La epidemia oculta: salud mental en la era Covid-19





Ser un periodista que escribe sobre salud tiene sus peligros all√≠. El m√°s obvio de estos es un tipo de hipocondr√≠a intermitente: pensar que tiene los s√≠ntomas de esa enfermedad que est√° estudiando para el pr√≥ximo informe que se publicar√°. En estos diez a√Īos de experiencia en el campo, me sent√≠ particularmente inmune a este fen√≥meno. Despu√©s de todo, siempre he tenido una vida relativamente saludable y no sufro ninguna condici√≥n cr√≥nica o incapacitante. Pero todo cambi√≥ en abril de 2020: Durante el proceso de investigaci√≥n de este informe, de alguna manera sent√≠ y experiment√© muchas de las molestias y frustraciones que se describir√°n en las p√°ginas siguientes. El sue√Īo no es reparador como antes. El cansancio me atrapa cada vez m√°s. La incertidumbre sobre el ma√Īana es aterradora. De todos modos, la cabeza opera a otra frecuencia en la era Covid-19.

Seamos realistas: vivimos en tiempos √ļnicos. Hasta cierto punto, se espera sentirse mal, ansioso, enojado, insatisfecho o triste ante tantos desaf√≠os que aparecen frente a nosotros. Como muestra una encuesta de 4.693 brasile√Īos realizada por el Departamento de Inteligencia de Mercado del Grupo Abril, en asociaci√≥n con MindMiners, no estoy solo en esto: El 54% de los ciudadanos est√°n extremadamente preocupados por la situaci√≥n en Covid-19 (puede consultar otros n√ļmeros de investigaci√≥n a lo largo del art√≠culo).

Para comprender mejor este torbellino de sensaciones que invaden mi cabeza, decid√≠ buscar en los libros de historia ejemplos de crisis pasadas que pudieran ayudar a comprender lo que estamos experimentando hoy. ¬ŅHubo alguna vez un momento en que nuestros bisabuelos pasaron por una situaci√≥n similar? El primer ejemplo que apareci√≥ en las lecturas y entrevistas fue la gripe espa√Īola, una pandemia que, a pesar de su nombre, comenz√≥ en los Estados Unidos en 1918, durante la Primera Guerra Mundial. Los soldados estadounidenses llevaron el virus de la gripe a los frentes de batalla en Europa, donde la enfermedad se extendi√≥ a todos los rincones y mat√≥ a entre 17 y 50 millones de seres humanos.

Pero esta no es una comparaci√≥n justa: Los modelos de comunicaci√≥n y locomoci√≥n eran absolutamente diferentes hace un siglo, cuando todos depend√≠an de barcos de vapor y telegramas. ¬ęHoy podemos cruzar el mundo en avi√≥n en unas pocas horas, lo que sin duda contribuy√≥ a la propagaci√≥n del coronavirus, y la tecnolog√≠a permite que la informaci√≥n llegue a casi todos a trav√©s de las redes sociales¬Ľ, dice el m√©dico estadounidense Damir Huremovic, editor de libro Psiquiatr√≠a de pandemias (La psiquiatr√≠a de las pandemias, sin traducci√≥n al portugu√©s).

Desde el punto de vista de la salud mental, el episodio de 1918 tampoco sirve como modelo para los tiempos actuales: especialidades como la psiquiatr√≠a y la psicolog√≠a estaban dando sus primeros pasos en las primeras d√©cadas del siglo XX y las emociones humanas a√ļn no se consideraban un factor importante para la salud. ¬ęHablamos del momento en que Sigmund Freud (1856-1939) public√≥ sus obras m√°s importantes, que definir√≠an el √°rea¬Ľ, recuerda Huremovic. Curiosamente, el propio Freud experiment√≥ la p√©rdida de una hija a causa de la gripe espa√Īola. Aun as√≠, el padre del psicoan√°lisis no lleg√≥ a reflexionar ni a insistir en los efectos de la pandemia en la psique en sus escritos.





