LeBron James y Cristiano Ronaldo: dos carreras construidas al mismo ritmo





Tienen 33 años, historias de vida similares y carreras vividas al mismo ritmo, con los mismos objetivos y sacrificios. De las familias a las transferencias, miramos a 4 puntos en común entre los dos.





LeBron se estrena este domingo con la camiseta de los LA Lakers, tras haber protagonizado una de las transferencias del año, comparable a la salida de Cristiano Ronaldo del Real Madrid hacia la Juventus. Pero este no es el único punto de contacto entre el jugador de baloncesto estadounidense y el futbolista portugués. En realidad, son muchos los detalles donde las carreras de dos de los mejores atletas de todos los tiempos se cruzaron sin tocar nunca: desde la edad a la familia, pasando por las decisiones y las ambiciones.

Ambos con 33 años, atravesan en esta recta final de año un período nuevo, de experiencia y experimentación, en equipos por donde nunca habían pasado y que hace mucho que los miraban como la única solución a los problemas que las apoyaban. Los Lakers quieren regresar al borde de la NBA y de las victorias y, para ello, cuentan con LeBron, un chico que no está acostumbrado a perder; la Juventus quiere finalmente conquistar la Liga de Campeones y, para ello, cuenta con Ronaldo, un chico que se ha acostumbrado a vencer a la Champions.

La franja es alta, pero con estos dos ha sido siempre así. Cuando todos creían que estaban en el capítulo final de las carreras, dieron el salto sin paracaídas y aún están en caída libre a la espera de aterrizar en suelo firme. La distancia entre San Pedro, en Funchal, y Akron, en Ohio, es mucha; pero eso no impidió que las historias de LeBron y Ronaldo se cruzaran tantas veces.

LeBron James durante un partido contra los Toronto Raptors en 2016, el año en que fue campeón de la NBA con los Cavaliers





Es el caso para decir que esta fue una cosecha que dio frutos. LeBron James y Cristiano Ronaldo no nacieron en el mismo año: pero poco más de un mes los separa. Los baloncesto nació el 30 de diciembre de 1984 en Akron, en el estado norteamericano de Ohio, mientras que el futbolista nació en Madeira el 5 de febrero de 1985. Por lo tanto, ambos tienen actualmente 33 años.

La edad, aunque sea sólo un detalle, es el punto de partida para una de las grandes similitudes entre LeBron y Cristiano. Los dos atletas sobrepasaron la barrera de los 30 sin que se notara, dentro de los escenarios escenarios y, en lugar de entrar en una fase de declive o de pérdida de calidad que tantas veces sucede, vivieron el mejor período de la carrera. Fue ya después de los 30 que Cristiano Ronaldo conquistó tres Ligas de los Campeones con el Real Madrid, un Mundial de Clubes, una Supercopa Europea, dos Bolas de Oro y, por supuesto, el Campeonato de Europa con la Selección Nacional. LeBron James alcanzó después de los 30 años un título de campeón de la NBA, fue considerado el mejor jugador de la final de la principal liga de baloncesto del mundo, entró cuatro veces en el equipo de todas las estrellas de la NBA y fue todavía recordista de minutos por más de una vez.

Para los atletas, la vieja máxima que indica que "la edad es un estado de espíritu" no se aplica. Por mucho que exista voluntad, deseo y disponibilidad mental para seguir entrenando, jugando y queriendo ser mejor, las piernas dejan de responder, los dolores se vuelven más difíciles de solucionar y las lesiones más complicadas de superar. Pero tanto LeBron como Cristiano trabajaron años para alcanzar una edad biológica que corresponde a la edad mental. La edad biológica de uno y otro está varios años por debajo de la edad real y para ello contribuye a gran escala lo que los expertos llaman "trabajo invisible".

