La edad sin razón





El tema del envejecimiento demogr√°fico, pr√°cticamente ignorado en Portugal en los a√Īos 80 del siglo pasado, se ha convertido en el orden del d√≠a, dada su interferencia en los diversos √°mbitos de la vida, ya sean individuos, familias y comunidades, as√≠ como los poderes. organizaciones u organizaciones p√ļblicas. De ah√≠ la clara presencia del "envejecimiento demogr√°fico" en los programas electorales de la mayor√≠a de los partidos que alcanzaron representaci√≥n en la Asamblea de la Rep√ļblica en 2019.





Indiferentes, o casi, a este nuevo curso demogr√°fico y los nuevos desaf√≠os sociales asociados son los principios que, heredados de un pasado muy diferente, insisten en mantener. Por ejemplo, el valor que seguimos atribuyendo a la edad cronol√≥gica (edad medida desde el a√Īo de nacimiento) como una categor√≠a estad√≠stica y como un criterio definitorio para el inter√©s social.

Comencemos con la categoría estadística.

Por lo general, el grupo de "ancianos" corresponde al grupo de edad de 65 a√Īos o m√°s, un criterio utilizado por organizaciones nacionales e internacionales a mediados de la d√©cada de 1940. Desde entonces, las personas son diferentes y la sociedad ha cambiado. Por lo tanto, esta m√©trica fija, heredada del pasado, para clasificar el grupo de "ancianos", asoci√°ndolo con la situaci√≥n de 65 a√Īos o m√°s, tiene cada vez menos sentido. El argumento "siempre ha sido as√≠", incluso por razones de comparabilidad con otras poblaciones, no es convincente.

De hecho, el uso de esta m√©trica r√≠gida lleva a comparar lo que no es comparable: por ejemplo, las personas en Portugal de 65 a√Īos o m√°s con las que vivieron a mediados del siglo pasado, o las personas de territorios menos desarrollados.

Si es indiscutible que las personas mayores de hoy son diferentes de las de hace cinco d√©cadas y que las personas mayores en el futuro ser√°n diferentes de las de hoy, entonces tiene sentido cuestionar la razonabilidad de continuar usando el criterio de 65 para comparar el n√ļmero actual de personas mayores. personas mayores con, por ejemplo, el n√ļmero que exist√≠a en 1960 y luego concluyen sobre el envejecimiento demogr√°fico en el contexto del cambio social en curso. Por esta raz√≥n, algunos dem√≥grafos actuales han tratado de encontrar propuestas alternativas, rigurosas y adaptadas a diferentes contextos sociales, para clasificar el grupo de ancianos.

Una de estas sugerencias es el uso de la edad prospectiva o restante, determinada en funci√≥n no del n√ļmero de a√Īos que ya se han vivido, sino del n√ļmero de a√Īos que todav√≠a se espera que vivan. La aplicaci√≥n de este principio da como resultado una lectura muy diferente del proceso de envejecimiento. En Portugal, por ejemplo, los 65 a√Īos en 1960 son equivalentes a los 72 a√Īos actuales (2017), y los 15 a√Īos en 1960 son equivalentes a los 24 a√Īos actuales (2017). Sobre la base de la adopci√≥n de estas balizas de edad, podemos concluir que, en comparaci√≥n con el a√Īo 1960, la poblaci√≥n de Portugal ha envejecido, s√≠, ¬°pero no tanto como de costumbre!





Más allá de las categorías estadísticas, es igualmente crítico cuestionar el valor social que la sociedad sigue atribuyendo a la edad cronológica de los individuos.

A este respecto, podr√≠an citarse varios ejemplos, como la antigua regla de jubilaci√≥n de los funcionarios p√ļblicos a los 70 a√Īos. ¬ŅPor qu√© a los 70? ¬ŅQu√© cambia en una persona cuando celebra su septuag√©simo cumplea√Īos en t√©rminos de habilidades o intereses? La respuesta habitual es que nada cambia, pero que se debe encontrar un criterio de estandarizaci√≥n y que vale tanto como cualquier otro. Esta respuesta puede ser seguida por dos preguntas. Primero, ¬Ņcu√°l es la raz√≥n para elegir los 70 a√Īos? Segundo, ¬Ņpor qu√© el criterio de edad es m√°s que otro atributo?

Comencemos con la primera pregunta.

Aunque recientemente se ha previsto que, al expresar la voluntad del trabajador, puede prolongar su actividad durante alg√ļn tiempo, el principio de los 70 a√Īos persiste como una marca. Nunca es excesivo recordar que este l√≠mite de edad se estableci√≥ incluso en la d√©cada de 1920 (Decreto N ¬į 16563, marzo de 1929), aunque todos reconocen que Portugal hoy no tiene nada que ver con hace un siglo.

Adem√°s, a pesar de las sanciones asociadas con la jubilaci√≥n anticipada y el reciente aumento en la tasa de empleo de 55-64, la jubilaci√≥n todav√≠a ocurre (en promedio) mucho antes de los 70 o 66 a√Īos y cinco meses. : En 2018, la edad promedio de los nuevos jubilados de Caixa Geral de Aposenta√ß√Ķes fue de 62.6 a√Īos (seg√ļn Pordata).

