Las noticias falsas ponen en riesgo su salud: sepa cómo protegerse









Es agridulce para el periodista de salud escribir sobre noticias falsas. Por un lado, existe una oportunidad preciosa para explicar al lector por qué son tan peligrosos. Por otro lado, queda el dilema de que las semanas de investigación, entrevistas y redacción de textos harán poco para cambiar la mentalidad de quienes ya han sido contaminados por ellos.

Después de todo, una sola línea niega la utilidad de un determinado medicina en el tratamiento de Covid-19 o advirtiendo sobre la gravedad real de la enfermedad y ya está: se pierde cualquier oportunidad de diálogo y el sujeto recurre a fuentes que, aunque sospechosas, dicen lo que le gustaría escuchar.

La charlataner√≠a y las afirmaciones enga√Īosas no son nada nuevo en la atenci√≥n m√©dica. Durante siglos se han promovido curas falsas a trav√©s de situaciones dram√°ticas como epidemias o como alternativas al tratamiento de enfermedades de dif√≠cil control.

El equipo de VEJA SA√öDE, a lo largo de sus casi cuatro d√©cadas de vida, ya ha diseccionado varias de estas leyendas: desde el protocolo de limpieza del h√≠gado con vinagre de manzana hasta el mito de que el t√© cura la gripe. Lo que ha cambiado es que, con Internet y las redes sociales, no solo motivan malas decisiones individuales, sino que se han convertido en un problema de salud p√ļblica.

‚ÄúMucha gente todav√≠a cree que el coronavirus es inofensivo, que existe un tratamiento para √©l y, por lo tanto, est√° m√°s expuesto al riesgo de infectarse. Podemos decir que estamos ante dos epidemias, la de Covid-19 y la de desinformaci√≥n ‚ÄĚ, dice el infect√≥logo Gerson Salvador, de la Universidad de S√£o Paulo (USP).

+ LEE TAMBI√ČN: Educaci√≥n para la salud: uno de los mayores desaf√≠os de la pandemia





No es de extra√Īar que la propia Organizaci√≥n Mundial de la Salud (OMS) decret√≥ un estado de infodemia, un fen√≥meno nuevo, pero que ya se estaba formando antes de la llegada de Sars-CoV-2. Se define como un exceso de informaci√≥n y, especialmente, de desinformaci√≥n y teorias de conspiracion que circulan en redes sobre el coronavirus, dificultando el paso de pautas de base cient√≠fica y, as√≠, el propio control del virus.

Además, como consecuencias negativas, la OMS y entidades psiquiátricas destacan el aumento de la ansiedad y la sensación de inseguridad por los rumores.

Por citar un ejemplo, un trabajo con unos 25.000 estudiantes chinos, publicado en Revista Internacional de Investigaci√≥n Ambiental y Salud P√ļblica, descubri√≥ que los j√≥venes tienen m√°s probabilidades de caer en noticias falsas tambi√©n se sent√≠an m√°s ansiosos e informaron un empeoramiento del bienestar mental.

El grado de conocimiento y acceso a información de calidad tuvo el efecto contrario: ayudaron a responder positivamente al estado de crisis y a adoptar los cambios de comportamiento necesarios para afrontarlo.

Pero separar el trigo de la paja es cada vez m√°s dif√≠cil, incluso para profesionales de la salud capacitados y personas bien intencionadas. ‚ÄúLa desinformaci√≥n supera a la informaci√≥n‚ÄĚ, dice Cl√°udia Galhardi, investigadora de la Fiocruz que coordina el proyecto Eu Fiscalizo, una aplicaci√≥n que recibe denuncias de contenido dudoso y las desmitifica.

Durante la investigación para este artículo, quedó claro que las noticias falsas se propagan como un virus, sin contar con mecanismos de defensa estructurados frente a ellos. Infectado, el individuo puede infectar a decenas o incluso cientos de personas con solo presionar una tecla.

LEER TAMBI√ČN: Las matem√°ticas de las vacunas

Viviendo en esta burbuja seductora y c√≥moda, donde no hay peligro y las soluciones para las cosas son m√°s sencillas, la v√≠ctima no solo est√° en riesgo sino tambi√©n poniendo en peligro a otras personas. ¬ęHoy nos preocupa especialmente la repercusi√≥n que tiene Vacunas para COVID-19 pueden tener sobre la adherencia a los agentes inmunizantes en general ‚ÄĚ, explica Cl√°udia, quien viene notando intensos e infundados ataques a las dosis.

No es exclusivo de Brasil, pero somos especialmente vulnerables. En 2018, una encuesta del Instituto Ipsos ya mostraba que el pa√≠s fue el que m√°s cay√≥ en mentiras. M√°s del 60% de los encuestados brasile√Īos dijeron que cre√≠an en las noticias falsas. Fue la tasa m√°s alta entre las 27 nacionalidades incluidas en la encuesta: el promedio mundial fue del 48%.