Cristiano Ronaldo y LeBron James trabajan lejos de todo y todos, apoyados por expertos, personal entrenadores, nutricionistas y personas que los acompañan desde hace varios años. Para llegar donde querían -la cima del mundo del fútbol y del baloncesto- era necesaria una alimentación completamente controlada, una vida regada sin alcohol, tabaco, drogas o novias. Al inmensurable talento, juntaron una dedicación profesional sin límites que abrió una nueva era del deporte internacional. A partir de ellos, el deporte dejó de ser un sector desprovisto de trabajo y esfuerzo; a partir de ellos, también en el deporte son los que trabajan más que acaban por vencer.

Los dos atletas tienen en la familia el mayor apoyo y hay un punto específico que los une: el hecho de haber sido la madre la líder familiar y la persona que ambos citan como principal inspiración. Cristiano Ronaldo creció en San Pedro, en Funchal, y es el más joven de cuatro hermanos. El padre, José Dinis, fue varias veces descrito como un personaje ausente del día a día de la familia de seis personas y fue la madre, Dolores Aveiro, que tomó las riendas de los destinos del clan.

La relación del jugador portugués con la madre es una gran proximidad y prueba de ello es el hecho de que Dolores Aveiro tiene seguido el hijo más joven siempre que éste cambió de ciudad: primero para Manchester, luego a Madrid. Años más tarde, asumió con naturalidad el papel de abuela presente del hijo mayor del jugador y sólo ahora, cuando Ronaldo se mudó a Turín, Dolores no le siguió el rastro.

En el lado de LeBron James, la historia es similar. La madre del baloncesto, Gloria James, tenía sólo 16 años cuando nació; el padre, Anthony, tiene un extenso registro criminal y nunca formó parte de la vida del atleta. La infancia de LeBron fue pasada a saltar de apartamento en apartamento en los suburbios de Akron, en Ohio, según Gloria también saltaba de trabajo en trabajo. Cuando el norteamericano tenía nueve años, la madre decidió que no podía darle una vida familiar estable y saludable a corto plazo. Entonces le entregó el cuidado de Frank Walker, un entrenador del equipo local de fútbol americano que ofreció la primera bola de baloncesto a LeBron.

Y si LeBron salió de casa buscando un futuro mejor a los nueve años, Cristiano lo hizo a los 12, cuando dejó el Andorinha y Madeira y fue a vivir a la Academia del Sporting en Alcochete. Pero tanto uno como otro supieron regresar y agradecer a quien les dio alas.

Las carreras de LeBron y Cristiano se cruzan sin tocar desde que ambos dieron el salto definitivo, en 2003, hace 15 años. Este año, el delantero portugués llevó a cabo una exhibición de gala en el juego de apertura de la nueva marca de Alvalade Estadio e impresionó a Alex Ferguson – que no ha salido de las instalaciones deportivas sin haber prácticamente asegurado que Ronaldo se dirigiera al Manchester United. En 2003, con 18 años, el niño de Madeira cogía el avión hasta Inglaterra y daba el paso decisivo para impulsar la carrera.

En el mismo año, los 2,03 metros de altura, la capacidad física y los diversos argumentos técnicos y tácticos que le permitían jugar en cualquier posición, se convirtieron en LeBron James, que actuaba en el equipo del St. Vincent-St. Mary High School, un fortísimo candidato a ingresar directamente en un equipo de la NBA – sin haber jugado en los campeonatos universitarios, ya que, en ese momento, aún estaba terminando la enseñanza secundaria. Había sido nombrado mister baloncesto del estado de Ohio en tres años consecutivos y finalmente fue elegido por los Cleveland Cavaliers en borrador de la NBA de 2003.

Y si al final de la temporada LeBron James fue considerado el novato del año – el premio concedido al mejor novato -, Cristiano Ronaldo recibió uno de los mayores honores del fútbol inglés tan pronto como aterrizó en Manchester. Alex Ferguson decidió entregarle la camiseta roja número siete que ya había sido de Beckham, Cantona y Best. El entrenador escocés, a quien Ronaldo ya agradeció por haber sido su "padre en el deporte", creyó desde el primer minuto que aquel era un diamante con poca necesidad de ser pulido. Y ha sido el segundo – desde el propio portugués siempre era el primero – a imaginar todo aquello que aquel número siete francismo, de pelo rizado y burbujas en el rostro vendría a conquistar.