Otras tragedias, incluidas las brasile√Īas, marcaron la √©poca y reverberaron en el cerebro y en la imaginaci√≥n hasta hoy. Este es el caso del incendio en la discoteca Kiss, en la ciudad de Santa Mar√≠a, el 27 de enero de 2013, que mat√≥ a 242 personas. O la ruptura de la presa de Brumadinho, en Minas Gerais, el 25 de enero de 2019, que result√≥ en 259 muertes. Pero, de nuevo, hay diferencias y similitudes entre el pasado y el presente. Ciertamente te sorprendi√≥ la noticia all√≠. Pero, si no vive en ninguno de estos municipios brasile√Īos, su vida no ha sido alterada directamente durante o despu√©s del evento. Sus compromisos no fueron cancelados, ni hab√≠a ninguna incertidumbre sobre el ma√Īana. Es diferente ahora.

En un per√≠odo sin precedentes como este, nada es m√°s justo y sensato que escuchar lo que nos dice la biolog√≠a. ‚ÄúCuando enfrentamos una amenaza a la vida, activamos el mecanismo de lucha o huida‚ÄĚ, resume el psic√≥logo Felipe Ornell, del Hospital de Cl√≠nicas de Porto Alegre. Este mecanismo, heredado de nuestros antepasados ‚Äč‚Äčm√°s remotos, hoy se traduce en una palabra com√ļn: estr√©s. Hace miles de a√Īos, el hombre de las cavernas que camin√≥ por las sabanas y se encontr√≥ con una bestia en el camino tuvo que decidir si sub√≠a o corr√≠a. Estr√©s en la vena.

Y es esta reacci√≥n la que deja al cuerpo listo para actuar. El cerebro env√≠a una orden a una gl√°ndula que comienza a producir cortisol, la famosa hormona del estr√©s. Esto, a su vez, hace que el coraz√≥n se acelere, para llevar m√°s sangre a los m√ļsculos para trabajar. La respiraci√≥n se acelera en un intento de capturar m√°s ox√≠geno. Las tiendas de energ√≠a se liberan para servir como combustible. Gracias a este sistema r√°pido y refinado, nuestra especie ha sobrevivido a la adversidad.

El problema es que el enemigo de 2020 no tiene rostro, ni puedes escapar de √©l: como puede estar en cualquier lugar, representa un peligro permanente, que desencadena el desencadenante de tensi√≥n en todo momento. ¬ęEn paralelo con el coronavirus, vemos una pandemia de miedo y estr√©s¬Ľ, interpreta Ornell. Este es el comienzo de un duro viaje mental, que puede provocar ansiedad, depresi√≥n …

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(Foto: Tom√°s Arthuzzi / SALUD es vital)

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(Ilustraciones y gráficos: Letícia Raposo y Bananajazz / HEALTH is Vital / Getty Images)

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(Ilustraciones y gráficos: Letícia Raposo y Bananajazz / HEALTH is Vital / Getty Images)

A pesar de las constantes advertencias de los cient√≠ficos de que se avecina una pandemia, la verdad es que el coronavirus sorprendi√≥ a todo el mundo: a principios de 2020, Ning√ļn presidente, senador o diputado imagin√≥ que est√°bamos al borde del caos. Y esta falta de preparaci√≥n, en cierto modo, contribuy√≥ a arruinar a√ļn m√°s el quiosco de m√ļsica. Despu√©s de todo, estamos lidiando con una enfermedad en la que no hay perspectivas de vacunas o remedios capaces de curar en los pr√≥ximos meses. La √ļnica medida que queda para detener el progreso y reducir el impacto en los sistemas de salud es el aislamiento social: con menos personas caminando por las calles, la tasa de transmisi√≥n del virus disminuye, lo que permite a los hospitales absorber la demanda de nuevos pacientes.

Que quede claro: permanecer encerrado en casa es vital para enfrentar la pandemia en la etapa actual y todos debemos tener la responsabilidad y obedecer las pautas de las autoridades de salud p√ļblica. Pero eso no significa que esta estrategia est√© libre de efectos secundarios: no salir a la calle pesa en la cabeza. ¬ęPara empezar, nos volvimos nost√°lgicos por las peque√Īas experiencias de la vida, como admirar ese hermoso √°rbol que acaba de florecer¬Ľ, ejemplifica la psic√≥loga Beatriz Borges Brambilla, de la Pontificia Universidad Cat√≥lica de S√£o Paulo (PUC-SP).