‚ÄúY, para colmo, aqu√≠ la desinformaci√≥n apoya las pol√≠ticas p√ļblicas‚ÄĚ, critica Natalia Pasternak, presidenta del Instituto Quest√£o de Ci√™ncia (IQC), creado hace tres a√Īos con el objetivo de revertir esta situaci√≥n.

Para ello, sin embargo, es necesario afrontar el problema como una enfermedad democr√°tica, que puede afectar a cualquiera y contra la que hay tratamiento y, mejor a√ļn, medidas preventivas. Entonces, sin piedras en la mano, aprendamos juntos c√≥mo alejarnos de esta inquietud.

Cómo se difunden las noticias falsas

Las noticias enga√Īosas son, ante todo, una soluci√≥n sencilla a los inexorables hechos de la vida real. ‚ÄúCuanto m√°s fr√°giles somos, econ√≥mica y mentalmente, m√°s susceptibles somos, por eso es tan contagioso en una pandemia‚ÄĚ, explica el psiquiatra Cl√°udio Martins, vicepresidente de la Asociaci√≥n Brasile√Īa de Psiquiatr√≠a (ABP).

Aparte de eso, las noticias falsas se suelen contar de forma atractiva para despertar una emoci√≥n tan intensa que nos hace transmitirla sin pensar demasiado en ella. Despu√©s de todo, dada la (falsa) advertencia de que la poblaci√≥n mundial est√° siendo enga√Īada por enemigos invisibles, ¬Ņqui√©n no querr√≠a advertir a sus seres queridos?

+ Comprender el papel de los f√°rmacos antiinflamatorios en el tratamiento de Covid-19

‚ÄúLa investigaci√≥n en teor√≠a de la informaci√≥n tambi√©n dice que las noticias falsas tienen un mayor tono de novedad y atraen m√°s nuestro inter√©s‚ÄĚ, se√Īala La√≠s Junqueira, gerente de Calidad, Seguridad del Paciente e Innovaci√≥n de Elsevier, empresa de informaci√≥n anal√≠tica.

‚ÄúCuando combinamos esto con la b√ļsqueda humana de un sentido de orden en medio del caos, un virus que golpea a todos, y el hecho de que vivimos en la era de las redes sociales, recibiendo y transmitiendo mensajes f√°cilmente, tenemos un entorno perfecto para ellos. proliferar ‚ÄĚ, a√Īade.

La vida digital es un aspecto fundamental de esta historia. Ahora, en las redes sociales, los anunciantes vienen con el dinero y nosotros con la atención. Cuanto más tiempo esté en línea, mejor. Los algoritmos (códigos que rigen las plataformas) entregan contenido personalizado en la línea de tiempo, que refuerzan o atacan agresivamente nuestras creencias y, por lo tanto, tienen un alto potencial para compartir.

Es el contenido llamado viral -aqu√≠ una vez m√°s la met√°fora patol√≥gica- en formato multimedia, el que aparece como alternativa a la prensa, ante ‚Äúel due√Īo de la verdad‚ÄĚ y ahora blanco de una crisis de credibilidad. Ahora, en Facebook, YouTube y WhatsApp, todo el mundo es un potencial productor y replicador de contenido.

Seg√ļn una encuesta realizada por la agencia Reuters, el 67% de los brasile√Īos afirma estar informado a trav√©s de las redes sociales, y solo el 51% conf√≠a en los medios tradicionales. Pero esta es una trampa incre√≠ble.

‚ÄúLa desinformaci√≥n en plataformas digitales no es una anomal√≠a, es la base estructurante. Y este modelo es intuitivo porque transmite la idea de que la persona es quien va a valorar la verdad, cuando, en realidad, las instituciones de confianza solo fueron intercambiadas por otros actores. As√≠, para el usuario todo tiene sentido, y una cosa confirma la otra ‚ÄĚ, analiza la antrop√≥loga Let√≠cia Cesarino, profesora de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), que estudia el fen√≥meno en redes.