Los dos atletas tuvieron que acostumbrarse a la alta competición, a la mayor presión, a la exigencia de resultados ya la constante necesidad de estar preparados y corresponder a las expectativas. Cristiano Ronaldo tenía a su lado jugadores como Paul Scholes, Ryan Giggs y Rio Ferdinand; LeBron James tenía a su lado todos aquellos que meses antes eran ídolos. Los dos niños de 18 años rápidamente percibieron que todos los compañeros de profesión trabajaban tanto o más que ellos – y era necesario elevar el nivel de preparación. Se hicieron imprescindibles en los respectiva colectivos, aprendieron a jugar en equipo y ambos tuvieron el voto de confianza del entrenador.

En seis años de Manchester United, Cristiano Ronaldo ayudó a conquistar todo lo que era posible: la Premier League, la Copa de Inglaterra, la FA Cup, la Supercopa de Inglaterra y la Liga de Campeones. En siete temporadas en los Cavs, LeBron James fue la principal referencia de un equipo que llegó a las finales de la NBA por primera vez en la historia en 2006/07 y acabó por perder el título para los San Antonio Spurs. Sin embargo, se consideró el Most Valuable Player (MVP) de la fase regular del campeonato en 2009 y 2010 y en esas exactas temporadas los Cavaliers vencieron más de 60 partidos.

En el verano de 2009, después de haber sido considerado el mejor jugador del mundo el año anterior, Cristiano Ronaldo decidió dar el paso siguiente. Decidió aceptar la invitación y jugar por el club donde siempre se imaginó, en el estadio en que siempre soñó, con la camiseta que todos los aficionados absolutos de fútbol quieren comprar. Florentino Pérez quiso crear una nueva generación de galácticos – después de la primera, donde también se incluye a Luis Figo – y llamó a Ronaldo, Kaká, Karim Benzema y Xabi Alonso. Pero ahora el portugués ya era el mejor del mundo; ahora, ya fue recibido por una multitud en el Santiago Bernabéu; ahora, ya todos – y no sólo él y Alex Ferguson – sabían que el Real Madrid acababa de contratar a aquel que se convertiría en uno de los mejores jugadores de la historia del club.

Al año siguiente, fue el turno de LeBron salir de Cleveland y volar a Miami para unirse a los Heat y convertirse en King James. "La Decisión", el nombre dado al programa especial de ESPN donde el atleta dio la buena nueva a Estados Unidos y al mundo, lo juntó a Chris Bosh y Dwyane Wade, pero le traía críticas, especialmente de Michael Jordan y Magic Johnson que lo acusaron de mediatizar a su favor toda la decisión y convertirse en el centro de atención. Respondió dentro de campo. Ganó las NBA Finals en dos ocasiones (2012 y 2013) y en estos dos años se consideró el MVP de la época regular y playoffs de la final. Integó el equipo de todas las estrellas en todos los años que pasó en Miami y se afirmó como un icono inexorable del equipo.

Pero de la misma forma que Cristiano Ronaldo siempre subrayó que títulos individuales y de clubes nunca serían suficientes sin un trofeo conquistado con la camiseta de la Selección Nacional, LeBron James siempre supo que su carrera quedaría incompleta si terminara sin conquistar el tan deseado título de la NBA con la camiseta de los Cleveland Cavaliers. Y tal vez fue por eso que, en junio de 2014, el baloncesto decidiera rescindir unilateralmente con los Miami Heat y convertirse en un agente libre – con la posibilidad de firmar por cualquier equipo. Al contrario de lo que había hecho cuatro años antes, no fue pagado para anunciar la decisión en directo en la televisión nacional y en vez de eso escribió un artículo en nombre propio, en Sports Illustrated, donde declaraba la intención de regresar a Cleveland. En julio, LeBron firmó contrato con los Cavs y en agosto el equipo anunciaba la contratación de Kevin Love, proveniente de los Minnesota Timberwolves, que se juntaba así a King James ya Kyrie Irving para formar un tridente bien oleado.

