La voz de los granos





Hace semanas Alexandra Lencastre cont√≥ una experiencia de vida suya: ya fue v√≠ctima de violencia dom√©stica. Se sigui√≥ lo que ya es costumbre: el alcantarillado verbal en forma de comentarios en las redes sociales. Ser√≠a de esperar que en un a√Īo en que ya murieron 14 mujeres v√≠ctimas de violencia dom√©stica, y cuando sabemos de imparables decisiones judiciales que todo lo hacen para desproteger a las v√≠ctimas de estos cr√≠menes (algunas huir del pa√≠s), de tan preocupadas est√°n las consecuencias de la condena a la pena los agresores, hab√≠a conciencia general de que es necesario pudor a la hora de comentar estos casos. Pero no.





Alexandra Lencastre, además de sufrir la presión social que todas las víctimas sufren a permanecer en silencio, es una bella, exitosa, mucho mejor las finanzas el portugués de setecientos euros al mes. Y todo esto es mujer. De ahí, ya tiene mucha suerte y tiene más que callarse si le parece alguna contrariedad (quien dice contrariedad, dice crimen) en la vida. Como nuestros esclarecidos jueces bien saben y proclaman en las sentencias, con un conocimiento de la vida y de la naturaleza humana semejante al que tiene el centro rocoso de Saturno, este tipo de mujeres no es víctima. Aparentemente ya se ha decidido. O si es pobre y fea o no hay acusaciones de violencia doméstica. Pero a continuación, que no es éste el tema de hoy.

Paula Cosme Pinto escribió un texto sobre mutilación genital femenina. Pensaba que la MGF no era un tema polarizador, a diferencia de otros que tampoco debían ser polarizadores, pero sí. Los comentarios fueron también aclaratorios de la valorización que se hace del problema: desde intentos frustrados de graçolas con sexo ruidoso hasta insultos a la autora por hablar en el asunto, hubo de casi todo.

En el caso de que se trate de un problema de salud p√ļblica, la falta de informaci√≥n, el preconcepto abundante, ataviadamente conservador, con una intolerancia enfermiza a quien dice y hace y vive fuera de las normas bafientas y beatas heredadas de la baja escolarizaci√≥n y de la baja escolaridad el orden social del Estado Nuevo. Y estas personas tienen ahora acceso a redes sociales (en p√°ginas p√ļblicas, en grupos p√ļblicos, …) ya las cajas de comentarios de los peri√≥dicos, en vez de quedar confinadas a las tabernas, a los taxis y dem√°s lugares de cuadrillice. La escritura (en palabras s√≥lo vagamente relacionadas con la ortograf√≠a y la sintaxis de la lengua portuguesa) se ha registrado p√ļblicamente.

También es cierto que estamos en una época que glorifica la bozalidad, orgullosamente proclamándose contra lo políticamente correcto. Escribir y decir las mayores atrocidades y ordinarices ahora no es ser atroz ni ordinario, es, supuestamente, ser feroz defensor de la libertad de expresión y un valiente combatiente de las limitaciones (muchas veces imbéciles, verdad) de lo políticamente correcto.

Las redes sociales son un fen√≥meno nuevo (tienen poco tiempo y son disruptivas) y todav√≠a no aprendemos a lidiar con √©l. Hay quien dice que esta producci√≥n de odio en las redes sociales es preventiva, una especie de catarsis de personas con asuntos por resolver, unos trauliteiros del teclado para exorcizar sus frustraciones y que, despu√©s de despejado el odio, son personas normales y cordadas en las otras las facetas de su vida. Hace unos meses, en el Encuentro Nacional de Juventud de 2018, que se uni√≥ a la Youth Summit de las conferencias de Estoril, Chris Arnold, uno de los oradores, aconsejaba ser aficionado al f√ļtbol del Liverpool (su ciudad), insultar a todos los aficionados del Manchester en las redes sociales para echar fuera a la bilis, y luego dedicarse a ser buena persona y buen activista.

Tengo para m√≠ que no ser√° una estrategia exitosa, sin embargo. Me parece que la generalizaci√≥n de la gru√Īir s√≥lo va a legitimar m√°s gru√Īe, y llevar√° a los incautos a perder la ceremonia a la hora de manifestar opiniones que son en s√≠ mismos la deshumanizaci√≥n de otros seres humanos.





De los autores gru√Īidos, nada se espera. ¬ŅAcaso no perciben que pueden destruir la reputaci√≥n profesional con estas manifestaciones – la mayor√≠a porque no tiene carrera diferenciada donde la reputaci√≥n cuente, y una minor√≠a porque es obsesiva y sin noci√≥n.

Pero me sorprende con los canales que alegremente permiten ser el medio de escape de las catarsis cuestionables de estas personas. Me sorprende que no perciban que la existencia de comentarios de gru√Īir exponencial aleja a los no gru√Īidos de esos sitios virtuales. Y luego de la lectura de los textos que comparten. Es otro ejemplo de la mala moneda alejando la buena moneda. Hasta ahora estos canales est√°n tan satisfechos con el tr√°fico generado, incluso con las personas que van a ver el desag√ľe, que no vislumbran los peligros. Pero deb√≠an, despu√©s de todo, literatura abundante sobre segmentaci√≥n de mercado y la dificultad-barra-imposibilidad que es satisfacer a consumidores o usuarios muy diferentes entre s√≠. Las redes sociales, siendo nuevas, no escapan a las leyes inquebrantables de la naturaleza humana.

Sínticamente el twitter ha perdido usuarios. Porque eliminó bots y cuentas falsas, sí, pero es imposible dejar de relacionar esta estadística con el discurso maniqueísta y simplista que el twitter promueve, perfecto para quien sólo ve el mundo en negros y blancos. O con la facilidad de acceso de los trolls del twitter, algo que nunca fue resuelto (desconfiamos que de propósito).

Tal vez fuera tiempo de las publicaciones (que anhelan ser respetables) con presencia en las redes sociales percibir que tienen que hacer gesti√≥n de cajas de comentarios y establecer reglas que no colisionan con valores fundamentales y con la dignidad de las personas. Ah, s√≠, tambi√©n con m√≠nimos est√©ticos – intentos de bromas y sin gracia no s√≥lo sirven para tener verg√ľenza ajena. Y si todo el mundo tiene derecho de libertad de expresi√≥n, ning√ļn privado est√° obligado a proporcionar plataformas donde otros dicen lo que quieren sin l√≠mites.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *