La Unión Europea lanza un paquete de 750 mil millones de euros para reconstruir el bloque después del coronavirus





La Comisión Europea (Ejecutivo de la Unión Europea) propuso el miércoles (27) otorgar un préstamo de 750 mil millones de euros (alrededor de R $ 4,5 billones) para financiar lo que llamó un «renacimiento europeo».





Del monto total, mayor que el PIB de Suiza o Argentina, dos tercios serían transferidos a los países miembros de forma no reembolsable, siempre que cumplan con 4 de las 5 prioridades de la UE: cero emisiones de carbono, digitalizar la economía, construir una cadena de los suministros dependen menos de las importaciones y mantienen al bloque como un interlocutor relevante entre las dos principales potencias mundiales, China y Estados Unidos.

La quinta prioridad, fortalecer la cohesión de la UE garantizando el desarrollo de los países menos ricos, sería ayudada por los 250 mil millones de euros restantes, prestados a países con condiciones financieras menos favorables en el mercado — en programas anteriores, la Comisión estimó que Hay 11 de los 27 miembros del bloque.

Para hacer factible el préstamo de 750 mil millones de euros, la Comisión propone elevar el límite del presupuesto plurianual europeo (MFP), creando un colchón que sirva como garantía para los acreedores.

El presupuesto para los próximos siete años (2021 a 2027) también sería el principal instrumento para transferir recursos a los países, y la Comisión quiere reformar sus programas también en la dirección de las prioridades.

Para convertirse en una realidad, la propuesta, llamada Next Generation, debe ser aprobada por el Parlamento Europeo y enfrentar su principal desafío: obtener la unanimidad en el Consejo Europeo (que reúne a los líderes de los 27 países del bloque).

Las discusiones sobre cómo recaudar y distribuir los aproximadamente 1,1 billones de euros del MFP ya habían polarizado a los miembros de la UE a principios de este año, antes de que la pandemia de coronavirus golpeara el continente con más fuerza.





En febrero, el grupo de países llamado 4 Frugais (Holanda, Suecia, Austria y Dinamarca) presionó para reducir sus transferencias al Presupuesto, lo que requeriría recortar los beneficios de los países del sur y el este de Europa.

Durante la pandemia, el debate se volvió más amargo y estridente con la oposición dirigida por los holandeses a los llamados coronabondos: títulos de deuda comunes a todos los países de la UE, para combatir la crisis del coronavirus.

Los gobiernos de Italia, España y Portugal acusaron a la UE de fracasar con la solidaridad en una crisis de la que no tenían la culpa, y varios líderes llegaron a decir que el bloque sería condenado si no acordaba un plan de alivio que evite empeorar la desigualdad entre los países.

Defensor tradicional de la austeridad fiscal (gasto que no recauda más de lo recaudado), Alemania estuvo en el lado frugal en febrero, pero este mes se unió a Francia en una clara señal de un cambio de posición.

La primera ministra alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron, elaboraron una propuesta que admitía tanto el endeudamiento público como las transferencias reforzadas a los países más pobres.

La nueva visión alemana fue enfatizada este miércoles por el Ministro de Finanzas, Olaf Scholz. «No se trata solo de dinero, se trata de fortalecer la soberanía de la Unión Europea, que será absolutamente necesaria en un mundo que será completamente diferente en 20 años», dijo.

Los críticos más firmes también suavizaron su discurso después de la presentación de Next Generation por la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. Dinamarca y Suecia dijeron que estaban listos para debatir, y el primer ministro austríaco, Sebastian Kurz, dijo que era positivo que el plan proporcionara un préstamo único de emergencia, en lugar de un sistema de deuda mutua.

Los 750 mil millones de euros serían devueltos en 30 años, a partir de 2028, de acuerdo con los planes de la Comisión. Para esto, Von der Leyen presentó tres alternativas. Lo que llamó su favorito son los impuestos «sostenibles» sobre las emisiones de carbono y los plásticos, y la creación de un impuesto sobre las actividades digitales, que está preparando la OCDE (una organización que reúne a 37 de las economías más grandes del mundo), con lanzamiento programado para este año.

Sin embargo, los intentos anteriores de crear tales tarifas han sido anulados por los gobiernos nacionales. Si no encuentra nuevas fuentes de ingresos, la UE solo tendrá que usar su presupuesto para pagar el dinero prestado, aumentar las contribuciones de los miembros o reducir los programas (o una combinación de ambos).

Los jefes de gobierno de los 27 países debatirán el plan el 19 de junio y, según el presidente del Consejo, Charles Michel, «se debe hacer todo lo posible para llegar a un acuerdo antes de las vacaciones de verano».

A pesar de los obstáculos que aún enfrenta su propuesta, Von der Leyen dijo que era optimista y citó el dicho «Donde hay un deseo hay un camino».

Según ella, si los países no dejan de lado sus prejuicios para adoptar un programa audaz que reestructura la Unión Europea, «los fantasmas volverán a perseguirlos».

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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