MAS-IPSP, una estructura de resistencia





¬ęSomos Jenecher√ļ, somos fuego, el fuego que nunca se acaba¬Ľ





David Choquehuanca, vicepresidente electo.

El 18 de octubre, los bolivianos enfrentaron un proceso electoral que fue pospuesto en tres ocasiones por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) debido a la pandemia Covid-19, precisamente en un pa√≠s azotado por el virus: con casi 141.167 infectados y m√°s de ocho mil muertos. , una tasa de ca√≠da del 11,11% del Producto Interno Bruto (PIB) y la ausencia de pol√≠ticas p√ļblicas eficientes para enfrentar la crisis de salud.

Pese a este escenario, el 87% de los bolivianos participó en estas elecciones y el Movimiento Al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) repitió una nueva victoria electoral, esta vez con más del 55% de los votos, dejando atrás al Comunidad Ciudadana, 29% y Creemos, 14%.

Así, el binomio masista formado por Luis Arce y David Choquehuanca se superpuso al movimiento ciudadano 2019 que condenó el fraude electoral, la ausencia de Evo Morales en las urnas, y la segunda vuelta virtual anunciada por los encuestadores y esperada por la oposición.

Uno de los factores más relevantes para este triunfo fue la reconfiguración interna del MAS tras la renuncia de Evo Morales y la dirección de este partido, y la construcción de alianzas basadas en la profundización de la división étnica y regional.

Luego de la interrupci√≥n presidencial en 2019, MAS se qued√≥ sin liderazgo visible en la Legislatura y en las calles. El gobierno de transici√≥n de Jeanine A√Īez inici√≥ una persecuci√≥n pol√≠tica a los l√≠deres y funcionarios masistas y desmantel√≥, moment√°neamente, ese partido.





Sin embargo, a diferencia de las alianzas pol√≠ticas que surgieron en el √ļltimo a√Īo para presentarse a las elecciones, como Comunidad Ciudadana y Creemos, el MAS tiene desde su fundaci√≥n una estructura pol√≠tica comunitaria y sindical, que a lo largo de los a√Īos se ha consolidado como partido. poco convencional, representada por MAS-IPSP como acr√≥nimo a efectos electorales y el Pacto de Unidad, que aglutina a las organizaciones sociales afines a este partido y define estrategias para defender el proceso de cambio, como estructura popular.

El MAS naci√≥ como un movimiento pol√≠tico (1994) de organizaciones campesinas ind√≠genas, y luego del primer gobierno (2006) lleg√≥ a aglutinar a un gran n√ļmero de sectores sindicales, obreros, empresariales y de clase media, ya sea por afinidad ideol√≥gica o por un l√≥gica de intereses.

Una de las principales razones por las que este partido logró la hegemonía electoral a nivel nacional fue la formación de nuevas alianzas con sectores conservadores y opositores de Evo y MAS, que se ubicaron territorialmente en el oriente boliviano. Así, el partido de los movimientos sociales se convirtió en una máquina electoral en manos de un líder caudillista y con una democracia interna débil, pero con una militancia leal.

Para las elecciones de 2019, la figura de Evo y la falta de renovación del liderazgo hicieron que el MAS sufriera un profundo desgaste. La reelección de Morales, por cuarta vez consecutiva, a las elecciones contra los resultados del referéndum 21F, empezó a mostrar el carácter autoritario de este gobierno, y se han ido esas alianzas con los sectores conservadores, sin militancia y sin lealtad a este partido. El Pacto de Unidad también sufrió de desgaste, porque gran parte del liderazgo fue burocratizado en puestos gubernamentales, sin ninguna renovación.

Sin Evo, luego de la crisis política y social, durante los primeros meses hubo muchas contradicciones internas en el MAS, principalmente entre quienes optaron por exiliarse y quienes no renunciaron a sus cargos. Uno de esos momentos fue la selección del binomio presidencial.

En Bolivia, y en la militancia serrana, apoyaron una candidatura campesina indígena, encabezada por David Choquehuanca, exministro de Relaciones Exteriores, y el joven líder de los productores de hoja de coca en El Chapare, Andrónico Rodríguez, alejándose así clase media, quienes fueron condenados por las bases del partido por su distanciamiento del proceso de cambio.

Sin embargo, como en otras elecciones, los candidatos finalmente fueron nominados por Evo y la c√ļpula de este partido en el exilio, y as√≠ naci√≥ el binomio Arce-Choquehuanca.

El binomio MAS intent√≥ escapar del fantasma de Evo para recuperar el apoyo de la clase media, pero Evo, adem√°s de ser el l√≠der de campa√Īa del MAS, acompa√Ī√≥ este proceso electoral en Argentina. Las plataformas sociales fueron el nuevo espacio de interacci√≥n, especialmente con el movimiento de productores de coca y las organizaciones fundadoras de este partido y arraigado en El Chapare.

Estos desafectos solo pueden ser superados por un enemigo com√ļn: una fuerza de oposici√≥n profundamente racista y discriminatoria encarnada por el gobierno de √Ā√Īez. Hasta 2002, el embajador de Estados Unidos, Manuel Rocha, fue el mejor l√≠der de campa√Īa del MAS, en este proceso electoral fue la oficina de √Ā√Īez, y principalmente su ministro de gobierno, Arturo Murillo, quien asumi√≥ este rol. Porque, lejos de construir lazos para resolver problemas pol√≠ticos y sociales, profundiz√≥ las rupturas √©tnicas y regionales que caracterizan a Bolivia.

En 2019, el MAS hab√≠a perdido el apoyo popular en las calles, pero en agosto de este a√Īo comenz√≥ a rearticularse y a aglutinar las fuerzas sociales que estaban fuera del partido – pero dentro del Pacto de Unidad – para garantizar la fecha de las elecciones nacionales y Impedir la extensi√≥n del gobierno de A√Īez.

Adem√°s, se estableci√≥ una alianza inusual con el sector campesino ind√≠gena liderado por Felipe Quispe ¬ęEl Mallku¬Ľ, quien hist√≥ricamente fue cr√≠tico con el proceso de cambio. Sin embargo, se gener√≥ una alianza impl√≠cita frente a pol√≠ticas p√ļblicas y discursos discriminatorios, que solo amenazaban la econom√≠a en las zonas rurales y los pobres. Entre ellos, uno de los m√°s pol√©micos, el final del curso escolar.

Estos enfrentamientos internos y externos sirvieron para reconfigurar una nueva visi√≥n dentro del MAS de la ¬ęno subyugaci√≥n¬Ľ interna del Pacto de Unidad. Un pacto que, seg√ļn los comunicados de las organizaciones, ayuda a aglutinar todas las fuerzas sociales originarias, basado en la renovaci√≥n del liderazgo como promesa de futuro. Tanto dentro del partido como dentro de las organizaciones, para convertirse en un partido que logre seducir la lealtad del voto de la clase media.

El MAS, una vez m√°s, aprovech√≥ su estructura org√°nica y las pr√°cticas que le dieron su primer triunfo electoral en 2005: una campa√Īa puerta a puerta y m√≠tines masivos -pese a la pandemia Covid-19-, sin contar, esta vez, con la aparato estatal que ha apoyado las campa√Īas de Evo durante los √ļltimos 14 a√Īos.

Con todo ello, lograron capitalizar el desgaste de las alianzas opositoras, que se enfocaron en un discurso de miedo y negación del otro, convergiendo, nuevamente, a los orígenes del MAS.

Traducci√≥n del espa√Īol por Maria Isabel Santos Lima

www.latinoamerica21.com, un proyecto plural que difunde diferentes visiones de América Latina.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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