Y esto es solo la punta del iceberg: un estudio de la Universidad Brigham Young en los Estados Unidos estima que la falta de contactos sociales conlleva riesgos para la salud comparables a fumar 15 cigarrillos al d√≠a y llega a ser dos veces m√°s da√Īino que la obesidad. Para empeorar las cosas, en las raras ocasiones en que nos aventuramos en el mundo exterior cuando visitamos el mercado o la farmacia, nos enfrentamos a rostros cubiertos por m√°scaras, que nos impiden interpretar las emociones de los interlocutores. No hay duda de que, como seres sociales, necesitamos intercambiar experiencias, di√°logo y convivencia en la comunidad para ser felices.

Si bien esto no es 100% posible, queda mantener la conversación con las adaptaciones necesarias. Es hora de usar y abusar de las aplicaciones de videollamadas como Skype, WhatsApp, Zoom y Google Hangouts. Por supuesto, no es lo mismo que encontrarse con amigos en un bar o conversar con la familia para el almuerzo del domingo, pero estas interacciones a distancia al menos ayudan a llenar parte del vacío y el anhelo que sentimos por estar con aquellos que amamos.

¬ŅQui√©n lee tantas noticias?

Otro ingrediente que ayuda a comprender esta situaci√≥n sin precedentes es la cantidad de informaci√≥n que recibimos hoy. Los n√ļmeros son asombrosos: seg√ļn el sitio web de Internet Live Stats, cada segundo el mundo produce y comparte 2.9 millones de correos electr√≥nicos en la web, 8 947 publicaciones en Twitter, 987 fotos en Instagram, 4 602 llamadas en Skype y 82 386 b√ļsquedas en Google. S√≠, lo has le√≠do bien: ¬°todo aparece en computadoras y tel√©fonos inteligentes en un miserable segundo!

Ahora, imagine c√≥mo se ve la situaci√≥n frente a una amenaza viral, en la que se pintan nuevos hechos todo el tiempo y la ciencia se actualiza constantemente. No es de extra√Īar, semanas antes de que se declarara la pandemia, la Organizaci√≥n Mundial de la Salud ya clasific√≥ toda la situaci√≥n como una infodemia. En otras palabras, la abundancia de videos, textos, gr√°ficos, ilustraciones y audios, ya sean verdaderos o mentirosos, dificulta la comprensi√≥n de las pautas y crea una crisis de confianza entre la poblaci√≥n. De los dos, uno: o eres totalmente paranoico o comienzas a dudar de todo lo que surge en la pantalla de tu tel√©fono celular.

Para lidiar con este dilema, Los expertos sugieren adoptar un tipo de dieta nueva. ‚ÄúNo est√©s constantemente en la televisi√≥n o en las redes sociales abiertas. Defina per√≠odos espec√≠ficos de su d√≠a para actualizarse sobre los hechos ‚ÄĚ, dice la psic√≥loga Ana Maria Rossi, presidenta de la Asociaci√≥n Internacional de Manejo del Estr√©s (Isma-BR). Priorice los medios serios y los sitios web oficiales de las entidades y tenga cuidado con las noticias falsas omnipresentes: cuando reciba cualquier informaci√≥n a trav√©s de WhatsApp, verifique la fuente y la fecha del contenido. Si tiene dudas sobre la verdad de ese mensaje, mejor no lo comparta.

Bolsillos más vacíos

Un tercer aspecto que le quita el sue√Īo a todos es la perspectiva de una recesi√≥n global. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que El mundo entrar√° en la mayor crisis desde 1929, el a√Īo en que estall√≥ el colapso del mercado de valores de Nueva York en los Estados Unidos. El enfermero Carlos Sequeira, profesor de la Escuela Superior de Enfermer√≠a de Oporto, en Portugal, estudi√≥ en profundidad c√≥mo el colapso econ√≥mico que afect√≥ a Europa desde 2008 afect√≥ la salud mental de la poblaci√≥n. ¬ęEn ese per√≠odo, hubo un aumento significativo en las tasas de suicidio en el continente¬Ľ, dice. El problema es que hay muy pocos funcionarios gubernamentales que realmente se preocupen por este tema. ¬ęPor mucho que muchos digan que el tema es una prioridad, pocos hacen algo concreto para prevenir los brotes de ansiedad y depresi√≥n que se desarrollan por las dificultades financieras¬Ľ, critica el experto.

Brasil, que ya ha estado tropezando en los √ļltimos a√Īos, puede experimentar tiempos turbulentos, desafortunadamente. Los paquetes de est√≠mulo econ√≥mico que se centran en los trabajadores y las empresas ya son urgentes. Desde un punto de vista individual, ser√° necesario reinventar y ajustar las expectativas para garantizar un equilibrio tanto de las cuentas como de la mente. ¬ęNo cree tensiones innecesarias sobre cosas que est√°n fuera de su control¬Ľ, dice la psiquiatra Mariana Castro, maestra en salud p√ļblica de la Facultad de Medicina de Botucatu en la Universidad Estadual Paulista (Unesp). Tenemos la oportunidad de aprender de los errores de crisis pasadas y, siempre que sea posible, buscar el buen equilibrio anterior: planificar el futuro sin caer en una neurosis extrema.

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(Foto: Tom√°s Arthuzzi / SALUD es vital)

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(Ilustraciones y gráficos: Letícia Raposo y Bananajazz / HEALTH is Vital / Getty Images)

(Ilustraciones y gráficos: Letícia Raposo y Bananajazz / HEALTH is Vital / Getty Images)

La edici√≥n 2020 de Big Brother Brasil, de TV Globo, fue una de las m√°s exitosas de los √ļltimos a√Īos. Seg√ļn los analistas, gran parte del √©xito logrado al atraer se debe al hecho de que la poblaci√≥n tambi√©n est√° encerrada en su hogar, sin acceso al mundo exterior, en una situaci√≥n relativamente similar a la de los participantes del reality show. En cierto modo, esto cre√≥ complicidad y empat√≠a entre los espectadores y los protagonistas, lo que ciertamente catapult√≥ a la audiencia. Si bien hay muchas cr√≠ticas al programa, es innegable que el formato gan√≥ la audiencia y garantiz√≥ una buena ganancia para sus organizadores.

Lo m√°s sorprendente de este programa de televisi√≥n son los conflictos que surgen de la coexistencia forzada durante tres o cuatro meses. En el otro lado de las pantallas, vemos que ocurre el mismo fen√≥meno: En la vida real, Gran Hermano, la cuarentena puede ser una verdadera prueba de resistencia. Con las escuelas cerradas, los ni√Īos y adolescentes siempre est√°n en casa. La misma regla se aplica a los adultos, que deambulan entre las demandas del trabajo a distancia, las tareas dom√©sticas y el poco tiempo libre para descansar y descansar. ¬ęEl triple viaje es a√ļn m√°s preocupante entre las mujeres, que son responsables de cuidar varios aspectos del hogar y la familia¬Ľ, se√Īala la terapeuta ocupacional Sabrina Ferigato, de la Universidad Federal de S√£o Carlos (Ufscar), en el interior de S√£o Paulo.

A los ojos de este hurac√°n, a menudo hay peleas entre parejas o conflictos entre padres e hijos, abuelos y nietos. En China, el primer epicentro del coronavirus, Algunos registros registraron un aumento en las solicitudes de divorcio cuando la vida comenz√≥ a volver a la normalidad. En las provincias de Shaanxi y Sichuan, por ejemplo, hubo un r√©cord en las tasas de separaci√≥n de las √ļltimas semanas de marzo, seg√ļn informaci√≥n del peri√≥dico chino. The Global Times.

Para la psic√≥loga Beatriz Brambilla, de PUC-SP, hay dos factores principales que producen este desgaste en las relaciones. El primero de ellos es la falta de tema. ¬ęComo no salimos, no tenemos mucho que contar sobre noticias sobre el trabajo o algo diferente y curioso que vimos en el camino¬Ľ, observa. El segundo punto es que, en esta intensificaci√≥n de la convivencia, Comenzamos a observar en detalle los defectos y los h√°bitos que tiene nuestra pareja. ¬ęEs ese ruido con mi boca que nunca not√© en mi esposo, y otros rasgos de personalidad como ese que antes no se notaban¬Ľ, ejemplifica Beatriz.

Para evitar peleas y rupturas, el di√°logo es la mejor herramienta. Hable con sus compa√Īeros de cuarentena y siempre trate de hacer que la vida cotidiana sea m√°s agradable para todos. Comparte tus sentimientos y habla sobre los puntos que te est√°n molestando. Dedicar tiempo a ti mismo y realizar actividades individuales que traigan relajaci√≥n y bienestar tambi√©n son una forma necesaria de aligerar el estado de √°nimo y, por lo tanto, evitar tensiones y discusiones innecesarias.

