La historia del derrame de √°ntrax en la Uni√≥n Sovi√©tica aborda la b√ļsqueda de los or√≠genes de Covid-19





Los pacientes comenzaron a llegar a los hospitales con neumonía inexplicable. Decenas de ellos murieron en cuestión de días. La policía secreta confiscó los expedientes médicos y ordenó a los médicos que guardaran silencio. Los espías estadounidenses recogieron evidencia de algo que se habría filtrado de un laboratorio, pero los funcionarios locales propusieron una explicación más mundana: carne contaminada.





Se necesitó más de una década para que la verdad saliera a la luz.

Al menos 66 personas murieron en abril y mayo de 1979 cuando la bacteria del ántrax en el aire emergió de un laboratorio militar en la Unión Soviética. Pero eminentes científicos estadounidenses expresaron su confianza en la afirmación de los soviéticos de que el patógeno había pasado de los animales a los humanos. Fue solo después de una investigación en profundidad llevada a cabo en la década de 1990 que uno de los expertos confirmó sospechas anteriores: el accidente en la ciudad rusa hoy llamada Ekaterinburg fue el resultado de una fuga de laboratorio, una de las más mortíferas jamás documentadas.

Hoy, las tumbas de algunas de las v√≠ctimas est√°n abandonadas y sus nombres est√°n estampados en placas de metal en la parte trasera de un cementerio en las afueras de la ciudad, donde fueron enterrados en ata√ļdes con un desinfectante agr√≠cola. Pero la historia del accidente que les quit√≥ la vida y la operaci√≥n de encubrimiento que lo ocult√≥ cobraron una relevancia renovada a medida que los cient√≠ficos buscan los or√≠genes del Covid-19.

Ella muestra c√≥mo un gobierno autoritario puede dar forma a la narrativa sobre un brote de enfermedad y c√≥mo pueden pasar a√Īos, o tal vez incluso un cambio de r√©gimen, para que se descubra la verdad.

¬ęHay rumores locos en torno a cada epidemia¬Ľ, escribi√≥ el bi√≥logo estadounidense Joshua Lederberg, ganador del Premio Nobel, en un memorando despu√©s de un viaje de investigaci√≥n a Mosc√ļ en 1986. ¬ęEs muy probable que la explicaci√≥n sovi√©tica actual sea cierta¬Ľ.

Muchos científicos creen que el virus que causó la pandemia Covid-19 evolucionó en animales y en un momento dio el salto a los humanos. Pero los investigadores también piden una mayor investigación sobre la posibilidad de un accidente en el Instituto de Virología de Wuhan.





Existe un temor generalizado de que el gobierno chino (que rechaza la posibilidad de una fuga de virus del laboratorio, como lo hizo el gobierno soviético hace décadas) no esté dando a los investigadores internacionales acceso y datos que puedan arrojar luz sobre los orígenes de la pandemia.

¬ęTodos tenemos un inter√©s com√ļn en averiguar si la pandemia es el resultado de un accidente de laboratorio¬Ľ, dijo el bi√≥logo de Harvard Matthew Meselson, entrevistado este mes en Cambridge, Massachusetts. ¬ęQuiz√°s fue un tipo de accidente contra el que nuestras pautas actuales no brindan la protecci√≥n adecuada¬Ľ.

Especialista em guerra biol√≥gica, Meselson mudou-se, em 1980, para o quarto de h√≥spedes da casa de um amigo que trabalhava para a CIA, para poder estudar informa√ß√Ķes secretas sugerindo que o surto de antraz na Uni√£o Sovi√©tica teria sido vinculado a uma instala√ß√£o militar en las proximidades. Seis a√Īos despu√©s, escribi√≥ que la explicaci√≥n de los sovi√©ticos sobre el origen natural del brote era ¬ęplausible¬Ľ. Para √©l, la evidencia ofrecida por los sovi√©ticos era consistente con la teor√≠a de que las personas hab√≠an sido afectadas por √°ntrax intestinal proveniente de harina de huesos contaminada utilizada como alimento para animales.

Luego, en 1922, despu√©s del colapso de la Uni√≥n Sovi√©tica, el presidente ruso Boris Yeltsin admiti√≥ que ¬ęnuestro desarrollo militar fue la causa¬Ľ del brote de √°ntrax.

Meselson y su esposa, la antropóloga médica Jeanne Guillemin, fueron a Ekaterimburgo con otros expertos estadounidenses para realizar un estudio detallado. Documentaron cómo, el 2 de abril de 1979, un viento del noreste debió haber esparcido algunas esporas de ántrax, posiblemente solo unos pocos miligramos de ellas, arrojadas accidentalmente desde la fábrica a una zona estrecha que se extendía al menos 30 millas a favor del viento.

Al explicar c√≥mo los sovi√©ticos se las hab√≠an arreglado para disipar las sospechas sobre una fuga de laboratorio, Meselson dijo: ¬ęPuedes crear una historia completamente loca y hacerla plausible por la forma en que la dise√Īes¬Ľ.

En Sverdlovsk, el nombre que se le dio a Ekaterinburg en la época soviética, estas sospechas surgieron cuando la gente comenzó a enfermarse misteriosamente, como revelan entrevistas realizadas este mes con residentes que recuerdan esa época.

