Las propinas: una historia muy mal contada





Es con enorme asombro que verifico la ausencia de algunos datos importantes en el debate en torno al valor de las tasas en la enseñanza superior. Al principio, deberíamos también debatir la posibilidad de aumentar las tasas exponencialmente. En cambio, estamos debatiendo una reducción de unos 200 euros (menos de 20 euros al mes) … esto sólo ocurre en el contexto de un circo!





El argumento de este artículo es que el problema no es el valor de las tasas: el gran problema es la gestión de las universidades, la cual sigue un modelo que es pésimo. Es decir: cualquier discusión en torno al financiamiento de las universidades debe derivarse de una discusión sobre el modelo de gestión.

Hablamos de hechos en vez de elucubraciones teóricas sin ningún tipo de conexión a la realidad.

Hecho número 1: hay dos países en el mundo cuyo sistema de enseñanza universitaria es, desde cualquier duda, reconocido en el mercado y entre los académicos como de calidad muy superior. Estos países son los Estados Unidos de América y el Reino Unido. El hecho de que tanto las tasas son mucho más altas que en la gran mayoría de los otros países, como Portugal, debe despertar la curiosidad de los que dijeron estas cuestiones.

Hecho número 2: en el Reino Unido ninguna de las universidades de excelencia es privada. ¡No! También esto debería haber despertado la curiosidad de nuestros articulistas. Pero no despertó nada. Es que la naturaleza del capital no tiene impacto en el desempeño de una organización. Es la calidad de la gestión que determina el rendimiento.

Hecho número 3: el valor de las tasas de matrícula no está asociado en estos países a ninguna forma de exclusión social. No hay ninguna relación de causalidad científicamente establecida entre el valor de las tasas y la desigualdad social. Lo que ocurre, y está debidamente estudiado, es que los individuos tienden a hacer elecciones de vida acorde con las elecciones hechas por sus pares. Y esto es independiente de la clase social, siendo que tiene un enorme poder para perpetuar las diferencias sociales. Para liberales como yo, eso no es bueno ni es malo: es lo que es, siendo que cualquier intento de rediseñar la forma en que la sociedad decidió organizarse tiene como consecuencia inmediata la pobreza generalizada y la violencia sobre los individuos. En la práctica esto significa que si el papá y la mamá tienen estudio en Oxford, el petiz sueña con Oxford; si el papá es El Chapo, el petiz probablemente está preso o muerto. ¡Ciertamente no está en Oxford! Es sólo eso que los estudios demuestran. No establecen ninguna relación de causalidad que merezca atención en el contexto de este argumento.

Hecho número 4: no hay enseñanza universitaria gratuita. Obvio! O tal vez no …





Hecho número 5: es totalmente falso que cuando las propinas son bajas, los pobres están pagando la enseñanza de los ricos (hablo de pobres reales y de ricos reales, no hablo de las ficciones que tienden a informar los razonamientos melodramáticos de algunos articulistas). La única clase social que importa aquí es la clase media: ni los ricos, ni los pobres tienen ningún impacto significativo en un debate en torno al financiamiento de la enseñanza superior. Es la clase media que constituye la vasta mayoría de los clientes de las universidades. Así pues, la cuestión que realmente se plantea es: ¿debe el individuo de la clase media pagar su decisión, como adulto, de invertir en una educación universitaria? ¿O será que debe ser su vecino, el cual prefiere no estudiar, a pagar los devaneos del otro, pasando ambos a vivir en la ilusión de que todo aquello fue gratuito? El dilema es ético y no económico. Es una opción entre la responsabilidad y la extracción coercitiva del fruto del trabajo de los demás. No se trata de nada más que eso.

Hecho número 6: en los países donde la enseñanza universitaria es de calidad superior, las universidades son totalmente independientes del gobierno central. Esto incluye autonomía financiera. Para que quede claro: las universidades superiores son todas, sin excepción, financieramente sostenibles. Además, para que los detalles sean claros, que sus gestores (los tales rectores) tienen típicamente como un diseño para hacer la universidad totalmente independiente del erario público, siendo que en muchos su desempeño y salario están indexados al cumplimiento de ese objetivo. Por eso es común, en esas universidades, encontrar departamentos 100% financiados por propinas, donaciones y proyectos en cooperación con empresas. El ministro de enseñanza superior es literalmente un fantasma. Repito: es extremadamente común encontrar departamentos académicos enteros totalmente independientes financieramente del erario público. Es bueno que esto quede claro en la mente del lector, porque hasta aquí el debate ha sido colocado, de manera falaz, en cuanto a cuánto debe el Estado pagar. Si la calidad de hecho existe, el Estado no es necesario: el mercado resuelve, y eso tiene evidencia empírica más que suficiente.

