Las solicitudes de asilo y las incautaciones en la frontera brasile√Īa crecen en los Estados Unidos





La celda estaba tan llena que Mariana, de 22 a√Īos, dice que se estaba volviendo loca. Cada vez que los guardias dec√≠an el nombre de un inmigrante, rezaba para que el suyo fuera el siguiente.





Embarazada durante seis meses, dice que no hab√≠a comido mucho durante tres d√≠as. Tom√≥ el jugo ofrecido con las comidas, pero no fue suficiente para calmar la sed. No se atrevi√≥ a beber el agua del fregadero encima del inodoro en el ba√Īo colectivo.

Ella dice que recibi√≥ una s√°bana t√©rmica, que no aplac√≥ el fr√≠o, ya sea porque la us√≥ para cubrir el piso o para acostarse en el piso y se cubri√≥ a s√≠ misma. Su esposo, en otra celda, cuid√≥ a su hija de dos a√Īos, que estaba enferma y vomitaba.

El doctor fue atendido por médicos, dice, pero solo podía verla a través de una ventana de vidrio en la puerta. Tampoco se han duchado desde que se rindieron en la frontera mexicana con los Estados Unidos.

Sin embargo, cuando los guardias lo llamaron, no fue libre. Todavía tenía muchos contratiempos.

El n√ļmero de brasile√Īos que, como Mariana, llegan a los Estados Unidos en la frontera con M√©xico a trav√©s de las llamadas "ca√≠das y ca√≠das", es decir, rendirse a los guardias y buscar asilo, aumenta desde principios de a√Īo.

Los procedimientos de deportaci√≥n abiertos en los tribunales de inmigraci√≥n de EE. UU. Que involucran a ciudadanos brasile√Īos ahora totalizan 3,429 casos desde octubre de 2018 hasta mayo de 2019, y se espera que el n√ļmero aumente hasta el final del a√Īo fiscal vigente en septiembre.





Los √≠ndices para los a√Īos fiscales 2019 hasta ahora y 2018 (4,890 procedimientos) est√°n muy por debajo de los de 2005, el a√Īo fiscal de la mayor inmigraci√≥n brasile√Īa a los Estados Unidos: 28,135. Despu√©s de este per√≠odo, sin embargo, hubo reducciones en las deportaciones a menos de 1,000 casos en 2014.

Los datos se obtienen por ley de acceso a la informaci√≥n a trav√©s del programa TRAC de la Universidad de Syracuse. Los n√ļmeros representan principalmente solicitudes de asilo en la frontera pero tambi√©n, en n√ļmeros mucho m√°s bajos, solicitudes de personas que fueron al avi√≥n en avi√≥n y finalmente fueron arrestadas.

En comparaci√≥n con los pa√≠ses centroamericanos, la inmigraci√≥n brasile√Īa a los Estados Unidos no es tan significativa, pero se encuentra entre las siete nacionalidades m√°s grandes de inmigrantes incautados en la frontera, seg√ļn Jeanne Batalova, investigadora del Instituto de Pol√≠ticas de Migraci√≥n en Washington.

La polic√≠a en la frontera sur de los Estados Unidos incaut√≥ a 227,073 ciudadanos centroamericanos en el a√Īo fiscal 2018 y 1,504 brasile√Īos.

Muchos brasile√Īos vienen con sus hijos porque reciben recomendaciones de que pasar√°n menos tiempo en detenciones temporales y pueden esperar la decisi√≥n sobre sus casos en libertad.

Algunos se quedan unos d√≠as en estos lugares, abarrotados y con poca higiene. Otros son enviados a centros de procesamiento familiar. Cuando los inmigrantes traen a ni√Īos que no son sus hijos, son enviados a refugios como menores no acompa√Īados.

"No he visto tal movimiento desde la llegada de los brasile√Īos desde 2005", dice Solange Paizante, cofundadora de la ONG Mantena Global Care en Newark, Nueva Jersey, que ha recibido cerca de ocho familias por semana por servicios de salud y educaci√≥n en Portugues

La ONG est√° cerca de la Plaza de Brasil, donde hay restaurantes y bares con bocadillos y dulces brasile√Īos, e incluso un carrito de venta de tapioca. Por las calles, es f√°cil escuchar a las personas que hablan en portugu√©s.

Long Branch, tambi√©n en Nueva Jersey, no es diferente. Temprano en la ma√Īana, los brasile√Īos que van a trabajar en la construcci√≥n y limpieza de casas hacen fila para tomar caf√© y comen pan franc√©s, pastel de harina de ma√≠z y galletas.

La abogada Shirley Cussick, que defiende a los inmigrantes que llegan a Long Branch y Newark, dice que recibe a unas 50 personas por d√≠a buscando ayuda en el asilo. Las organizaciones y los abogados que tratan con brasile√Īos en estados donde la comunidad ya est√° bien establecida, como Massachusetts, Florida y Connecticut, tambi√©n informan sobre el aumento de reci√©n llegados.

