La verdad que no te dicen sobre el abuso sexual infantil





Era el 18 de mayo de 1973, una niña de 8 años salía de su casa para ir a la escuela. Ella nunca regresó. Seis días después de la desaparición, Araceli fue encontrada muerta. Después de realizar la habilidad, se descubrió que había sido brutalmente golpeada y violada. Hoy, miles de niños como Araceli piden ayuda. ¿Va a responder?





Uno de cada tres niños en Brasil es abusado sexualmente hasta los 18 años, siendo la mayoría de los agresores parientes cercanos que viven con el niño o la niña a diario. Simplemente cerramos los ojos ante esta urgente realidad.

Durante la pandemia de coronavirus, luchamos a diario contra un enemigo que se ha cobrado miles de vidas en todo el mundo. Pero el abuso sexual infantil es una preocupación un tanto creciente y que ha llamado la atención de las autoridades de Brasil y del mundo. A veces viene con más problemas, como violencia física, pornografía, pedofilia, bullying y tantas otras cosas oscuras en las que ni siquiera nos gusta pensar.

Lamentablemente, la agresión contra los niños no conoce fronteras. En la mayoría de los casos, como mencioné, son víctimas de violencia a manos de personas en las que confían. Esto justifica el aumento de ocurrencias de maltrato infantil durante el aislamiento social que impone la pandemia, ya que, en estas circunstancias, los agresores permanecen en el interior a tiempo completo con el menor. Los datos del Ministerio de Salud muestran que, en el 37% de los casos de abuso infantil, el delincuente pertenece a la familia; en el 81,6% de las situaciones, son hombres.

La violencia sexual está velada, oscura y vestida de miedo, vergüenza y tabúes. Muchos niños ni siquiera pueden comprender que son víctimas de un delito. También porque, vale la pena insistir, el abusador generalmente tiene su confianza. Entonces, lo aprovecha sin que nadie en los alrededores se dé cuenta de nada.

Independientemente del tipo que sea, la violencia sexual trae problemas que impactan el resto de la vida de una persona. Son daños incalculables, que pueden tener repercusiones cognitivas, emocionales, conductuales, físicas y sociales, cuando ni siquiera son fatales, como sucedió con la pequeña Araceli.

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Este es un problema que nunca debemos ignorar. No podemos silenciar nuestras voces por algo tan importante como proteger a nuestros hijos.

Y, más que escribir este texto, quiero pedirte un favor: comprende lo que puedes hacer tú también. Esté atento a las señales. Porque el niño que está sufriendo algún tipo de abuso da pistas de ello. Aquí hay algunas pistas:

  1. Busque cambios importantes de comportamiento, además de pérdida de apetito, apatía, miedo aparente de ser tocado (incluso por un simple abrazo de los padres), ansiedad y arrebatos de ira.
  2. Observe hábitos inusuales, como que el niño tenga mucho miedo de estar solo o estar rodeado de ciertas personas. Los cambios de humor e incluso las enfermedades (físicas y mentales) también merecen un buen ojo.
  3. Esté atento a posibles traumas físicos, como la aparición de hematomas en todo el cuerpo, hinchazón y cualquier cambio en la región genital y anal.
  4. Identifique si el niño está usando términos eróticos en sus conversaciones, haciendo dibujos sexuales, dando diferentes nombres a sus partes privadas o exhibiendo un comportamiento erotizado consigo mismo y / o con otros niños.
  5. Tenga cuidado con las regresiones de comportamiento. Por ejemplo: vuelva a chuparse el dedo u orinarse en los pantalones.

Si se sospecha violencia de cualquier tipo contra el niño, no dude en denunciarlo. Hay formas de hacer esto. Puede utilizar Dial 100, un servicio para difundir información sobre los derechos de grupos vulnerables y denunciar violaciones de derechos humanos.

También es posible denunciar la denuncia en la comisaría especializada en niños y adolescentes o directamente en el Consejo de Tutela.

Y lo más importante de todo: escucha al niño. Cree lo que te está diciendo. En situaciones de abuso, el 92% de los niños dice la verdad y el 8% de las invenciones son inducidas por adultos. No ignore una llamada de socorro.

No podemos callarnos ante esta realidad. Que más Aracelis no sufra el robo de su infancia, su futuro sellado y sus vidas truncadas por algo tan inaceptable en nuestra sociedad. Y que tú y yo podemos marcar la diferencia en esta historia.

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Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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