Lo que aprend√≠ de un a√Īo de la pandemia Covid-19





Un taxista amigo m√≠o coment√≥, al comienzo de la coronavirus, que los transe√ļntes que antes lo ignoraban se volvieron m√°s cordiales y educados. Cuando pasaron el punto, ahora estaban ansiosos por saludarlo. El taxista sabio despidi√≥: la gente es m√°s humilde.





Lo cierto es que el ser humano cayó de rodillas ante un diminuto virus. HUMILDAD, esta es la primera lección de ese momento que estamos atravesando.

Durante esta guerra, nos dimos cuenta de las innumerables personas que sufren todo el tiempo, pero que no tienen ojos para ellas. ¬ŅC√≥mo puede una familia que vive en una sola habitaci√≥n y sale todos los d√≠as a pelear un plato de comida poder quedarse en casa? Necesitamos crear formas de apoyar el aislamiento de estos grupos. Y para apoyarlos despu√©s de la pandemia.

A diferencia del dengue, que se puede controlar eliminando los mosquitos en nuestro barrio, Covid-19 no requiere de intermediarios. Se transmite directamente entre humanos. Mientras el virus se desarrolle salvajemente en alg√ļn rinc√≥n del planeta, todos seremos vulnerables a una nueva mutaci√≥n que eludir√° la inmunidad adquirida por las vacunas ingeniosamente desarrolladas.

Parafraseando al célebre historiador israelí Yuval Harari (autor del libro Sapiens- comprar aquí), la frontera a proteger no es la de mi país, sino la que hay entre el virus y el hombre. Estamos todos juntos en este barco.

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Aislados, no superaremos este desafío. La individualidad, tan orgullosamente defendida en Occidente, debe dar paso a la visión oriental: primero la comunidad, luego el individuo. El enemigo nos ataca SOLIDARIDAD.





Antes de la llegada de Covid-19, siempre corr√≠amos de arriba abajo, sin tiempo para absolutamente nada. El √©xito es como una agenda ocupada, ¬Ņno es as√≠? La vida sin agitaci√≥n es una p√©rdida de tiempo: ese era el mensaje t√°cito. Pero de repente el mundo se detuvo. Muchos se hundieron en la depresi√≥n con la parada repentina.

La verdad es que necesitamos TRANQUILIDAD. Tranquilidad para darnos cuenta de que podemos vivir con menos. Tranquilidad para disfrutar en familia y lo que realmente importa. Tranquilidad para escuchar los n√ļmeros de la pandemia y no desesperar o convertirse en el l√ļgubre profeta del apocalipsis. Tranquilidad para esperar la vacuna y entender que no es una soluci√≥n individual, sino una estrategia grupal.

Y tambi√©n quiero hablar de CORAJE, atributo de todo buen guerrero. Pero no cuando brota del ego inflado por la ignorancia, que se burla del enemigo e insiste en amontonarse sin m√°scara. Tampoco me refiero a ese coraje que se aferra a los ‚Äúcient√≠ficos de √ļltima hora‚ÄĚ, que anuncian soluciones milagrosas, como el tratamiento temprano, que no tiene evidencia cient√≠fica. Este coraje no lo necesito.

Necesitamos el coraje para admitir que no lo sabemos. El coraje de quien escucha más y habla menos. Después de todo, en un vaso lleno no hay espacio para el agua.

Solo aprendiendo las lecciones que nos ense√Īa esta guerra podremos desarrollar una visi√≥n clara de c√≥mo enfrentar a este formidable enemigo. Nos cobra, sobre todo, por el crecimiento. Este es nuestro desaf√≠o

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Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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