La Parábola, la Pintura y el Código





En 1662, Rembrandt, pint√≥ uno de sus cuadros m√°s emblem√°ticos: "El Regreso del Hijo Pr√≥digo". En 1766, Catalina la Grande de Rusia compr√≥ el cuadro que hoy se puede ver en el Museo Hermitage de San Petersburgo. El cuadro como el nombre indica retrata el momento en que el Hijo menor de la par√°bola de Jes√ļs (en Lucas 15), vuelve al Padre. Era el regreso de un hijo rebelde y estr√≥. En el caso de que se trate de una persona que no sea de su familia o de su familia, Los tonos de rojo y marr√≥n dominan. En las sombras hay cuatro figuras: una mujer acechando, tal vez el enemigo de nuestras vidas; otra mujer recostada a una columna en una despectiva expectante; un hombre de brazos cruzados, quiz√° representando al calculista indiferente que habita en todos nosotros; y un hombre de pie de mirada severa y manos crispadas, sin duda el hermano mayor, pleno de censura.





Henri Nouwen, en su cl√°sico "The Return of the Prodigal Son" (1992, DLT Editors), hace un an√°lisis espiritual de la pintura de Rembrandt. Su an√°lisis se divide en tres actos.

1. El Hijo m√°s Nuevo – El joven pintado por Rembrandt no nos deja dudas en cuanto a su estado de esp√≠ritu. Su cabeza rapada nos remite a la vida de un prisionero que tuvo su identidad desatada. Sus ropas apenas cubren el cuerpo emaciado. En los pies las sandalias rotas caen precariamente revelando heridas de quien palm√≥ caminos pedregosos. Este es un hombre sin respeto propio, sin honra, sin reputaci√≥n, sin salud. Un hombre despojado de todo … excepto de una cosa: su corta espada. En medio de su extrema humillaci√≥n este hombre se aferra a un elemento que habla de su estatuto de Hijo previlegiado. Aunque √©l ha derrochado la fortuna paterna, siendo perdonado y pr√≥digo en sus gastos, hay una conexi√≥n umbilical con el Padre, representada en la espada. √Čl era mendigo. Sin embargo, un mendigo Hijo de su Padre. Me parece que Rembrandt hace aqu√≠ un autorretrato. Cuando √©l pinta este cuadro los momentos finales de su vida se acercan. Este Hijo Pr√≥digo, junto con otro cuadro "Sime√≥n y el Ni√Īo Jes√ļs", retratan un Rembrandt anciano y consciente de su debilidad f√≠sica. Tanto la manera como el viejo Sime√≥n sostiene al fr√°gil ni√Īo, as√≠ como la forma del Padre abrazar al Hijo exhausto, revelan una luz interior, profundamente escondida, pero radiando en una belleza tierna. Es en esa luz tranquila que el Hijo descansa. Es en esa visi√≥n interna que √©l conf√≠a, posando su cabeza rapada de esclavo en el pecho del Padre. All√≠ se siente Hijo.

2. El Hijo m√°s viejo – El Hijo mayor es retratado por Rembrandt como una copia del Padre en su variante est√°tica. √Čl tiene barba como el Padre, tiene las facciones del Padre, hasta tiene una capa roja como el Padre. Sin embargo, el Hijo certo y planchado (que usa ropa de marca y gel en el pelo), tambi√©n est√° perdido. M√°s de lo que imagina. Rembrandt coloca el abrazo Padre-Hijo Pr√≥digo en el centro del cuadro, pasando sobre una plataforma. una Puesta en escena cinem√°tica. El Hijo ejemplar queda fuera de esa plataforma. Es a la distancia que ve la intimidad entre Padre-Hijo Pr√≥digo. Para √©l est√° reservada la frialdad del espectador. Naturalmente, la postura del Hijo m√°s viejo tiene lecturas inmediatas y pertinentes en el mundo de hoy. Desde luego, la arrogancia de este Hijo va a abrir su tono moralista – "ese tu hijo" – dice √©l al Padre. √Čl se halla moralmente superior s√≥lo porque el "hermano" no piensa como √©l, ni escogi√≥ el tipo de vida pol√≠ticamente correcto que que es la mejor. Sin embargo, es curioso notar que es √©l que se siente esclavo – "hace tantos a√Īos que te sirvo" (Lucas 15: 29). Es √©l quien est√° lleno de preconceptos y rotula con desprecio la alegr√≠a de la fiesta – "que es aquello" (Lucas 15: 26). Y es √©l quien se atola en el resentimiento armando el burro – "se indign√≥ y no quer√≠a entrar" (Lucas 15: 28). Este Hijo vive en muchos espec√≠menes de la generaci√≥n actual que reproduce a las personas mimadas que se ofenden con todo y todos. Somos una generaci√≥n de resentidos. El resentimiento es descubrir que al final el "sol no se preocupa por lo que sentimos" – de acuerdo con Es creer que todos nos deber√≠an amar m√°s, porque merecemos; y que todos deb√≠an dar m√°s valor de lo que recibimos. Hay muchos Hijos m√°s viejos por ah√≠.

3. El Padre – Rembrandt escogi√≥ retratar el reencuentro Padre-Hijo Pr√≥digo inundado por un c√≠rculo √≠ntimo de luz, contra un tel√≥n de fondo oscuro y sombr√≠o. El Evangelio de Lucas nos da un padre activo y din√°mico que "corre" para abrazar a su Hijo cuando lo ve a lo lejos (Lucas 15: 20). El Padre que Rembrandt pinta es un Padre anciano, quieto y medio ciego. Este Padre reconoce al Hijo no por los ojos del cuerpo, sino por los ojos del coraz√≥n. Y parece que las manos (centralmente iluminad√≠simas en el cuadro) que golpean los hombros del Hijo Pr√≥digo son los instrumentos de la visi√≥n interior del Padre. Y aqu√≠ salta a la vista un detalle inspirador: las manos del Padre son diferentes. S√≠, diferentes. La mano izquierda es fuerte y musculada. Revela garra y firmeza. La mano derecha es refinada, esbelta y suave. Traducir cari√Īo, consuelo y paz. La mano izquierda del Padre pousada en el hombro del Hijo transmite seguridad y aceptaci√≥n. La mano derecha embala y conforta descansando en la espalda del Hijo. De acuerdo con Nouwen, Rembrandt quer√≠a transmitir la idea de lo que el Padre tiene un lado masculino y femenino. Hay un equilibrio emocional y racional en el Padre. De hecho, el Dios B√≠blico es "ama y padre" (1 Tesalonicenses 2: 7,11).

Me parece que este equilibrio está en gran medida ausente en la sociedad moderna. Las posiciones extremadas se multiplican y se autoanulan. El feminismo histérico ha demonizado el lado masculino de la vida, culpando al hombre de todos los males del mundo. De forma bozal ha descaracterizado el masculino creyendo que la respuesta está en la nivelación de las identidades. El Hijo Pródigo de Rembrandt advierte que la diferencia masculino / femenina es esencial en la vida cotidiana. Y que los desdoblamientos de esta complementariedad en los comportamientos son absolutamente deseables.

teólogo





Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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