En el año 2016-año en que también Cristiano Ronaldo llevó a la Selección Nacional hasta el título inédito de campeón de Europa -, LeBron ganó con los Cavs el primer título de la NBA en la historia del equipo y se inscribió en la historia como uno de los mejores, más marcados y más icónicos atletas de la historia del deporte.

Pero éste estaba lejos de ser el capítulo final: para uno y para otro.

La generación de 50 se dio el lujo de ver, al mismo tiempo, Di Stéfano y Puskás a esparcir magia en los céspedes mientras Juan Manuel Fangio levantaba polvo en las pistas de Fórmula 1. La siguiente, en los años 60, vio a Pelé, Eusebio y Best en el fútbol, ​​Jim Clark en la F1 y el Oscar Robertson en el baloncesto. La década del 70 tuvo Cruyff, Mark Spitz, Bjorn Borg y Muhammad Ali. 80? Maradona, Magic Johnson, Carl Lewis, Prost y Navratilova. Los años 90 tuvieron a Michael Jordan, Pete Sampras, Jonah Lomu y Ayrton Senna y la primera década del nuevo milenio tuvo a Schumacher, Tiger Woods, Kobe Bryant y Michael Phelps.

Es fácil y tarda sólo cinco minutos pensando en tres o cuatro nombres marcados en el área del deporte para cada década. Y acabamos por sentirnos tentados a imaginar qué nombres serán recordados cuando este período de diez años en que ahora vivimos terminar. Afortunadamente para el deporte internacional en los últimos tiempos, no es complicado hacer un ejercicio de perspectiva: Usain Bolt, con toda certeza, Lionel Messi, sin ninguna duda, Rafael Nadal, por motivos obvios. Y claro – Cristiano Ronaldo y LeBron James. A pesar de haber comenzado el ímpetu vencedor en los primeros años del milenio, fue en los últimos años que alcanzaron el estatuto que sólo a ellos está garantizado, G.O.A.T., el acrónimo norteamericano para "plus of all time, el mejor de todos los tiempos.

Y, por norma, los mejores de todos los tiempos son ambiciosos, nunca juegan por el seguro, no tienen miedo de arriesgarse y ven en el paso siguiente el paso más seductor. En el verano de 2018, Ronaldo y LeBron mostraron que para ser el mejor de siempre hay que nunca estar satisfecho.

El 10 de julio, exactamente dos años después de que Portugal ganó el Campeonato de Europa, Cristiano Ronaldo anunció la salida del Real Madrid y el viaje a la Juventus. Los rumores eran muchos y duradera: el 26 de mayo, después de ganar otra Champions – la consecutiva tercera, cuarta en cinco años y el quinto de su carrera – el delantero portugués fue en la entrevista posterior al partido, no el protagonista ha conseguido ser durante los 90 minutos del partido con el Liverpool. En el césped de Kiev, disparó: "Fue muy bonito jugar en el Real Madrid".

La capital española entró en shock. Se hicieron portadas de periódicos, se especuló sobre los motivos para la salida, se apuntó que el futuro cierto pasaba por el PSG (y aún se ponderó un eventual cambio por intercambio con Neymar). En el Santiago Bernabéu, durante la celebración de la conquista de otra Liga de Campeones, Ronaldo descansó a los aficionados. Se despidió con un "hasta para el año" y las declaraciones del día anterior parecían haber sido sólo un susto. Durante los días, las semanas, los meses, los rumores se hincharon y se dieron cuenta de que el capitán portugués era incluso desde Madrid. La duda, esa, era clara: hacia dónde?

El PSG era el principal candidato. Luego, un romántico regreso al Manchester United parecía ganar sentido. Por último, una candidata improbable: la Juventus. La campeona italiana surgía como una posibilidad fuerte y la apuesta en Cristiano Ronaldo era claramente una apuesta en igual medida en la conquista de la Liga de Campeones, trofeo que hace mucho escapa al emblema de Turín.

