La cr铆tica de la raz贸n europea, tesis n潞 7: reforzar la cohesi贸n territorial y la cooperaci贸n entre ciudades y regiones





Mientras no existan orientaciones pol铆ticas claras sobre la arquitectura espacial de la Uni贸n, enmarcadas por una estrategia de crecimiento global, las pol铆ticas europeas, nacionales y regionales, overbooking y que, por esa v铆a, alimentan a los regionalismos de vario 铆ndole en busca de legitimidad autonomista. Creo que estas orientaciones podr铆an abordarse debidamente en el marco de un acuerdo New Deal sobre la cooperaci贸n territorial sobre la base de la formaci贸n y reticulaci贸n de las eurorregiones, las ciudades del euro y otras agrupaciones territoriales, para el que concurr铆an conjuntamente un BCE multiobjetivo, un presupuesto federal, un tesoro o una agencia europea de mutualizaci贸n de la deuda federal y un BEI con capitales reforzados que, en conjunto, podr铆an emitir "obligaciones de crecimiento" para la construcci贸n de una territorialidad verdaderamente europea.





El proceso hist贸rico corre a nuestro frente, de tal rapidez que, ante la evidencia del Estado exiguo, necesitamos urgentemente la vitalidad de las culturas locales y regionales para promover un nuevo ciclo de desarrollo. Sin embargo, esta necesidad puede ponernos al borde de la ruptura, si alguna cosa va mal en el proceso de construcci贸n europea o en el proceso de globalizaci贸n. Por eso, porque esas culturas adquirieron legitimidad propia, tendremos que cuidar y rehacer nuestra imagen de la representaci贸n territorial, que nos catapultar谩 a un nuevo nivel de relaci贸n entre las instituciones europeas y las regiones nacionales, en estrecha cooperaci贸n con las autoridades nacionales y en el marco de una territorialidad europea m谩s polic茅ntrica y descentralizada.

En la agenda pol铆tica europea y nacional puede parecer parad贸jico, en la actual coyuntura, hablar de "cooperaci贸n territorial descentralizada" en la Uni贸n Europea. La opini贸n de referencia est谩 dominada por la geopol铆tica de los grandes pa铆ses, la macroeconom铆a de la zona euro y la microeconom铆a del mercado 煤nico europeo. La mediaci贸n pol铆tica y la mesoeconom铆a de las eurorregiones, de las 谩reas metropolitanas, de las redes de ciudades y, en general, de las agrupaciones europeas de cooperaci贸n territorial (AECT) se observan con alguna sobran铆a a partir de las capitales y consideradas como variables end贸genas de la pol铆tica macroecon贸mica y financiera decidida en Bruselas y Frankfurt. Adem谩s, en el marco de las pol铆ticas de ajuste a煤n en vigor, las pol铆ticas de cohesi贸n territorial acaban por funcionar como instrumentos de gesti贸n de la demanda agregada y, por lo tanto, sujetas al "paraca铆das" de esas pol铆ticas ya su "discontinuaci贸n" en la transici贸n entre los marcos comunitarios de apoyo y los per铆odos de programaci贸n plurianual.

La cuesti贸n central que aqu铆 se plantea es el orden de importancia relativa de los temas en agenda y las prioridades pol铆ticas que se establecen cuando no hay tiempo y recursos para atacar todos los problemas a la vez. Ante los graves problemas en la agenda en este momento-populismo, inmigraci贸n, Brexit y crisis del estado social – es muy probable que algunos "asuntos menores" tengan que ser sacrificados y que uno de esos asuntos sea justamente la cohesi贸n territorial dentro de la Uni贸n Europea , y por mayor铆a de raz贸n cuando la "teor铆a de la estabilidad y la condicionalidad" prevalece sobre la "teor铆a de la cohesi贸n y la solidaridad". Esta es tambi茅n la raz贸n por la que decimos que falta una doctrina de la cooperaci贸n territorial descentralizada a la Uni贸n Europea y que es un "crimen de lesa europa" no aprovechar el potencial de "crecimiento distribuido" que reside en las eurorregiones, redes de ciudades y, en general, en las agrupaciones europeas de cooperaci贸n territorial.

