La gran mentira universitaria





Por un azar de aquellos que la vida nos trae, he sido invitado a un debate sobre la financiación de la formación en términos generales en la conferencia anual de la APDC y, en medio de una intervención sobre becas que se asignan a alumnos de baja capacidad económica, dejé escapar algo que para mí es relativamente obvio desde hace mucho tiempo: no existe una universidad pública. La cosa fue recibida con estupefacción por la audiencia que se apresuró a contestar mi afirmación, llegando a mi colega de panel, la conocedora Dra. Cristina Jacinto del Programa Operativo de Capital Humano (POCH), a decir que las tasas son menos de un centenar de euros al mes en la universidad del Estado. Y yo incluso dije esto para convenir con su avanzada visión del problema del financiamiento de la formación, pero ya lo vamos.





Por razones no muy interesado, los portugueses entran en mentiras absurdas porque sí. Me recuerdo de ministros del gobierno de Cavaco Silva decir que el gran motor de la economía es el Estado y las personas sacuden la cabeza afirmativamente como si una ateo de estas estuviera cerca de la realidad. Pero la que me hace aún confusión es la que la universidad del Estado es una universidad pública, a pesar de que nos es mostrado al agotamiento, cada año, año tras año, que no es de todo verdad. No queriendo particularizarse, pero el caso de mi hijo mayor es paradigmático. Él entró en el curso con media de 17 cualquier cosa y porque es un atleta que representa una selección nacional, lo que hace que entre por un contingente especial. Decir que el promedio es independiente del número de grados que tiene en casa, el hecho de que la vida en Lisboa, el hecho de que los padres se subsanen económica y que entienden la importancia del deporte en la vida de una persona, sería algo que ni siquiera el más fanático adepto de las epistemologías del Sur arriesgaría.

Cualquiera que haya estado alguna vez en un club nocturno de moda en Lisboa puede entender que, si la puerta gorilas le dejó entrar, quedarse hasta es barato. Lo que es caro es conseguir entrar. Y la universidad estatal en Portugal es una discoteca exclusivíssima.

¿Es cierto que paga poco más que un centenar de euros por mes de tasas? Es, pero eso es lo más fácil en toda esta historia. Tenga en cuenta que el cambio de una de las variables, es decir, si en lugar de vivir en Lisboa, vivía en Vila de Rei, esta cientos de euros dejarían de la miles de euros con facilidad. Pero aún así, en el abstracto, su padre podría tener unos ahorros que salvarían la historia. Si su rendimiento deportivo fuera inferior, ya estaba fuera. El problema es que el acceso al campo de juego es el más restringido y exclusivo ejemplo que tenemos en nuestra sociedad. De hecho, cualquier persona que haya estado en una discoteca de moda en Lisboa puede entender que, si la puerta gorilas le dejó entrar, quedarse hasta es barato. Lo que es caro es conseguir entrar. Y la universidad estatal en Portugal es una discoteca exclusivíssima. No tiene nada de público porque, más que cualquier otra cosa, no es para quien quiere, es sólo para quien puede.

Estoy hablando de esta mentira porque es complicado hablar de mejorar lo que sea si seguimos trabajando en una mentira. El tema que quiero introducir es el tema del acceso a la formación, ya sea universitaria o no. Algo en Portugal sufre de patologías profundas que son más sorprendente por ser tan pocos y cada uno vale tanto.

La primera patología viene del sistema financiero. Durante mi vida profesional ya tuve la oportunidad de construir sistemas de evaluación de riesgo de crédito, tanto en la cesión del crédito, bien en la gestión de la cartera. Y esto desde subprime hasta deuda de gobiernos. Y, sorprendentemente, se da cuenta de que no hay formación carteras de crédito en el sistema financiero portugués. Existen de crédito a viajes, aviones, naves industriales y frigoríficos, pero no a la formación. La situación es perfectamente anacrónica porque no existe un mejor indicador de calidad de crédito personal que la voluntad de una persona se valore. Dar un crédito personal tiene como garantía el capital de esa persona que es tanto mayor cuanto mayor es el paquete de competencias que adquiere, a diferencia de un crédito para un frigorífico. Y el problema viene de la regulación bancaria, siempre presente en todo lo que son impedimentos al desarrollo económico normal de una nación, que equipara un crédito a la formación a un crédito a la nevera. Lo que pasa es que si una persona está desempleada y pide un crédito para conseguir las competencias necesarias para (re) entrar en el mercado de trabajo, la respuesta del banco frente a las imposiciones reglamentarias es "no puede ser, usted está desempleado". Como decían mis hijos: Dah!

Y aquí entra la segunda patología que viene de un Estado montado sobre ideas del siglo XIX. ¿Por qué no el Estado da a los bancos la seguridad que el bloqueo regulador exige? El esquema es relativamente simple, los bancos dan crédito a los alumnos para suplir las necesidades formativas de éstos. Como el riesgo es relativamente bajo, pueden "vender" las carteras para prestar más, garantizando el Estado que se queda con la "basura" final. Esto es, después de que todos los estudiantes paguen con su trabajo los préstamos, lo que queda porque la vida no corrió tan bien al estudiante como se pensaba, el Estado paga. Diré que el estudiante pasa a pagar por entero lo que hoy el Estado paga en un 95%. Sí, pero el crédito permite que el estudiante pueda satisfacer necesidades que hoy no puede, como alojamiento, por ejemplo, problema en el orden del día. Esto haría que todos los alumnos pagasen su formación de forma igual y que tuvieran las mismas oportunidades. Si la vida no corrió tan bien como se esperaba, entonces habría un escape de último recurso. En términos de cartera de crédito, aquellos a quienes la vida corría como se esperaba acababan por pagar aquellos a quienes la vida corría menos bien por lo que el diferencial al final sería pequeño, teniendo de la forma los estudiantes acceso a mucho más que simplemente pagar a la universidad o otras entidades formadoras como aquellas que se dedican a la reconversión de adultos en el mercado de trabajo. Como dirían los ingleses, es "no-brainer".

