Los profesores están enojados. Pero nosotros también estamos enojados.





Tiempo de Presupuesto, tiempo de huelgas. En la CP, para no olvidarnos que existe. Pero sobre todo huelga de los profesores. Cuatro días, con manifestación al final.





Nadie se sorprende. Ni siquiera creo que sacudido. Con lo que va siendo posible percibir del estado de espíritu de los profesores, éstos dan señales de estar enojados y pocas veces se habrá visto un frente sindical tan cohesivo y sin abrir brechas. Los "9 años, 4 meses y 2 días" que se convirtieron en el mantra de Mário Nogueira y de sus parejas parecen tener amplio soporte en la clase. Tan amplio que se hacen cuentas en la gestión a los eventuales costos electorales de la negativa del Gobierno a contar todo el tiempo de servicio para el efecto de progresión en las carreras.

Pero al mismo tiempo que vemos esta aparente unidad, no encontramos en la opinión pública señales de comprensión por más esta lucha y por más esta huelga de los profesores. Por el contrario, más de dos tercios de portugués será contra demandas de los sindicatos, menos de uno de cada cinco soporte. Y creo que esta vez no será sólo por saturación frente a la híper-exposición mediática de Mário Nogueira. Es incluso porque creen que lo que los profesores están pidiendo es una exageración.

Estas progresiones en la carrera, en muchos casos virtualmente automáticas y sin ningún proceso de evaluación, cuando en el resto del país esa es una realidad desconocida por la generalidad de los trabajadores, configuran una reivindicación insoscente de generar simpatía.

Voy más lejos. Cuando los profesores se quejan de un sistema de colocaciones que los arroja a escuelas a cientos de kilómetros de casa es fácil encontrar voces de comprensión por el drama personal de quien pasa por esa experiencia. Las quejas contra los años a trabajar sin ningún vínculo también pueden despertar simpatía.

Pero estas progresiones en la carrera, en muchos casos virtualmente automáticas y sin ningún proceso de evaluación, cuando en el resto del país esa es una realidad desconocida por la generalidad de los trabajadores, configuran una reivindicación insoscente de generar simpatía. Por más vueltas que se dé a la argumentación, no se ve como razonable que una clase profesional pueda pasar una especie de esponja capaz de hacer desaparecer la realidad que nos llevó a la crisis ya la casi bancarrota, volviendo exactamente a la situación en que estaba, con todo recuperado, promociones incluidas, cuando por todo el lado se sabe que no se puede regresar ni a ese pasado, ni a esas reglas, ni a lo que ellas costaron a todos los contribuyentes.

Más y más importante: cuando por todo el lado la gran preocupación sigue siendo el empleo y no un tipo de "progresión por antigüedad" que también ya es una reliquia de tiempos desaparecidos (y de relaciones laborales anquilosadas y felizmente desaparecidas).

Pero vamos a hechos, que mirando los hechos tenemos mucho que aprender.





En primer lugar, todo recordamos lo que muchas veces se olvida, gracias al continuo eco de la retórica sobre la recuperación de ingresos: es que ésta benefició sobre todo a los funcionarios públicos con salarios brutos superiores a los 1500 euros mensuales y una pequeña parte de los pensionistas. El resto de los trabajadores -lo que incluye a todos los del sector privado- se han deshecho en el IRS, acabaron soportando prácticamente la misma carga fiscal a través del aumento de los impuestos indirectos, o no había 2017 el año en que se golpearon todos los recuerdos de recaudación de impuestos.

Pero hay más, y más que raramente se habla: si es verdad que hay más empleo, también es cierto que los salarios no suben. Lo que las cifras de la Seguridad Social nos dicen es que las remuneraciones declaradas subieron, en términos reales, sólo el 0,4% en 2016 y menos del 1% en 2017. Es decir, casi nada. Yo diría que menos que nada, pues este número incorpora las variaciones muy significativas del salario mínimo, siendo un indicador (es una pena no haber estudios más detallados) de que los salarios por encima de ese umbral hasta pueden haber contraído en estos dos últimos años.

Algo, sin embargo, es cierto: en este período en el sector privado la evolución de los salarios equivalentes a los de los profesores (y de los demás funcionarios del Estado) no fue más favorable, sino más bien, por el contrario. Peor aún: si consideramos también los años de la crisis, entonces muchos de los que pasaron por el desempleo (y fueron cientos de miles) regresaron al mercado de trabajo aceptando salarios más bajos. Como muchos, para evitar el desempleo, aceptaron en sus empresas revisiones a la baja de las condiciones salariales.

