Los ni√Īos mueren congelados mientras los ataques desencadenan un mayor √©xodo de la guerra en Siria





El beb√© no se movi√≥. Su cuerpo se hab√≠a calentado y luego enfriado. Su padre corri√≥ con ella a un hospital, caminando a pie cuando no pudo encontrar un autob√ļs, pero ya era demasiado tarde.





A los 18 meses, Iman Leila había muerto congelada.

En el refugio de concreto semiacabado que hab√≠a sido su hogar desde que huyeron del noroeste de Siria para salvar sus vidas, la familia Leila pas√≥ tres semanas soportando temperaturas nocturnas de alrededor de -6 ¬į C.

¬ęSue√Īo con calentar¬Ľ, dijo el padre de Iman, Ahmad Yassin Leila, unos d√≠as despu√©s, por tel√©fono. ¬ęSolo quiero que mis hijos se sientan c√°lidos. No quiero perderlos por el fr√≠o. No quiero nada m√°s que una casa con ventanas que mantengan el fr√≠o y el viento¬Ľ.

La revuelta siria comenz√≥ con un destello de esperanza, hace casi nueve a√Īos. Hoy, en medio de una de las peores emergencias humanitarias del conflicto, algunos de los que pidieron libertad y dignidad en 2011 solo quieren evitar el fr√≠o invernal.

El ganador efectivo de la guerra civil del pa√≠s, el presidente Bashar Assad, est√° m√°s cerca que nunca de recuperar el √ļltimo territorio en manos de los rebeldes, la provincia noroccidental de Idlib, un hito que sellar√° su victoria y agravar√° el sufrimiento de la poblaci√≥n. .

En los √ļltimos tres meses, sus fuerzas, apoyadas por los ataques a√©reos rusos, han acelerado el progreso en la provincia, empujando a casi 1 mill√≥n de residentes hacia la frontera con Turqu√≠a.





Muchos viven en tiendas de campa√Īa o duermen expuestos al fr√≠o helado. Iman Leila fue solo uno de los nueve ni√Īos que murieron por exposici√≥n en las √ļltimas semanas.

El éxodo es el más grande en una guerra que desplazó a 13 millones de personas y cobró cientos de miles de vidas, y se ubica entre los más grandes en la historia reciente, solo superada por la fuga de los musulmanes rohingya en Myanmar en 2017.

Con cerca de 3 millones de residentes atrapados entre la frontera turca cerrada en el norte y las bombas y morteros explotando en el sur y el este, la crisis tiene el potencial de empeorar a medida que el régimen lucha por recuperar toda Siria.

¬ęEstas personas est√°n tratando de tomar las decisiones m√°s dif√≠ciles de sus vidas en condiciones que est√°n fuera de su alcance¬Ľ, dijo Max Baldwin, director del programa para el norte de Siria en Mercy Corps.

¬ęEl nivel de intensidad, el hecho de que tienes al ej√©rcito turco aqu√≠, la l√≠nea del frente que se mueve all√≠, contin√ļan atacando hospitales. Esto est√° creando un nivel de miedo e incertidumbre que es un gran desaf√≠o para todos. Y puede empeorar¬Ľ. ¬ę

Los sirios que huyen est√°n luchando por la seguridad en campamentos en el campo cerca de la frontera turca o en ciudades que pueden ser bombardeadas en cualquier momento. Los m√°s felices se refugian en edificios alquilados o abandonados, muchos sin puertas ni ventanas. Los menos afortunados duermen en carpas.

Decenas de miles se api√Īan en las aceras o debajo de los olivos con ramas envueltas en lonas de pl√°stico, mantas o nada.

Aquellos que pueden pagarlo compran combustible para calentadores cuando lo encuentran. Los que no pueden, envuelven a sus hijos en s√°banas de pl√°stico y llenan cualquier bolsa que encuentren con agua caliente para calentar la cama de los ni√Īos por la noche. Cuando se les acaba la madera, queman ropa y zapatos.

Algunos huyeron llevando piezas de sus hogares, como marcos y marcos de ventanas, con la esperanza de mejorar sus refugios temporales o reconstruir alg√ļn d√≠a. Ahora estos tambi√©n van al fuego.

Una familia que intentaba mantener un peque√Īo incendio en su tienda este mes termin√≥ quem√°ndose mientras dorm√≠a, matando a dos ni√Īos.

¬ęMuchas otras personas est√°n muriendo¬Ľ, dijo Leila. ¬ęA nadie le importa.¬Ľ

Al igual que cientos de miles de sirios, los Leila ya huyeron a otros lugares y terminaron en Idlib como √ļltimo recurso.

Hace nueve a√Īos, Ahmad Leila se uni√≥ a las protestas pac√≠ficas contra el brutal autoritarismo de Assad, que estall√≥ en la rebeli√≥n armada y la guerra. Hace dos a√Īos, cuando las fuerzas de Assad recapturaron la ciudad donde viv√≠a la familia, el suburbio oriental de Ghouta, en Damasco, aceptaron la oferta de un r√©gimen de conducta segura a Idlib en lugar de enfrentar represalias.