Nada de esto es original o nuevo, esto pasa en el mundo civilizado entero cuyo objetivo es traer competencias a las personas independientemente de sus condiciones. Y con esto llegamos a la tercera patología, el objetivo. Por supuesto, habiendo un crédito a pagar, eso tendría un impacto directo sobre las elecciones de los alumnos y de la sociedad. No se planteó la cuestión de los costos del estado, que pasaban a los ingresos futuros de los estudiantes, porque se colocarían numerus clausus en las universidades? ¿Por qué la Física del Técnico no podría tener 300 vacantes en vez de las pocas que tiene hoy? ¿Por qué sólo se puede entrar en ese curso con 18.45, limitándolo a niños cuyas características familiares y personales no son accesibles a nadie? Al final, habiendo quien pague, ¿qué justificación tiene el Estado para limitar las universidades que quieren trabajar?





La verdad es que el Estado portugués no le importa para subvencionar la existencia de las universidades en sitios remotos, o cursos que no se asemejan al diablo, con las vidas de los hijos de los demás.

La justificación está en el objetivo final que no pasa por la formación de los alumnos, sino usarla para justificar el gasto. El doctor Antonio Cruz Serra, decano de Lisboa U., dijo a la Radio del renacimiento por día de forma cristalina: "No voy a ver a un hijo de un director general de la ISP 20 empresas para estudiar el interior." Lo que el Doctor Cruz Serra acaba por decir es que el objetivo del Estado no es formar alumnos, no es permitir el acceso de los alumnos más necesitados a los mejores recursos educativos. Es hacer que los peores recursos educativos sean poblados por aquellos a quienes la elección es truncada por motivos económicos. Por eso el Ministerio ha eliminado vacantes en los lugares que los estudiantes quieren, para crear vacantes en los lugares que los intereses regionales y sindicales quieren. Vagas para aquellos que no tengan padres económicamente bien colocados, ni bien educados, ni sean atletas de la alta competición; son aquellos quienes van a justificar la existencia de recursos educativos que los otros no quieren usar. La verdad es que el Estado portugués no le importa para subvencionar la existencia de las universidades en sitios remotos, o cursos que no se asemejan al diablo, con las vidas de los hijos de los demás. Naturalmente, un sistema educativo en el que el control del financiamiento sale de las oficinas del estado a la mano de las personas es un sistema que interesa muy poco en los corredores del poder oligárquico, a pesar del enorme progreso económico y social que ello traería, no sólo en términos de crecimiento puro por la adquisición de capital humano, como por el incremento de la movilidad social.

Me quedé algo animado con lo que se me ha dicho en relación con algunas iniciativas del POCH en la utilización de las sociedades de garantía mutua, y nada de lo que digo aquí es novedad para ellos porque son personas inteligentes. Pero me imagino que mientras trabajamos en la gran mentira, nada se va a pasar de realmente disruptivo. Se va siempre a decir que no podemos mirar sólo a la Física del Técnico o la Medicina en Oporto, que quedaron vacantes por llenar en Calcetaria Marítima Aplicada en el Politécnico de Mogadouro y en Estudios Feministas y Transgénero en Coimbra (cursos ficticios hasta hoy, por lo menos, …) y con ello el Estado cumplió con su propósito de garantizar educación a todos. Pero todo esto es una grotesca mentira. Lo que el Estado hizo fue condicionar la vida de aquellos que tienen menos posibilidades. Claro que todos los años allí aparece un superhombre de 17 años que hace las portadas de los periódicos porque ha sobrepasado todo eso, pero no es para eso que el Estado existe. Y después de condicionar la vida de los más desfavorecidos, va a condicionar su reconversión en adultos, dejando que los reguladores bancarios castiguen a la sociedad con su fraquísima educación en Finanzas.

Si se monto un sistema que traía de hecho los recursos financieros a todos, de modo que todos pudieran optar por una educación de primera agua con recurso a crédito que es, de hecho, de muy bajo riesgo, todavía habría una diputada cualquiera de la izquierda radical a decir que estábamos perjudicando a las universidades del interior para fomentar el lucro de los bancos.

Cierro con el ejemplo de mi compañero "Nuno" (ficticio), doctorado en Física Teórica en el Imperial College, que un día decidió tomar una maestría en Finanzas y me preguntó qué creía. Me dijo que estaba decidiendo entre dos escuelas, una del Estado y otra privada. Pasados ​​unos días me dijo que ya sólo tenía una a elección, la del Estado lo había rechazado porque era viejo (34 años). Afortunadamente para él, porque así entró en la maestría en Finanzas de la Católica, de lejos lo mejor del país (no tengo ningún interés asociado a la U Católica), y hoy es un conceptuado profesional en el ramo, pero por el ejemplo del "Nuno" tenemos una mejor la noción de la diferencia entre ser del Estado y ser pública.

Pero lo más gracioso en todo esto es que aunque se montar un sistema que traía de hecho los recursos financieros a todos, de modo que todos pudieran optar por una educación de primera agua con crédito que es, de hecho, de muy bajo el riesgo, todavía habría una diputada cualquiera de la izquierda radical a decir que estábamos perjudicando a las universidades del interior para fomentar el beneficio de los bancos. También es que se nos dice todos los días que Portugal no es pobre por desgracia, es pobre porque quiere.

(Las opiniones expresadas en este artículo son personales y vinculan sólo y sólo su autor)
Doctor en Física, Co-Fundador de Closer, vicepresidente de la Asociación Portuguesa de Ciencias de Datos

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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