Las razones m√°s utilizadas por los brasile√Īos para obtener asilo son la persecuci√≥n y la violencia por g√©nero u orientaci√≥n sexual. En n√ļmeros m√°s peque√Īos, hay casos de persecuci√≥n policial.

Otros dicen que necesitan asilo debido a las condiciones econ√≥micas o pol√≠ticas, a los fiscales que acechan y a una discusi√≥n sobre la herencia, argumentos con muy pocas posibilidades de convencer a las autoridades en un proceso que puede durar de tres a siete a√Īos. Aunque hay informes leg√≠timos de persecuci√≥n, este no es el caso de la mayor√≠a, dicen los investigadores.

La emigraci√≥n brasile√Īa sigue los altibajos de la econom√≠a: el aumento de la inflaci√≥n, el desempleo y la pobreza son algunas de las razones del crecimiento de los brasile√Īos que viajan a los Estados Unidos.

"Si a principios de la década del 2000, las personas migraron ganando uno o dos salarios mínimos y buscando una vida mejor, hoy la gente se queda sin trabajo y sin esperanzas de obtener uno pronto", dice Sueli Siqueira, investigadora de inmigración de la Universidad Vale do Rio. Doce en Governador Valadares.

Sin embargo, la tasa de concesi√≥n de asilo es baja entre los brasile√Īos, seg√ļn los datos obtenidos por la Universidad de Syracuse. De los 213 casos juzgados en el a√Īo fiscal 2019, 189 fueron denegados y 20, otorgados – tarifa de concesi√≥n inferior al 10%.

Este √≠ndice viene cayendo desde 2016, cuando se situ√≥ en torno al 23%. Debido a que los tribunales de inmigraci√≥n est√°n repletos de casos, el n√ļmero juzgado en un a√Īo generalmente refleja los casos iniciados en a√Īos anteriores.

El a√Īo 2019 ni siquiera ha terminado, y el n√ļmero de casos de asilo brasile√Īos juzgados desde 2015 hasta mayo de este a√Īo -563- ya super√≥ el per√≠odo de 2005 a 2009, que fue de 520.

Jessica Bolter, investigadora del Instituto de Pol√≠ticas de Migraci√≥n, dice que el n√ļmero de casos en el sistema hoy en d√≠a es a√ļn mayor porque los casos anteriores fueron juzgados m√°s r√°pidamente.

En abril de este a√Īo, el n√ļmero de casos pendientes en los tribunales de inmigraci√≥n era de 876,552, seg√ļn la Oficina Ejecutiva para la Inmigraci√≥n. El n√ļmero incluye procedimientos de asilo, deportaci√≥n, entre otros.

Seg√ļn Michelle Viana, abogada de inmigraci√≥n en Nueva York, el √©xito de las solicitudes de asilo es peque√Īo porque hay muchas solicitudes falsas. Adem√°s, los casos de persecuci√≥n y violencia pol√≠tica por parte de grupos criminales son mucho mayores en pa√≠ses como Colombia y Venezuela.

Despu√©s de volar a M√©xico, los brasile√Īos suelen esperar en diferentes puntos hasta que se rinden a pie hasta la frontera y van a un refugio temporal.

Mariana dej√≥ una peque√Īa ciudad cerca del municipio de Tiros, en Minas Gerais, en un autob√ļs a S√£o Paulo el 10 de febrero. Desde all√≠, tom√≥ un avi√≥n a Canc√ļn, M√©xico, luego otro a Ju√°rez.

Ella dice que una camioneta la llevó a un lugar en la frontera donde tuvo que cruzar un arroyo donde el agua golpeó la rodilla. Cruzarlo, dice ella, fue una de las partes más difíciles del proceso, con su hija en sus brazos y deslizándose en piedras. Su esposo llevó dos maletas y se cansó tanto que dejó una en el camino.

Después de completar el cruce, se entregó a la policía de inmigración de los Estados Unidos.

Mariana fue liberada de su familia después de ser sometida a tres arrestos diferentes y fue dirigida a una iglesia católica. Allí, recibieron ropa y juguetes y, en un grupo de unas 30 personas, celebraron con pizza.

"Los brasile√Īos est√°n detenidos de 48 horas a 40 d√≠as", dice Natalicia Tracy, investigadora de la Universidad de Massachusetts y directora de la ONG Brasil Worker Center.

En general, los brasile√Īos que arriesgan la frontera no ven la posibilidad de obtener una visa de turista o ya se les han negado las visas, como sucedi√≥ con Mariana y su esposo en junio de 2018.

Por lo tanto, terminan pagando caro a los agentes locales, que los conectan con los coyotes, personas que llevan inmigrantes de México a la frontera, para hacer el viaje por tierra. Entrevistado por Hoja reportó el pago de alrededor de R $ 26,000 por persona para ser llevado a la frontera y entregado.

Cuando llegan a los EE. UU., Los honorarios de los abogados varían de $ 5,000 a $ 10,000.

"Son v√≠ctimas de la trata de personas", dice Cussick. Seg√ļn el abogado, los coyotes enga√Īan a los inmigrantes y dicen que el tribunal de los Estados Unidos decidir√° a favor en sus casos.

"Escucho la historia del prestamista tiburón, que los propios coyotes ya dicen en la entrada. O la herencia en disputa ", dice Renata Castro, abogada en Pompano Beach, Florida.

Mariana y su esposo vendieron autos, muebles y usaron dinero ahorrado para pagar $ 76 mil a un coyote. Ella dice que pag√≥ al agente local $ 40,000 cuando lleg√≥ a Long Branch y que pagar√° $ 1,000 al mes por un a√Īo.

La compa√Ī√≠a minera debe presentarse ante las autoridades de inmigraci√≥n en febrero de 2020 y, aunque todav√≠a no tiene abogado, significa que ha sido endeudada y est√° en peligro.

Su esposo, que trabajaba como conductor de tractores en Brasil, ahora se convirtió en pintor con el amigo que los recibió. Ella limpia Los ingresos de la pareja, dicen, ascienden a alrededor de $ 5,000 al mes, por lo que pueden enviar dinero a la familia.

Lejos de considerarse una v√≠ctima, Mariana, quien fue a la escuela secundaria, busca mejores condiciones para sus hijos y sue√Īa con ir a la universidad en los Estados Unidos. √Čl dice que prefiere vivir "escapida" para regresar a Brasil antes de que pueda recaudar dinero.

En dos d√≠as de trabajo en los Estados Unidos como limpiadora, gana $ 240, aproximadamente lo mismo que el salario m√≠nimo en Brasil. Incluso con el mayor costo de vida, pudo comprar ropa de beb√© de buena calidad e incluso una mu√Īeca Baby Alive para su hija.

No todos los inmigrantes son igualmente afortunados. Muchos están siendo separados de sus hijos. El teléfono de Julia, que pidió que le cambiaran el nombre por temor a la persecución de su familia en Brasil, no ha dejado de recibir llamadas desde el mes pasado.

Son otras madres que recientemente cruzaron la frontera y cuyos hijos fueron remitidos a refugios, dice ella. A mediados de 2018, solicit√≥ asilo en la frontera de Arizona con su hijo, que ten√≠a nueve a√Īos en ese momento.

Fue el punto culminante de la pol√≠tica de separaci√≥n de las familias del gobierno de Trump, y el brasile√Īo y el hijo se mantuvieron alejados 45 d√≠as. Ella dice que necesitaba apelar a un tribunal federal para sacarlo de un refugio de Chicago.

Julia informó que había sido perseguida por su ex esposo, quien los golpeó a ambos y los amenazó con un arma. Sin embargo, dice que lamenta haber arriesgado su vida y la de su hijo en el cruce. Llorando, aconseja a otras madres que piensen detenidamente antes de poner en riesgo la vida de sus hijos.

Adem√°s, dice que su hijo ten√≠a hambre porque ofrec√≠an solo comida picante mexicana o cantidades muy peque√Īas.

El abogado de J√ļlia solicit√≥ asilo hace unas semanas, y ella ha comparecido dos veces ante un juez. Su hijo, ahora de 11 a√Īos, habla ingl√©s y se ha adaptado a su nueva vida.

A principios de junio, después de que Trump amenazó con imponer un arancel del 5 por ciento a los productos mexicanos, los dos países han ampliado un acuerdo para que los inmigrantes que buscan asilo en los Estados Unidos esperen el fallo de sus casos en México.

"Lo que podemos ver es que los brasile√Īos tienen que regresar a M√©xico contra su voluntad de esperar a la audiencia", dice Helena Olea, de la organizaci√≥n de inmigrantes Alianza Am√©ricas.

Mariana tuvo a su hijo en un hospital en Long Branch y dijo que la trataron muy bien, siempre con un traductor disponible por tel√©fono o alguien que hablaba espa√Īol y ella pod√≠a entender. El beb√© ya tiene un mes.

La semana pasada, se mudó de una habitación a su propio apartamento alquilado. A pesar del anhelo de su familia, dice que valía la pena arriesgarse en la frontera para tener a su hijo en los Estados Unidos y, por lo tanto, convertirlo en ciudadano estadounidense. Es para él que no pase lo que pasaron en el cruce, y que tenga libertad para venir y para venir.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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