Migración y asilo: entre derecho(s), valores y política(s)





En 2024, Portugal votará… dos veces. Primero en marzo, para las elecciones legislativas. Luego, en junio, para las elecciones al Parlamento Europeo. Sin embargo, los resultados electorales en Suecia en 2022 y, más recientemente, en Suiza y Países Bajos, son “sorprendentes” y demuestran cómo hay cuestiones que no podemos relegar simplemente a un tema. tabú.





La migración y el asilo son uno de ellos. Son una realidad que es importante gestionar, más que una crisis que pueda resolverse o superarse. Son una cuestión de derechos y valores, no sólo de quienes desde allí vienen, sino también de aquellos que aquí se encuentran.

Y son también, y hoy sobre todo, una cuestión política y de políticas. Primoporque el derecho a la protección y a la apertura a los demás no prescinde de una reserva de posibleque caracteriza toda política. Segundo, porque implican valores y a menudo implican situaciones de conflicto (donde la libertad religiosa positiva y negativa asume un papel particular). Y naturalmente impactando en los votos de los ciudadanos… Tercio, porque implican concesiones y solidaridad. Y habitaciónporque rápidamente tienden a convertirse en un “arma política”.

No nos referimos necesariamente a la cuestión de migración armada. No, al menos, con el significado que entre nosotros –la Unión Europea– adquirió, tras el “patrocinio” de la migración irregular masiva por parte del gobierno bielorruso, y que estuvo en el origen, de hecho, de la adopción de una Propuesta de Reglamento sobre la respuesta a situaciones de instrumentalización en el ámbito de la migración y el asilo.

Nos referimos, más bien, a una división fracturada del discurso político en materia de migración y asilo. Una división entre la exploración populista de narrativas (de miedo y desconfianza) por parte de algunos, y el silencio manifiesto de otros, este último, a veces por temor a una interpretación sesgada de las palabras en el contexto de una cancelación de libertad(es)a veces por el sentimiento de verdadera impotencia ante una realidad cuyos dilemas pesan más que las respuestas.

En la Unión Europea, y tras intentos fallidos de reforma, el Nuevo Pacto sobre Migración y Asilo ha sido visto como un una ultima oportunidaden un contexto que califica de “emergencia”, aunque no de “crisis”.

Sin embargo, si es cierto que se trata de un tema que, por su complejidad y los principios sobre los que trabaja (o que pretende abordar), promover por la fuerza), tiene una dimensión europea, sus efectos se dejan sentir principalmente a nivel de los Estados miembros. Y también son los Estados miembros los principales responsables de garantizar que la protección (de algunos) no descuide la protección (de otros), desde una perspectiva de tolerancia como respeto. Mientras calle de doble sentido. Y sólo tiene sentido cuando es recíproco. No sólo para aquellos que bienvenidopero, y también, para aquellos que Son bienvenidos.





Al final se verá que el problema no reside exactamente en la migración o el asilo. Uno, por su importancia económica y social. La segunda, porque su tratamiento es a la vez imperativo moral y jurídico.

Al final todo residirá, más bien, en la gestión y diferenciación de realidades. Entre el asilo y la migración. Entre migración legal e ilegal. Entre un marco político-jurídico seguro y ágil, no agnóstico a criterios y preocupaciones de racionalidad, capacidad y, sobre todo, inclusión social. Y otro (el encuadre), que pretende responder a todo, acaba resultando defectuoso en todos los frentes.

De todos modos, la lista podría continuar: entre la actividad humanitaria de búsqueda y rescate y los grupos del crimen organizado de traficantes de migrantes y traficantes de personas. Entre la celebración de alianzas con terceros países (de origen, tránsito y destino) para fortalecer capacidades y promover campañas de información (por ejemplo), y el intento apresurado de alcanzar acuerdos de dudosa eficacia y cuestionable legitimidad.

La migración y el asilo son, en efecto, cuestiones complejas. Y poco dadopor lo tanto, a discursos fáciles.

Parte de esta complejidad, sin embargo, puede mitigarse con el apoyo de la Política y el Derecho, de los Estados y de la Unión, y es importante que, en el camino, no olvidemos las premisas: derechos y valores. Pero, y también, la importancia de una percepción realista de lo que es posible, con anticipación a los efectos potenciales del olvido del Estado-comunidad de personas y de Europa-comunidad de valores.

La perpetuación del silencio sólo será un ingrediente adicional para el empeoramiento de lo que ahora se está convirtiendo en un status quo: señalización, para algunos, de fracasos y problemas traducidos en marcos simplistas y a menudo inhumanos. En definitiva, como arma política. Hay otras maneras…

Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebookhttps://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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