La insostenible ligereza del ser





Nunca, como ahora, podemos darnos cuenta de lo impredecible que es la vida humana. Hace solo unos meses, cuando entramos en el nuevo a√Īo, est√°bamos planificando nuestras vacaciones de verano, estableciendo metas para 2020, se√Īalando las metas que quer√≠amos lograr y haciendo cuentas sobre lo que pod√≠amos adquirir. Unos d√≠as m√°s tarde, nuestra preocupaci√≥n es asegurarnos de mantenernos a flote, que estamos a salvo de una pandemia que, inesperadamente, cambi√≥ nuestras vidas.





Covid-19 ha cambiado radicalmente la forma en que vivimos, la forma en que pensamos, la forma en que actuamos. Los valores que parec√≠an haberse perdido gradualmente comenzaron a regresar a nuestra vida cotidiana. El materialismo que llen√≥ nuestras vidas ahora se pone en tela de juicio. Las peque√Īas cosas llegaron a tener un valor que hab√≠a sido olvidado. Las prioridades cambiaron de la noche a la ma√Īana.

En Portugal, se discuti√≥ si el presupuesto estatal deber√≠a proporcionar un super√°vit presupuestario o, alternativamente, si deber√≠a haber un ligero d√©ficit que permitir√≠a una apuesta m√°s decisiva en una mejor distribuci√≥n del ingreso, que deber√≠a ser la trayectoria de aumentar el salario m√≠nimo nacional, que debe prevalecer el tipo de impuestos, directos o indirectos, ya sea que la eutanasia sea o no el tema de un refer√©ndum, si Marcelo Rebelo de Sousa elegir√≠a deshacer el tab√ļ de su nueva candidatura, ¬Ņcu√°les son las novedades resultantes de la devoluci√≥n del caso de S√≥crates a los tribunales?

La atenci√≥n se centr√≥ en el desempe√Īo de Andr√© Ventura y Joacine Katar Moreira en el Parlamento, el arbitraje en el f√ļtbol, ‚Äč‚Äčla carrera de Oporto y el Benfica en el campeonato, la eliminaci√≥n de todos los equipos portugueses de las competiciones europeas y muchas otras cosas que ahora se debatieron , despu√©s de solo unas pocas semanas, parecen totalmente superfluas.

Hoy, los medios de comunicaci√≥n est√°n completamente dominados por el √ļnico tema que, en Portugal y en el mundo, parece realmente importante: la evoluci√≥n de la pandemia. Constantemente nos bombardean las noticias que nos dicen la cantidad de infectados, muertos y recuperados, sobre las insuficiencias de los servicios de salud en diferentes pa√≠ses para responder al crecimiento exponencial en la cantidad de infectados, sobre los tratamientos que tardan en aparecer o el descubrimiento. vacuna, que probablemente estar√° disponible dentro de un a√Īo.

El encierro es la palabra que ha llegado a dominar nuestra vida diaria. Estamos cerrados, aislados, atrapados dentro de nuestros hogares, sin contacto con muchos de nuestros seres queridos por temor a que podamos portar un virus capaz de infectarlos. Se cerraron guarder√≠as, escuelas, universidades, iglesias, restaurantes y cafeter√≠as y muchos otros establecimientos, se erigieron las fronteras que se hab√≠an eliminado, se pospusieron las bodas, se cancelaron las fiestas, se impidi√≥ a las personas asistir a los funerales. . ¬ęQuedarse en casa¬Ľ es ahora el lema que se escucha un poco en todas partes.

Es cierto que ya habían existido otras pandemias, muchas de ellas con tasas de mortalidad mucho más altas que esta, pero nunca se habían producido en un momento dominado por la globalización. El mundo se encogió repentinamente debido a Covid-19.





