Maria Velho da Costa: y ahora, ¬Ņc√≥mo llegar a tus talones?





Fue F√°tima para amigos y Mar√≠a para escribir. No eran la misma persona. Hab√≠a algo mon√°stico en su cuerpo delgado y su rostro pedregoso esculpido en una gran soledad: saber que no hay felicidad en la tierra y que los caballeros que la compran y la venden piensan que pueden enga√Īarse a s√≠ mismos. El trabajo que nos deja es como un gran poema filos√≥fico sobre habitar la tierra, caminar en los d√≠as, poner un pie delante del otro, pero sin saber qu√© zapatos usar.





… ¬ŅC√≥mo se lleva a una persona que va a escribir en la calle, que va a hacer eso principalmente, una persona femenina? ¬ŅCon los zapatos de Agustina (…)? ¬ŅComo las de Irene Lisboa (…)? Como Virginia Woolf (…), como las de Gertrud Stein, ¬Ņdos hebillas de diamantes de imitaci√≥n sin suelas?[[Casas Pardas]

Como se se√Īala en su diario en 1977, la escritora Maria Gabriela Llansol: ¬ęHoy, Teresa me habl√≥ de Maria Velho da Costa. ¬ŅEs una posible b√©guine, una de esas mujeres que sale, o …¬ę. De hecho, F√°tima era m√°s una monja que una escritora de panfletos de cualquier causa.

Maria Velho da Costa, quien ha sido una reclusa y en el proceso de (auto) borrado, no ha escrito desde Mayra, en 2008. Anunci√≥ que ser√≠a el √ļltimo y que estaba Sus amigos la vieron irse as√≠, desvaneci√©ndose lentamente como si avanzara por el paisaje, sin mirar atr√°s. Quiz√°s rezando a Cam√Ķes o cualquier otro escritor en el canon occidental con el que siempre ha hablado, o a cualquier cineasta, pintor o m√ļsico. Lo que es seguro es que despu√©s de la muerte de Agustina, la literatura portuguesa solo ten√≠a una fuente que brotaba agua salada de amor y, seg√ļn la palabra, los libros de Velho da Costa. Ella quien, como escribi√≥ Manuel Gusm√£o, ¬ęTradujo las voces de ese r√≠o al margen de otro que corre m√°s cerca de usted o de nosotros ¬ę.

Maria Velho da Costa a principios de los 70

Querer, como se ha hecho durante algunos a√Īos, resumir el trabajo de Velho da Costa en Nuevas letras portuguesas, y miembro de un tr√≠o donde tres escritores diferentes son, es apostar por el circo y los payasos, para no mirar de la manera dif√≠cil, el requisito del oficio de escribir, es querer reunir literatura y entretenimiento ideol√≥gico en el mismo paquete. Siempre es la misma spiel, ¬ęlas tres Mar√≠as, la vigilia organizada por Marguerite Duras, las v√≠ctimas eternas de la dictadura, el feminismo¬Ľ. Sin embargo, la dictadura termin√≥, Mar√≠a continu√≥ escribiendo libros dif√≠ciles que pocos leyeron o incluso notaron y ahora tenemos que pasar por alto la ¬ęimportancia de las Nuevas Letras …¬Ľ y el asunto est√° resuelto.





¬ŅPero qu√© hacer con esta Mar√≠a, tan discreta y tan atenta al mundo? A quien Eduardo Louren√ßo llam√≥ ¬ęheredero de √Ālvaro de Campos¬Ľ, por el brillo del lenguaje, el desciframiento de ¬ędentro¬Ľ en las historias contadas de manera intertextual, el tejido de met√°foras, de latencias, pintadas sobre un fondo desenfocado de realismo social. Que hacer con tu Maina Mendes, Rosa fija, Casas Pardas, Lucia Lima, con lo que ella lleva del Humus Ra√ļl Brand√£o y la letra de Camonia, que conoc√≠as como pocos?

Maria Velho da Costa y Agustina en Brasil con la escritora brasile√Īa Betty Milan. Foto: Didier Pruvot

F√°tima estaba con Helder Macedo en el gobierno de Maria de Lourdes Pintassilgo, 1979, y luego, con Gast√£o Cruz, era lector de Cam√Ķes y otros en el King‚Äôs College de Londres. Escribi√≥ guiones para cine, teatro, algo de poes√≠a, sin abandonar nunca el experimentalismo, que era un ¬ęismo¬Ľ que cultiv√≥, pero no el feminismo, como explica Helder Macedo:

Maina Mendes Es un libro pionero del feminismo que, en ese momento, a√ļn no exist√≠a (y tal vez todav√≠a no existe) porque, en lugar de tener una actitud de reclamo ¬ęfemenino¬Ľ, borra los l√≠mites entre los sexos. Maina es ¬ęmacho¬Ľ como solo una mujer puede serlo. Su silencio es la furia de una identidad imposibilitada por las circunstancias que destruyen a ambos sexos. MVC no es exactamente feminista. Se encuentra m√°s all√° del feminismo, como solo una mujer podr√≠a hacerlo. Sus retratos m√°s crueles (por ejemplo en Casas Pardas) son mujeres. Hay poca condescendencia para las v√≠ctimas (mujeres o no). Sus √ļltimos libros son sobre la desesperaci√≥n de la imposibilidad. Es escritora de futuros.