Alimentar la ilusión de que se puede vivir con las mismas reglas que llevaron al gasto público a transformarse en el "monstruo" en que se transformó y que llevó a la bancarrota es simplemente intolerable.

En el mundo protegido de la administración pública se conocen poco estas realidades, pero aquí no se tienen muchas ilusiones: con la crisis el país cambió, y se mudó para mejor y para más competitivo fue porque muchos hicieron de las tripas corazón, por lo que alimentar la comida la ilusión de que se puede vivir con las mismas reglas que llevaron al gasto público a transformarse en el "monstruo" en que se transformó es simplemente intolerable.

Otra comparación interesante: los datos de los descuentos para la Seguridad Social de los primeros meses de este año de 2018 indican que las remuneraciones están creciendo, en promedio, un poco más, el 1,2%, nada que se compare con la estimación del impacto que el mismo , dijo el presidente de la Comisión Europea, José Luis Rodríguez, en una rueda de prensa. Y si vemos lo que sucederá con el subgrupo de los profesores en ese mismo año de 2019 verificamos que las estimaciones es que incluso sin los "9 años, 4 meses y 2 días" su salario medio subirá el 3,6%. Estos aumentos deberán costar 542 millones de euros, sólo en 2019, lo que muestra cómo se está de nuevo a despertar "el monstruo". Al mismo tiempo, nada similar se pasará en el sector privado, por más optimistas que sean los escenarios.

Es capaz de ser difícil tener siquiera la noción de que estos contrastes existen cuando se vive en ese mundo relativamente protegido y son sólo los sindicatos de las diferentes administraciones públicas que llenan los noticieros. Por eso hace bien un baño de realidad, y no el autismo revelado por la indignación con que se recibieron los datos del último informe de la OCDE sobre educación, Educación en Glance 2018. ¿Quién quiere leer sólo las páginas dedicadas a Portugal se puede encontrar aquí, pero los números y las consideraciones que los sindicatos más encolerizados ha sido el siguiente:

  • La facultad se envejece en Portugal, pero, en comparación con los trabajadores con la misma educación y experiencia, están mejor pagados. Cito directamente: "Al contrario de lo que ocurre en la mayoría de los otros países de la OCDE, los maestros de preescolar hasta la ganancia secundaria en Portugal más que el promedio de los trabajadores con licencia, otro 35% en el tercer ciclo básico otros 50 % en la pre-primaria ". Debe tenerse en cuenta: la OCDE no quiere decir que los profesores en Portugal ganan más que en otros países o incluso ganando así – es sólo decir que ganan más que el empleado promedio con la educación superior. Esto es evidente en el siguiente cuadro, tomado del informe:

    (
    sobre este tema leer también el ensayo de Alejandro Hombre Cristo ¿Los profesores ganan mucho dinero? Sí y no donde todas estas cifras son minuciosamente escrutadas y evaluadas.)
  • profesores portugueses tienen menos horas que la media de la OCDE y tiene relativamente más largo para las actividades no docentes, como la preparación de las clases o corrección de tareas.
  • Entre 2005 y 2016 el promedio aumentó un 16% en Portugal, pero aún en las escuelas primarias de la media (21 estudiantes) es igual a la media de la OCDE, mientras que en la enseñanza primaria continúan siendo menor que la media de la OCDE (22 alumnos por clase, contra 23 en la OCDE). El informe no considera necesariamente negativo este aumento del número de alumnos por clase, y cito: "A pesar de que las clases más pequeñas son a menudo vistas como beneficiosas, los estudios sobre su impacto en el aprendizaje de los alumnos presentan resultados contradictorios".
  • El gasto en educación en Portugal, con exclusión de la educación superior aumentó en un 5% entre 2010 y 2016 (con la crisis, con los recortes, con el "fin de la escuela pública!") Y es el segundo más alto de la OCDE, y estos los números contrastan con los de los otros países miembros de la organización, donde el gasto público con estos grados de enseñanza disminuye en este período.
  • Portugal tiene uno de los sistemas educativos más centralizados en toda la OCDE, ya que tres cuartas partes de las decisiones se toman a nivel central cuando, en medio de la organización, el gobierno central toma menos de un cuatro decisiones.

Estas conclusiones contradicen décadas de discurso sindical. Estas conclusiones son también otra demostración, si fuera necesario, de que su cabalgata reivindicativa y retórica no tiene relación con la realidad. Son consideraciones que demuestran lo que los ciudadanos comunes sienten íntimamente: ya llega, Mário Nogueira, ya llega de huelgas y gritería, ya llega de chantajes y amenazas.

Ya llega.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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