Lecciones de la pandemia





M谩s de un mes despu茅s, por primera vez en virtud de la Constituci贸n de 1976, se decret贸 el estado de emergencia al que seguimos sujetos, mientras que el pa铆s y el mundo contin煤an luchando contra la pandemia casi a la misma velocidad que el virus. se est谩 extendiendo a trav茅s de los cuatro partidos mundiales, tal vez podamos, en lo que respecta a Portugal y Europa, basar algunas lecciones, sin perjuicio de no poder darlas por sentado.





Por lo tanto, la primera gran lecci贸n, un hecho real que no requiere m谩s pruebas, nos muestra que el mundo no estaba preparado para enfrentar y enfrentar el nuevo coronavirus.

Y tambi茅n fue tomado por sorpresa, con todo lo que surgi贸 de ello: la lentitud en la percepci贸n del fen贸meno, la demora en reaccionar, la confusi贸n que surgi贸 por todas partes, la demora en estabilizar y controlar la situaci贸n por parte del diferentes autoridades p煤blicas En diferentes grados y formas, fue as铆 en toda Europa. Desde las instituciones centrales de la Uni贸n Europea hasta las autoridades locales de sus 27 Estados miembros.

La segunda gran lecci贸n que nos ha revelado la crisis pand茅mica, que, como la primera, prescinde de argumentos complementarios, nos muestra que ning煤n Estado europeo, especialmente los de la Uni贸n Europea, y nos centramos en Europa por el momento, estaba m铆nimamente preparado. por el surgimiento de una pandemia de esta dimensi贸n.

Se puede decir que no se supone que los Estados est茅n preparados permanentemente para la aparici贸n de fen贸menos muy raros e impredecibles. Si esto puede ser cierto, la ausencia total de planes de contingencia y la dificultad o demora en establecer l铆neas de comando efectivas u oficinas de crisis que respondan efectivamente, sorprendidos y preocupados. Fue as铆 en Portugal, pero fue un poco as铆 para los 26 Estados miembros restantes. En cierto punto, adem谩s, hab铆a una sensaci贸n de que cada estado estaba mirando principalmente a su vecino para ver qu茅 se hac铆a all铆, copiando lo que estaba bien hecho y corrigiendo lo que no estaba teniendo buenos resultados.

Como resultado, a excepci贸n de otra y mejor lectura, la nueva evidencia, que admitimos no se comparte por unanimidad, en asuntos de salud p煤blica, la Uni贸n Europea necesita integrarse mucho m谩s y dar muchos pasos nuevos hacia adelante.

No olvidemos que, de conformidad con el art铆culo 168 del Tratado de Lisboa, La Uni贸n fomentar谩 la cooperaci贸n entre los Estados miembros en los 谩mbitos mencionados en este art铆culo, apoyando, si es necesario, su acci贸n. En particular, alienta la cooperaci贸n entre los Estados miembros para aumentar la complementariedad de sus servicios de salud en las regiones fronterizas 鈥.





Esto significa que, en t茅rminos de salud, la Uni贸n Europea sigue siendo modesta en sus competencias; y que la pol铆tica de salud de la Uni贸n contin煤a complementando las pol铆ticas nacionalesprincipio de subsidiariedad), que abarcan la organizaci贸n, prestaci贸n y gesti贸n de los servicios de salud y atenci贸n m茅dica, as铆 como la asignaci贸n de los recursos asignados a la misma.

La pandemia nos ha demostrado que esta competencia debe profundizarse y, al menos y en casos de grave amenaza para la salud p煤blica continental, es un dominio y una competencia compartida entre la Uni贸n y sus Estados miembros. Por lo menos De lo contrario, tendremos a la Uni贸n en la situaci贸n parad贸jica de ser responsable de la inacci贸n en 谩reas donde tiene poca responsabilidad y, por otro lado, se nos referir谩 al papel de tener que financiar a sus Estados miembros, limit谩ndose a invertir dinero en las consecuencias y Los efectos de la pandemia.

Es poco. Es escaso Y eso no es suficiente. Existe una necesidad inevitable de repensar las competencias de la Uni贸n en el campo de la salud p煤blica y profundizarlas.

La declaraci贸n anterior ser谩 a煤n m谩s obvia ya que estamos seguros de que, a pesar de la calamidad humanitaria que estamos presenciando, la humanidad eventualmente superar谩 la crisis de salud p煤blica que la afecta mucho m谩s r谩pidamente que las crisis financieras, econ贸micas y sociales. eso vendr谩 a 茅l. En ese contexto, aquellos que piensan que los diferentes Estados ser谩n capaces de enfrentar los desaf铆os anunciados volver谩n a sus conceptos de plena soberan铆a estatal, de recuperar competencias compartidas, de cerrar fronteras, de regresar a sus monedas nacionales.

Definitivamente este no es el camino. Por el contrario, tendr谩 que apostar por una mayor integraci贸n, un mayor multilateralismo y un fortalecimiento de la cooperaci贸n internacional. Ciertamente: redefiniendo las opciones econ贸micas y pol铆ticas, reduciendo la dependencia industrial y productiva respectiva de terceros Estados, volviendo a la participaci贸n econ贸mica en algunas empresas en sectores econ贸micos estrat茅gicos vitales. En una palabra Frenar la teolog铆a pura del mercado que caracteriza el liberalismo extremo de nuestros d铆as, introduci茅ndole una dimensi贸n social inevitable e indispensable..

Esta tragedia global que nos afecta es una de esas situaciones que impide sacar conclusiones de ellos y que todo sigue igual. La diferencia estar谩, por supuesto, en la calidad pol铆tica de nuestro liderazgo. Por ahora, ese debe ser nuestro mayor temor y nuestro mayor miedo.

Ana Gomez

Ana G贸mez. Naci贸 en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a帽os. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi茅n me considero una Geek, amante de la tecnolog铆a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:聽https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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