Los j贸venes de Hong Kong se comprometen a eclipsar el 70 aniversario de la Revoluci贸n Comunista de China





La mochila de Charlie W. pesa, pero hay poco espacio para libros. M谩scara de gas, guantes, casco, gafas de nataci贸n y gafas de esqu铆: son parte del uniforme que el estudiante de 18 a帽os lleva con cada nueva demostraci贸n, "19 hasta ahora", cuenta con precisi贸n. Hace cuatro meses, la rutina de Hong Kong ha cambiado por protestas en defensa de los derechos civiles y pol铆ticos que desaf铆an el poder central de Beijing.





"Hemos llegado a un callej贸n sin salida, si no luchamos ahora, no habr谩 garant铆a de ning煤n derecho civil en el futuro", dice Charlie W., un estudiante de ciencias en la Universidad China de Hong Kong, uno de los bastiones del pensamiento anticomunista.

La rebeli贸n en las calles de Hong Kong eclipsa y est谩 fuera del control del entorno pol铆tico que Beijing hab铆a preparado para este 1 de octubre, cuando conmemorar谩 el 70 aniversario de la revoluci贸n comunista que condujo a la Rep煤blica Popular de China.

Cargado de simbolismo, el Partido Comunista Chino y su l铆der Xi Jinping quieren mostrar al mundo la haza帽a de construir la segunda mayor potencia econ贸mica del mundo, "la poderosa naci贸n" en palabras de Xi.

Sin embargo, la promesa del "sue帽o chino" de una naci贸n econ贸micamente fuerte y pr贸spera no convence a la mayor铆a de la gente de Hong Kong, especialmente a los j贸venes, que son la mayor铆a en las protestas.

Este domingo 29, Hong Kong experiment贸 un nuevo d铆a de caos en una marcha convocada contra el "imperialismo chino". Se lanzaron bombas lacrim贸genas, chorros de agua y gas pimienta para dispersar las protestas en tres partes diferentes de la ciudad. Los manifestantes reaccionaron con c贸ctel molotov y rocas contra la polic铆a.

Dos grandes avenidas en el centro estaban bloqueadas con barricadas. Una estaci贸n de metro fue destrozada y tuvo que ser cerrada. En las afueras de la ciudad, en los llamados "nuevos territorios", hubo una manifestaci贸n pro Beijing.





Charlie W, un activista que participar谩 en las protestas contra Beijing, dice que quiere "hacer de la celebraci贸n un d铆a oscuro para mostrar nuestra ira al partido comunista".

A pesar de ser parte de China, cada vez m谩s personas se definen a s铆 mismas como honkonguenses, no como chinas.

"No somos continentales", dice Charlie W. acompa帽ado por un grupo de estudiantes justo antes de asistir a una nueva manifestaci贸n. "Continental", como se llama a los residentes de China continental, se considera un t茅rmino despectivo para atacar a las personas que viven bajo las reglas de Beijing. "Nuestros valores son la democracia y la libertad, somos diferentes", dice el estudiante.

Desde 2012, cuando Xi Jinping asumi贸 el poder, la poblaci贸n ha visto que el asedio a los derechos civiles y pol铆ticos que se disfrutan de manera 煤nica se est谩 cerrando y que el modelo de "un pa铆s, dos sistemas" est谩 amenazado.

La crisis actual comenz贸 cuando una agenda del Consejo Legislativo incluy贸 una ley que permitir铆a juzgar las extradiciones de ciudadanos locales en territorio chino. La medida fue vista por los cr铆ticos como un instrumento de persecuci贸n pol铆tica.

Despu茅s de semanas de protestas, de pac铆ficas a violentas, la directora ejecutiva Carrie Lam dio un paso atr谩s y retir贸 el proyecto de ley. Pero no fue suficiente.

Los manifestantes ahora exigen que se retiren cinco demandas de las calles: eliminaci贸n total de la ley de extradici贸n, investigaci贸n del abuso policial de la fuerza durante las protestas, amnist铆a para los manifestantes encarcelados y sufragio universal.

"Si pudi茅ramos elegir al director ejecutivo, la ley de extradici贸n nunca ser铆a presentada para discusi贸n, ni siquiera tendr铆amos que protestar", dice Charlie W.

