Monumento a Odebrecht en Lima



Noches mal dormidas afligen mandarines de la política peruana. La justicia recibió el acuerdo de colaboración con Odebrecht y, en las próximas semanas, deben comenzar a aparecer detalles sobre cómo los 29 millones de dólares (US $ 29,8 millones) habrían sido distribuidos, ecuménicamente, a partidos y políticos.

La lista de acusados ​​incluye a cuatro de los cinco ex presidentes vivos, la líder de la mayor fuerza política nacional -la diputada Keiko Fujimori-, la ex alcalde de Lima Susana Villarán y otros peces de gracia.

"Es la versión peruana de la" delación del fin del mundo ", que dejó Brasilia de ojo abierto a lo largo de 2017. En Brasil, los resultados fueron pífios: después de un año, de los 415 citados, uno fuera condenado. Pero la situación en Lima parece diferente.



Cuando fue abierta la delación brasileña, buena parte de los secretos ya había sido filtrada a la prensa y el grueso del material fue para el final de la fila de la Lava Jato. Los peruanos todavía saben poco y, al parecer, los investigadores tienen prisa.

El Ministerio Público local y la compañía brasileña firmaron el acuerdo en febrero y, hace dos semanas, sus 147 mil páginas llegaron a la justicia. Odebrecht debe pagar 180 millones de dólares para volver al país.

Se estima que, sólo al año siguiente al estallido del escándalo, obras paralizadas comieron 1.5 punto porcentual del PIB y 150 mil empleos en el país.

Mientras la delación no viene, los peruanos continúan viendo el resurgimiento, en cámara lenta, del viejo orden político local.

Cuando Odebrecht contó a las autoridades brasileñas sobre su campaña de 2006, el ex presidente Alan García negó y golpeó el pie: "Otros se venden. Yo no".

La semana pasada, la prensa publicó comprobantes de transferencias de la empresa, a través de veleros, al partido de García ya un ex ministro -prohibido de dejar el país- que sería su operador. En noviembre, el ex presidente intentó sin éxito asilo en la embajada uruguaya.

También la semana pasada, investigadores fueron a Bahía detrás de informaciones sobre caja dos la ex alcaldesa de Lima. El dinero habría ayudado a Villarán a derrotar una consulta popular para sacarla del cargo en 2013. La cadena es su destino más probable.

Y el miércoles (10), el ex presidente Pedro Pablo Kuczynski fue arrestado preventivamente. Elegido con la imagen monótona de un tecnócrata septuagenario, PPK sobrevivió a un impeachment, pero tuvo que renunciar. Odebrecht era cliente de Westfield Capital, su consultoría.

"Será necesario construir un monumento a Odebrecht", comentó el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, agradecido a la compañía por "arrojar luz" sobre la corrupción.

Pero el caso peruano es singular en dos sentidos. Primero, en el acceso a la información. Colombia y Argentina, por ejemplo, no hicieron acuerdo con la compañía.

El Ministerio Público de Brasil se niega a compartir datos sin tener garantías de que ellos no serán usados ​​en nuevos procesos contra ejecutivos, lo que violaría la colaboración brasileña -compromiso que colombianos y argentinos no pueden asumir.

Segundo, voluntad política. El apoyo popular y el liderazgo del presidente Martín Vizcarra han empujado adelante el proceso. Con el Congreso jugando contra, Vizcarra puso en referendo cuatro reformas y llevó el 80% de los votos. El procurador general, al intentar marear la investigación, cayó. Sin eso, sólo queda un monumento a la impunidad.


Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebookhttps://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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