Más una reflexión sobre las familias del gobierno





Hace una semana que la prensa comenta la endogamia del gobierno. Nunca un consejo de ministros ha sido cruzado por tantas relaciones de parentesco. Sin embargo, ya mucha gente explicó el mal aspecto y las serias inconveniencias de la situación, y no vale decir que Trump también tiene una hija y un yerno, a menos que la presidencia americana sea ahora patrón de virtud para el PS. También no vale menospreciar todo esto como simple coincidencia: no, no sucede por casualidad que los ministros sean parientes unos de otros. Pero el punto más importante de esta historia es otro: es que todas las reparaciones habrán sido ciertamente previstas por nuestros gobernantes. Sin embargo, optar por promover a la hija, dar el lugar a la mujer, elegir al marido, seleccionar al hermano, premiar al viejo amigo. Es obvio que el precio político de arriesgar un aire de nepotismo pareció más bajo que el de buscar personas fuera del círculo familiar de los ministros. Es sobre esto que es importante reflexionar.





Estos ministros andan por el gobierno desde hace casi medio siglo. Vinieron en 1995 con Guterres, como secretarios de Estado y asesores. En 2005, regresaron con Sócrates, los secretarios de Estado ya como ministros y los asesores como secretarios de Estado. En 2015, se instalaron de nuevo en los gabinetes. Podrían haber ido a buscar caras nuevas. Pero sin salir de los suburbios de la amistad íntima, del matrimonio o de la consanguinidad: el núcleo se reproduce a sí mismo, a través de relaciones familiares y de visitas allá de casa. Todo esto va mucho más allá del problema del corporativismo que genera dinastías de médicos, abogados y catedráticos. Una hija de médico ser médica es una cosa; una hija de ministro es ministra en el mismo gobierno en que el padre es ministro es otra cosa. En el primer caso, es una cuestión social; en el segundo, es una cuestión política.

En la misma semana, el presidente de Azerbaiyán nombró a la mujer vicepresidenta. No hace falta que decir que Portugal no es Azerbaiyán. Pero como en Azerbaiyán, el parentesco gubernamental sugiere un grupo restringido y desconfiado. Este es el punto de importancia histórica: después de casi veinticinco años de poder, este gremio de oligarcas PS, el más exitoso de la democracia portuguesa, se cierra cada vez más en sí mismo.

Esto tiene obviamente una razón de ser. En 1995, Guterres y sus amigos llegaron con una idea: la llamada Tercera Vía. En 2001-2002, todo fracasó, con el primer estrangulamiento financiero del Estado. En 2003, el caso Casa Pia les convenció de que estaban siendo perseguidos. En 2005, volvieron con un plan de control puro y duro. Bajo Sócrates, operaron a la bruta. Bajo Costa, intentaron ser "hábiles". El método, con más o menos terciopelo, fue siempre el mismo: el dominio del Estado, y el dominio del Estado sobre la sociedad y la economía. Ahora bien, en un proyecto de éstos, el partido importa naturalmente menos que el clic, y la comunión doctrinal cuenta menos que la relación personal. De ahí que su área de reclutamiento no vaya más allá de viejos amigos, antiguos protegidos, y, por supuesto, parientes.

El nepotismo gubernamental define el estado de la nación: una democracia capturada por una facción política de tipo familiar, dedicada, en un tiempo de estancamiento mal disfrazado por la coyuntura internacional, a vincular a sí los grupos de interés instalados en el Estado, en las grandes empresas, bancario. Demasiado frágiles, las instituciones y la sociedad civil no son obstáculo para este señorío tercermundista. PCP, BE y el PSD de Rui Río ya a poco más aspiran que a aliarse a las familias del poder. Enfraquecida, manoseada, sin voz, a no ser la voz inorgánica de las redes sociales, la sociedad aguanta. Estamos así.





Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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