La erosión de las democracias



1. Hace apenas tres años casi ningún analista o científico político cuestionaría la solidez de la democracia americana. Pero después vino Donald Trump. Y hay hoy reputados académicos que defienden que todas las democracias son vulnerables, incluso la estadounidense. El libro de Levitsky y Ziblatt – "Cómo mueren las democracias" – debería ser de lectura obligatoria para todos aquellos que quieren defender la democracia de populismos radicales y de líderes autoritarios que amenazan la democracia. La primera idea, es que las democracias hoy mueren de forma diferente a las de antaño. En el tiempo de Salvador Allende (1973) las democracias acababan con golpes militares (típicos en América Latina, pero no sólo) con bombardeos al palacio presidencial. Hoy las democracias no mueren de muerte súbita, van, muchas de ellas, declinando en una rampa descendente, que incluye revisiones de la Constitución para ensanchar poderes presidenciales, ataques a la independencia del sistema judicial, restricciones a la libertad de prensa y los derechos civiles. Una primera cuestión es percibir cómo los líderes demagogos, autoritarios y populistas llegan al poder. La historia está llena de ilustraciones desde los casos más dramáticos de Hitler y Mussolini a casos más recientes como Trump, Putin, Orban, Erdogan, Chavez y ahora Bolsonaro. Algo que los autores no dan énfasis, en la ascensión de estos líderes, es el mal desempeño económico. Hiperinflación (o inflación elevada), recesión o crecimiento anémico (caso de Brasil hoy), elevado desempleo, etc. crea el caldo donde germina el populismo y el credo en soluciones salvíficas. Las instituciones mal diseñadas (la Constitución de Weimar) que dificultan la formación de mayorías parlamentarias y la gobernabilidad, y los fenómenos de corrupción son un problema adicional. Pero, además de la economía y las instituciones, en sentido estricto, hay otro factor esencial que son las normas y valores que sostienen o no el funcionamiento de esas instituciones. Levitsky y Ziblatt, hablan sobre todo de "tolerancia mutua" (prefiero la palabra "respeto mutuo" entre mayoría y minoría) y el "paciente autocontrol institucional"institucional forbearanceen el sentido de que las mayorías no deben utilizar todos sus instrumentos legales contra las minorías, incluso dentro de la legalidad, pues ello puede aumentar la conflictividad política y en el límite cuestionar el sistema democrático. Un ejemplo casero de no autocontrol sería el uso y abuso de comisiones parlamentarias de investigación como táctica de lucha política. Incluso en los Estados Unidos donde el hardware de la arquitectura institucional es sólido, es importante el "software" de los valores y la ausencia de polarización y extrema radicalización en el debate político. Trump, no llegó a la Casa Blanca de la nada. El camino de la radicalización retórica y de la intolerancia política comenzó con Newt Gingrich (parlante de la Cámara de Representantes en 1995). A comienzos de los años 90 habrá distribuido memos a los republicanos de cómo apuntar a los demócratas: "patéticos, enfermos, bizarros, contra la bandera (antiflag), antifamilia y traidores". No es de extrañar que Trump, 20 años después, haya dicho en una campaña que sostenía a Hilary Clinton. Bolsonaro, llamó a la Haddad de "títere de corrupto, palo mandado y camaleón". En Brasil, la erosión de la retórica política, el estancamiento económico, la corrupción, la violencia, la desigualdad social, la debilidad de la institución judicial, parcialmente capturada por el poder político, contribuyen, y de manera, a la erosión de la democracia, a la polarización política y la elección de otro líder populista y autoritario. Ya sabemos lo que piensa, sabremos lo que podrá implementar. Pero Bolsonaro es más peligroso que Trump, pues las instituciones brasileñas son mucho más débil que las norteamericanas.

2. ¿Qué relevancia tiene este análisis para el caso portugués? Tiene todo. La cuadrícula de análisis debe ser la misma y las preguntas las mismas: ¿cómo estamos de economía, de valores y de instituciones? La economía está mejor que hace tres años y sobre todo el desempleo es bajo, pero el crecimiento sigue siendo modesto, la deuda pública reduce su peso, pero sigue muy alta. En el debate político se ha producido una cierta acrobacia, pero se ha sobrepasado la violencia verbal desde el inicio de la legislatura, habiendo un mayor respeto mutuo. Donde estamos más débiles es en la calidad del funcionamiento de las instituciones. La corrupción sigue siendo un problema a exigir mayor acción en su prevención y mayor sanción. El sistema de justicia sigue siendo muy lento para tratar con estos y otros casos. El sistema electoral sigue bloqueado, en el voto cerrado en partidos, lo que es un obvio a la regeneración de la democracia. Esta semana acaba de salir de un libro electrónico, muchos autores – Sistema electoral portuguesa: Problemas y Soluciones – coordinado por Marina Costa Lobo. Ahí defiendo dos ideas esenciales. Primero, los partidos han sido el principal obstáculo a la reforma del sistema político y es necesaria la presión de la sociedad civil si efectivamente se quiere cambiar el sistema electoral. Segundo, el sistema electoral que mejoraría significativamente la calidad de nuestra representación y podría ser menos difícilmente aceptado por los partidos es una variante del sistema alemán (con círculos uninomales). Recientemente, se ha lanzado una petición, dinamizada por grupo de ciudadanos y SEDES para que los ciudadanos puedan elegir y elegir a sus diputados precisamente proponiendo ese sistema. Pero no bastan buenas reglas, necesitamos mejorar y credibilizar el funcionamiento de las instituciones con la adhesión a normas de civilidad en la relación mutua y comportamientos éticos. Cuando las sociedades cambian las instituciones políticas deben adaptarse. Si esto no sucede, se empieza en una rampa descendente que no se sabe dónde terminará.

PS1: En cuanto a las noticias de esta semana, sólo aclaro que nadie tiene mi contraseña en la Asamblea de la República. Pero, sobre todo, considerar las explicaciones en la Asamblea de la República patético y subestiman la inteligencia del portugués: ningún software para compartir documentos de trabajo (Dropbox, etc.).



PS2: En el caso de los diputados, los diputados.


Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebookhttps://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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