La muerte de un migrante expone la crueldad del trato en un centro de detención en Libia





Aliou Cand√©, un joven de 28 a√Īos de la zona rural de Guinea-Bissau, ten√≠a el sue√Īo de trabajar y ganar dinero en Europa. Sequ√≠as prolongadas y lluvias torrenciales, probablemente provocadas por el cambio clim√°tico, trastocaron los cultivos que plant√≥ en su tierra natal, y sus vacas, cada vez m√°s delgadas, apenas ten√≠an leche. Incluso con su esposa embarazada de ocho meses, la familia de Cand√© lo alent√≥ a ir a Europa, donde dos de sus hermanos hab√≠an inmigrado con √©xito.





En febrero de este a√Īo, Cand√© fue capturado por la Guardia Costera de Libia cuando cruzaba el mar Mediterr√°neo antes de que pudiera llegar a Europa. Hab√≠a estado detenido durante dos meses en una de las c√°rceles para migrantes m√°s brutales de Libia, Al Mabani, y mientras trataba de evitar problemas, se aferr√≥ al rumor de que los guardias de la prisi√≥n liberar√≠an a los migrantes de su celda, la n√ļmero 4, en honor al per√≠odo. del Ramad√°n.

Mientras Cand√© esperaba ese d√≠a, √©l y Tokam Martin Luther, un camerun√©s mayor que dorm√≠a en la colchoneta de al lado, pasaban el tiempo jugando domin√≥. Durante este tiempo, Lutero escribi√≥ en su diario sobre una protesta de mujeres encarceladas: ¬ęS√≥lo est√°n en ropa interior y est√°n sentadas en el suelo porque tambi√©n exigen ser liberadas¬Ľ.

√Čl y Cand√© desarrollaron apodos para los guardias, basados ‚Äč‚Äčen las √≥rdenes que daban. Uno era conocido como Khamsa Khamsa, que en √°rabe significa ¬ęcinco, cinco¬Ľ, a quien gritaba durante las comidas para recordar a los migrantes que cinco personas deber√≠an compartir cada plato. Otro guardia, llamado Gamis, o ¬ęsentarse¬Ľ, se asegur√≥ de que nadie se levantara. El guardia ¬ęCalados¬Ľ vigil√≥ la charla.

En un momento, Cand√© y Luther cuidaron a un migrante que parec√≠a estar teniendo un episodio psic√≥tico, luchando y gritando. ¬ęEstaba tan enojado que tuvimos que contenerlo para que pudi√©ramos dormir en paz¬Ľ, escribi√≥ Luther. Finalmente, los guardias llevaron al hombre a un hospital, pero tres d√≠as despu√©s regres√≥, m√°s angustiado que antes.

Hacia fines de marzo, los guardias dijeron que nadie ser√≠a liberado durante el Ramad√°n. En su diario, Lutero escribi√≥: ¬ęAs√≠ es la vida en Libia. A√ļn tendremos que ser pacientes para disfrutar de nuestra libertad¬Ľ. Pero Cand√© estaba desolado.

Cuando fue detenido inicialmente, la Guardia Costera de alguna manera no hab√≠a confiscado su tel√©fono celular. Lo mantuvo escondido, preocupado y temiendo ser severamente castigado si lo atrapaban. A fines de marzo, sin embargo, envi√≥ un mensaje de voz a los hermanos a trav√©s de WhatsApp, tratando de explicar la situaci√≥n: ¬ęNo pueden quedarse con el tel√©fono por mucho tiempo aqu√≠. Est√°bamos tratando de llegar a Italia por agua. Escogieron nos levantaron y nos trajeron de regreso … Ahora estamos encerrados en la c√°rcel ¬ę.





Suplic√≥: ¬ęEncuentra una manera de llamar a nuestro padre¬Ľ. As√≠ que esper√≥, con la esperanza de que la familia recaudara dinero para pagar su liberaci√≥n.

Unos días después, a las 2 de la madrugada del 8 de abril, Candé se despertó con un ruido: varios detenidos sudaneses intentaban abrir la puerta de la celda 4 y escapar. Preocupado de que todos los presentes fueran castigados, despertó a Mohamed David Soumahoro, que había intentado cruzar el Mediterráneo con él cuando su barco fue capturado, para preguntarle qué hacer.

Soumahoro fue con una docena de personas a enfrentarse a los sudaneses. ¬ęHemos intentado escapar varias veces antes¬Ľ, les dijo. ¬ęNunca funcion√≥. Simplemente nos golpearon¬Ľ. Los sudaneses se negaron a escuchar, y Soumahoro le dijo a otro detenido que alertara a los guardias, quienes empujaron un cami√≥n de arena contra la puerta de la celda para bloquear la salida.

Los sudaneses, sinti√©ndose traicionados, arrancaron tubos de hierro de la pared del ba√Īo y empezaron a blandirlos contra los que hab√≠an intervenido. Un migrante fue herido en el ojo; otro cay√≥ al suelo, la sangre brotaba de su cabeza. Los grupos comenzaron a arrojarse zapatos, baldes, botellas de champ√ļ y pedazos de yeso. Cand√© no quiso participar en la pelea y busc√≥ esconderse.