Un tercer factor que debe discutirse en este contexto es el de la violencia dom√©stica. Los datos del Centro de G√©nero y el Centro de Apoyo Operativo Criminal del Ministerio P√ļblico de S√£o Paulo revelan que Los casos de agresi√≥n aumentaron un 30% en marzo de 2020, cuando comenz√≥ el aislamiento social. Aqu√≠, no hay nada que resolver: las v√≠ctimas, en su mayor√≠a madres y esposas, deben buscar ayuda en las Estaciones de Defensa de las Mujeres, la Casa da Mulher Brasileira o los Centros de Recepci√≥n, que contin√ļan funcionando normalmente durante la pandemia.

Para (no) decir adiós

En la sociedad occidental, el funeral y el entierro son etapas muy importantes al despedirse de un ser querido que acaba de morir. Es una ceremonia en la que los m√°s cercanos reciben abrazos y palabras cari√Īosas. Esto brinda consuelo y apoyo para lidiar con esa p√©rdida y superar la tristeza. ¬ŅY c√≥mo es esta tradici√≥n tan esencial en nuestra cultura en un momento en que el n√ļmero de muertes por Covid-19 est√° aumentando, las aglomeraciones permanecen vetadas y el entierro generalmente solo puede ser acompa√Īado por cuatro o cinco parientes?

S√≠, el escenario es terrible y requiere, una vez m√°s, una reinvenci√≥n en la forma en que expresamos afecto y solidaridad. ¬ęPodemos hacer rituales a distancia, usando videollamadas, en las que todos se re√ļnen para rezar, encender una vela, intercambiar mensajes, en resumen, lo que es importante para ese grupo que est√° de luto¬Ľ, se√Īala la psic√≥loga Daniela Achette, de la Academia Nacional de Cuidados Paliativos. Si el ser querido perdido ten√≠a alguna religi√≥n, vale la pena hablar con el sacerdote, el pastor o el l√≠der espiritual de esa creencia para que pueda orar, bendecir y decir palabras que alienten.

Los ni√Īos merecen un enfoque especial en un momento como este. ¬ęEs importante explicarles lo que est√° sucediendo y dejarlos libres para expresar sus emociones a medida que les resulte m√°s c√≥modo¬Ľ, cree Daniela. Despu√©s de todo, el duelo es un proceso que no sigue una receta de pastel: cada uno reacciona y lo trata a su manera durante las siguientes semanas, meses o a√Īos. ¬ęEl legado que dej√≥ el ser querido funciona como un nutriente para que yo contin√ļe tocando la vida y construya nuevos significados a partir de los recuerdos¬Ľ, agrega el experto. Es como el recuerdo de un plato que hizo tu abuela: a medida que pasa el tiempo, llega un delicioso anhelo que deja tu coraz√≥n c√°lido.

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(Foto: Tom√°s Arthuzzi / SALUD es vital)

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(Ilustraciones y gráficos: Letícia Raposo y Bananajazz / HEALTH is Vital / Getty Images)

(Ilustraciones y gráficos: Letícia Raposo y Bananajazz / HEALTH is Vital / Getty Images)

¬ęEn cierto modo, la pandemia de Covid-19 y todas sus consecuencias nos obligan a entrar en contacto con una realidad que antes no nos afectaba¬Ľ, reflexiona el doctor Felipe Corchs, del Instituto de Psiquiatr√≠a del Hospital das Cl√≠nicas de S√£o Paulo. Tome nota: quedarse atrapado en casa y sentirse inseguro es com√ļn para millones de personas que viven en regiones de conflicto y guerra civil. Y no tiene que ir muy lejos para comprender c√≥mo esta es la rutina de muchas personas. En muchas favelas brasile√Īas dominadas por el tr√°fico y las milicias, hay toques de queda, √°reas donde la circulaci√≥n est√° prohibida y tiroteos constantes. Y eso, por supuesto, resuena en la salud mental.