De aqu铆 a 2010, los pa铆ses del sur de Europa se sometieron a varios reg铆menes de condicionalidad macroecon贸mica en el marco del pacto de estabilidad y crecimiento, del tratado presupuestario y del semestre europeo, adem谩s de otros procedimientos de correcci贸n macroecon贸mica en vigor en el marco de los llamados "Paquetes". Como ya dije, la doctrina dominante de regulaci贸n macroecon贸mica trat贸 el espacio-territorio como una variable end贸gena, siendo la pol铆tica de cohesi贸n territorial considerada, en primera instancia, como un instrumento de gesti贸n de la demanda agregada. V茅ase, por ejemplo, lo que ha sucedido a la inversi贸n p煤blica en Portugal esta d茅cada. La consecuencia m谩s inmediata de este ajuste es una "nueva generaci贸n de desequilibrios regionales" que puede cuestionar, incluso, el esfuerzo de inversi贸n y convergencia en marcos comunitarios de apoyo anteriores. Esta verificaci贸n objetiva de una regresi贸n significativa en los niveles de convergencia econ贸mica y social de la pol铆tica regional de los pa铆ses del sur de Europa, significa que no hay, en este contexto tan severo y competitivo, problemas regionales definitivamente resueltos. En 2018 hubo, adem谩s, como en 2008, signos evidentes de alguna agitaci贸n en la econom铆a internacional y en los mercados financieros. Hay algunos signos de esta agitaci贸n:

  • La desaceleraci贸n del crecimiento econ贸mico y el espetro de una guerra comercial,
  • La prolongaci贸n del entorno deflacionario en la econom铆a europea, a pesar de la pol铆tica de cuantitativo del BCE para aumentar la tasa de inflaci贸n,
  • El fin anunciado de la pol铆tica de compra de activos por el BCE en 2019 y el comportamiento de los tipos de inter茅s de la deuda soberana en los mercados financieros,
  • Las dudas sobre la reestructuraci贸n de las deudas soberanas a nivel europeo, v茅ase el caso italiano,
  • La falta de ajuste sim茅trico entre los pa铆ses europeos con saldos corrientes excedentarios y los pa铆ses deficitarios de la zona del euro,
  • Los problemas de financiaci贸n de la econom铆a real: se vean los temores relativos a la garant铆a com煤n de dep贸sitos, las dudas sobre el cr茅dito mal parado y las operaciones de saneamiento y recapitalizaci贸n bancaria,
  • Las vacilaciones frente a las reformas estructurales en la productividad y competitividad que tardan en producir resultados efectivos,
  • El agravamiento de las desigualdades sociales y las grandes dificultades en gestionar las expectativas de los diferentes estratos de la poblaci贸n que dan raz贸n a los movimientos huelguistas,
  • Una baja tasa de ahorro interno, una reducci贸n significativa de la inversi贸n p煤blica y la degradaci贸n de los servicios que son una se帽al evidente del retroceso del estado social,
  • Una extrema vulnerabilidad en el trato con los riesgos globales y los choques asim茅tricos por falta de medios propios movilizables para las pol铆ticas de prevenci贸n y emergencia,

Esta conjunci贸n de factores cr铆ticos marcar谩 la econom铆a de la zona euro y el pr贸ximo per铆odo de programaci贸n de la pol铆tica europea para 2030. Basta pensar en la desaceleraci贸n del PIB de las principales econom铆as europeas en las guerras comerciales que se avecinan en las consecuencias financieras del Brexit en la nueva composici贸n pol铆tica del Parlamento Europeo, en el peso excesivo del servicio de la deuda soberana en los presupuestos nacionales de los pa铆ses del sur, en los valores rid铆culos de la inversi贸n p煤blica presupuestada y en la falta de capital propio (deuda privada) para realizar una inversi贸n privada. Si los estabilizadores autom谩ticos de las finanzas p煤blicas funcionan, la combinaci贸n de estos factores nos da una perspectiva aproximada de lo que ser谩 la pol铆tica de cohesi贸n territorial en los primeros a帽os de la d茅cada de 2020-2030 y, quiz谩s m谩s decisivo, una indicaci贸n del valor del PIB potencial en final del per铆odo, para el que se mide, por ejemplo, el d茅ficit estructural del presupuesto de conformidad con el tratado presupuestario de la Uni贸n Europea. El caso portugu茅s es, por otra parte, bastante elocuente en este sentido.

Todo sumado, 茅ste es tambi茅n el momento oportuno para elaborar un poco m谩s "fuera de la caja" en lo que se refiere a la pol铆tica de cohesi贸n m谩s convencional que, en mi opini贸n, sigue girando mucho alrededor de las clientelas y de los destinatarios habituales. Me refiero aqu铆 a lo que podr铆amos designar como la "doctrina regionalista" de la Uni贸n Europea o, quiz谩s m谩s apropiadamente, la "doctrina de la cooperaci贸n territorial descentralizada", abordadas en dos perspectivas distintas: en primer lugar, en una "l铆nea de integraci贸n negativa" , al mismo tiempo m谩s liberal y m谩s intergubernamental, en segundo lugar, en una "l铆nea de integraci贸n positiva", m谩s integracionista y unionista, digamos, tambi茅n, m谩s neokeynesiana.





En la primera perspectiva, la "l铆nea de integraci贸n negativa" es esencialmente una l铆nea "de m铆nimos". De esta forma, volver铆amos al mercado com煤n como pilar de la Uni贸n Europea, a su desregulaci贸n ya una pol铆tica reguladora m谩s defensiva y, sobre todo, a un arbitraje comercial m谩s desgobernado y extrajudicial. En materia de cohesi贸n territorial, esta perspectiva m谩s intergubernamental tendr铆a como rasgos dominantes los siguientes:

  • La llamada Europa de las Regiones ser铆a un asunto puramente intergubernamental y de segundo orden a escala europea, aunque algunos "acontecimientos globales" pueden destinarle un papel importante (por ejemplo, los grandes accidentes naturales y clim谩ticos y la acogida de refugiados en las regiones fronterizas );
  • Nos gustar铆a ver, tal vez a una erosi贸n del componente parlamentario del sistema pol铆tico a nivel del Parlamento Europeo, los parlamentos nacionales y los parlamentos regionales: a pesar del Tratado de Lisboa, d茅ficit de control parlamentario se empeor贸 y convertirse har铆a una fuente potencial de malestar para el sistema europeo de cooperaci贸n territorial; pensar, por ejemplo, en el control de frontera entre Portugal y Espa帽a, debido a la afluencia de refugiados y migrantes del norte de 脕frica;
  • La macroeconom铆a presupuestaria del pacto de estabilidad, del tratado presupuestario, del semestre europeo y de los diferentes paquetes, ser铆a considerada desajustada y tendr铆a que ser revisada en una l铆nea m谩s desconcentrada e intergubernamental;
  • La diversidad de las situaciones regionales reclamar铆a, tambi茅n una mayor diversidad de soluciones regionales; la forma diferenciada como los Estados miembros est谩n pol铆ticamente constituidos (federales, regionales y unitarios) permitir铆a recibir y aplicar los principios de cohesi贸n territorial y subsidiariedad de modo diferente; por consiguiente, a una cierta renacionalizaci贸n de la pol铆tica de cohesi贸n territorial;
  • La Europa de las Regiones podr铆a promoverse por una raz贸n menos com煤n y que tiene que ver con la seguridad colectiva de la Uni贸n y su frontera exterior; el refuerzo de la ayuda a la frontera exterior de la Uni贸n, primera puerta de entrada de flujos err谩ticos de poblaci贸n de esas zonas, es fundamental para prevenir crisis agudas de regionalismo que, por esta v铆a, podr铆an conseguir argumentos adicionales para emerger con una legitimidad renovada; en el mismo sentido, y en el marco de la pol铆tica de relaciones exteriores y de seguridad com煤n, la Europa de las Regiones se transpone fuera de la Uni贸n en forma de cooperaci贸n transfronteriza y transnacional; es otra faceta de la pol铆tica regional que necesita ser claramente explicada a las regiones europeas, so pena de exacerbar los ego铆smos regionales frente a regiones de terceros pa铆ses y precisa, de ser adecuadamente traducida y reforzada desde el punto de vista presupuestario.