LEER TAMBI√ČN: Consejos para identificar qui√©n realiza contenido serio sobre salud en las redes

En resumen, se propagan así:

  1. El origen: Los especialistas en producci√≥n de contenido (empresas o individuos) ensamblan im√°genes, clips de audio y video basados ‚Äč‚Äčen informaci√≥n cuestionable.
  2. El disfraz: Para que no sea posible rastrear la fuente original y as√≠ encontrar a los culpables, la ‚Äúnoticia‚ÄĚ puede pasar por centros que camuflan la direcci√≥n de correo electr√≥nico.
  3. Influenciadores: El rumor comienza a circular en ecosistemas de desinformación (grupos cerrados, canales, redes sociales más invisibles) y es promovido por influencers.
  4. La víctima perfecta: El usuario final, ajeno a los pasos previos del viaje, recibe contenido que refuerza sus creencias de una fuente que considera confiable, como un amigo o familiar.

las motivaciones detr√°s

¬ŅPor qu√© alguien inventar√≠a que existe una cura milagrosa o que las vacunas son peligrosas? En el segundo caso, ya se sabe que, fuera del pa√≠s, la industria de los tratamientos alternativos es una de las interesadas en la difamaci√≥n. ¬ęPor aqu√≠, el uso de ivermectina se defendi√≥ incluso sin evidencia cient√≠fica con anuncios pagados por uno de los fabricantes de la droga ‚ÄĚ, se√Īala Salvador.

Y no siempre hay malas intenciones detrás. Las noticias falsas son solo la faceta más maquiavélica de un gran ruido comunicativo, que incluye el gran volumen de noticias producidas y también los errores honestos, nuestra relación adictiva con los teléfonos inteligentes y la velocidad misma de la ciencia, que ha metido la quinta marcha en la pandemia.

‚ÄúSolo en Covid-19 tenemos m√°s de 252 mil art√≠culos cient√≠ficos en nuestras bases de datos. Un m√©dico tardar√≠a 35 a√Īos en leer solo lo que se ha publicado hasta ahora, adem√°s de lo que se publicar√≠a en ese momento ‚ÄĚ, dice La√≠s.

+ Covid-19: las vacunas no provocan c√°ncer de mama, infertilidad ni abortos

La soluci√≥n es tan compleja como el tama√Īo del problema. Adem√°s de una mejor regulaci√≥n de las redes por parte de los gobiernos y por ellos mismos, uno de los puntos principales es la alfabetizaci√≥n cient√≠fica y la ense√Īanza de pensamiento cr√≠tico. Romper los prejuicios que nos perjudican y creer en la ciencia est√° lejos de ser simple; por el contrario, es contradictorio.

‚ÄúMostramos muchas de sus maravillas, pero poco sobre c√≥mo entender sus entresijos‚ÄĚ, eval√ļa Natalia. ‚ÄúNuestra principal lecci√≥n fue la importancia de salir de las murallas de la universidad y hablar con la poblaci√≥n‚ÄĚ, coincide Cl√°udia.

Cool iniciativas han construido este puente, incluida la vacunaci√≥n de la poblaci√≥n, a trav√©s del contacto controlado con peque√Īas dosis de desinformaci√≥n. ‚ÄúPonemos a los ancianos a producir sus propias noticias falsas para que vean lo f√°cil que es hacerlo‚ÄĚ, dice Kamila Rios Rodrigues, profesora del Instituto de Ciencias Matem√°ticas de la USP, quien comenz√≥ a coordinar cursos en el √°rea para los ancianos.

Para superar la era en la que la verdad se convirti√≥ en una cuesti√≥n de opini√≥n, debemos aprender a navegar en medio de la incertidumbre, sin encontrar de mala educaci√≥n cuestionar creencias err√≥neas. ‚ÄúDecir la verdad no deber√≠a ser ofensivo para los dem√°s‚ÄĚ, dice Natalia.

Y la verdad es: las mentiras pueden matar incluso aquellos que no creen en ellos. Al creer que es mejor no vacunarse, contribuyes a prolongar la pandemia. Una vez que est√° convencido de que las m√°scaras son malas, propaga el virus. Al suspender un tratamiento prescrito, pueden surgir complicaciones. Por supuesto, la ciencia no es perfecta, el periodismo y mucho menos. Pero es con dudas, di√°logo y transparencia que se construye el conocimiento. ¬°Y salvamos vidas!

¬ŅPor qu√© creemos en ellos?

Falta de entrenamiento: Nadie nace sabiendo evaluar contenidos en las redes o captar malos estudios. Incluso en cursos universitarios como medicina y enfermer√≠a, el m√©todo cient√≠fico se ense√Īa mal.

preocupación genuina: Si recibe malas noticias, que podrían poner en peligro su forma de vida o sus libertades, tiende a querer alertar a las personas que ama para protegerlas o sensibilizarlas.

tribalismo: Compartir noticias es también una forma de interactuar socialmente y buscar reconocimiento entre pares. Es la famosa burbuja, lista para aplaudir (o reprimir) pensamientos.

el placer de tener razón: Si el contenido dice lo que piensas, la probabilidad no solo de creerlo, sino de transmitirlo, es mayor. Romper este sesgo de confirmación es un desafío incluso para los intelectuales más reconocidos.

exposici√≥n incesante: Los nazis dec√≠an que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Las redes de desinformaci√≥n desencadenan ¬ęhechos¬Ľ con solo tocar un bot√≥n, que refuerzan los argumentos y forman una narrativa aparentemente l√≥gica.

vulnerabilidad personal: Las malas situaciones en la vida y los rasgos de personalidad y comportamiento, como el egocentrismo, la paranoia y la persecución maníaca, pueden hacer que una persona sea más susceptible a creer en teorías de conspiración.