El psiquiatra Paulo Amarante, de la Fundaci√≥n Oswaldo Cruz (Fiocruz), en R√≠o de Janeiro, sigue la l√≠nea del razonamiento: ¬ęVivir en estos lugares es una forma permanente de resistencia¬Ľ. D√©cadas de precariedad en el transporte p√ļblico, violencia y ausencia de pol√≠ticas p√ļblicas desarrollan una capacidad de improvisaci√≥n. ¬ęUna buena parte de estos temas crea la capacidad de lidiar con las adversidades y sufrimientos que aparecen en el camino¬Ľ, analiza. Otros, en la direcci√≥n opuesta, terminan desarrollando trastornos psiqui√°tricos: en Brasil, afecciones como la ansiedad, la depresi√≥n y la hiperactividad afectan a dos o tres veces m√°s ni√Īos pobres que los que pertenecen a la clase media.

Este drama puede amplificarse de ahora en adelante, cuando el coronavirus profundice el abismo de las desigualdades. Para combatir esto, los l√≠deres y las organizaciones sociales en los vecindarios menos favorecidos se arremangaron y pusieron en marcha proyectos para crear conciencia entre los residentes, recolectar alimentos y art√≠culos de higiene, entre otros. La comunidad paulista de Parais√≥polis, por ejemplo, ide√≥ un plan para notificar los casos sospechosos de Covid-19 adem√°s de ser creativo: 420 personas fueron elegidas como presidentes callejeros. Cada uno de ellos fue responsable de acompa√Īar a unos 50 hogares y brindar orientaci√≥n a los vecinos que tienen s√≠ntomas sugestivos, como dificultad para respirar, fiebre y tos. Estos oficiales tambi√©n identifican familias que no tienen ingresos para que los voluntarios entreguen loncheras durante las semanas.

Tan bella e inspiradora como es la historia, no puede servir como justificaci√≥n para que los gobiernos eludan sus responsabilidades. ¬ęEs precisamente el momento de pensar en la gran cantidad de personas vulnerables en nuestro pa√≠s y utilizar pol√≠ticas proteccionistas que garanticen la salud y la dignidad para todos¬Ľ, dice Amarante. El fortalecimiento del Sistema √önico de Salud, SUS, es una estrategia inteligente para esto: con un mayor acceso a la informaci√≥n y la atenci√≥n b√°sica, muchas enfermedades se pueden prevenir en su origen. Esto, por supuesto, tiene un fuerte impacto en el bienestar mental de todos: una sociedad m√°s justa e igualitaria es tambi√©n una sociedad menos estresada, ansiosa y deprimida.

La humanidad es inhumana

Si, por un lado, la pandemia nos brinda historias hermosas e inspiradoras, por otro, nos enfrentamos a episodios absolutamente tristes y negativos. ¬ęEn las √ļltimas semanas, hemos estado siguiendo noticias de xenofobia, prejuicios y protestas que negaron la existencia del problema y trivializaron miles de muertes¬Ľ, describe la profesora Sabrina Ferigato. En las redes sociales, varias publicaciones mentirosas circularon diciendo que el agente infeccioso fue fabricado en un laboratorio para derrocar a los gobiernos de todo el mundo. Otros insisten en llamar al coronavirus ¬ęvirus chino¬Ľ, en un intento de estigmatizar un pa√≠s y un pueblo. Hab√≠a un grupo ruidoso que sal√≠a a las calles en caravanas, exigiendo el fin del aislamiento social, cuando la recomendaci√≥n cient√≠fica es simplemente hacer lo contrario.

Es posible comprender estas respuestas extremas desde el punto de vista de la psicolog√≠a y la psiquiatr√≠a. ¬ęEste tipo de demostraci√≥n virtual o incluso las protestas que se han producido recientemente son manifestaciones de miedo, revuelta y falta de comprensi√≥n de una nueva realidad que se nos ha impuesto a todos¬Ľ, conjetura Ornell. Estas son reacciones que est√°n directamente relacionadas con esos miedos que describimos al comienzo de la historia: incertidumbre sobre el ma√Īana, sobrecarga de informaci√≥n, comienzo de una crisis econ√≥mica …

Todos los días ella dice que se supone que debo cuidarme

En el campo de las vulnerabilidades, existe una necesidad urgente de abordar lo que ha estado sucediendo a los grupos en riesgo de Covid-19. Por lo que se sabe hasta ahora, las personas mayores de 60 a√Īos, diab√©ticas, hipertensas, obesas y con enfermedades cr√≥nicas en el coraz√≥n o los pulmones (insuficiencia card√≠aca, arritmia, EPOC …) tienen una mayor mortalidad cuando se infectan con el nuevo coronavirus. En relaci√≥n con la salud mental, esto causa mucho da√Īo: despu√©s de todo, este grupo vive en un estado constante de alerta, como si siempre estuviera con la cabeza en alto.

La pregunta es particularmente delicada en los ancianos. ¬ęEstamos experimentando el pico de la aparici√≥n de la edad, que refleja una intolerancia hacia los ancianos a trav√©s de los estereotipos¬Ľ, dijo la psic√≥loga Anita Neri en un debate en l√≠nea promovido por la Asociaci√≥n Brasile√Īa de Salud P√ļblica. Mire lo absurdo: hay quienes piensan que tienen la culpa del problema y que ni siquiera deber√≠an ocupar las camas de las unidades de cuidados intensivos (UCI) porque no son tan productivos como los j√≥venes. ¬ęHay respuestas que la sociedad puede dar, como la solidaridad entre generaciones y un discurso de unidad, porque estamos juntas en esto¬Ľ, cree Anita. Si ha pasado seis d√©cadas de vida, comprenda que lo mejor que puede hacer es quedarse en casa y protegerse. Si tiene alg√ļn familiar en este grupo de edad, es hora de reforzar el di√°logo y la paciencia.

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(Foto: Tom√°s Arthuzzi / SALUD es vital)

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(Ilustraciones y gráficos: Letícia Raposo y Bananajazz / HEALTH is Vital / Getty Images)

(Ilustraciones y gráficos: Letícia Raposo y Bananajazz / HEALTH is Vital / Getty Images)

Si Covid-19 sigue el mismo camino que en 2002 y 2003, durante la pandemia de SARS (s√≠ndrome respiratorio agudo severo), La tendencia es que tendremos una avalancha de enfermedades psiqui√°tricas en los pr√≥ximos meses. Hace 17 a√Īos, hubo un aumento del 30% en los casos de depresi√≥n, ansiedad y estr√©s postraum√°tico entre las personas en cuarentena en China, el pa√≠s m√°s afectado por la enfermedad en ese momento. Los datos provienen de una encuesta realizada por investigadores del King‚Äôs College de Londres, Inglaterra, y fueron publicados en la prestigiosa revista cient√≠fica. La lanceta recientemente.

Para enfrentar este desaf√≠o que vendr√°, El primer paso es comprender y hacer que todos sean conscientes de que las emociones son una parte fundamental de la salud. En este sentido, es vital reforzar el mensaje de que las enfermedades psiqui√°tricas no son ¬ęfrescura¬Ľ, y mucho menos ¬ęlocuras¬Ľ, un prejuicio que todav√≠a existe. Deben ser diagnosticados y tratados con el mismo respeto y seriedad que cualquier otra enfermedad que afecte al cuerpo. Sentirse mal por el escenario actual es comprensible e incluso esperado, pero no podemos permitir que estos sentimientos crucen una cierta frontera.

¬ęEs necesario buscar ayuda del profesional de la salud cuando hay un sufrimiento que afecta el d√≠a a d√≠a¬Ľ, aconseja el psiquiatra Antonio Egidio Nardi, profesor de la Universidad Federal de R√≠o de Janeiro (UFRJ). Entre los s√≠ntomas que activan la se√Īal de advertencia, est√© atento al cansancio extremo, el des√°nimo recurrente, la preocupaci√≥n exagerada por todo y los pensamientos que no salen de su cabeza sobre desastres o muerte. El diagn√≥stico temprano de estas condiciones garantiza un tratamiento m√°s pac√≠fico y efectivo.

Cualquier persona que ya esté tomando psicoterapia o tomando medicamentos para solucionar un problema que sacude la mente no debe interrumpir el tratamiento de ninguna manera. Hable con su médico y solicite instrucciones sobre cómo obtener una receta para comprar medicamentos ansiolíticos, antidepresivos o estabilizadores del estado de ánimo en los próximos meses. Para este grupo, las aplicaciones de video llamada de bienvenida garantizan la continuidad de las sesiones de terapia a distancia.

¬ŅSe acab√≥ el llanto?

En esta era de reclusi√≥n colectiva, a√ļn vale la pena prestar atenci√≥n a otras preguntas fundamentales para mantener el equilibrio de cuerpo y mente. El primero de estos factores es el descanso nocturno. ¬ęLa falta de control sobre la situaci√≥n y el miedo aumentan los niveles de estr√©s, lo que a su vez perturba el sue√Īo¬Ľ, explica la psicobi√≥loga M√≥nica Andersen, directora del Instituto do Sono, en S√£o Paulo. Cuando estamos en casa, tendemos a retrasar las citas diarias: nos levantamos, almorzamos, cenamos y volvemos a dormir m√°s y m√°s tarde. ‚ÄúPrecisamos manter uma regularidade nos hor√°rios durante todos os dias da semana, especialmente neste per√≠odo de quarentena‚ÄĚ, completa a expert.

N√£o d√° pra se esquecer tamb√©m de tomar sol todos os dias. Reserve alguns minutos da manh√£, antes das 11 horas, para relaxar na varanda, no quintal ou na laje. Esse banho de luz estimula a libera√ß√£o de serotonina, subst√Ęncia que, entre os neur√īnios, produz a sensa√ß√£o de bem-estar. Manter uma rotina de exerc√≠cios f√≠sicos √© outra via para garantir o equil√≠brio da qu√≠mica cerebral, bem como caprichar no consumo de frutas, verduras, hortali√ßas e alimentos naturais e frescos. √Č aquele pacote b√°sico de recomenda√ß√Ķes de sa√ļde que n√£o muda nem em tempos de pandemia.

Talvez o grande aprendizado que vamos tirar de toda essa crise seja entender de vez que felicidade e sa√ļde dependem do conv√≠vio com o outro. E temos na nossa frente uma oportunidade de fazer a diferen√ßa: n√£o faltam projetos e iniciativas de arrecada√ß√£o de fundos e recursos para quem mais precisa. Tudo pela internet, sem precisar sair do sof√°. Mas o amparo vai al√©m de dar dinheiro ou cesta b√°sica: caso voc√™ possa, por que n√£o perguntar ao seu vizinho se est√° precisando de alguma coisa? Ou, quem sabe, deixar um peda√ßo de bolo que voc√™ acabou de fazer para que ele tenha uma tarde mais doce e agrad√°vel? √Č hora de pensar tamb√©m nos profissionais aut√īnomos que prestam algum tipo de servi√ßo em sua casa: diaristas, manicures e bab√°s dependem daquele dinheiro para passar o m√™s. Se sua renda permite, continue realizando os pagamentos, mesmo que esses trabalhadores n√£o possam estar presentes durante um per√≠odo.

A cria√ß√£o de redes de apoio traz ganhos ao bem-estar mental: estudos endossam que fazer o bem faz bem (e n√£o √© for√ßa de express√£o!). ‚ÄúUm ato de solidariedade e empatia ativa √°reas do c√©rebro ligadas ao prazer e √† recompensa e aumenta a quantidade de neurotransmissores como a dopamina, que est√° relacionada a essas emo√ß√Ķes‚ÄĚ, revela a neuropsic√≥loga Luciana Azambuja, da Pontif√≠cia Universidade Cat√≥lica do Rio Grande do Sul.

Chegando juntos ao final desta odisseia, posso compartilhar que estou tentando botar em pr√°tica todas as recomenda√ß√Ķes sobre as quais escrevi. √Äs vezes, elas d√£o certo. Em outras ocasi√Ķes, falho miseravelmente ‚ÄĒ e tudo bem! Me apego ao fato de que, uma hora ou outra, a humanidade vai superar o coronav√≠rus. E essa conquista n√£o pode simplesmente ignorar as sequelas e li√ß√Ķes que ficarem dessa batalha. Se as pessoas se tornarem mais solid√°rias e conscientes sobre a sa√ļde e os sentimentos, nosso legado √†s futuras gera√ß√Ķes j√° estar√° garantido.

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(Foto: Tomás Arthuzzi/SAÚDE é Vital)

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(Ilustra√ß√Ķes e gr√°ficos: Let√≠cia Raposo e Bananajazz/SA√öDE √© Vital/Getty Images)

(Ilustra√ß√Ķes e gr√°ficos: Let√≠cia Raposo e Bananajazz/SA√öDE √© Vital/Getty Images)


Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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