Raisa Smirnova, que ten√≠a 32 a√Īos en ese momento y trabajaba en una f√°brica de cer√°mica cercana, dijo que ten√≠a amigos que trabajaban en el misterioso laboratorio y usaban sus privilegios para ayudarla a obtener naranjas y carne enlatada, productos que a menudo son dif√≠ciles de conseguir. Tambi√©n escuch√≥ que en el laboratorio se realizaba alg√ļn tipo de trabajo secreto con g√©rmenes, a lo que los rumores locales atribu√≠an brotes ocasionales de enfermedades.

‚Äú¬ŅPor qu√© tienes las manos azules?‚ÄĚ Smirnova recuerda que un compa√Īero de trabajo le pregunt√≥ un d√≠a de abril de 1979 cuando iba a trabajar, aparentemente mostrando s√≠ntomas de bajo nivel de ox√≠geno en la sangre.

La llevaron de urgencia al hospital con fiebre alta y pas√≥ una semana en el hospital, inconsciente. En mayo, 18 de sus compa√Īeros de trabajo hab√≠an muerto. Antes de que se le permitiera regresar a casa, los agentes de la KGB le llevaron un documento para que lo firmara, prohibi√©ndole hablar sobre los hechos durante un per√≠odo de 25 a√Īos.

En el servicio epidemiol√≥gico de Sverdlovsk, el investigador de salud Viktor Romanenko particip√≥ en el encubrimiento en un puesto subordinado. Dijo que supo de inmediato que el brote de la enfermedad que afect√≥ a la ciudad no podr√≠a haberse originado por el √°ntrax intestinal transmitido por los alimentos, como afirmaron las principales autoridades de salud. El patr√≥n y el momento de la distribuci√≥n de casos revelaron que la fuente hab√≠a sido transmitida por el aire y que se trataba de una ocurrencia √ļnica.

¬ęTodos nos damos cuenta de que esto [a explica√ß√£o oferecida] era una tonter√≠a ‚ÄĚ, dijo Romanenko, quien eventualmente se convertir√≠a en el jefe regional de salud p√ļblica en la √©poca postsovi√©tica.

En un estado comunista, sin embargo, no tuvo m√°s remedio que participar en el enga√Īo. √Čl y sus colegas pasaron meses aprehendiendo y probando carne. Agentes de la KGB irrumpieron en su oficina y se llevaron los archivos m√©dicos. La Uni√≥n Sovi√©tica hab√≠a firmado un tratado que prohib√≠a las armas biol√≥gicas y estaban en juego los intereses nacionales.

‚ÄúSe entendi√≥ que necesit√°bamos alejarnos lo m√°s posible de la teor√≠a de las armas biol√≥gicas‚ÄĚ, record√≥ Romanenko. ¬ęSe trataba de defender el honor del pa√≠s¬Ľ.

La preocupación llegó al Evening Sverdlovsk, un periódico local. Un corresponsal del New York Times llamó a la sala de redacción cuando el brote estaba en marcha, recuerda un periodista que trabajaba allí en ese momento, Alexander Pashkov. El editor en jefe ordenó a los reporteros que no aceptaran llamadas internacionales o de larga distancia, para evitar la posibilidad de que alguien soltara un mensaje inapropiado si el corresponsal llamaba nuevamente.

‚ÄúCualquiera que pueda guardar un secreto sale victorioso‚ÄĚ, dijo Pashkov.

Cuando la Unión Soviética colapsó, también lo hizo su capacidad para guardar secretos. Para un documental realizado en 1992, Pashkov vio a un oficial de contrainteligencia retirado que entonces residía en Ucrania, que ahora es un país diferente, que había trabajado en Sverdlovsk en ese momento. El oficial dijo que las llamadas telefónicas interceptadas desde el laboratorio militar revelaron que un técnico se había olvidado de reemplazar un filtro de seguridad.

Poco después, Yeltsin -quien, como principal líder comunista de la región en 1979, había participado él mismo en la operación de encubrimiento- admitió que la culpa era de los militares.

¬ęEs necesario comprender algo muy simple¬Ľ, dijo Pashkov. ‚Äú¬ŅPor qu√© todo esto se hizo p√ļblico? Por la ca√≠da de la URSS ‚ÄĚ.

Meselson dijo que determinar el origen de las epidemias se vuelve m√°s crucial cuando hay problemas geopol√≠ticos involucrados. Si √©l y sus colegas no hubieran probado la causa del brote en ese momento, dijo, el problema a√ļn podr√≠a irritar la relaci√≥n entre Rusia y Occidente.

Lo mismo ocurre con la investigación sobre el origen de Covid-19, dijo Meselson. Mientras la fuente de la pandemia siga siendo una fuente de sospecha, el problema seguirá creando tensiones con China, más que si se descubriera la verdad.

‚ÄúHay una gran diferencia entre las personas que todav√≠a est√°n tratando de demostrar un punto, luchando contra la oposici√≥n emocional, y las personas que pueden mirar atr√°s y decir ‘s√≠, ten√≠a raz√≥n’‚ÄĚ, dijo Meselson. ‚ÄúUno de ellos alimenta las guerras. El otro es historia. Necesitamos encontrar respuestas a estas preguntas. Necesitamos historia, no toda esta emoci√≥n ‚ÄĚ.

A diferencia del Covid-19, el ántrax no se transmite fácilmente de persona a persona, por lo que la filtración del laboratorio de Sverdlovsk no desencadenó una epidemia mayor. Pero ni siquiera el caso de Sverdlovsk ha sido completamente esclarecido hasta la fecha. Todavía no está claro si la actividad secreta llevada a cabo en la fábrica fue el desarrollo de armas biológicas ilegales, algo que se sabe que ha hecho la Unión Soviética, o si fue la investigación de vacunas.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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