Hong Kong tiene a Xi Jinping como presidente, pero tambi茅n tiene su propio gobierno, que es elegido por votaci贸n secreta por un comit茅 de 1.200 personas elegidas por el gobierno central chino.

Esta es la primera vez que este estudiante participa en manifestaciones y, a pesar de su inexperiencia, decide unirse al grupo de choque. "El movimiento anterior cre铆a en las manifestaciones pac铆ficas y no lleg贸 a nada. Ahora el camino es diferente", dijo en referencia al llamado Movimiento Umbrella, que en 2014 tom贸 las calles pac铆ficamente para exigir elecciones directas.

Hijo 煤nico de un comerciante y ama de casa que apoya al gobierno central chino, Charlie W. se encuentra aislado de su familia.

"Mi mam谩 dice que la CIA me paga", dice entre risas. Sin embargo, el joven que afirma tener la democracia estadounidense como "referencia" admite que los estadounidenses pueden beneficiarse de la tensi贸n entre la poblaci贸n local y Beijing. "Este es un efecto secundario de nuestra lucha, no la raz贸n principal", dice.

Los pol铆ticos estadounidenses, incluidos el vicepresidente Mike Pence, el secretario de Estado Mike Pompeo y la l铆der de la C谩mara de Representantes de los Estados Unidos, Nancy Pelosi, han dado la bienvenida a los l铆deres de la oposici贸n y apoyaron p煤blicamente las protestas.

Beijing respondi贸 a la ofensiva acusando a Estados Unidos de "reforzar las fuerzas violentas radicales en Hong Kong que defienden su independencia", dijo el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Geng Shuang.

Para el gobierno chino, Estados Unidos est谩 tratando de replicar la llamada "revoluci贸n del color" en su territorio y est谩 utilizando la crisis en Hong Kong como una "moneda de cambio" en medio de la guerra comercial entre los dos pa铆ses.

Uno de los l铆deres del llamado movimiento prodemocr谩tico, Joshua Wong, fue a Washington para tratar de impulsar la aprobaci贸n de una ley en el Congreso para restringir el comercio con Hong Kong. Si se aprueba, Estados Unidos podr铆a condicionar sus privilegios comerciales con el territorio aut贸nomo chino a la situaci贸n de los derechos humanos y la democracia.

Nueva guerra fr铆a

"Estamos viendo un gran choque de civilizaciones y la guerra comercial es solo un aspecto de esta confrontaci贸n", dijo Willy Lam, profesor de la Universidad China de Hong Kong.

En su opini贸n, la disputa comercial entre Beijing y Washington es una reimpresi贸n en la guerra fr铆a con China tomando el lugar de la entonces Uni贸n Sovi茅tica. "No hay duda de que Estados Unidos est谩 jugando la carta de Hong Kong contra China en esta guerra", dice Lam.

Desde que comenzaron las protestas, Saniee dice que ha perdido la paz. Madre de dos adolescentes, la mujer de mediana edad caminaba hacia la manifestaci贸n en busca de sus hijos. Saniee se opone a las protestas y culpa a los maestros por el "lavado de cerebro" que alimenta el sentimiento anti-chino en las aulas.

"Est谩n convencidos de que China es el peor pa铆s del mundo, pero no es as铆, tenemos un pa铆s fuerte y pr贸spero, pero no lo ven", dice.

Las escenas de la bandera china pisoteada y quemada han sido cada vez m谩s frecuentes en las protestas, mientras que los s铆mbolos estadounidenses est谩n ganando popularidad. Hace una semana, en una concentraci贸n en la Universidad de Hong Kong, los estudiantes cantaron el himno, portaban banderas estadounidenses y exhib铆an letreros pidiendo ayuda a Donald Trump.

Kenneth Chan, profesor de la Universidad Bautista de Hong Kong y ex legislador anti-Beijing, dice que el movimiento civil comparte los "valores" occidentales de democracia y derechos humanos, pero "no es ingenuo creer que los estadounidenses est谩n luchando". por nuestra libertad ".

"Lo que la gente se pregunta es 驴cu谩l es el mal menor?" 驴Convertirse en una moneda de cambio para que sigamos teniendo influencia global o simplemente sucumbir a un r茅gimen dictatorial? "

驴Por qu茅 Hong Kong importa tanto?

"Beijing depende de Hong Kong para recaudar dinero para su ambicioso programa de modernizaci贸n", dice Willy Lam.

Hong Kong es la puerta de entrada de China a Occidente. Cuando los brit谩nicos devolvieron el territorio a China en 1997, la participaci贸n del territorio en el PIB chino era del 18%, ahora solo del 2,3%. Sin embargo, la regi贸n es crucial como centro financiero para recibir capital extranjero atra铆do por las reglas del libre mercado y el sistema legal brit谩nico.

Para Lam, esta es la raz贸n por la cual Xi Kinping decidi贸 no usar la fuerza del Ej茅rcito Popular de Liberaci贸n para reprimir las protestas. "La acci贸n militar asusta a los inversores y eso no interesa a Beijing", dice.

Entre 2017 y 2018, seg煤n cifras oficiales, China recibi贸 aproximadamente $ 125 mil millones de inversi贸n extranjera directa, de los cuales $ 99 mil millones pasaron por Hong Kong, casi el 80 por ciento del flujo.

Hong Kong sigue siendo esencial para las reservas de capital extranjero de China. Clasificado s茅ptimo entre las reservas m谩s grandes del mundo, y con una poblaci贸n de solo siete millones, las reservas de Hong Kong ahora suman un total de $ 432 mil millones, superando a pa铆ses como Brasil con reservas de $ 388 mil millones y una poblaci贸n 30 veces mayor. m谩s grande China, a su vez, tiene las mayores reservas del mundo, estimadas en $ 3.1 trillones.

Hong Kong, que ya sinti贸 el impacto de la desaceleraci贸n del motor chino, ahora ve que su econom铆a tambi茅n se ve afectada por los disturbios. Las protestas causaron una ca铆da del 40% en el turismo. El comercio minorista tambi茅n se ha visto afectado y se acerca el fantasma de la recesi贸n.

Esta semana, la Jefa de Gobierno Carrie Lam ha comenzado un proceso de di谩logo con el movimiento civil, pero parece que el acuerdo est谩 lejos de alcanzarse. "Hong Kong exige libertades civiles que Beijing no quiere. Esta ser谩 una batalla a largo plazo", dice Willy Lam.

Fiesta roja

En la ciudad, se cancelaron las celebraciones del 70 aniversario. Y mientras la bandera roja arde por este lado, por el otro es alabado por millones de personas que han visto cambiar su vida cotidiana, pero no por la rebeli贸n en Hong Kong.

La rutina de los residentes de Beijing cambi贸 hace semanas debido al estricto esquema de seguridad y los ensayos previos a la gran celebraci贸n. Luces, carteles y banderas rojas visten la capital china para el extravagante desfile militar.

La ceremonia hist贸rica se llevar谩 a cabo en la Plaza Tiananmen, considerada un s铆mbolo del pa铆s, y la escena de la masacre de manifestantes en 1989, donde se espera un desfile militar con exhibici贸n de "arsenal avanzado" y un desfile civil que se espera que re煤na a m谩s de 160,000 personas.

Para el Partido Comunista Chino, es crucial que la celebraci贸n sea perfecta y grandiosa. Internamente, la celebraci贸n deber铆a exaltar el poder del presidente Xi Jinping, considerado como el l铆der chino m谩s poderoso desde Mao Tse Tung, el fundador de la China comunista.

Para el resto del mundo, la celebraci贸n pretende mostrar el poder militar y la idea de la unidad moderna de China contra las "hostilidades de las fuerzas extranjeras". Pero esta parte de la coreograf铆a, la de la unidad, estar谩 fuera de lugar. En Hong Kong no habr谩 incendios artificiales.

"No cambio mi libertad por nada por el bienestar que dicen que le dan a la gente. Ya no quiero ser esclavo del partido comunista", dice Charlie W.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac铆 en Cuba pero resido en Espa帽a desde muy peque帽ito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes茅 por el periodismo y la informaci贸n digital, campos a los que me he dedicado 铆ntegramente durante los 煤ltimos 7 a帽os. Encargado de informaci贸n pol铆tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:聽https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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