La Maison. La nueva casa que es hotel en las Azores fue hecha pensando en las familias





Un par de tenis antiguo, un boleto de concierto, una sudadera esbelta … Por alg√ļn motivo aparente, nosotros, los seres humanos, tenemos la tendencia a apegarnos a cosas que, por uno u otro motivo, nos traen recuerdos (sean buenas o malas ). Y la dificultad en desapegar es un poco de lo que nos distingue y, en el caso de Juan y Catalina Reyes, sirvi√≥ para crear algo nuevo. A la entrada de la parroquia de Lagoa, en la isla de San Miguel, Azores, vive una de esas "cosas" con memorias agarradas de la que la pareja simplemente no consigui√≥ abdicar – La Maison.





En la mayoría de los casos, la mayoría de las personas que sufren de esta enfermedad, de acuerdo con la edad, que les pertenece a más tiempo. La noción parece confusa, pero el propio Juan explicó todo al Observador:

"La Maison fue nuestra casa personal durante 12 a√Īos. "Nosotros fuimos nosotros que la mandamos a construir, seguimos las obras y todos los momentos de su edificaci√≥n", explic√≥ el "continental" de 40 a√Īos que a la altura de la vida decidi√≥ mudarse a la isla donde pasaba unas vacaciones "desde ni√Īo".

La zona de la piscina de La Maison. © Divulgación

"El proyecto de La Maison comenzó a nacer cuando hace unos tiempos compramos una casa nueva", dijo el empresario. Hasta entonces, la vivienda que está cerca de dos meses disponible para alquilar, era la casa de la familia Reis. Pero cuando llegó la hora de decidir lo que iban a hacer con ella, el corazón habló más alto. "Teníamos muchas memorias asociadas a la casa, ella era fantástica", remató Juan antes de dictar el veredicto a que llegaron: "Decidimos mantenerla, transformándola en una unidad hotelera diferente de todas las otras que ya teníamos".

Tanto el Santa B√°rbara Eco-Beach Resort como el propio White son aut√©nticos oasis de tranquilidad y relajaci√≥n para solteros, parejas y peque√Īas familias, pero un hogar m√°s numeroso acababa siempre por quedarse "colgado". Conseguir mantener la filosof√≠a de relajaci√≥n que Juan y Catalina imprim√≠an en sus proyectos se revelaba desafiante cuando familias mayores quedaban alojadas en sus hoteles y eso, afirm√≥, era algo que quer√≠an resolver. Esencialmente buscaron encontrar una soluci√≥n que garantizara que hasta la familia von Trapp consiguiera sentir el mismo nivel de descanso de los dem√°s hu√©spedes. Fue de esta forma que naci√≥ el concepto detr√°s de este h√≠brido hotelero que une a la privacidad de una casa del Airbnb la comodidad y los servicios de un hotel.





Despu√©s de unos cuantos kil√≥metros en una carretera rodeada de verde -como si se necesitar m√°s recordatorios de que llegamos a las Azores- damos con una puerta gris con una se√Īal "Cuidado con el Perro". La puerta se abre y del otro lado surge el camino que nos lleva a La Maison. La moderna vivienda pintada de grises y blancos fue dise√Īada por Fernando Jorge Monteiro, arquitecto local que Juan ya conoce "hace muchos a√Īos" y que tambi√©n firm√≥ no s√≥lo la rehabilitaci√≥n de la ruina que dio lugar al sorprendente White (cuyo nombre nace de la pasi√≥n que el la pareja Reis tiene por Grecia y las casas t√≠picas de sus islas) como tambi√©n a todo el proyecto del Santa B√°rbara.

Atravesando la puerta de entrada, una se√Īora de uniforme clara da la bienvenida – es as√≠ que se hace check-in en La Maison. Una gira r√°pida sirve para mostrar todo lo que se esconde entre estas paredes.

En total hay cuatro habitaciones (una de ellas es una suite con ba√Īo privado), dos con cama de matrimonio y otros dos con dos camas individuales. De estas divisiones, s√≥lo dos tienen la suerte de tener acceso directo a la zona de la piscina climatizada – uno de los puntos m√°s altos de la casa. O mejor, de la Maison – y Juan asegura que el agua est√° siempre "a rondar los 30 grados". "Est√© fr√≠o o calor, all√° dentro est√° siempre bien", afirm√≥, entre risas.

La suite principal de la casa tiene dos accesos directos al exterior.

Es precisamente en esta zona exterior que reside el epicentro de este proyecto. Hay la piscina, las chaise longues, el pozo de fuego ("Es genial para beber un vaso de vino de noche") y el acceso a una especie de porche, totalmente forrado a vidrio, que sirve de frontera entre el exterior y dentro de la casa. Es aquí donde vive la mesa de comidas, por ejemplo. Es en ella que el desayuno se le servirá todos los días, mediante combinación previa con el staff del hotel (cocineros y empleados tienen acceso al edificio por una puerta alternativa y garantizan que cuando despierta ya tiene comida a su espera) y que podrá disfrutar de las comidas cocinadas por el chef del White que, si así lo desea, puede ir a tratar tanto del almuerzo y de la cena. Por ser un servicio "extra", tendrá, naturalmente, un costo cobrado aparte.

Hay una cocina totalmente equipada, claro, así como una sala con televisión (y columna de sonido portátil, inalámbrica) y hasta un parrilla "de arriba", como dice João Reis, que funciona a gas Р"ya nadie tiene paciencia para andar de vuelta del carbón ". Y falta hablar de uno de los detalles más caricatos de casa que más parece una mansión.

"Aqu√≠ est√° el campo de croquet, tienen los tacos y las bolas ah√≠ dentro", dijo a la anfitriona durante la presentaci√≥n de la casa. En ese preciso momento se ve√≠a la zona de este espacio que queda m√°s cerca de la puerta, un campo de arena gris, grande, con unos peque√Īos arcos met√°licos. "He ordenado construir ese campo cuando est√°bamos proyectando la casa", afirm√≥ Jo√£o Reis. Aparentemente, a pesar de que este deporte est√° lejos de ser bien conocido, tiene todo un s√©quito de aficionados en las Azores que no le deja caer en el olvido. "Los ingleses les gustaba mucho jugar y cuando muchos vinieron a San Miguel a hacer algunos campos. Desde ni√Īo que me acuerdo de jugar esto aqu√≠ y quise mantener ese recuerdo en la casa "- as√≠ explic√≥ el antiguo inquilino de esta La Maison.

"¬°Buen d√≠a! Cuando est√©n listos podemos seguir ". El reloj golpeaba a las 10 de la ma√Īana, m√°s cosa menos, cuando Juan Almeida lanz√≥ la advertencia. El hombre que aparece en el libro de contactos √ļtiles de La Maison bajo las palabras "n√ļmero de emergencia" es responsable de relaciones de contacto de los hoteles de Jo√£o y Catarina Reis. Siempre sonriente en la cara, este agricultor en el tiempo libre es la persona que asegura que todo en su estancia corre bien. En ese d√≠a, por ejemplo, fue uno de los sherpas en el paseo en barco entre Vila Franca do Campo y la Ribeira Caliente – al lado del comandante y viejo lobo de Jo√£o Bravo -, uno de los varios servicios extra que puede elegir hacer si aqu√≠ estar instalado.

Otras novedades

El Santa B√°rbara Eco-Beach Resort fue la primera aventura de Jo√£o y Catalina Reis en el ramo de la hosteler√≠a en San Miguel. Este conjunto de estudios y villas plantado justo al lado de la playa de Santa B√°rbara ya se consolid√≥ como apuesta gana pero eso no le impidi√≥ crecer. Se acaba de inaugurar un conjunto de estudios que tienen la particularidad de tener un balc√≥n con acceso directo a una piscina com√ļn. Precios a rondar los 270 ‚ā¨ por noche.

En un barco digno de cualquier videoclip que se precie – "¬ŅHan visto los motores blancos? Son los √ļnicos de la isla. "Juan les encomend√≥ a prop√≥sito, tardaron meses en llegar", explic√≥ Jo√£o Almeida – somos llevados primero al islote de Vila Franca do Campo, donde se puede ver de cerca la fauna marina con ayuda de gafas de snorkeling y aletas. "Hay muchos, muchos a√Īos se hac√≠a vino aqu√≠. Los monjes de Vila franca ven√≠an de barquito a coger las uvas ", cont√≥ Jo√£o Bravo, la otra mitad de la dupla de comandantes de ese d√≠a. En una media hora de viaje -donde de vez en cuando se vienen delfines- dio a conocer mejor la isla algunas de sus historias como la del Dr. Simas, por ejemplo, que era un cirujano que ofrec√≠a tratamientos a toda la gente. Un verdadero gira, dirigido por micaelenses de gema, que culmin√≥ en un almuerzo completo en el restaurante Ponta do Garajau, en otro lado de la isla, antes del regreso triunfante con derecho a las queijadas t√≠picas de Vila Franca do Campo.

Este es uno de los ejemplos de las experiencias que están a una llamada de distancia (pagada aparte, también) y que enriquecen la estancia de los huéspedes de La Maison. Tal y como un hotel convencional, esta casa dispone de una amplia gama de actividades. Otra de ellas, por ejemplo, es el servicio de masajes que viene a tener y convierte una de las zonas más recatadas del jardín en un auténtico SPA. "Queremos que los huéspedes de La Maison tengan acceso a todas las mayordomías del White o del Santa Bárbara", explicó João Reis al Observador.

Inquietos y con ganas de hacer cosas diferentes, la pareja Reis – que firma toda la decoraci√≥n de sus proyectos hoteleros – vuelve a probar que la oferta hotelera en las Azores est√° cambiando y enriquecerse. En los √ļltimos a√Īos, todo el archipi√©lago ha sido redescubierto por el mundo y en buena hora ha ocurrido. "Es un destino de ensue√Īo. "¬°De todo!", Confes√≥ el azoriano Jo√£o Almeida en conversaci√≥n tras el paseo en barco. El desaf√≠o que las islas enfrentan ahora es el de preservar lo que los ha puesto en el mapa de los turistas nacionales e internacionales -la naturaleza y una sencillez apasionante que hace pensar a dos veces cuando se pregunta si se ve√≠a a vivir all√≠. Es esperar para ver.

La Maison
Lagoa, Isla de San Miguel, Azores
350 ‚ā¨ por noche

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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