Lo que encontramos en el universo MVC es un di√°logo interminable con el trabajo de otros escritores, con pel√≠culas, m√ļsica, con referencias a la memoria colectiva. Ella misma ¬ędama de la antig√ľedad¬Ľ, como dir√≠a Bernardim Ribeiro, pero, al mismo tiempo, totalmente comprometida con el modernismo, la provocaci√≥n y la escritura como un juego de ajedrez; Sus palabras son un movimiento meticulosamente estudiado para convocar los impulsos, la libertad, lo inquietante, lo desconocido, las revueltas con las que se cuenta la vida, cuando uno sabe que la realidad siempre es otra cosa. De hecho, trataba las palabras m√°s como un poeta que como un novelista: conoc√≠a su futuro, las posibilidades infinitas, las mutaciones, su relaci√≥n inseparable que existe entre un lenguaje y la forma de tejer el tiempo y las circunstancias.

Maria Velho da Costa en una de sus √ļltimas apariciones p√ļblicas

Y el tiempo y las circunstancias han cambiado mucho desde la d√©cada de 1970 hasta el final del milenio y a√ļn m√°s despu√©s de eso. Y si, durante la dictadura, su trabajo fue juzgado y prohibido por perturbar el orden y el poder, en Democracia su trabajo fue juzgado por no cumplir con el orden y los poderes establecidos en la cultura portuguesa mientras tanto. Esa fricci√≥n, esas arrugas y pliegues, la tierra, la ruralidad ya no se consideran bien, y su barroco es una piedra en el camino de los editores y lectores.

A finales de los a√Īos 90, los editores y editores que se hicieron cargo del mercado con literatura egipcia, existencialismo, mala versi√≥n para el nuevo ciudadano urbano y consumidor, impusieron otro y m√°s fatal juicio sobre MVC: esto no obedece al nuevo buen gusto ni al tipo de rebeli√≥n que est√° de moda, esto no se vende, por lo que no importa. Solo que esta vez no hubo vigilias ni peticiones. Se olvidaron de ella. ¬ŅHubo alg√ļn premio? Hab√≠a. Todos los premios otorgados a los escritores cuando pasan de vivir a p√≥stumos. O, al menos, de los cuales se espera que est√©n satisfechos de s√≠ mismos y que ya no se molesten mucho. Los premios son perversidades, como sab√≠a Herberto, que rechaz√≥ las suyas.

Hace al menos dos décadas, MVC había dejado de interesar a los medios y lectores. Curiosamente, se anticipó un nuevo analfabetismo en el Congreso de Escritores de APE en 1976:

Escribir a la gente con entusiasmo triunfalista, imitándoles mal para que hablen y sientan, de modo que la vocación de preguntar sobre lo difícil y lo trabajado, poner fin al acceso de sus embriones a su propio patrimonio cultural complejo, sea ir a una misión. del colonizador ratificándolo
impuso el analfabetismo, reteniendo los instrumentos de creaci√≥n que a√ļn no puede, enga√Īando con el f√°cil aplauso de los explotados del sentido de exigir vida cultural, la misma impotencia para renovarse.

Y esto deber√≠a hacernos pensar en todos los que trabajan y piensan sobre la cultura en Portugal: ¬Ņc√≥mo dejas que una escritora como Maria Velho da Costa muera sola?

Le preguntamos a una joven poeta, Elizabete Marques, cómo es ver MVC a través de los ojos de aquellos que ahora llegan al mundo de la escritura:

El trabajo de Maria Velho da Costa me viene como un testimonio de una escritura radicalmente desobediente. Sin tener en cuenta las f√≥rmulas, los g√©neros, las categor√≠as, la escritura MVC surge como un llamamiento a la creaci√≥n revolucionaria, al mismo tiempo, ampliando los l√≠mites de lo que llamamos literatura y nuestra percepci√≥n del mundo. Hay un fragmento de Rosa fija que resume esta comprensi√≥n de la escritura: ¬ęla comida para legar ser√° simple como una palabra de desorden¬Ľ.

Lejos de los temas de la moda, muerta, ella estar√°, como Agustina Bessa-Lu√≠s; leyendo para unos Algunos felices. Aquellos que a√ļn aceptan ser sorprendidos, aquellos a quienes les gustan las palabras que permanecen en la boca, la polifon√≠a y la disonancia, palabras como c√°maras de eco de mil voces, el texto como un ejercicio de descifrado y terremoto. La gran pregunta ahora es ¬ę¬Ņqui√©n te pisar√° los talones si ni siquiera siente que ha llegado?¬Ľ

¬ŅCu√°ntas veces me ha exprimido el alma mezquina, volar, cuando le√≠a a Agustina cuando era adolescente? Porque los que est√°n en casa hacen m√°s milagros. Y m√°s abolladura. Pero el otro d√≠a mi alma fue apretada para leerme, nunca alcanzo mis talones otra vez. Como si fu√©ramos los que escribimos. No somos. Solo el uno al otro y a veces todos pasamos por un gran lugar que es uno de nosotros ¬ę[MVC[MVCEl mapa rosa]

Manuel Rivas

Fernando Rivas. Compagino mis estudios superiores en ingeniería informática con colaboraciones en distintos medios digitales. Me encanta la el periodismo de investigación y disfruto elaborando contenidos de actualidad enfocados en mantener la atención del lector. Colabora con Noticias RTV de manera regular desde hace varios meses. Profesional incansable encargado de cubrir la actualidad social y de noticias del mundo. Si quieres seguirme este es mi... Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/manuel.rivasgonzalez.14 Email de contacto: fernando.rivas@noticiasrtv.com

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