La insostenible ligereza de los salarios





En la opini√≥n p√ļblica portuguesa, hubo consenso en que el modelo adecuado de econom√≠a pasar√≠a por orientar la producci√≥n nacional hacia los bienes transables, con miras a su exportaci√≥n. Esta opci√≥n se ha considerado la panacea para todos los problemas, es decir, al promover una mayor competitividad y, por tanto, la productividad de las empresas.





El reciente y acentuado desarrollo del turismo es uno de los exponentes de este paradigma y, en verdad, fue, hasta la crisis del Covid-19, un importante vector de recuperación económica, mitigando los efectos de la crisis financiera y especialmente de las posteriores medidas recesivas. .

Sin embargo, la primacía de la orientación hacia la demanda externa ha tenido como resultado costos económicos y sociales no despreciables, cuya manifestación más evidente es el relativo estancamiento de los salarios a favor de la competitividad, a menudo en sectores de bajo valor y de uso intensivo de mano de obra. adicional. Y la competitividad no es necesariamente sinónimo de productividad.

Remontándose a las décadas de 1950 y 1960, el pensamiento de referencia preconizaba la protección de la producción nacional para lograr la autonomía frente al exterior, la sustitución de importaciones. A través de barreras al ingreso de bienes como aranceles aduaneros y cuotas de importación, en cierto resurgimiento de las prácticas mercantilistas, se defendió la llamada industria naciente del país, resolviendo el problema de la dependencia externa de manera asentada. Una moneda débil, porque encarece las importaciones, tendría el mismo tipo de efecto.

La industrializaci√≥n de Brasil es un prototipo para la aplicaci√≥n de este modelo, manteni√©ndose hasta hoy las restricciones al ingreso de productos externos. El desarrollo y la industrializaci√≥n de Espa√Īa en el per√≠odo de la peseta d√©bil es tambi√©n el resultado del mismo modelo. Parte del √©xito de esta estrategia result√≥ de la ampliaci√≥n de sus mercados internos, que asegur√≥ un nivel de demanda suficiente para alimentar la m√°quina productiva a proteger.

El crecimiento econ√≥mico portugu√©s del mismo per√≠odo fue el resultado de una curiosa aplicaci√≥n del modelo proteccionista a una escala que entonces faltaba en el embri√≥n de la peque√Īa econom√≠a abierta. En el espacio de libre comercio de la AELC, las exportaciones portuguesas, combinadas con las restricciones a las importaciones, encontraron la dimensi√≥n que hizo posible, por ejemplo, el desarrollo del sector textil.

El cambio progresivo de las reglas del juego internacionales, ya sea en el marco del GATT o en el marco de los acuerdos de integraci√≥n econ√≥mica, ha allanado el camino para la liberalizaci√≥n de los intercambios externos. En el caso de la econom√≠a portuguesa, la adopci√≥n de la moneda √ļnica fue el cenit de este proceso. Ante la necesidad de encontrar nuevas soluciones, la apuesta por la competitividad externa gan√≥ expresi√≥n.





El logro de la competitividad externa sirvió como argumento para justificar la reducción de los salarios nominales durante el período de austeridad. Y si el modelo tuvo el éxito deseado, su sostenibilidad parece dudosa. La actividad económica sostenida por salarios deprimidos no ha sido, en general, brillante, navegando a expensas de un bajo crecimiento de la demanda externa en comparación con los patrones del pasado, mientras enfrenta una demanda interna débil dado el bajo poder adquisitivo de la población.

La competitividad externa ha impulsado el desarrollo del sector informal, as√≠ como el aumento de trabajos precarios y mal remunerados, acelerando la desregulaci√≥n del mercado laboral, al estar m√°s expuesto a la din√°mica internacional. Como da√Īo colateral, pone en tela de juicio la inversi√≥n de d√©cadas en la formaci√≥n y calificaci√≥n de la poblaci√≥n, que est√° sobreespecializada ante los puestos de trabajo disponibles.

Para tener éxito, la apuesta extranjera, que garantiza la escala que no tiene la economía portuguesa, no puede basarse en salarios bajos que deprimen la economía. Al contrario, debe exigir la creación de puestos de trabajo cualificados, que puedan incrementar la competitividad a través de la productividad. Un modelo sustentable podrá retener la masa crítica de la población, evitando un sangrado de calificaciones que comprometa, en el largo plazo, la capacidad de romper la espiral de baja productividad y bajos salarios.

El modelo atávico, basado en salarios livianos, genera en un círculo vicioso que compromete no solo la demanda interna sostenida, que puede contrarrestar la demanda externa en períodos recesivos y así garantizar la estabilidad económica, sino que también compromete la innovación, hipotecando el tan buscado crecimiento económico.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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