Le dijo a Soumahoro: ¬ęNo pelear√©. Soy la esperanza de toda mi familia¬Ľ. La pelea dur√≥ tres horas y media. Algunos migrantes gritaron pidiendo ayuda, gritando: ¬ę¬°Abre la puerta!¬Ľ En cambio, los guardias se rieron y aplaudieron, filmando la pelea con sus tel√©fonos. ¬ęSigan luchando¬Ľ, dijo uno de ellos, pasando botellas de agua por la barandilla para mantenerlos hidratados. ¬ęSi puedes matar a alguien, hazlo¬Ľ.

Al Mabani es uno de las docenas o m√°s de centros de detenci√≥n de migrantes que Libia ha creado como parte de su esfuerzo por detener a los migrantes africanos antes de que lleguen a Europa. Un esfuerzo financiado por la Uni√≥n Europea y sus pa√≠ses miembros que, durante a√Īos, ha involucrado el trabajo de la Guardia Costera libia.

La Guardia Costera, con barcos, equipo y una autoridad legal reforzada por Europa, había capturado a Candé, Soumahoro y alrededor de 100 migrantes más en el Mediterráneo a principios de febrero.

Por razones que nadie conoce, los guardias de Al Mabani cambiaron de opini√≥n ese amanecer. A las 5:30 am se fueron y regresaron con rifles semiautom√°ticos. Sin previo aviso, entraron disparados a la celda a trav√©s de la ventana del ba√Īo durante diez minutos. ¬ęParec√≠a un campo de batalla¬Ľ, dijo Soumahoro.

Dos adolescentes de Guinea Conakry, Ismail Doumbouya y Ayouba Fofana, recibieron disparos en la pierna. Candé, quien se había estado escondiendo en la ducha durante la pelea, recibió un golpe en el cuello. Se tambaleó a lo largo de la pared, untando sangre, y luego cayó al suelo. Soumahoro trató de detener la hemorragia con un trozo de tela. Candé murió minutos después.

¬ęLos sudaneses finalmente se calmaron. Nosotros tambi√©n nos calmamos. Todos se sorprendieron¬Ľ, dijo Soumahoro.

Cuando el prisionero, Noureddine al-Ghreetly, lleg√≥ horas despu√©s, grit√≥ a los guardias: ¬ę¬ŅQu√© hab√©is hecho? ¬°Puedes hacerles cualquier cosa, simplemente no puedes matarlos!¬Ľ. Los migrantes se negaron a entregar el cuerpo de Cand√© a menos que fueran liberados, y los guardias, presos del p√°nico, convocaron a Mohamed Soumah, un colaborador, para negociar.

Finalmente, la milicia acept√≥ los t√©rminos. ¬ęYo, Soumah, abrir√© esta puerta y te ir√°s¬Ľ, dijo. ¬ęYo ir√© adelante, corriendo contigo hacia la salida¬Ľ. Justo antes de las 9:00 am, los guardias tomaron posiciones cerca de la puerta con armas apuntadas. Soumah abri√≥ la puerta de la celda y les dijo a los 300 migrantes que lo siguieran fuera de la prisi√≥n, en fila india, sin hablar.

Aquellos que se dirig√≠an al trabajo esa ma√Īana redujeron la velocidad para mirar con asombro el flujo de migrantes que abandonaban el complejo y se dispersaban por las calles de Tr√≠poli.

Después de que los detenidos en la celda 4 fueron liberados, la noticia de la muerte de Candé se difundió rápidamente por Trípoli y llegó a un líder comunitario entre los migrantes. El hombre (que pidió el anonimato por temor a represalias) se dirigió con Demba Balde, tío abuelo de Candé, a la comisaría, donde recibieron una copia del informe de la autopsia. El informe decía que se desconocía el nombre de Candé y afirmaba erróneamente que era de Guinea Conakry.

Las autoridades sugirieron que hab√≠a muerto en una pelea, lo que enfureci√≥ al l√≠der de la comunidad. ¬ęNo fue una pelea¬Ľ, me dijo. ¬ęFue una bala¬Ľ. Los dos luego fueron al hospital local para identificar el cuerpo de Cand√©; lo trajeron en una camilla de metal, envuelto en una tela blanca transl√ļcida parcialmente desabrochada para dejar al descubierto su rostro. En los d√≠as siguientes, recorrieron Tr√≠poli pagando las deudas de Cand√©, todas incurridas despu√©s de su muerte: 850 dinares (US $ 188 o R $ 1.070) para el hospital, 85 dinares (US $ 19 o R $ 110) para la s√°bana blanca y la ropa f√ļnebre, 1.064 dinares. (US $ 236 o R $ 1.340) para el pr√≥ximo entierro.

La familia de Cand√© se enter√≥ de su muerte dos d√≠as despu√©s. Samba, su padre, me dijo que apenas pod√≠a dormir ni comer: ¬ęLa tristeza me pesa mucho¬Ľ. Desde la partida de su marido, Hava hab√≠a dado a luz a una hija llamada Cadjato, que ahora tiene dos a√Īos, y me dijo que no se volver√≠a a casar hasta que terminara el duelo: ¬ęMi coraz√≥n est√° roto¬Ľ.

Jacaria ten√≠a pocas esperanzas de que la polic√≠a arrestara a los asesinos de su hermano. ¬ęSe ha ido¬Ľ, dijo. ¬ęIdo en todos los sentidos.¬Ľ Las condiciones en la finca empeoraron, con m√°s inundaciones y un trabajador menos. Como resultado, es probable que Bobo, el hermano menor de Cand√©, intente hacer el viaje a Europa √©l mismo. ¬ę¬ŅQu√© m√°s puedo hacer?¬Ľ, Dijo.

El asesinato de Cand√© hab√≠a puesto fin al intento de un migrante de encontrar una nueva vida en Europa, donde podr√≠a haber ganado dinero para mantener a su familia en casa. Pero su historia no es √ļnica. Las Naciones Unidas y varias organizaciones humanitarias han documentado durante a√Īos el terrible costo humano del trabajo que Libia realiza en nombre de Europa para detener a los migrantes. Violaci√≥n, tortura, trabajo forzoso, extorsi√≥n, muerte: los investigadores y los investigadores lo han registrado todo y han visto pocos cambios.

Ghreetly fue suspendido de Al Mabani tras la muerte de Cand√©, pero fue reinstalado unas semanas despu√©s. Durante casi tres meses, M√©dicos Sin Fronteras, que a menudo ayudan a los migrantes en los centros de detenci√≥n, se negaron a ingresar all√≠. Beatrice Lau, jefa de misi√≥n en Libia en ese momento, escribi√≥: ¬ęEl patr√≥n persistente de incidentes violentos y da√Īos graves a refugiados y migrantes, as√≠ como el riesgo para la seguridad de nuestro personal, ha alcanzado un nivel en el que ya no estamos. capaz de aceptar ¬ę.

MSF reanudó sus actividades después de recibir garantías de que no habría más violencia. Pero en octubre, las autoridades libias, incluida la milicia que controlaba Al Mabani, arrestaron a 5.000 migrantes en Gargaresh y enviaron a miles a prisión. Días después, los guardias abrieron fuego contra los prisioneros que intentaban escapar y mataron a seis personas.

Tras la muerte de Cand√©, Jos√© Sabadell, embajador de la UE en Libia, pidi√≥ una investigaci√≥n formal, que parece que nunca se llev√≥ a cabo. Un portavoz de Sabadell ha dicho: ¬ęLas seguridades de las autoridades libias de que estos hechos ser√°n investigados y de que se llevar√°n a cabo las acciones legales oportunas deben traducirse en la pr√°ctica. Los responsables deben ser responsabilizados. No puede haber impunidad por tales delitos¬Ľ. . ¬ę

Aun as√≠, el compromiso de Europa con sus programas anti-inmigrantes en Libia sigue siendo inquebrantable. En 2020, Italia renov√≥ su Memorando de Entendimiento con Libia y, desde marzo, ha gastado US $ 4 millones adicionales (R $ 22,8 millones) con la Guardia Costera del pa√≠s. La Comisi√≥n Europea se ha comprometido recientemente a construir un centro de mando mar√≠timo ¬ęnuevo y mejorado¬Ľ ya comprar tres barcos m√°s.

Demba Balde, un sastre de 40 a√Īos que llevaba mucho tiempo viviendo indocumentado en Libia, hab√≠a intentado convencer a su sobrino nieto Cand√© de que abandonara su plan de cruzar el Mediterr√°neo. ¬ęEsta es la ruta de la muerte¬Ľ, le dijo Bucket.

El 12 de abril, poco después de las oraciones de las 5 pm, Bucket y unos 20 hombres se reunieron en el cementerio Bir al-Osta Milad para el funeral de Candé. El cementerio ocupa ocho acres de terreno entre una subestación eléctrica y dos grandes almacenes. La mayoría de los migrantes muertos en Libia están enterrados allí, y ahora hay alrededor de 10.000 tumbas, muchas de ellas sin marcar.

Los hombres rezaron en voz alta mientras el cuerpo de Cand√© era bajado a un hoyo cavado en la arena de no m√°s de un pie de profundidad. Lo cubrieron con seis piedras rectangulares y colocaron una capa de hormig√≥n. Alguien pregunt√≥ si alguien ten√≠a el dinero de Cand√© para d√°rselo a la familia, pero nadie respondi√≥. Despu√©s de una pausa, los hombres dijeron al un√≠sono: ¬ęDios es grande¬Ľ. Entonces uno de ellos, con un palo, garabate√≥ el nombre de Cand√© en el cemento h√ļmedo.

Este es el √ļltimo texto de una serie producida por The Outlaw Ocean Project en asociaci√≥n con hoja que examina la asociaci√≥n de la Uni√≥n Europea con Libia para capturar y detener a los migrantes que intentan llegar a Europa.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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