Los Techs quieren silenciar discursos de odio, pero ¬Ņlo consiguen?





Cuando Mark Zuckerberg, de Facebook, pidió en una columna de opinión publicada el mes pasado la reglamentación de contenidos nocivos en internet, los republicanos en Washington expresaron su indignación por estar en pleitos de regulación de la expresión.





En cuestión de horas los lobbies de la empresa comenzaron a transmitir otro mensaje a los conservadores: no lleven la sugerencia de Zuckerberg muy en serio.

En llamadas telef√≥nicas y correos electr√≥nicos a reguladores, grupos de consumidores y think tanks -y tambi√©n personalmente en un encuentro semanal de conservadores influyentes-, los lobbies dijeron que Zuckerberg no estaba pidiendo limitaciones a la libertad de expresi√≥n en Estados Unidos. √Čl se refer√≠a principalmente a reguladores en otros pa√≠ses, dijeron, y tiene otras ideas para Washington.

"Mark piensa que actualizando las reglas de internet podremos preservar lo que tiene de mejor: la libertad que la gente tiene que expresarse y que los emprendedores tienen que construir cosas nuevas", escribió un lobbista de Facebook en correo electrónico distribuido a grupos conservadores .

Las acciones de los lobbies fueron descritas por dos personas que tuvieron contacto con ellas y compartieron los correos electrónicos con The New York Times, pero exigieron anonimato para hablar.

El llamado de Zuckerberg a la acción y la respuesta de sus lobistas muestran claramente por qué Estados Unidos ocupa una isla propia en materia de controlar discursos violentos y racistas en línea.

Reino Unido, Alemania, Australia, Nueva Zelanda e India ya han adoptado o están analizando leyes que van a obligar a las plataformas de tecnología a monitorear sus contenidos más rígidamente. Pero ninguno de esos países tiene que esquivar las protecciones a la libertad de expresión como la primera enmienda constitucional de EEUU.





Para empresas de tecnología, como Facebook, eso exige que se orienten en un terreno político lleno de percances e intentan complacer a ambos lados.

Las empresas enfrentan una presión creciente, especialmente de demócratas, pero también de algunos republicanos, para que frenen la difusión de mensajes que puedan llevar a la violencia en la vida real.

Pero muchos republicanos, incluido el presidente Donald Trump, dicen que las firmas de tecnología como Facebook y Google ya reprimían demasiadas voces y que nuevos límites sólo agravar la situación.

Los dos partidos políticos recientemente promovieron audiencias rivales en el Congreso para ayudar a presentar sus argumentos.

"La ley y los jueces estadounidenses están unidos, pero todas las presiones culturales y sociales en el resto del mundo caminan en la dirección opuesta", dijo Jeffrey Rosen, presidente del instituto aparte del National Constitution Center, en Filadelfia. "Las protecciones garantizadas por la Constitución estadounidense y las exigencias de países y consumidores del resto del mundo están en ruta de colisión.

Kevin Martin, director de lobby de Facebook en Estados Unidos, dijo que serán necesarias soluciones diferentes para dar cuenta de los diferentes enfoques a la libertad de expresión.

"Mark y Facebook reconocen y son defensores fuertes de la primera enmienda", explic√≥. Seg√ļn √©l, ese matiz se perdi√≥ porque el art√≠culo de opini√≥n de Zuckerberg, publicado por The Washington Post, por el Independent en el Reino Unido y otros veh√≠culos en otros pa√≠ses, fue dirigido a un p√ļblico mundial.

Siendo empresas privadas, las empresas de tecnología tienen el derecho de elegir qué tipos de discurso se transmiten en sus sitios, más o menos como un periódico puede elegir qué cartas al editor publicar.

Sus sitios en línea ya sacan algunos contenidos del aire por infringir sus reglas. Facebook y Google emplean a decenas de miles de moderadores de contenidos para localizar y extirpar discursos de odio e información falsa de sus sitios web, por ejemplo.

Las empresas también utilizan inteligencia artificial y tecnología de aprendizaje de máquinas para identificar contenidos

Pero muchos acontecimientos recientes, como el ataque a mezquitas en Nueva Zelanda, revelan las limitaciones de esos recursos y herramientas, hecho que llevó a más pedidos por reglamentación. Un video publicado en vivo por el tirador en la masacre en Nueva Zelanda fue visto 4.000 veces antes de que se le notificara a Facebook.

Hasta entonces, copias del vídeo ya habían sido colocadas en varios sitios como 8Chan, y Facebook tuvo dificultades para sacar del aire versiones ligeramente alteradas del vídeo.

"Por primera vez estoy viendo izquierda y derecha acordar que algo sali√≥ del control. "Hay un consenso amplio en cuanto a los males causados ‚Äč‚Äčpor el fake news, los contenidos terroristas y la interferencia electoral", dijo Nicole Wong, vicepresidenta de tecnolog√≠a de la administraci√≥n Obama.

Pero llegar a un consenso sobre las definiciones básicas de lo que constituye contenidos perjudiciales ha sido difícil. Y los legisladores americanos no han ayudado mucho.

En su columna de opinión, Zuckerberg presentó varias ideas de cómo liberar sitios de contenidos lesivos. Destacó que Facebook está formando un equipo de personas de fuera de la empresa que va a evaluar el discurso perjudicial en sus plataformas y si debe ser removido. Zuckerberg también sugirió que el gobierno ayude a definir lo que constituye un discurso nocivo.

"La reglamentación podría definir directrices sobre lo que está prohibido y obligar a las empresas a construir sistemas para mantener los contenidos nocivos en el nivel mínimo", escribió.

El republicano Brendan Carr, comisario de la Comisión Federal de Comunicaciones, que supervisa los sectores de telecomunicaciones, banda ancha y televisión, respondió que una reglamentación como la propuesta por Zuckerberg violaría directamente la primera enmienda.

"Están tratando de pasar el balón adelante", dijo Carr en una entrevista posterior. "Pero Zuckerberg está pidiendo al gobierno que censure la expresión."

Brad Parscale, director de la campa√Īa de Trump para la elecci√≥n de 2020, escribi√≥: "Cada medida regulatoria que Zuckerberg est√° pidiendo beneficiar√≠a a su empresa, a sus aliados pol√≠ticos ya √©l personalmente".

Algunas organizaciones de derechos civiles también manifestaron preocupaciones

. "Es muy difícil definir lo que son" contenidos nocivos ", mucho menos implementar estándares de manera consistente y justa para miles de millones de usuarios que abarcan todo el espectro del pensamiento contemporáneo", escribieron Corynne McSherry y Gennie Gebhart, de la Electronic Frontier Foundation, entidad que defiende la expresión libre y abierta en línea. Su artículo fue titulado "Mark Zuckerberg no habla en nombre de internet".

Facebook está solo hasta ahora en su llamado por la regulación de discursos nocivos. Google, Amazon, Twitter y Apple no dieron declaraciones para este artículo, pero defienden fuertemente la libertad de expresión en línea.

Ante el deseo limitado de intervenci√≥n del gobierno para bloquear ciertos tipos de contenidos en l√≠nea, reguladores y algunos legisladores vienen advirtiendo que van a castigar a las empresas que act√ļan en Internet por no implementar correctamente sus propias pol√≠ticas.

Para ello el gobierno probablemente tendría que eliminar una inmunidad legal para empresas en Internet, creada en 1996, que las protege contra la posibilidad de ser responsabilizadas por contenidos publicados por usuarios.

Esta ley, la secci√≥n 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, es citada a menudo como siendo fundamental para el crecimiento del sector de tecnolog√≠a en las √ļltimas tres d√©cadas. Pero los legisladores est√°n empezando a evaluar si la protecci√≥n legal va demasiado lejos.

El a√Īo pasado el Congreso aprob√≥ una ley que la debilit√≥, al responsabilizarse de redes sociales y otros sitios por publicar con conocimiento de causa anuncios de tr√°fico sexual. Fue la primera excepci√≥n abierta a la ley.

El senador demócrata Ron Wyden, de Oregon, uno de los autores de la ley Sección 230, dijo que permite a los sitios web moderar los contenidos sin miedo.

Pero incluso Wyden dice que la ley no tuvo el objetivo de proteger a las grandes empresas de tecnología. El senador demócrata Joe Manchin, de Virginia Occidental, advirtió que va a buscar un adenda a la ley Sección 230 destinado a sitios que promueven la venta de opiáceos.

"Si esas plataformas no arreglan sus problemas, puede apostar que voy a apuntar a la ley 230", dijo Manchin.

La frustraci√≥n creciente en Washington es acompa√Īada ansiosamente por empresas de tecnolog√≠a, grandes y peque√Īas, e inversores. Algunos advierte que las nuevas reglas pueden perjudicar a las startups, muchas de las cuales no tienen recursos, como poseen Facebook y Google, para contratar profesionales para implementar las reglas.

"Fui furioso con la tecnología -esto es comprensible", dijo Alex Feerst, director de políticas legales del sitio editorial en línea Medium, en un reciente evento sobre los "males no intencionales" de la reglamentación de la expresión.

Pero él advirtió que imponer restricciones a las leyes sobre la expresión en línea o aplicar penas a las plataformas tendrá un efecto negativo.

"Las empresas simplemente van a quitar contenidos en exceso, para evitar posibles riesgos", dijo.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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