede verse como una fuente de sufrimiento.

* Karina Uchôa es investigadora en el campo de la calidad de vida en el trabajo y profesora de derecho.

Continúa después de la publicidad

Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *