La economía del soufflé y la estructuración del ingreso.





La crisis de salud internacional causada por el SARS-CoV-2, una pandemia que no se ha visto durante mucho tiempo, ha generado un choque político, económico y social sin precedentes. En realidad, esta es, quizás, la primera pandemia verdaderamente global, en la medida en que afecta al mundo en la fase histórica cuando la sociedad humana estaba más interconectada.





De hecho, es precisamente debido al grado de interconexión e interdependencia entre los seres humanos contemporáneos que el virus logra pasar de lo regional a lo global. Ya sea para la movilidad de personas o la movilidad de bienes, hoy existe un continuo consecuente que conecta a todos los seres humanos.

En la crisis financiera de 2007-2009, esta interdependencia ya había surgido, aunque, como nació en el mundo financiero, muchos ya contaban con que esto sucediera.

Ahora, se dio cuenta de que no solo el capital financiero que circula es global. Son los propios seres humanos los que est√°n unidos por unos pocos grados de separaci√≥n, en este caso con un virus como elemento fluorescente de una resonancia magn√©tica al ¬ęsistema circulatorio global¬Ľ.

Una vez aquí, es importante aprovechar la crisis para comprender mejor dónde estamos y cómo planificar un futuro más sostenible. Así,

1) Esta parada repentina en muchas actividades econ√≥micas ha demostrado c√≥mo nuestra econom√≠a se basa en lo superfluo. Adam Smith ya describi√≥ esta percepci√≥n de que el crecimiento econ√≥mico solo es posible si buscamos ¬ęlo que brilla¬Ľ. En el siglo XVIII fue posible darse cuenta de que las necesidades b√°sicas de los seres humanos se satisfacen r√°pidamente y que las econom√≠as solo contin√ļan creciendo si apuestan por lo superfluo.

En una situación de pandemia como la que vivimos, donde la primera profilaxis es el aislamiento social, comenzamos a vivir con menos superfluo, cuya producción se pone en peligro. en espera. Y la economía cae bruscamente, como un soufflé. Pero la pérdida de bienestar / felicidad en las personas no es tan grande como la caída de la economía.





De hecho, los estudios de economía de la felicidad ya han demostrado que no necesitamos millones de variedades de ropa, zapatos, alimentos o joyas, ni miles de modelos de automóviles, destinos turísticos o herramientas informáticas para sentir feliz Sin embargo, esta industria superflua emplea a mucha gente, y la pérdida de empleos, combinada con la pérdida de libertad debido al encierro, será una pena para la felicidad.

2) Antes de que surgiera esta pandemia, estábamos centrados en los peligros de la insostenibilidad ambiental y las desigualdades. Los académicos y algunos políticos advirtieron sistemáticamente la existencia de un problema grave en la mecánica económica internacional, ya que el crecimiento económico mundial se estaba haciendo a expensas de la destrucción del equilibrio ambiental y social.

Los gases de efecto invernadero estaban causando cambios irreversibles en la Tierra y la desregulación de la globalización estaba generando asimetrías (en ingresos, riqueza, trabajo y bienestar) de tal manera que los equilibrios sociales comenzaban a colapsar. En otras palabras, dejando de lado la pandemia, el mundo no se dirigía al mejor lugar posible. Existía (y existe) la posibilidad de un clima global y una crisis social.

3) Esta parada forzada que la pandemia impuesta a la econom√≠a deber√≠a servir como un ¬ęllamado de atenci√≥n¬Ľ para, de una vez por todas, actuar mejor en t√©rminos de gesti√≥n de la globalizaci√≥n. Debido a que estamos cerrando fronteras, ralentizando el comercio internacional, reduciendo dr√°sticamente la movilidad de las personas y enfocando los recursos econ√≥micos y pol√≠ticos en la coordinaci√≥n internacional para combatir a un enemigo com√ļn, este es el momento ideal para dise√Īar una nueva globalizaci√≥n.

Una globalización más democrática, amigable con el medio ambiente y las personas. Para eso, necesitamos instituciones supranacionales democráticas y la implementación obligatoria, a escala nacional, de los objetivos globales que se describen.

4) En los debates internacionales desde hace mucho tiempo está la idea de atribuir un ingreso a cada ser humano, solo por su existencia, una especie de monetización de los derechos humanos, dada la suficiencia de la riqueza mundial para hacerlo y las dificultades que se avecinan. , con respecto al empleo, dada la difusión de la inteligencia artificial.

No queriendo participar, aqu√≠, para las discusiones m√°s complejas que se pueden tener sobre este tema, destaco solo dos aspectos: en una crisis pand√©mica en la que se le pide a la gente que se quede en casa, ser√≠a un buen momento para probar esta idea, pagando a la gente no ir a trabajar (incluso si fuera el salario m√≠nimo nacional para quienes se ven privados de sus ingresos); una econom√≠a que, como dije, depende de lo superfluo para alimentarse, dar a las personas ¬ędinero ca√≠do del cielo¬Ľ puede ser la mejor manera de no borrar el souffl√© (el peligro de inflaci√≥n no surge porque, en el estado actual de las cosas , pueden imponerse precios m√°ximos y racionamiento de cantidades).

Me gusta pensar en un ingreso estructural garantizado, en lugar de un ingreso básico incondicional, ya que no hay nada incondicional y este ingreso no debe ser básico, sino uno que garantice la estructuración de la vida de las personas y la economía. En este momento de crisis, sería un buen momento para probar si esta tarea sirvió para salvar la economía.

Para un país como Portugal, que no tiene control sobre la política monetaria, que tiene restricciones en su política fiscal (incluso con la relajación de las reglas ahora anunciadas, la acumulación de deuda hoy corresponde al ajuste fiscal en el futuro) y que depende mucho de importaciones, pocas respuestas autónomas son posibles.

Para un problema global, se requieren respuestas globales. Primero, una respuesta exhaustiva de la Unión Europea. Entonces, coordinación efectiva entre las potencias mundiales. Si nada de esto se hace, seguirán otras crisis, y apuesto incluso a las crisis no causadas por virus. Y luego, esta crisis se verá como una verdadera oportunidad perdida.

El autor escribe seg√ļn la antigua ortograf√≠a.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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