Hecho número 7: en el caso del Reino Unido, donde, desgraciadamente, el estado tiene más intervención que en los Estados Unidos de América, el valor de las tasas está indexado al ranking que mide la calidad de la enseñanza (en el que los alumnos / los clientes son obviamente los principales participantes). Es decir: las universidades que en el Reino Unido tienen mal desempeño en la enseñanza no pueden cobrar el máximo de las tasas establecido por la ley. Este hecho, tan importante para la competitividad, fue olvidado por los articulistas que vinieron a la plaza pública invocar el Reino Unido como ejemplo. También olvidaron el hecho de que las transferencias del erario público británico a las universidades depender de la calidad de la investigación. Por consiguiente, esto tiene un enorme impacto en las tasas cobradas, becas ofrecidas y quejandos. Esto es: en ambos países se aplica el principio escandalosamente básico de distinción a través del precio. En Portugal tenemos es que, en términos prácticos, todas las universidades son aparentemente la misma medida que los precios de práctica (tasas) iguales. Esto constituye un verdadero disparate y no permite al mercado (que paga el circo vía impuestos) a medir de ninguna manera la calidad de lo que está financiando.

Hecho número 8: a pesar del hecho número 7 (sí, en el Reino Unido hay transferencias del erario público), la amplia mayoría de los departamentos académicos de las universidades superiores son financieramente independientes del erario público. Se ha estudiado debidamente el siguiente: dado el prestigio de algunas de las universidades, si las transferencias públicas fueran nulas, la financiación se resolvería por dos vías: o aumento de las tasas (el mercado sería capaz de acomodar tal aumento), o la expansión (aumento del número de alumnos). Hay incluso el caso de una universidad que realizó un estudio que concluyó lo siguiente: para no comprometer el posicionamiento de la marca de la universidad, la mejor opción sería aumentar las tasas aún más en lugar de expandirse, lo que pondría la percepción de exclusividad en causa.

Hecho número 9: las universidades no existen para formar alumnos para el mercado de trabajo. Esto constituye uno de los mayores disparates que he escuchado en toda mi vida. Las universidades tienen como único objetivo la búsqueda del saber. La utilidad del saber está determinada por el mercado, no por las universidades y mucho menos por media docena de pseudo-empresarios dependientes de subsidios de la unión europea.

Hecho número 10: en las universidades de excelencia hay de hecho proyectos dirigidos a la industria. Estos proyectos son típicamente pagados por las empresas. Por otra parte, hoy en día es extremadamente vulgar que los profesores Catedráticos en departamentos de ciencias naturales, medicina e ingenierías, tengan como criterio de rendimiento su capacidad para atraer fondos capaces de cubrir sus gastos (incluyendo, naturalmente, su propio salario). Como me decía un Rector de una de esas Universidades, es prioritario saber cuánto cuesta cada profesor y hacer lo mismo comprender que tiene que generar riqueza suficiente para cubrir los costos asociados a su puesto de trabajo. Es decir: si un profesor investiga algo con real interés, no hay duda: en el mercado habrá alguien para pagar la cuenta. Citando al mismo Rector, si nadie quiere pagar la cuenta, es porque no tiene interés y por lo tanto no hay razón objetiva para que el Estado vaya a financiar dislates.

Hecho número 11: el que rige la gestión de las universidades norteamericanas y británicas es el mérito. Las carreras de los profesores están indexadas al mérito de su enseñanza y de sus publicaciones. ¡Y esto es real! Y es muy importante que nos detengamos en esto. En los Estados Unidos de América y en el Reino Unido no se fomenta el compadrio, ni la endogamia; y un profesor no se evalúa en función de la opinión que emite en los periódicos, en la radio, en la televisión, o en Twitter. Sólo las publicaciones, en revistas de referencia, en conjunto con la calidad de la enseñanza, cuentan. Hoy en día, en línea con lo que he mencionado, hay innumerables casos en que la progresión en la carrera está hasta indexada a la capacidad del Profesor de generar fondos que cubran su investigación, su salario, el costo de su gabinete, todo! … Aún asociado a las carreras de los profesores, hay más detalles interesantes. Por ejemplo, en los países en análisis los que gestionan los departamentos tienen independencia para contratar, promover, despedir y en muchos casos hasta degradar. Es decir, son los gestores quienes gestionan la carrera de los Profesores, y no una abstracción denominada consejo científico y que sólo sirve para fomentar la endogamia y el compadrio. La correlación entre los índices de endogamia y el desempeño de las universidades está también estudiada, ya ahora. Para recordar: los altos niveles de endogamia en las universidades portuguesas es un hecho estudiado numéricamente …

Hecho número 12: el mérito puede ser medido objetivamente y el mercado lo reconoce con enorme facilidad. Son los llamados 'rankings' … ¡No hay que tener miedo! Bien sé que es más cómodo mendigar al ministerio de la enseñanza superior.