En lo que se refiere a la verosimilitud de esta perspectiva, recuerdo, s贸lo, que una eventual pulverizaci贸n pol铆tico-partidaria del Parlamento Europeo, como consecuencia de una modificaci贸n fundamental en su composici贸n pol铆tica debido al ascenso de partidos nacionalistas y populistas, puede perfectamente conducir a una neutralizaci贸n as铆 como a una mera suma de pol铆ticas intergubernamentales sin coherencia ni sentido en materia de pol铆tica de cohesi贸n. Esta hip贸tesis no est谩 completamente alejada si pensamos en las pr贸ximas elecciones de mayo de 2019 al Parlamento Europeo.

De acuerdo con la segunda perspectiva, m谩s integracionista y unionista, el territorio de la Uni贸n Europea dejar铆a de ser una variable end贸gena o un actor de 2陋 orden para pasar a ser un actor de primer plano en el contexto de una multiterritorialidad m谩s claramente unionista o federal. En esta l铆nea de pensamiento, la cohesi贸n territorial y la pol铆tica regional tendr铆an que ser variables ex贸genas y ahorradas a la austeridad de una macroeconom铆a disciplinaria a corto plazo. Un enfoque posible y viable de esta Europa de las Regiones corresponder铆a a organizar el territorio europeo a trav茅s de una red de macrorregiones europeas (la pen铆nsula Ib茅rica, los pa铆ses b谩lticos, las islas brit谩nicas, la pen铆nsula de Escandinavia), las regiones transfronterizas y transnacionales y las redes de ciudades (capitales, tem谩ticas, hist贸ricas). Esta Europa de las Regiones y Ciudades tendr铆a el m茅rito de ser mucho m谩s cultural, human铆stica y simb贸lica, pero tambi茅n mucho m谩s colaborativa y solidaria por comparaci贸n con una Europa m谩s capitalista y tecno-burocr谩tica. Ahora que el esquema de desarrollo del espacio comunitario (EDEC) hace 20 a帽os ser铆a muy interesante que la Pen铆nsula Ib茅rica se presentara en 2019 como candidata a una macrorregi贸n europea (entre 50 y 60 millones de habitantes) y, de esa forma, pudiera obtener de los " beneficios de red "respetuosos.

En esta secuencia, y ahora que se discute el nuevo marco financiero plurianual (CMFP) para la d茅cada 2020-2030, traigo a la discusi贸n un tema de pol铆tica p煤blica que me parece esencial para la pr贸xima d茅cada, a saber, la vinculaci贸n de la pol铆tica de cohesi贸n territorial a la pol铆tica macroecon贸mica de la Uni贸n Europea y, en particular, a sus normas presupuestarias. O, de otro modo, la pol铆tica de cohesi贸n territorial como variable end贸gena de la pol铆tica presupuestaria y de la gesti贸n macroecon贸mica de la Uni贸n, que la monta帽a rusa subiendo y bajando al gusto de los resultados presupuestarios de cada Estado miembro y de las penalizaciones de la Uni贸n. la cohesi贸n territorial una pol铆tica a medio y largo plazo, no se compadece con una pol铆tica de "paraca铆das presupuestaria", adem谩s de que abre el pretexto para una ret贸rica pol铆tico-electoral oportunista que culpa a la Uni贸n Europea por todo lo que sucede en esta 谩rea . Es decir, la propia Uni贸n Europea deber铆a estar predispuesta a desligar la pol铆tica de cohesi贸n y pol铆tica presupuestaria, creando a tal efecto una "cl谩usula de barrera", Ella misma, evidentemente, con reglas de condici贸n y resultados.

