Los barcos con cargas il√≠citas salen de los puertos sin decir ad√≥nde van, dice el autor del libro ‘Oceano Sem Lei’





Mientras los aviones que cruzan continentes son monitoreados de cerca, los barcos salen de los puertos y navegan por los mares, a menudo sin explicaciones sobre sus rutas e intenciones. Esto deja espacio para la pr√°ctica de diversos delitos en alta mar, como la pesca depredadora, labores an√°logas a la esclavitud y el tr√°fico de armas, eval√ļa el periodista Ian Urbina.





‚ÄúUn Boeing 747 no puede vagar por el mundo sin rumbo fijo, pero los barcos s√≠. Y pueden llevar cargas ilegales, armas y faltar al respeto a las normas laborales sin ser molestados ‚ÄĚ, comenta Urbina a hoja.

Urbina, de 49 a√Īos, es una periodista estadounidense y autora de ‚ÄúOceano sem Lei‚ÄĚ, un libro que re√ļne historias aprendidas durante tres a√Īos de viajes en alta mar. En la obra, muestra c√≥mo los oc√©anos, aunque ocupan dos tercios de la superficie terrestre, est√°n mal vigilados, tanto por los gobiernos como por la prensa.

Para √©l, la diferencia de control entre la aviaci√≥n y la navegaci√≥n se debe a los atentados del 11 de septiembre. ¬ęSi hubieran utilizado un barco enorme para atacar Manhattan o Los √Āngeles, el control sobre los barcos ser√≠a mucho mayor hoy¬Ľ.

El libro comienza con la historia de la persecución de un enorme barco de pesca ilegal, que aunque estaba en la lista de captura de Interpol, continuó echando redes en las aguas de la Antártida. Le tocó a una ONG ambientalista perseguirlo y seguirlo durante meses, para intentar crear un delito flagrante. La embarcación cambiaba su nombre, bandera y propietario con frecuencia, para confundir a los investigadores y eludir las leyes.

Ganador de un premio Pulitzer y colaborador de The New York Times, el autor describe en detalle el funcionamiento de embarcaciones que operan en aguas internacionales, colocando gigantescas redes de pesca, de varios kilómetros de largo, capaces de arrastrar juntos muchos animales además de peces. Que eran el objetivo original. . Esta actuación depredadora afecta al planeta en su conjunto.

‚ÄúLos oc√©anos son como los pulmones de la Tierra, producen y limpian el 50% del aire que respiramos, y esto solo sucede porque hay diversidad de vida en ellos. Si los oc√©anos mueren y se vuelven como un desierto, sin peces, algas y corales, ya no podr√°n funcionar como sumideros de carbono ‚ÄĚ, advierte.





Además de las especies, los trabajadores marinos también están amenazados. El libro relata los viajes de los empleados que trabajan en condiciones cercanas a la esclavitud. Muchos de ellos son reclutados en países pobres del sudeste asiático y terminan pasando meses en el mar, trabajando largas horas en tareas peligrosas, como sacar las enormes redes de las aguas.

En muchos casos, los barcos de pesca y sus trabajadores deambulan por el mar durante largos períodos, y otros barcos se acercan a ellos para recoger el pescado capturado y dejar suministros. Parte de los marineros proceden de zonas rurales, y se ven obligados a trabajar para saldar las deudas con los reclutadores y armadores, que nunca terminan.

El a√Īo pasado, con la pandemia de Covid, la situaci√≥n de los marineros se complic√≥ m√°s. Al comienzo de la crisis, muchos pa√≠ses cerraron sus puertos y dejaron a las tripulaciones de los barcos sin poder regresar a casa, dice Urbina. En los meses siguientes, muchas empresas propietarias de los barcos quebraron y las tripulaciones se quedaron sin nadie para cobrar los salarios atrasados ‚Äč‚Äčo pedir ayuda para regresar a casa. El problema sigue ah√≠.

Uno de los extractos del libro tiene lugar en la costa brasile√Īa, en 2017. El autor se uni√≥ a una misi√≥n de Greenpeace para fotografiar corales y as√≠ tratar de que el gobierno revise las autorizaciones para la exploraci√≥n petrolera submarina.

En la √ļltima d√©cada, los gobiernos publicitaron las reservas del presal como un tesoro que podr√≠a enriquecer a Brasil. Sin embargo, unos a√Īos despu√©s, el pa√≠s vivi√≥ su peor crisis econ√≥mica desde 2014, acompa√Īada de una crisis pol√≠tica.

Para √©l, la cuesti√≥n entre invertir en recursos contaminantes y preservar la naturaleza debe verse a largo plazo. ‚ÄúCiertamente habr√° ganancias inmediatas de la exploraci√≥n petrolera, pero es necesario ver los problemas que esto puede generar en el futuro, y tambi√©n si esta riqueza se distribuir√° a la sociedad. ¬ŅSe utilizar√° el dinero en nuevas carreteras, escuelas, hospitales para luchar contra Covid o servir√° para enriquecer a los mismos grupos de siempre? ‚ÄĚ, Pregunta.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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