Más de 1 millón de civiles de toda Siria han hecho lo mismo, muchos de los cuales se han mudado varias veces.

Duplicaron la población de Idlib, convirtiéndola en un crisol de disidentes trasplantados con sus familias y una serie de grupos yihadistas y rebeldes que explotaron el caos para tomar el control político.

Su presencia, dominada por Hayat Tahrir al-Sham, vinculada a Al Qaeda, proporcionó un régimen sirio justificado para llevar a cabo una masacre en nombre del contraterrorismo.

Con gran parte de la región bajo fuego, las organizaciones de ayuda no pueden llegar a los civiles, o toman horas para entregar suministros a los campamentos que están a pocos kilómetros de distancia porque las carreteras están congestionadas. Los socorristas, voluntarios y contratistas que proporcionan agua, mantas y alimentos están huyendo de sus hogares mientras intentan ayudar a otros, dejando la respuesta humanitaria sumida en el caos.

Los grupos de ayuda llevan mucho tiempo sin tiendas de campa√Īa y no tienen fondos para comprar m√°s.

¬ęLa gente no exige la calidad de los refugios¬Ľ, dijo Fouad Sayed Issa, de 25 a√Īos, fundador de Violet, una organizaci√≥n ben√©fica siria con sede en la frontera turca. ¬ęSolo quieren un lugar para quedarse. Nos piden carpas y no tenemos nada que dar¬Ľ.

Aislados de países que previamente enviaron ayuda militar a los rebeldes, suplican ayuda que nadie está ofreciendo.

¬ęEstamos solos, seguro¬Ľ, dijo Issa. ¬ęEste es el final¬Ľ.

Hasta el comienzo de la ofensiva del gobierno la primavera pasada, Idlib había mantenido una estabilidad frágil bajo un alto el fuego negociado por Rusia, que apoya a Assad, y Turquía, que apoyó a las fuerzas de oposición.

Turquía protestó por el incumplimiento del acuerdo y mantuvo negociaciones con Rusia en vano. Rusia ha prometido restablecer el alto el fuego mientras sus aviones bombardean hospitales civiles.

Turquía lanzó una modesta contraofensiva, pero pocos esperan que termine la matanza.
Estados Unidos, que tiene 500 soldados en el sur y este de Siria, ha descartado la participación militar en el noroeste.

La administración Trump se ha aliado con Turquía, expresando su apoyo a su contraataque y la zona segura propuesta por Turquía para los civiles desplazados en la frontera.

¬ęTurqu√≠a por s√≠ sola no puede lidiar repentinamente con 3 millones de refugiados que cruzan su frontera¬Ľ, dijo James Jeffrey, el principal diplom√°tico estadounidense que supervisa asuntos relacionados con Siria, en una entrevista con la televisi√≥n turca en Estambul este mes.

¬ęElla tiene todo el derecho de asegurarse de que esto no vuelva a suceder, y estamos aqu√≠ para ver c√≥mo podemos ayudar a los turcos a ejercer ese derecho¬Ľ.

En el lado turco de la frontera, los refugiados sirios observan en agon√≠a c√≥mo suenan sus tel√©fonos con s√ļplicas de sus familiares en Idlib, preguntando d√≥nde pueden ir.

¬ęNo quieren que nos vayamos y nos humillemos, que estemos en la calle, que no podamos alimentar a los ni√Īos, que los veamos temblar de fr√≠o¬Ľ, dijo Abdulhamid Sallat, de 31 a√Īos, un activista sirio que escap√≥ al peque√Īo pueblo de Reyhanli, en la frontera turca. , en 2014. Su familia permanece en su pueblo en Siria, Binnish.

¬ęNo puedo dormir¬Ľ, dijo su primo, Turki Sallat, de 32 a√Īos, un herrero en Reyhanli cuyos padres y hermanos tambi√©n est√°n en Binnish. ¬ęNo puedo hacer nada.¬Ľ

Desde algunos campamentos, los que se quedaron en Siria pueden ver Turqu√≠a, verde y organizada, m√°s all√° de la valla fronteriza. En el lado turco del cruce de Reyhanli, los olivos crecen en filas ordenadas. Nada duerme debajo de ellos excepto un perro sin due√Īo.

Pero Turqu√≠a ya alberga a m√°s de 3 millones de refugiados sirios y se niega a aceptar m√°s. Eso no hace que Khadija Mohsen Shaker, de 34 a√Īos, pierda la esperanza.

Ella y uno de sus cuatro hijos cruzaron a Reyhanli para recibir ayuda m√©dica hace varios d√≠as, ella sufre de problemas renales. Pero pronto tendr√°n que regresar a su tienda de campa√Īa en Idlib, donde se alojar√°n sus padres mayores y otros dos ni√Īos.

¬ęMe gustar√≠a vivir en Siria como la gente vive aqu√≠¬Ľ, dijo. ¬ęHay miedo en todas partes. Estamos rodeados de miedo¬Ľ.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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