La "Gran Ilusión"





A veces parece que en cada portuguesa no es un salvador incapaz de contener el deseo de compartir su receta con compatriotas.





El m√°s reciente, en las p√°ginas del P√ļblico, fue Rui Tavares, que nos trajo la buena nueva de "un camino de futuro" que "s√≥lo puede pasar" por una "gran valorizaci√≥n" basada en "tres ejes fundamentales – valorizaci√≥n de las personas, del territorio y del conocimiento "y" precedida de un gran debate nacional que nos permita encontrar en conjunto las metas en cada uno de esos ejes ".

La cosa no se queda por aquí: "más tarde o más temprano", alerta Tavares, "habrá que reflexionar sobre si no hay que ser mucho más ambicioso que sólo la convergencia" con "la media europea", si "debemos continuar jugar para el empate, manera más que consagrada de acabar a perder ".

Un genio, Tavares encontrado que el problema de Portugal no es querer crecer más que los otros, porque cuando usted quiere crecer tanto como ellos, sólo a crecer menos, y si no jugar por un empate, "tener" condiciones suficientemente interesantes "para ser" una de las sociedades más desarrolladas, cultas e iguales de una de las regiones más desarrolladas del mundo ". Huelga decir que esta "gran valoración" no es más que una "gran ilusión".

Como historiador esperar√≠a Tavares se dio cuenta de que Portugal no ha nacido ahora, no en el √©ter. Los pobres y los terrenos bald√≠os, la peque√Īez del territorio y la posici√≥n perif√©rica en el territorio de Europa donde formaron el pa√≠s dio Portugal hist√≥ricamente un mercado interno d√©bil (con poca gente, y mucha de ella relativamente pobre) y poco rentable para los cuales y sin capacidad de usar las exportaciones para el suplementario.

De ahí resultó un país atrasado, y de ese retraso resultó su incapacidad para aprovechar el ímpetu crecimiento económico gozado por Europa en la segunda mitad del siglo XIX. Por supuesto, Portugal ha crecido, como nunca había crecido. Pero no creció tanto como los otros países europeos.

No sólo la falta de materias primas se convirtió proceso de fabricación más caro que en los países ricos en carbón y hierro, así como la capital sin que estos países que gozan, Portugal no podían reproducir en sus fronteras la "mejora" mecánica Рy el consiguiente aumento de la productividad -que la industrialización ofreció por Europa fuera, ni tener las condiciones para "insertarse" en el mercado internacional de la "primera globalización".





Esta fue una historia que se repetir√≠a varias veces m√°s tarde, en los "Treinta Gloriosos" a√Īos despu√©s de la Segunda Guerra Mundial, en los a√Īos 90, hoy: siempre que la coyuntura internacional era favorable y las econom√≠as de los otros pa√≠ses crec√≠an, la nuestra crec√≠a por arrastre pero no s√≥lo pronto se ve√≠a en crisis apenas las condiciones externas empeoraban, como mientras todo corr√≠a bien, la relativa falta de capital hac√≠a que la inversi√≥n fuese relativamente escasa y comparativamente poco productiva, y con que nuestro pa√≠s creciera menos que los dem√°s .

Debido a que era econ√≥micamente atrasado en comparaci√≥n con sus vecinos europeos, Portugal, incluso en crecimiento, se hizo a√ļn m√°s retrasado. Mirando los valores del crecimiento en la Uni√≥n Europea, y para lo que ocurre en nuestro pa√≠s es mucho menor que en otros parajes, es f√°cil percibir c√≥mo nada de esto cambi√≥.

Contrariamente a Tavares parece pensar, desarrollar, Portugal no necesita "mejorar nuestro reto como sociedad", signifique lo que signifique. Necesita sí, de capital, y como no lo tiene por aquí, necesita ir a buscar al extranjero, y no sólo a los fondos europeos, que tenderán a ser progresivamente más escasos.

Dado que es posible encontrar lugares donde los salarios son mucho m√°s bajos (y que el inter√©s de los portugueses es tener precisamente los salarios m√°s altos), la Justicia portuguesa es lo que es, y la burocracia que tiene que hacer frente peri√≥dicamente desalienta a cualquiera de hacer lo que sea por aqu√≠, el √ļnico factor que nos puede hacer m√°s atractivos a los ojos de potenciales inversores extranjeros ser√° una carga fiscal m√°s baja.

El problema es que se necesitan los hist√≥ricamente altos impuestos aplicados hoy en d√≠a (y a√ļn insuficiente) para apoyar una serie de gastos del gobierno – ya sea con el personal de la Administraci√≥n P√ļblica o en los servicios sociales – que no parecen los portugueses a querer renunciar, y que en muchos casos es incluso necesario (cu√°ntos portuguesas no podr√° contar con los medios para acceder a servicios de salud o encontrar escuelas para sus hijos sin la intervenci√≥n del estado?), tanto como podr√≠a y deber√≠a hacerse de otra manera.

impuestos más bajos a un nivel que les eran suficientes para generar una explosión de la inversión extranjera en Portugal podría hacer con el déficit también explotaron, lo que requiere mayores impuestos en el futuro, lo que puede haber hecho con que atrajo invertido huir de inmediato.

Por supuesto que ser√≠a posible encontrar una soluci√≥n intermedia: la oferta de planes y beneficios especiales para los extranjeros que aportan capital para Portugal. B√°sicamente, ha sido la opci√≥n del pa√≠s en los √ļltimos a√Īos, que se traduce en la creaci√≥n de "dos pa√≠ses", uno que es un "para√≠so" para las celebridades de Hollywood y oligarcas de varios pa√≠ses poco democr√°ticos, y otro donde se mantiene un infierno que s√≥lo hace que se quiera ir a otro sitio. Como se ha visto, es una soluci√≥n que no resuelve nada.

Lo cierto es que, por mucho que la publicidad Web Summit tratar de convencernos de lo contrario, Portugal no sustituye el Silicon Valley, y no hay escasez en todo el mundo son los países que ofrecen mano de obra especializada a mano en el área.

¬ŅQu√© pasa con la vieja panacea del turismo, que, de hecho, mucho m√°s nos ha ayudado en los √ļltimos a√Īos, no s√≥lo trae consigo algunas tensiones pol√≠ticas (con quiz√° ingenuas pero creciente ira sobre los cambios que ciudades como Lisboa y Oporto han sufrido de la "invasi√≥n "Tur√≠stico", como es una soluci√≥n fr√°gil, dada la naturaleza coyuntural en el sector. Playas, sol y gente amable y hermosa que hay en muchos otros lugares en este planeta, y que s√≥lo unos pocos destinos alternativos se ponen de moda para que Portugal pierda la mayor parte de los visitantes se siguen recibiendo.

Es obvio que el país no está condenada al estancamiento, y es posible hacer crecer Portugal y el portugués vivir mejor. Pero hay que olvidar que no es todo un asunto de voluntad o competencia, y que estamos sujetos a limitaciones que nos limitan. Al contrario de lo que el discurso político le gusta hacer creer, no hay soluciones fáciles para desarrollar el país. Si hubiera, ya las habíamos adoptado hace mucho.

El autor escribe de acuerdo con la antigua ortografía.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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