Esta cl谩usula de barrera Ser铆a especialmente relevante en el caso de Portugal, para la pr贸xima d茅cada presenta un alto riesgo en la gesti贸n macroecon贸mica, a creer las previsiones m谩s conservadoras durante los primeros a帽os de la d茅cada. En este marco, adem谩s, el peso elevado de la deuda p煤blica y privada, la falta de ahorro interno y capital propio para la inversi贸n nacional. As铆, y en el marco de una estrategia de desarrollo para la d茅cada, creo que no deber铆amos pasar al lado de materias transversales- las reformas estructurales -que son fundamentales para la cohesi贸n territorial:

  • 驴Qu茅 cobertura digital del pa铆s y del interior queremos para el final de la d茅cada?
  • 驴Qu茅 "pa铆s del interior", en materia sociodemogr谩fica, queremos nosotros al final de la d茅cada?
  • 驴Qu茅 metas, en materia de carga y esfuerzo fiscales, queremos nosotros para el final de la d茅cada?
  • 驴Qu茅 r茅gimen de incentivos queremos para el federalismo municipal al final de la d茅cada?
  • 驴Qu茅 r茅gimen contractual queremos para las redes regionales de ense帽anza superior a finales de la d茅cada?

Sin embargo, para justificar la cl谩usula de barrera y mantener la cohesi贸n territorial desligada de la restricci贸n macroecon贸mica, tambi茅n es necesario que cambiemos el enfoque de la pol铆tica de valorizaci贸n del interior. Aqu铆, el problema no es reconocer la especificidad del interior o de los territorios de baja densidad, mitigando el problema y pulverizando recursos, sino, antes, reinventar su articulaci贸n virtuosa con el litoral y, de igual modo, redescubrir el lado virtuoso de la baja densidad de que la actividad tur铆stica, afortunadamente, ya comenz贸 a sacar ventaja y partido. Es decir, para desligar la cohesi贸n de la restricci贸n macroecon贸mica es fundamental no dejar enmarcar la cohesi贸n territorial en una pol铆tica reactiva de origen clientelar de base local o regional, so pena de hacer abortar la propia filosof铆a pol铆tica que inspir贸, inicialmente, la cl谩usula de barrera. Este aviso es solemne, y significa que, tambi茅n aqu铆, no hay almuerzos gratis.

En el sentido que enunciamos, el turismo es, s贸lo, la actividad motora que abre el interior al mundo, pero otras actividades deber谩n ser atra铆das hacia esa nueva constelaci贸n y econom铆a de aglomeraci贸n. En el caso de las residencias urbanas debidamente encuadradas en nuestras ciudades, pueblos y aldeas, la disponibilidad de residencias de tr谩nsito para los n贸madas digitales y otras profesiones libres asociadas, la disponibilidad de cuidados ambulatorios y los servicios polivalentes, las redes locales de abastecimiento alimentario enmarcadas en las estructuras ecol贸gicas municipales y en parques agroecol贸gicos intermunicipales, las agriculturas de nicho promovidas como representaci贸n y marca de los lugares, los parques biol贸gicos y ambientales como lugares privilegiados de visitaci贸n ecotur铆stica, la promoci贸n de las quintas pedag贸gicas y las terapias como lugares de rehabilitaci贸n y trabajo voluntario, la recuperaci贸n de la agro-silvo-pastoral del montado como lugar simb贸lico de la vida campestre, los centros de ecolog铆a funcional como lugares de rehabilitaci贸n de suelos, h谩bitats, paisajes y ecosistemas, los campos de vacaciones, trabajo y aventura promovidos como lugares de intercambio juvenil y estudiantil a lo largo de todo el a帽o.

