Los robots de reparto ven a los protagonistas de la ciudad inglesa en cuarentena





Si alg√ļn lugar estaba preparado para la cuarentena, era Milton Keynes. Dos a√Īos antes de la pandemia de coronavirus, una startup llamada Starship Technologies lanz√≥ una flota de robots de entrega en el peque√Īo pueblo a 80 km al noroeste de Londres.





Los robots cortos se mueven sobre seis ruedas y llevan comida para la entrega y la compra de comestibles a hogares y oficinas. Con la llegada del coronavirus, Starship cambi√≥ el √©nfasis de la flota a√ļn m√°s hacia las entregas de compras en supermercados. Los habitantes de la ciudad, como Emma Maslin, pod√≠an comprar en la tienda de la esquina sin ning√ļn contacto humano.

¬ęNo hay interacci√≥n social con un robot¬Ľ, dijo Maslin.

La repentina utilidad de los robots para las personas que no pueden salir de la casa proporciona una indicación interesante de lo que las máquinas pueden hacer un día, al menos en condiciones ideales.

Con 270,000 habitantes y una extensa red de ciclov√≠as, Milton Keynes es un lugar perfectamente adecuado para robots sobre ruedas. La demanda ha sido tan alta en las √ļltimas semanas que algunos habitantes de la ciudad han pasado d√≠as tratando de programar una entrega.

Las compa√Ī√≠as en lugares desde Silicon Valley hasta Somerville, Massachusetts, han estado inyectando miles de millones de d√≥lares en los √ļltimos a√Īos en el desarrollo de productos que van desde autom√≥viles sin conductor, sin conductores, hasta robots para usar en almacenes. La tecnolog√≠a se est√° mejorando r√°pidamente. Los robots pueden ayudar con entregas, transporte, reciclaje y fabricaci√≥n.

Pero incluso algunas tareas simples, como las entregas rob√≥ticas, a√ļn enfrentan obst√°culos t√©cnicos y log√≠sticos. Los robots de Milton Keynes, por ejemplo, no pueden transportar m√°s de dos bolsas de supermercado.





¬ęNo se puede hacer una gran compra¬Ľ, explic√≥ Maslin. ¬ęLos robots no entregan a grandes supermercados¬Ľ.

La pandemia puede haber intensificado la demanda, pero no ha cambiado lo que puede hacer con los robots, dijo Elliot Katz, quien ayuda a ejecutar Phantom Auto. La startup ayuda a las compa√Ī√≠as a controlar veh√≠culos aut√≥nomos a distancia cuando se encuentran con situaciones que no pueden driblar por s√≠ mismas.

¬ęHay un l√≠mite a lo que un robot de entrega puede llevar a un humano¬Ľ, dijo Katz. ¬ęPero tienes que empezar por alg√ļn lado¬Ľ.

Fundada en 2014 con una inversi√≥n de m√°s de $ 80 millones (R $ 454,7 millones), Starship Technologies tiene su sede en San Francisco. Ha llevado a la mayor√≠a de sus robots a campus universitarios en los Estados Unidos. Equipados con c√°maras, radares y otros sensores, se orientan verificando d√≥nde est√°n en relaci√≥n con los mapas digitales construidos por la compa√Ī√≠a en cada ubicaci√≥n.

La compa√Ī√≠a eligi√≥ a Milton Keynes para lanzar los robots m√°s ampliamente, en parte porque es un lugar donde los robots pueden moverse con relativa facilidad. Construida despu√©s de la Segunda Guerra Mundial, la ciudad fue cuidadosamente planificada. Casi todas las calles est√°n dispuestas en una cuadr√≠cula, y las ciclov√≠as y las v√≠as peatonales, conocidas como ¬ęv√≠as rojas¬Ľ, corren en paralelo.