+ C√≥mo se eval√ļa la seguridad y eficacia de las vacunas despu√©s de la aprobaci√≥n

Cómo identificar noticias falsas y protegerse de ellas

1) detente y piensa

Ante un contenido, por muy seductor y urgente que parezca, tómate unos minutos para analizar si puede ser cierto o merece ser transmitido.

2) Verifique la fuente

Si el texto menciona a Fiocruz y una nueva vacuna, por ejemplo, ingrese en el buscador ‚ÄúFiocruz + nueva vacuna‚ÄĚ y vea si hay registros en el sitio web oficial de la instituci√≥n o en los principales veh√≠culos de prensa.

3) ¬°¬°¬°ATENCI√ďN !!!

Las exclamaciones, las letras de los cap√≠tulos y otras caracter√≠sticas que pretenden hacer m√°s atractivo el texto, como los adjetivos y las amenazas, son una se√Īal de que su origen es sospechoso.

4) ¬ŅFue realmente eso?

Algunas frases, aunque se hayan dicho, acaban sacadas del contexto original. Pueden ser antiguas o referirse a otro tema.

5) Habla con tu doctor

Aunque también es vulnerable a la desinformación, el profesional puede (y debe) ser el puente entre el paciente y la orientación de calidad.

6) Informe

En YouTube, Facebook e Instagram, puede marcar publicaciones como falsas. WhatsApp te permite reportar solo el contacto y los grupos que los difunden.

7) No tomes un cerdo en un empujón

Algunos sitios se parecen mucho a portales de noticias, pero no son lo suficientemente period√≠sticos. Incluso pueden tener nombres similares, con una letra o palabra diferente, y el mismo dise√Īo.

8) Redes sociales

Son lugares donde la desinformaci√≥n prospera y se recompensa. No los tome como su √ļnica fuente de noticias, incluso con perfiles verificados. El sello aumenta la credibilidad, pero a√ļn requiere precauci√≥n.

9) Comparte verdades

Como son más aburridos y a menudo implican duchas frías, la verdadera noticia se comparte menos. Si está interesado en el tema, puede ser un campeón en su servicio.

10) Habla con nosotros

VEJA SA√öDE mantiene el blog √Č Verdade Ou Fake News ?, donde aclara los mitos presentados por los lectores. Cuando te encuentres con uno, env√≠a un mensaje a nuestras redes sociales. ¬°Estamos listos!

Las mentiras que causaron estragos en la pandemia

Aunque ya han sido repudiados, algunos a√ļn sobreviven, como los zombis.

Solo una gripe: Al comienzo de la pandemia, se intentó minimizar la enfermedad.

Todos deberían tener Covid-19: La inmunidad colectiva solo se logra de manera segura con una vacuna.

El encierro provoca suicidio: Los estudios ya han refutado esta relación. No hay causa ni efecto.

El aislamiento no funciona: Es una de las medidas de prevención clave de Covid-19.

El alcohol en gel borra las huellas dactilares: Este tuvo éxito al comienzo de la pandemia, pero es 100% falso.

Peligro solo para personas mayores: Una forma prejuiciosa de mitigar la gravedad. Nada que ver.

Las máscaras causan cáncer de pulmón: El accesorio no provoca déficit de oxígeno y nos defiende del virus.

Afectan la respiración: Incluso pueden resultar incómodos, pero no evitan la salida de dióxido de carbono.

Las vacunas a√ļn se est√°n probando: ¬°No procede! Los estudios necesarios para respaldar la aprobaci√≥n ya se han completado.

Las vacunas alteran el ADN: Las nuevas vacunas de ARN tampoco interact√ļan con nuestro genoma.

Medir la temperatura de la frente es peligroso: Otro reclamo frontal. ¡Cualquiera que sea la ubicación!

Covid Kit funciona: La cloroquina, la ivermectina y similares no han pasado las pruebas científicas.

Finalmente, algunas cifras sobre infodemia …

+ 41% de las fake news sobre Covid-19 analizadas por Fiocruz provienen de WhatsApp

+ 70% la ventaja es la probabilidad de que alguien comparta una mentira en Twitter

+ 67% de los brasile√Īos obtiene informaci√≥n a trav√©s de las redes sociales y solo el 51% conf√≠a en la prensa

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *