La mejor escena en ‚ÄėThe Exorcist III‚Äô es un fuerte argumento para los sustos de salto





Exorcista III Salto de miedo





(Bienvenido a La escena más aterradora, una columna dedicada a los momentos de horror más palpitantes. En esta edición: una escena icónica de El exorcista III solo demuestra el mérito del susto de salto).

El susto de salto tiene mala reputaci√≥n. Una de las herramientas m√°s utilizadas por el horror es el equivalente a un truco de magia cinematogr√°fica, una forma de arte de desv√≠o para crear una respuesta abrupta al miedo. No hay nada como un susto de salto perfectamente ejecutado para hacer que tu coraz√≥n se salte un latido. Sin embargo, como la mayor√≠a de las herramientas, confiar en el miedo al salto √ļnicamente para crear susto frente a la atm√≥sfera a menudo relega la t√©cnica al clich√©.

Todo lo cual es prólogo de esto, después de la recepción abismal y fría de Exorcista II: el hereje, un seguimiento anticipado de un clásico de terror de todos los tiempos, nadie esperaba que la tercera salida de la franquicia ofreciera uno de los sustos más importantes del cine. El exorcista III demostró ser una sorpresa agradable en más de un sentido, incluida su perfección de género artístico. Ubicado en lo profundo de una secuela que dependía en gran medida de la atmósfera y los escalofríos psicológicos, el escritor / director William Peter Blatty dominó la mala dirección y entregó una escena icónica que se seguiría imitando en la cultura pop hasta el día de hoy.

La configuración

Diecisiete a√Īos despu√©s de los eventos de la primera pel√≠cula, el teniente William F. Kinderman, ahora interpretado por George C. Scott, est√° investigando una serie de horripilantes asesinatos que involucran decapitaciones y la profanaci√≥n de lugares e √≠conos religiosos. A medida que aumenta el recuento de cad√°veres, Kinderman realiza las muertes con las caracter√≠sticas del asesino de G√©minis (Brad Dourif), que hab√≠a sido ejecutado m√°s de una d√©cada antes. Su investigaci√≥n lo lleva a la sala psiqui√°trica de un hospital de Georgetown, que guarda secretos ominosos.

La historia hasta ahora

El horrible homicidio de un ni√Īo de doce a√Īos llamado Thomas Kintry inicia una serie de espeluznantes asesinatos, lo que provoc√≥ una investigaci√≥n policial dirigida por Kinderman. Est√° pasando factura y est√° comprensiblemente distra√≠do cuando lleva a su amigo, el padre Dyer (Ed Flanders) a ver Es una vida maravillosa por su celebraci√≥n anual de su amigo ca√≠do, el padre Damien Karras. No mucho despu√©s, Dyer es hospitalizado y posteriormente asesinado. El asesino usa la sangre de Dyer para escribir ¬ęES UNA VIDA MARAVILLOSA¬Ľ en la pared. Aunque las huellas digitales en cada escena del crimen no coinciden, el modus operandi se alinea con Gemini Killer, a quien Kinderman llev√≥ ante la justicia quince a√Īos antes.





Sucede que un paciente psiqui√°trico que hab√≠a estado catat√≥nico durante diecisiete a√Īos se despert√≥ cuando comenzaron los asesinatos y afirm√≥ ser el asesino de G√©minis. Ese paciente, denominado paciente X, no es otro que Damien Karras (Jason Miller). Excepto que Karras parece no tener memoria de su vida anterior y se transforma visiblemente en el Asesino de G√©minis. Cuando el jefe de la sala de psicolog√≠a, el Dr. Temple (Scott Wilson), se suicida, el ¬ęAsesino de G√©minis¬Ľ le revela a Kinderman que est√° ayudado por el mismo demonio que anteriormente pose√≠a a Regan MacNeil. El demonio guarda un rencor severo contra Karras por ser exorcizado. En castigo, usa el cuerpo de Karras para permitir que el Asesino de G√©minis contin√ļe asesinando, saltando a varios pacientes en el hospital como anfitriones temporales para cometer los asesinatos.

La escena

Despu√©s de la confesi√≥n privada entre Karras y Kinderman, la c√°mara corta a un pasillo extendido del hospital interrumpido por la estaci√≥n de enfermeras en el otro extremo. Es un turno nocturno tranquilo, ya que gran parte del personal se fue y los pacientes dorm√≠an en sus habitaciones. La √ļnica enfermera de guardia oye un ruido extra√Īo en una de las habitaciones. Ella se levanta para investigar; La habitaci√≥n oscura parece vac√≠a a primera vista, pero encuentra que el hielo derretido en un vaso es la fuente del sonido. Antes de que ella registre lo que eso significa, un m√©dico dormido se levanta del sue√Īo y la rega√Īa por la interrupci√≥n. El primer susto de salto de la pel√≠cula hace que la pobre enfermera huya asustada y recupere el aliento en el camino de regreso a su escritorio.

Ella escucha otro sonido de la habitaci√≥n adyacente, toma las llaves para desbloquearlo y entra fuera de la c√°mara. La enfermera vuelve a entrar en el marco, cierra la puerta detr√°s de ella y regresa a su escritorio. Casi de inmediato, la puerta se vuelve a abrir detr√°s de ella, y una figura vestida con un elegante atuendo de monja blanca emerge, corriendo tras ella con los brazos extendidos empu√Īando unas tijeras gigantes. La escena se convierte en una estatua decapitada, la implicaci√≥n del destino de la enfermera clara.

Esta escena de cuatro minutos llega tarde en el tiempo de ejecuci√≥n de la pel√≠cula, con aproximadamente treinta y ocho minutos restantes. Es decir, Blatty espera su dulce momento para crear un ambiente desconcertante y un estado de √°nimo premonitorio. El √©nfasis est√° en el horror psicol√≥gico en esta secuela, una desviaci√≥n de la posesi√≥n sobrenatural del original. Teniendo en cuenta que una gran parte de lo que hace que los sustos de salto funcionen es la mala direcci√≥n, cuando se produce esta escena memorable, la naturaleza psicol√≥gica del horror significa que ya no esperas ning√ļn tipo de susto de salto: el momento perfecto para ir a la yugular.

Como si eso no fuera suficiente una mala direcci√≥n en s√≠ misma, Blatty luego establece un susto falso para preceder al trato real. La reacci√≥n de la enfermera ante la inesperada aparici√≥n del somnoliento doctor refleja la nuestra; el aguij√≥n de la m√ļsica y el movimiento repentino nos sacuden de una pel√≠cula tranquila que gotea con un humor sombr√≠o y escalofr√≠os asesinos en serie. Al igual que la enfermera, solo estamos recuperando el aliento cuando el peligro real asoma su aterradora cabeza en forma de una figura pose√≠da que se viste con un atuendo religioso. Las im√°genes sacr√≠legas alimentan a√ļn m√°s el valor de choque del momento.

A pesar de que Gemini Killer explica exactamente c√≥mo ha estado continuando con sus haza√Īas homicidas justo antes, y esta escena lo muestra en acci√≥n, es ejecutado magistralmente y, de todos modos, nos toma por sorpresa. La forma en que Blatty enmarca la escena, usando una larga toma continua enmarcada desde el extremo de un largo corredor, distrae con detalles. La forma en que los agentes de seguridad entran y salen del √°rea en el fondo sirve para desviar la atenci√≥n y demostrar cu√°n r√°pido alguien puede aislarse en este entorno cl√≠nico. El silencio inquietante del turno de noche contribuye a la sensaci√≥n premonitoria que aumenta con cada segundo que pasa. El momento preciso de esta escena permite suficiente espacio para que tanto la enfermera como el espectador recuperen el aliento antes de que seamos testigos del mal que se esconde fuera de la vista. Blatty orquesta todas las partes m√≥viles con meticulosidad, desatando uno de los mejores sustos del cine de todos los tiempos en una pel√≠cula casi completamente desprovista de ellos. Esta escena inolvidable se grab√≥ en la memoria de la cultura pop y demostr√≥ que el miedo al salto es una forma de arte valiosa con un brillo petrificante.

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Manuel Rivas

Fernando Rivas. Compagino mis estudios superiores en ingeniería informática con colaboraciones en distintos medios digitales. Me encanta la el periodismo de investigación y disfruto elaborando contenidos de actualidad enfocados en mantener la atención del lector. Colabora con Noticias RTV de manera regular desde hace varios meses. Profesional incansable encargado de cubrir la actualidad social y de noticias del mundo. Si quieres seguirme este es mi... Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/manuel.rivasgonzalez.14 Email de contacto: fernando.rivas@noticiasrtv.com

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