La detenci√≥n de brasile√Īos en Egipto es una excepci√≥n en un pa√≠s conocido por la impunidad de los acosadores





La detenci√≥n del m√©dico brasile√Īo V√≠ctor Sorrentino en Egipto, el domingo (30), fue un episodio muy excepcional en el pa√≠s. Hay pocos casos, seg√ļn activistas de derechos humanos, en los que las autoridades locales deciden investigar casos de acoso, frecuentes all√≠.





‚ÄúSu arresto no est√° relacionado con una campa√Īa oficial para combatir el acoso, ni fue motivado por el hecho de que es un extranjero‚ÄĚ, dice Hala Mostafa, uno de los l√≠deres de la organizaci√≥n Shoft Taharosh (Vi un acoso, en √°rabe egipcio ). Sigui√≥ de cerca el caso que, seg√ļn la prensa egipcia, tuvo lugar en Luxor, en el sur del pa√≠s.

El episodio, en opini√≥n de Mostafa, fue el resultado de campa√Īas en las redes sociales. Despu√©s de que activistas de Brasil y Egipto hicieran circular la noticia en plataformas como Twitter, el caso de Sorrentino se convirti√≥ en uno de los principales temas de la jornada en el pa√≠s mediterr√°neo. Los mensajes iban acompa√Īados de un hashtag que dec√≠a, en √°rabe, ‚Äúresponsabilizar al acosador brasile√Īo‚ÄĚ. Los programas de televisi√≥n siguieron el caso con duras palabras contra Sorrentino.

En ese momento, dice Mostafa, el gobierno se vio obligado a reaccionar. De ah√≠ la detenci√≥n del brasile√Īo y los anuncios hechos por las autoridades. Los egipcios comenzaron a movilizarse luego de que el m√©dico publicara en Instagram -una plataforma en la que tiene casi 1 mill√≥n de seguidores- un video en el que ofende a un vendedor de papiros. Se puede ver en las im√°genes, por ejemplo, a Sorrentino pregunt√°ndole en portugu√©s: ‚ÄúTe gustan mucho las cosas duras, ¬Ņno?‚ÄĚ. El m√©dico tambi√©n pregunta: ‚ÄúLong tambi√©n es agradable, ¬Ņverdad? El papiro largo ‚ÄĚ. Despu√©s de que el caso sali√≥ a la luz, cerr√≥ el acceso a su perfil.

El domingo, el Ministerio del Interior de Egipto anunci√≥ el arresto de un ¬ęextranjero¬Ľ sin nombrar a Sorrentino por su nombre ‚ÄĒa hoja confirm√≥ que fue el brasile√Īo. En el comunicado, las autoridades dijeron que el caso hab√≠a sido remitido a la fiscal√≠a. Tambi√©n el lunes por la tarde (31) se public√≥ el anuncio del ministerio egipcio en la parte superior del perfil oficial de Twitter de la agencia, lo que indica la importancia simb√≥lica de ese episodio para el gobierno.

Tambi√©n el domingo, el m√©dico public√≥ un video en el que aparentemente justificaba el episodio, diciendo que era ‚Äúmuy l√ļdico‚ÄĚ. Luego, una foto dentro de un avi√≥n, dando a entender que ya regresaba a Brasil. Sorrentino tambi√©n afirm√≥ que su viaje a Egipto hab√≠a sido ¬ęuna inmersi√≥n sin l√≠mites¬Ľ. ‚ÄúQu√© bueno es dar cabida a nuevas versiones de nosotros mismos, a nuevas conexiones, a revisar y trascender valores, virtudes, sabidur√≠a‚ÄĚ, escribi√≥.

Con toda la atenci√≥n al caso, circul√≥ un antiguo video en el que el presidente Jair Bolsonaro -en ese momento diputado federal- afirmaba que Sorrentino era ‚Äúm√°s que un virtual hermano, un hermano de uniforme y de fe‚ÄĚ. ‚ÄúJuntos cambiaremos Brasil‚ÄĚ, dijo. Asimismo, se volvieron a circular entrevistas en las que Sorrentino defend√≠a la hidroxicloroquina para tratar el Covid-19. El medicamento, sin embargo, se considera ineficaz en este caso y no lo recomienda la OMS (Organizaci√≥n Mundial de la Salud).





El acoso sexual es uno de los problemas sociales m√°s urgentes en Egipto. Seg√ļn una encuesta de la ONU de 2013, el 99,3% de las mujeres en el pa√≠s dicen haber experimentado situaciones como ser perseguidas en la calle, escuchar obscenidades y ser violadas. Este n√ļmero ayuda a contextualizar la reacci√≥n popular al caso Sorrentino, especialmente en las redes sociales. La misma encuesta escuch√≥ a hombres, y el 73% de ellos justific√≥ el acoso por la vestimenta de sus v√≠ctimas, que juzgaron menos que decente.

El trabajo de ONG como Shoft Taharosh en Mostafa es cada vez m√°s dif√≠cil. El gobierno egipcio ha tomado medidas en√©rgicas contra las organizaciones de derechos humanos. ‚ÄúEstamos retrocediendo‚ÄĚ, dice. El gobierno a menudo denuncia amenazas a la seguridad p√ļblica para evitar que estos grupos act√ļen. Entonces, personas como Mostafa se arriesgan al mantenerse activas.

De alguna manera, las autoridades parecen m√°s preocupadas por controlar los movimientos de la sociedad civil que por garantizar la seguridad de las mujeres, dicen los activistas. Adem√°s del hecho de que los arrestos son raros, es a√ļn m√°s raro que un hombre sea condenado por acoso. Generalmente est√° suelto. Mostafa cita, por ejemplo, un caso reciente de violaci√≥n en grupo, incluso filmado, en el que nadie fue castigado.

Cuando el activista habl√≥ con el informe por tel√©fono, a√ļn no estaba claro si Sorrentino segu√≠a detenido. Pero el activista egipcio ya adivin√≥ el desenlace de la historia: ‚ÄúEs un extranjero. Por lo tanto, tiene a√ļn m√°s posibilidades de deshacerse de √©l, especialmente si la embajada se involucra. Debe ser liberado ‚ÄĚ.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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