La base cient√≠fica que gui√≥ la elecci√≥n de los 70 a√Īos como l√≠mite de edad para los funcionarios p√ļblicos hace un siglo puede no existir o simplemente estar relacionada con la muy baja probabilidad de alcanzar esa edad: en 1930, la esperanza de vida a los 15 a√Īos en Portugal ten√≠a 49 a√Īos, mientras que actualmente tiene 66 a√Īos (ambos sexos). Por lo tanto, no existe una justificaci√≥n l√≥gica para una retirada obligatoria o voluntaria de las personas del mercado laboral debido a una edad "congelada" hace cien a√Īos.

En cuanto a la segunda pregunta, que es por qu√© el criterio utilizado es la edad y no otro atributo, una raz√≥n parece ser la falta de consideraci√≥n dada al valor de la edad, contrario a lo que com√ļnmente se dice.

Se entiende que despu√©s de muchos a√Īos de la misma actividad, muchos no desean continuar; o que los empleadores no tienen inter√©s en retener a esa persona en los deberes que normalmente desempe√Īaba. Sin embargo, esto no significa que, desde cierta edad, las personas no est√©n interesadas en permanecer socialmente activas o que la sociedad no se beneficie mucho, ni siquiera econ√≥micamente, de la participaci√≥n social de las personas mayores. Pero la verdad es que la sociedad supone, en nombre de las personas mayores, que no est√°n interesadas en participar en ninguna actividad fuera del circuito de "trabajo no remunerado".

Por lo tanto, existe una especie de pacto colectivo silencioso sobre la (in) capacidad de las personas mayores, que da como resultado la posibilidad de discriminaci√≥n contra la persona en funci√≥n de su a√Īo de nacimiento. Una traducci√≥n obvia de esta situaci√≥n se puede encontrar en la Ley que nos gobierna a todos, la Constituci√≥n de la Rep√ļblica Portuguesa, en el Art√≠culo 13 sobre el Principio de Igualdad. En 1976, cuando Portugal a√ļn no era un pa√≠s envejecido, se identificaron diez situaciones que podr√≠an violar el Principio de Igualdad entre los ciudadanos.

La √ļltima de las siete revisiones al texto inicial en 2005, cuando el envejecimiento demogr√°fico ya no pod√≠a pasar desapercibido por sus autores, permanece en gran medida sin cambios. Se identifican once situaciones (ascendencia, g√©nero, raza, idioma, territorio de origen, religi√≥n, creencias pol√≠ticas o ideol√≥gicas, educaci√≥n, situaci√≥n econ√≥mica, condici√≥n social, orientaci√≥n sexual), pero la menci√≥n de la edad permanece en silencio.

En resumen, el envejecimiento demogr√°fico no ocurri√≥ por accidente. Sumerge sus ra√≠ces en profundos avances sociales. El malestar social que este proceso est√° causando, por lo tanto, no se basa en la demograf√≠a, sino en la enorme incapacidad de la sociedad para adaptarse a la configuraci√≥n de la poblaci√≥n de la nueva era y para repensar c√≥mo las personas se relacionan con el trabajo. , con aprendizaje, descanso y ocio, √°reas que deber√≠an estar presentes durante toda la vida, y no segmentadas socialmente seg√ļn las barreras de edad: fase de formaci√≥n / fase de trabajo / fase de ocio y jubilaci√≥n.

En esta ecuación compleja, la edad cronológica sigue siendo un problema. No porque sea evidencia, porque tenerla es una condición necesaria para que estemos vivos, sino por su mal uso y mal uso como sociedad. Esta es una suposición que impide que la sociedad se beneficie realmente del hecho de que está envejeciendo y que percibe este curso de los acontecimientos como un "triunfo del desarrollo", ya que las Naciones Unidas se refieren al proceso de envejecimiento.

Tal insistencia en esta práctica de usar la edad cronológica, o la falta de preocupación por lo que representa la devaluación social de ser mayor, revela una enorme insensibilidad al cambio social. El resultado es un desperdicio de capital humano para las sociedades que envejecen, que tienen personas que son muy diferentes de las del pasado y que se guían por el conocimiento (que varía en valor de persona a persona y no necesariamente disminuye con la edad) como una dimensión clave. de tu riqueza

Por lo tanto, es importante innovar de las siguientes maneras, incluida la b√ļsqueda de nuevas m√©tricas para evaluar la evoluci√≥n del perfil de edad de la poblaci√≥n y la b√ļsqueda de sustitutos de edad cronol√≥gicos como criterio de valor colectivo de los ciudadanos, porque "no es la especie m√°s fuerte que sobrevive, ni incluso el m√°s inteligente; pero el que mejor reacciona al cambio ". Charles darwin dixit.

El autor escribe seg√ļn la antigua ortograf√≠a.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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