Hecho número 13: Este es mi preferido. Al contrario de lo que el lector probablemente piensa, es normal que las facultades de ciencias sociales sean más rentables que las facultades de ciencias naturales. No voy a explicar por qué. El lector puede preguntar a los que sueñan con tener el Estado a determinar qué áreas del saber que merecen ser financiadas. Normalmente son empresarios y no saben hacer nada más que mendigar ayudas estatales, incluyendo ayuda para formar a sus propios trabajadores. El mercado ha decidido de otra manera: pienso en el caso de un colega que gestiona un presupuesto, en esas áreas no científicas, de 1.500 millones de euros. Vamos a ponerlo aún más claramente: los departamentos de humanidades y ciencias sociales, normalmente gestionados por personas capacitadas en estas áreas implican presupuestos que la gran mayoría de los empresarios portugueses nunca logró. Por eso, la próxima vez que escuchen a empresarios que les gusta imaginar cómo sería gestionar una universidad superior, piense dos veces. O mejor: olvídate … eso es sólo disparates!

Hecho número 14: no tiene nada que ver con el tema de este artículo, pero es un hecho delicioso. La vasta mayoría de los gestores de las mejores universidades del mundo no vienen de los departamentos de ciencias naturales. La razón está estudiada: es sabido que las universidades están pejadas de 'chalupas', con las más diversas patologías psiquiátricas y afines. Lo que el lector quizá desconozca es que la mayoría reside en los departamentos de ciencias naturales. Ni de propósito, esta semana un rector de una universidad famosa me dijo eso mismo (y estoy citando): 'no puede poner a esas personas en la etapa de cualquier cosa que pueda ser un grupo de personas'. En la física teórica, tal como la vasta mayoría de los sobredotados (ahora no recuerdo el número preciso de sobredotados, pero no es necesario: todos sabemos que el CI no sigue: el grado de 'chalupice'). ¡Es cierto que la malta de esas áreas es la más inteligente! Pero como para gestionar empresas no necesitamos de sobredotados, todo está aclarado. También es cierto que el grado de "chalupice" es menor en los sociólogos … Tal vez esté relacionado con el hecho de que los sociólogos son más dados al consumo de alucinógenos, pero desconozco estudios sobre la materia …

Hecho número 15: lo que condiciona el desempeño de las universidades es la forma en que se gestionan. Y esto ha sido escamoteado por quien ha comentado este asunto. Dado que algunos de los comentaristas incluso estudiaron en los países en análisis, todo esto es incomprensible. La cuestión no son las propinas. Esto es de fácil resolución. Las propinas son un 'no problema'. El desafío es: ¿cuál es el modelo de gestión que queremos para nuestras universidades? El modelo actual no es más que un circo pagado por los contribuyentes. (ya había dicho esto, pero por lo visto esto sólo va allí con repetición …)

Llegados aquí, no deja de ser irónico que uno de los mejores ejemplos para demostrar la superioridad moral y económica del liberalismo sea precisamente la industria de la enseñanza superior. Sin excepción, las mejores universidades del mundo operan todas en una lógica de mercado y son independientes del Estado. En ninguna de ellas, absolutamente ninguna, hay dependencia de la opinión de un ministro o de un empresario acerca del rumbo estratégico que deben tomar. Hecho fácilmente comprobado por lo siguiente: todas las universidades superiores han reconocido excelencia académica tanto en las ciencias naturales, tanto en las ciencias sociales y en las humanidades. Harvard es un excelente ejemplo: es famosa mundialmente por su 'Business School', su escuela de medicina, su escuela de derecho, el departamento de historia y, espantándose, por la Divinity School (teología). Lo mismo se aplica a Cambridge, Oxford, Yale, Stanford, etc, etc, etc. Y esto no fue centralmente determinado, sino que resulta de lo que tiene sentido para los gestores locales, siempre en consonancia con el mercado.

Desengane al lector: no es casualidad que la mayor oposición al liberalismo viene de la academia y los empresarios (sinónimos en Portugal, el socialismo). En estas cosas no hay acasos, y no fue por casualidad que nuestros articulistas omitieron lo que realmente es importante discutir cuando hablamos de la enseñanza superior. En realidad lo que parecen querer es un sistema en el que una media docena de iluminados decide el rumbo del saber, los fondos públicos son transferidos sin escrutinio (es cuando leemos la palermice de que sociedad que se precie invierte sin límites en la educación …) claro, otra media docena de amigos decide lo que es calidad. Lo que queremos es un sistema gestionado en una lógica de mercado, pagado por quien quiere gozar del producto y debidamente escrutado por el único mecanismo realmente capaz de medir lo que hacen los chalecos que pululan en las universidades de ese mundo fuera: el mercado.

Profesor universitario

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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