En este sentido, el instrumento de la cooperaci贸n territorial descentralizada, en forma de euro-regiones, euro-ciudades y otras agrupaciones de cooperaci贸n territorial, podr铆a ser una aportaci贸n inestimable al valor a帽adido de la pol铆tica de cohesi贸n territorial, sobre todo si se piensa en la revoluci贸n digital y en la contribuci贸n de la econom铆a de las plataformas a la inteligencia colectiva de las redes de ciudades y regiones.

Estamos a principios de 2019. Los modelos convencionales de pol铆tica de cohesi贸n territorial parecen estar agotados porque son "hijos crecidos" de varias generaciones de marcos comunitarios de apoyo. Por un lado, se busca una "afectaci贸n m谩s tem谩tica y transversal", para crecer r谩pidamente y mejorar la competitividad global, lo que, en la pr谩ctica, favorece m谩s los territorios ya competitivos, por otro, se busca una "afectaci贸n m谩s distributiva y regional "que, sin embargo, s贸lo proporciona un crecimiento lento y no da garant铆as de poder resolver los problemas estructurales de las regiones menos desarrolladas.

Aqu铆, la continuidad de la pol铆tica estructural europea, presionada desde fuera hacia dentro, tal como la conocemos hoy, no es eficaz y est谩 cuestionada porque genera desequilibrios y asimetr铆as en la cohesi贸n interna de Europa de las Regiones. Por eso decimos que la vitalidad de las culturas locales y regionales y su cooperaci贸n territorial descentralizada son necesarias para traer un suplemento de alma a la construcci贸n del proyecto europeo. Y porque esas culturas locales y regionales agregar谩n su legitimidad pol铆tica propia en raz贸n, justamente, de las asimetr铆as creadas, estamos, digamos, obligados a cuidar y rehacer nuestra imagen de la representaci贸n territorial teniendo en vista un nuevo nivel de relaci贸n y desarrollo entre las regiones instituciones europeas y las eurorregiones y euro-ciudades en el marco de una territorialidad europea m谩s polic茅ntrica y descentralizada.

Esta territorialidad europea podr铆a adoptar la forma de un acuerdo New Deal cooperativo y colaborativo, financiado por una ingenier铆a financiera mucho m谩s imaginativa proveniente de la "era de las multitudes y de la financiaci贸n participativa" y ligando macrorregiones europeas, euro-regiones, redes de ciudades, universidades, asociaciones empresariales, centros de investigaci贸n, instituciones sociales y culturales de todo tipo, con el fin de crear capital social y capital simb贸lico espec铆ficamente europeos y, as铆, dar cuerpo, sustancia y significado al concepto ya la pr谩ctica de la ciudadan铆a europea multiterritorial.

Los ejemplos de este New Deal, al mismo tiempo territorialista y cosmopolita, ya existen y podr铆an abarcar lo que seguramente ser铆an ejemplos elocuentes de inteligencia colectiva y econom铆a de redes: el refuerzo de los programas de movilidad de estudiantes e investigadores; la responsabilidad social de todas las iniciativas y proyectos financiados con fondos comunitarios (inclusi贸n de refugiados); el voluntariado y la solidaridad europeos con los grandes riesgos globales y los bienes comunes de la humanidad; un derecho espec铆fico europeo para hacer frente a los proyectos transfronterizos y transnacionales (integraci贸n de refugiados); un derecho propio y un marco de cooperaci贸n apropiados para las redes de entes locales y regionales; un programa europeo de salud para la movilidad de los grandes enfermos y discapacitados; un enfoque com煤n europeo a los servicios de inter茅s econ贸mico general; el refuerzo de los programas europeos de lucha contra la desertizaci贸n y la econom铆a circular; un programa europeo de iniciativas locales de empleo para la integraci贸n de los desempleados de larga duraci贸n; un derecho empresarial espec铆ficamente europeo para iniciativas conjuntas, la preparaci贸n del cuarto sector con vistas a la llegada de la revoluci贸n digital, las primeras experiencias relativas al rendimiento b谩sico universal. Pero esta es otra Europa, no es !?

