Los alemanes orientales perdieron la seguridad del estado después del colapso del muro





"Estamos muy lejos de una situación unificada mental e intelectualmente", dice Albrecht Thiemann, 61, editor de la revista Opernwelt. Alemania Occidental, ha vivido en Berlín desde la década de 1970, cuando era guía turístico en la ciudad.





Thiemann afirma que la reunificación ha cambiado poco la vida del lado capitalista del Muro, excepto por un impuesto solidario, la llamada tasa "Soli", que los Wessis pagaron para financiar las transferencias multimillonarias al Ossis. En el lado socialista, sin embargo, todo ha cambiado.

‚ÄúLa gente tiende a olvidar eso. Desde la seguridad social hasta la forma en que funcionaba la oficina de correos, los bancos: todo se puso patas arriba ‚ÄĚ.

La mayor√≠a, dice, estaban m√°s que listos para deshacerse de la dictadura, pero perdieron un estado que los proteg√≠a. No hab√≠a riesgo de ser relegado por falta de dinero o bajo desempe√Īo laboral.

‚ÄúVivir mucho, nada por lo que sentir nostalgia, excepto por la densa red social. Obviamente, tambi√©n era una forma de controlar a las personas, que, sin embargo, pod√≠an vivir una vida modesta pero c√≥moda y segura ‚ÄĚ.

Sin embargo, los votantes tienen poca memoria y los alemanes orientales no escapan a la regla. Se quejan con raz√≥n del reciente estancamiento: en 13 a√Īos, la brecha salarial entre Oriente y Occidente se redujo a solo cuatro puntos porcentuales: 20% en 2005 y hoy 16% por debajo.

Sin embargo, una perspectiva m√°s larga revela que ha habido un progreso notable. En el primer a√Īo despu√©s de la reunificaci√≥n en 1991, el ingreso per c√°pita en los estados de la antigua Rep√ļblica Democr√°tica Alemana (RDA) era solo el 61 por ciento de eso en el lado occidental; en 2017, ya alcanz√≥ el 86%.





El gran obst√°culo para la correspondencia socioecon√≥mica actual es la diferencia en la productividad, dice Wolfgang Sch√§uble. Seg√ļn el Instituto Leibniz de Investigaci√≥n Econ√≥mica en Halle, un trabajador oriental produce un 20% menos que un trabajador occidental.

Una raz√≥n para esto ser√≠a la ausencia de grandes corporaciones en el Este, ya que se trasladaron al lado capitalista en los primeros a√Īos de la posguerra, cuando Alemania Oriental qued√≥ bajo el dominio sovi√©tico. Y no volvieron.

Por lo tanto, no quedan suficientes empresas para invertir en investigación y emplear mano de obra altamente calificada. No es coincidencia que solo el 1.7% de los principales líderes empresariales unificados de Alemania sean de origen oriental.

Tom√≥ tiempo, en los 11 meses transcurridos entre la ca√≠da del Muro de Berl√≠n y la reunificaci√≥n, preparar los medios de producci√≥n y los trabajadores para enfrentar la avalancha capitalista. A√ļn m√°s lentamente, es dudoso que se pueda preservar mucho de la econom√≠a planificada atrasada y contaminante de la RDA.

"Los alemanes orientales quer√≠an ser protegidos lo antes posible por la Rep√ļblica Federal de Alemania (Rep√ļblica Federal de Alemania)", dice el socialdem√≥crata Thierse. El segundo factor acelerador en el proceso, para √©l, fue el colapso de la econom√≠a oriental. El tercero, la incertidumbre de la pol√≠tica exterior: "Nadie sab√≠a hasta qu√© punto la Uni√≥n Sovi√©tica estar√≠a de acuerdo con una Alemania reunificada".

Ex presidente del Bundestag, aunque materialmente bien, la gente está llena de ansiedad e incertidumbre, lo que hace la vida más fácil para AfD (una alternativa a Alemania, un partido de ultraderecha que ha estado ganando terreno, especialmente en la parte oriental de Alemania). país)

En Alemania del Este, este sentimiento ser√≠a a√ļn m√°s agudo debido a todas las transformaciones experimentadas en las √ļltimas tres d√©cadas.

"Echan de menos las respuestas f√°ciles, claras y r√°pidas, y este es el momento para los populistas", lamenta.
“Y luego está la distopía de una catástrofe ecológica en el mundo. Además de los desafíos de la globalización, la transformación digital, el terrorismo y la guerra, ahora hay temores ecológicos ".

Muchos alemanes orientales se sienten ciudadanos de segunda clase, reconoce Marianne Birthler. Es por eso que hay un intenso debate sobre las diferencias entre Alemania Occidental y Oriental, ya que los resultados electorales son muy diferentes de un lado y del otro.

Pero a la activista de derechos civiles le molesta la persistente dicotomía entre "wessis" y "ossis", que considera grosera: "A menudo digo que no hay alemanes orientales, hay personas como yo y hay personas que votan por el extrema derecha, la AfD ".

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Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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