Las elecciones estadounidenses son una buena excusa para deshacerse de Ernesto Ara√ļjo





Semana ocupada entre bastidores de las relaciones internacionales brasile√Īas.





De un solo paso, los senadores aprobaron el nombramiento de un batall√≥n de embajadores y se complacieron en sacarle las orejas al canciller Ernesto Ara√ļjo con motivo de la visita a Roraima del secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, en plena temporada electoral.

Es en la aprobación de los embajadores que el Senado ejerce su poder moderador sobre el Itamaraty.

En la época de Dilma Rousseff, el rechazo de Guilherme Patriota, nominado por Marco Aurélio García, marcó el inicio de una nueva fase de la crisis entre los poderes del Estado. Bolsonaro y los senadores ciertamente intercambiaron ideas sobre la dirección del Itamaraty antes de enviar a los embajadores a sus respectivos puestos.

Y la gesti√≥n del canciller bien pudo haber estado en el centro de las discusiones. El ministro esot√©rico se ha mostrado discreto desde el humillante viaje de su compa√Īero ideol√≥gico Abraham Weintraub.

No más textos locos y tediosas declaraciones. El olavismo parece confinado al canal virtual de la pobre Fundación Alexandre de Gusmão, transformada en un bar donde reinan los aficionados hiperbólicos.

Ernesto se sumergi√≥, pero no abandon√≥ la mira de los pol√≠ticos. La escandalosa visita de Pompeo, que utiliz√≥ a Roraima como plataforma para que Donald Trump movilizara a los votantes anti-Florida en Florida, sirvi√≥ como pretexto ideal para que los senadores expongan p√ļblicamente a un ministro que exasperaba a Brasilia y Faria Lima por su ineptitud.





Brasil acaba de atravesar su segunda gran crisis climática consecutiva, y Ernesto, teóricamente el portavoz de la nación en el mundo, no pudo balbucear una sola frase coherente sobre el tema.

Como puede verse en la inflación de los precios de los alimentos básicos, el comercio con China tiene un impacto directo en la dinámica interna. Y el canciller, tachado de fanático pro-Trump, hace tiempo que Beijing dejó de ser tomado en serio.

Muchos afirman creer que el ministro, uno de los más emblemáticos del gobierno, tiene un lugar garantizado como importante animador. Pero su situación se ha vuelto insostenible desde que Itamaraty fue conocido por socios internacionales como el gravamen de la Esplanada.

Las elecciones estadounidenses son el momento ideal para poner fin a la farsa. Una victoria de Joe Biden haría inevitable una reorganización de la política exterior. En el caso de la reelección de Trump, Bolsonaro gritaría en las redes sociales que su apuesta era acertada y Ernesto saldría por la puerta grande, seguro de haber ayudado a Brasil a cruzar hacia una nueva era populista.

La salida del canciller responsable de destruir la credibilidad de una institución centenaria en meses sería unánimemente bienvenida.

No hace falta ser un experto para darse cuenta de que la quiebra de Itamaraty es una de las principales razones del colapso de la reputación de Brasil y el consiguiente colapso de la inversión extranjera.

La verdad es que ni siquiera un gobierno tan grotesco como el de Bolsonaro puede permitirse navegar sin canciller durante todo un mandato.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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