La rosácea está estrechamente relacionada con problemas emocionales.









Un montón de enfermedades dermatologicas están íntimamente ligados a nuestro subconsciente y emocional.

No es ninguna novedad que el desarrollo embrionario del tejido nervioso es común al del tejido cutáneo, de ahí la famosa expresión “con las emociones a flor de piel”.

Enfermedades como el vitíligo, el acné, la psoriasis y la rosácea pueden empeorar (y mucho) su curso en situaciones de estrés.

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Hablemos de la rosácea

El estrés y la ansiedad continuos pueden elevar los niveles de cortisol y adrenalina en nuestro cuerpo.

Bajo la acción constante de estas hormonas y neurotransmisores, así como el aumento consecutivo de inflamación sistémicatenemos un empeoramiento significativo de la rosácea en muchos pacientes.





En 2002, la Sociedad Nacional de Rosácea (NRS) realizó un estudio con 1066 pacientes con rosácea para identificar los principales factores relacionados con la enfermedad, marcada por la aparición de manchas rojas en la cara.

Entre los más citados se encuentran la exposición al sol (81%), el estrés emocional (79%), el calor (75%), entre otros.

Algunos estudios muestran una íntima relación entre el estrés y la ansiedad y el llamado eritema facial persistente (ese enrojecimiento).

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La rosácea y el día a día del paciente

Aproximadamente el 82% de la población con rosácea siente que su enfermedad no está controlada y más de la mitad (55%) cree que la condición interfiere con la productividad en el trabajo.

Alrededor del 86% de los pacientes reportan cambios de comportamiento para hacer frente a los brotes de la enfermedad.

El cuadro puede variar desde leve, con enrojecimiento y sensibilidad cutánea, hasta nódulos inflamatorios con pústulas, similares al acné.

Incluso es posible tener un aumento de las glándulas sebáceas en la nariz, con un aumento progresivo en el área, esto es más común en los hombres.

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También existe la posibilidad de afectación ocular, con fobia a la luz, picor y enrojecimiento.

Con la vista puesta en el impacto de la situación sobre la calidad de vida, el control de los desencadenantes de la rosácea debe ser uno de los principales focos de tratamiento.

Siendo los aspectos psicológicos importantes desencadenantes de la enfermedad, es fundamental, por tanto, orientar al paciente sobre la pertinencia de la seguimiento con psicoterapia.

Al fin y al cabo, es necesario afrontar la rosácea como una condición que va más allá del aspecto físico.

*Victor Bechara, dermatólogo miembro de la Sociedad Brasileña de Dermatología (SBD) y profesor de Cosmiatría y Enfermedades Dermatológicas de la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ)

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Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebookhttps://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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