Cuando los robots Starship llegaron por primera vez a Milton Keynes, una de las ciudades de m√°s r√°pido crecimiento en el Reino Unido, Liss Page los encontr√≥ lindos, pero in√ļtiles. ¬ęEl primer robot que vi estaba atrapado en la acera frente a mi casa¬Ľ, dijo.

Pero a principios de abril abrió una carta del Servicio Nacional de Salud Británico (NHS) recomendando que no saliera de la casa porque su asma y otras afecciones médicas la hacen especialmente vulnerable al coronavirus. En las semanas siguientes, los robots comenzaron a servir como un enlace muy necesario para el mundo exterior.

Las entregas peque√Īas son buenas para Page, que vive solo. Vegano, puede ordenar que le entreguen leche de nuez y margarina en casa. Pero al igual que las furgonetas de supermercado que hacen entregas m√°s grandes en toda la ciudad, los robots de Starship enfrentan una limitaci√≥n: la disponibilidad real de productos en los estantes.

¬ęUsted completa su pedido con cosas que realmente no necesita, por lo que vale la pena pagar la tarifa de env√≠o¬Ľ, dijo Page. ¬ęEn la √ļltima entrega, solo recib√≠ cosas que realmente no necesitaba¬Ľ.

Los residentes como ella hacen sus pedidos a través de una aplicación para teléfonos inteligentes. Normalmente pagan una libra británica (R $ 6,70) por cada entrega, pero en Milton Keynes, Starship aumentó el precio hasta dos libras en los momentos más populares, en un esfuerzo por distribuir la demanda de manera más uniforme durante todo el día.

Los robots realizan entregas gratuitas a m√©dicos, enfermeras y otros profesionales del NHS. Participan en el homenaje que se paga todos los jueves por la noche al personal del NHS, encendiendo sus faros mientras los lugare√Īos aplauden sus puertas. La flota de robots pronto aumentar√° de 80 a 100 robots.

Milton Keynes puede ser el lugar del mundo que m√°s utiliza robots de entrega, pero otras ciudades han seguido su ejemplo en los √ļltimos a√Īos. En Christiansburg, Virginia, Paul y Susie Sensmeier pueden ordenar entregas de farmacia y panader√≠a volando aviones no tripulados. Wing, una subsidiaria de Alphabet, la empresa matriz de Google, ha estado ofreciendo entregas de drones en la regi√≥n desde el oto√Īo del a√Īo pasado.

Pueden pedir penne, salsa marinara y papel higiénico, pero no pueden pedir medicamentos recetados. Los drones Wing se cargan con productos en un almacén Wing, no en una farmacia. Y al igual que los robots de Milton Keynes, hay un límite en el volumen que pueden transportar.

¬ęSolo puedo pedir dos magdalenas o dos cruasanes¬Ľ, dijo Susie Seinsmeier, de 81 a√Īos.

Empresas como Wing y Starship esperan poder expandir estos servicios y mejorar sus habilidades. Ahora hay un incentivo adicional.

¬ęDe un momento a otro, las entregas pasaron de la comodidad al servicio vital¬Ľ, explic√≥ el director ejecutivo de Starship, Lex Bayer. ¬ęNuestros robots est√°n en uso continuo, 14 horas al d√≠a¬Ľ.

La compa√Ī√≠a ha estado expandiendo el √°rea que atiende en Milton Keynes, duplicando su flota y formando asociaciones con varios supermercados nuevos. Recientemente lanz√≥ un servicio en Chevy Chase, Maryland, cerca de Washington.

Liss Page, analista de negocios de 51 a√Īos que ha vivido en Milton Keynes durante m√°s de un cuarto de siglo, cree que la entrega de robots puede convertirse en un negocio viable.

¬ęHasta ahora, la impresi√≥n ha sido que era un proyecto creativo innovador, pero sin mucha aplicaci√≥n concreta¬Ľ, dijo. ¬ęLa pandemia le dio a la compa√Ī√≠a una plataforma para lanzar un negocio real¬Ľ.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *