Luís Filipe Vieira y el Sport Seixal y Ruifica





Los √ļltimos episodios de la vida del Sport Lisboa e Benfica (SLB) deben ser vistos a la luz de un apodo y un apodo. Las figuras del presidente y del entrenador en el centro del c√©sped. Por una cuesti√≥n de jerarqu√≠a empecemos por el presidente.





A primera vista, el sobrenombre de infancia – el Ventilador – parec√≠a premonitoria de agitaci√≥n permanente. Como se deriva del sentido com√ļn, el ventilador es una especie de catavento. No para girar. S√≥lo que, como Adriano Moreira ense√Īa en relaci√≥n a la pol√≠tica, el eje acompa√Īa el movimiento de la rueda, pero no gira.

Ahora bien, el ventilador tambi√©n dispone de un mecanismo similar. Es posible mantenerla en la posici√≥n elegida. Contin√ļa haciendo viento, pero siempre en la misma direcci√≥n. Fue lo que ocurri√≥ despu√©s de que, inicialmente, el ventilador hab√≠a soplado para todos los lados. La √ļnica estrategia susceptible de secar el pantano de descr√©dito en el que el SLB estaba enterrado.

Pasemos ahora al entrenador. El apodo era atractivo. Vitoria no es sólo el nombre del águila que sabe morir en el emblema en día de juego. Recuerda un pasado de conquistas. Una cultura de vencer que paralizaba a los adversarios cuando entraban en el Estadio del Glorioso.

Verdad que el entrenador a√ļn no hab√≠a justificado plenamente el apodo cuando el presidente lo llam√≥. Hubo quien mirara con desconfianza el movimiento del ventilador. ¬ŅSer√≠a que el tornillo se hab√≠a averiado? La inestabilidad surgi√≥ como una amenaza.

Sin embargo, el presidente fue lesionado en la explicaci√≥n. Se trata de un nuevo paradigma. Rui Vit√≥ria era el hombre adecuado para rentabilizar la mina de diamantes del Seixal. Jes√ļs s√≥lo sab√≠a hacer milagros a costa de millones. Bien vistas las cosas no eran milagros. Los t√≠tulos quedaban por la hora de la muerte.

Los primeros meses de convivencia del apodo y del apodo no fueron f√°ciles. Por eso, no faltaron manos interesadas en desenroscar el tornillo del ventilador. En vano. Estaba obstinado en la nueva posici√≥n. El tiempo y las victorias, m√°s que las exhibiciones, hicieron el resto. Jes√ļs pas√≥ a formar parte del pasado y no por los mejores motivos. Los socios no perdonaban la afrenta del cambio al otro lado de la segunda circular.





Sin embargo, el peso del Seixal iba creciendo en el equipo principal y rindiendo a las arcas, al mismo tiempo que la selecci√≥n principal volv√≠a a contar con jugadores benfiquistas. No constitu√≠an la base como el presidente hab√≠a prometido, pero en fin, siempre era mejor que en el pasado reciente cuando las convocatorias no inclu√≠an ning√ļn elemento del club de la Luz.

Pero, para desasosiego del apodo, el apodo insist√≠a en una rentabilidad constante. La exigencia pas√≥ a ser desmedida. La discrepancia era inevitable. Prometer t√≠tulos, por encima de los europeos, no era compatible con la venta de los mejores activos. De ah√≠ el fracaso del penta. Por eso la campa√Īa desastrosa en la Liga de Campeones.

Como era de esperar, los socios despejaron el descontento sobre el entrenador. Se olvidaron que no cumplía el apellido porque había aceptado ser un funcionario ejemplar. Nunca había cuestionado. Había gestionado, aunque con errores tácticos, el plantel que le había puesto a disposición. El honesto padre de familia aceptaba ser el general prusiano de Vieira, aunque haciendo cuestión de cambiar el aire grosero por la bonomia.

Ante el historial, es probable que no haya sido la goleada de M√ļnich y los pa√Īuelos blancos semanales a dictar el alejamiento y la posterior readmisi√≥n de Rui Vit√≥ria. El ventilador parece estar aniquilado de la posici√≥n anterior. Un regreso dif√≠cilmente compatible con la apuesta en la formaci√≥n. El pasado como ejemplo.

Vieira justific√≥ la reversi√≥n de la decisi√≥n con una luz. Tal vez un sin√≥nimo de conciencia. La racionalidad a mandar callar la emotividad. Una excepci√≥n en el mundo del f√ļtbol.

El presidente aceptó la fama de ver más adelante. El problema es que, en la coyuntura presente, ve varios adversarios al frente. Una situación que no cosecha junto a los simpatizantes del club del águila. Estos quieren victorias. Conquistadas por Vitória o cualquier otro entrenador. No quieren oír hablar de la situación del club cuando Vieira llegó allí. Quieren el balón dentro de la portería de los adversarios. De preferencia muchas veces. Sin eso, será esta presión que va a dictar los cambios en el Sport Seixal y Ruifica.

La relaci√≥n entre el apodo y el sobrenombre es reh√©n del desempe√Īo de los artistas. Unos m√°s que otros. Pienso que.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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