Cristiano Ronaldo fue a Rusia, jugó el Mundial, fue de vacaciones después de la eliminación y permaneció callado sobre todos los rumores. El Real Madrid cedió y bajó la millonaria cláusula de rescisión – de los originales 1.000 millones, Ronaldo costaba ahora "sólo" 100 millones. Las excepciones a la regla eran el PSG y el Barcelona, ​​que tendrían que pagar el valor inicial. El 10 de julio, la novela terminó. A cambio de 100 millones de euros, Cristiano Ronaldo cambió incluso Madrid por Turín, el Santiago Bernabéu por el Allianz Stadium y los merengues por Vecchia Signora.

Diez días antes, el 1 de julio, había sido otra bomba a caer. En la madrugada de un domingo para una segunda jornada, el mundo del deporte se detuvo con el anuncio de transferencia del año en la NBA: LeBron James había cambiado los Cleveland Cavaliers por los Los Angeles Lakers.

Desde que la temporada terminó con otro título de los Golden State Warriors (4-0 sobre los Cavs de LeBron), el segundo consecutivo para el equipo de la Costa Oeste, que King James tenía en sus manos el detonador de la bomba más explosiva del mercado de transferencias Norteamericano. El mejor jugador de la actualidad terminó un enlace de cuatro años con el equipo de Cleveland y entraba en el período nuevamente en un período de agente libre, no faltando organizaciones interesadas en sus servicios y abriendo puertas a una especie de subasta por el polivalente atleta.

Los Angeles Lakers, Philadelphia 76ers, Houston Rockets y los propios Cleveland Cavaliers se asumían como los cuatro equipos con mayor probabilidad de garantizar a LeBron James, en una novela que se esperaba tener un guión más largo. En realidad, de acuerdo con Sports Illustrated, The King ha tardado menos de un mes en tomar una de las decisiones más importantes de su vida deportiva, con la época a finalizar el 8 de junio y el anuncio del nuevo equipo de LeBron a aparecer el 1 de julio. Y, por lo visto, hasta fue más fácil de tomar de lo que se preveía. Perdida la final, LeBron pasó 72 horas en casa, acompañado sólo por uno cocinero de cocina que le preparaba comidas. En ese momento, pensó en la final perdida y en qué hacer para volver a ganar – en las dos semanas siguientes, se reunió tres veces con sus consejeros para estudiar el mercado y concluyó que Rockets, Lakers, 76ers y Cavs eran incluso sus mejores hipótesis.

King James fue de vacaciones, volvió y cuando aterrizó en el Van Nuys Airport, en Los Ángeles, en su cabeza ya se trazaba un plano: telefoneó a Kobe Bryant, estrella mayor de los Lakers que se retiró en 2016 y con quien LeBron conquistó el oro olímpico en 2008 y 2012, e invitó a Magic Johnson, otro de los mejores de siempre de los LAL y de la NBA y actual presidente de las operaciones para el baloncesto del equipo, a ir a su casa. Más que el valor monetario que LeBron obtendrá (ganará "sólo" más 5 millones de años que en Cleveland), fue el proyecto deportivo y la historia de los Lakers (organización con más finales, 31, y la segunda con más títulos , 16, detrás de los 17 conquistados por los Boston Celtics) que cautivó a The King. Esto y Magic Johnson, cuya forma de ver el baloncesto, la personalidad, la participación en cuestiones políticas y comunitarias o el poderío negociador y financiero en todo se asemejan a las del jersey 23.

El domingo por la mañana, la decisión estaba tomada única y exclusivamente en la cabeza de LeBron. Por la tarde, viajó con su familia a Europa, no sin antes detonar la bomba del momento: "Telefona a los Lakers", pidió a su agente. La decisión estaba tomada, era de conocimiento público y el comunicado preparado por Klutch Sports Group se hizo oficial: LeBron James es jugador de los Lakers en los próximos cuatro años.

LeBron James y Cristiano Ronaldo, en un plazo de diez días, el paso más sorprendente, arriesgado y fantástico de las respectivas carreras. Los dos atletas, cuyo nombre ya está grabado en la historia, entrenan, juegan, luchan y conquista casi simultáneamente, de forma semejante e increíblemente coincidente. Al final, las grandes mentes piensan de la misma manera.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebookhttps://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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