Pero, paradójicamente, los valores que parecían haber sido olvidados reaparecen en este momento. La solidaridad humana, el espíritu de misión, el amor por los demás, el respeto por la naturaleza, la capacidad de encontrar consenso son aspectos que parecen haber sido arrojados al cofre de la historia y que, como Phoenix, parecen haber surgido de las cenizas. Durante la noche, comenzamos a devaluar temas que consideramos prioritarios hasta hace unos días.

La pandemia nos ha dado tiempo para pensar m√°s despacio, m√°s inteligentemente. En un mundo en el que estamos acostumbrados a correr sin parar, en el que normalmente no encontramos tiempo para pensamientos m√°s profundos, es importante que podamos detenernos en las reflexiones contenidas en el famoso libro ¬ęThe Papalagui¬Ľ, de Erich Scheurmann, para darnos cuenta de lo equivocados que est√°n. Muchos de los comportamientos que adoptamos, sin siquiera cuestionarnos a nosotros mismos.

En ¬ęPapalagui¬Ľ, un t√©rmino utilizado por un jefe aborigen de Samoa (curiosamente un pa√≠s que a√ļn perdona Covid-19) que se refiere al ¬ęhombre blanco¬Ľ, nos ense√Īan las contradicciones que caracterizan nuestra vida. Escrito exactamente hace 100 a√Īos, el Jefe Tuiavii aborda muchas de las ambig√ľedades del ¬ęhombre civilizado¬Ľ.

Vivimos acurrucados en ‚Äúcofres de piedra‚ÄĚ (nuestros edificios), vivimos en islas de piedra (nuestras ciudades) y caminamos a trav√©s de grietas entre esas islas (nuestras calles). Queremos ser due√Īos de enormes ¬ęcofres de piedra¬Ľ, pero no recibimos ning√ļn invitado sin dinero, ni conocemos al vecino m√°s cercano, adem√°s de trabajar en ¬ęcofres de piedra¬Ľ lejos de aquellos donde est√°n nuestros seres m√°s queridos.

Amamos el dinero por encima de todo, la verdadera divinidad del hombre blanco es el metal redondo y el papel fuerte. Tenemos innumerables objetos que nunca necesitamos y nunca tenemos tiempo, porque inventamos una m√°quina del tiempo unida a la mu√Īeca (el reloj), que nos hace vivir en un drama al darnos cuenta de que el tiempo ha pasado.

Reemplazamos a Dios con las cosas cotidianas, consider√°ndonos due√Īos de algo solo porque nace en nuestra propiedad, inventamos m√°quinas que caminan en el aire, en la tierra, en el agua e incluso en el interior, pero la mayor√≠a de ellas se usan contra nosotros mismos.

Hemos creado tantas profesiones como piedras en un estanque y hemos estado haciendo una especie de tarea toda nuestra vida. Siempre estamos pensando Pensamos que no es est√ļpido, definimos la altura de una palmera, el peso de una nuez de coco, los nombres de todos los jefes de una tribu, pero nunca prestamos atenci√≥n a las cosas que m√°s necesitamos (pensamos en el sol, pero pasamos nuestras vidas escondido de √©l).

Covid-19 tiene al menos el m√©rito de hacernos cuestionar nuestras elecciones, de cuestionar la forma en que vivimos, de reflexionar sobre los profundos pensamientos de un jefe aborigen que hace un siglo revel√≥ nuestras contradicciones. En realidad, el hombre civilizado es un ser profundamente incoherente, incluso dir√≠amos est√ļpido. Es un pretendiente, que pretende haber alcanzado la felicidad suprema cuando en realidad vive por el bien de los dem√°s, sin tiempo para s√≠ mismo y para s√≠ mismo, en una carrera incesante que solo termina el d√≠a de su muerte.

Puede ser que la velocidad con la que todo ha cambiado nos hace repensar nuestra existencia y que podemos ver que lo que parecía una prioridad es irrelevante y que lo que parecía irrelevante es en realidad una prioridad. Covid-19 puede llevarnos así a darnos cuenta de la ligereza insostenible del ser.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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