En el marco del laberinto pol铆tico-institucional que es la actual Uni贸n Europea, reducida, tambi茅n por eso, a un gobierno de directorio franco-alem谩n, ya sabemos que pesa sobre la Uni贸n Europea una elevada contingencia (Covas, 2016) que podr铆amos resumir del siguiente: un alto riesgo externo en materia de seguridad colectiva, una crisis de refugiados e inmigraci贸n que puede explotar a煤n m谩s, una nueva crisis en los mercados financieros, una reducci贸n de la dotaci贸n presupuestaria a causa del Brexit y una reasignaci贸n del sobre con serias consecuencias la paz interna de la Uni贸n y sus regiones en particular, un cambio de la pol铆tica monetaria del BCE, que apunte m谩s a la pol铆tica presupuestaria de la Uni贸n, finalmente, una reasignaci贸n de recursos para la defensa y la seguridad, sobre todo si la OTAN empieza a pecar por falta de comparecencia.

Ante estos riesgos elevados no podemos excluir la posibilidad real de un reajuste a la baja del proyecto europeo para responder a las expectativas actuales de la opini贸n p煤blica europea y para calibrar mejor los fines y los medios de la construcci贸n europea. De igual modo, tambi茅n, para acomodar la salida del Reino Unido y, en esta l贸gica, para trazar una nueva ambici贸n para la Uni贸n Europea, no en la direcci贸n federal, sino en la direcci贸n intergubernamental, si queremos, m谩s liberal, reguladora y, tambi茅n, m谩s barato. En la actual coyuntura hist贸rica, hay que concederle el beneficio de la duda. Y si, al final, una reforma m谩s austera, pero, tambi茅n, m谩s imaginativa, a la boleia del Brexit, sirviera para demostrar que la v铆a intergubernamental puede ser m谩s eficaz y efectiva que una reforma federal, siempre m谩s burocr谩tica, laber铆ntica y corporativa? 驴Y si, con el mismo presupuesto, fuera posible hacer m谩s y mejor, utilizando, por ejemplo, la transformaci贸n digital de la econom铆a europea, las redes de regiones y ciudades, las econom铆as de red en la realizaci贸n de los bienes comunes de la sociedad colaborativa europea? Esta es, ante las actuales circunstancias pol铆tico-econ贸micas, una salida con un grado elevado de probabilidad.

En el lado m谩s integracionista, a dos velocidades, dentro y fuera de la zona euro, el ejercicio parece pol铆ticamente m谩s complejo, pero no imposible. Si el condominio o el directorio franco-alem谩n se mantienen unidos, podremos tener un modelo plural que permita diversas velocidades y formatos de integraci贸n. Por una parte, el n煤cleo duro de la zona del euro con un presupuesto federal apropiado, por otra, cooperaciones estructuradas con otros Estados miembros de acuerdo con una matriz m谩s contractual y reguladora y l铆neas presupuestarias espec铆ficas para cada caso. En el l铆mite, el n煤cleo duro, para evitar una "Europa a la carta", podr铆a crear dos o tres modelos de integraci贸n diferenciada para distintos grupos de pa铆ses e indicar cu谩l es el modelo de relaci贸n institucional en cada caso. Es muy probable que se hiciera m谩s y mejor con menos. Es, digamos, una hip贸tesis de trabajo con un grado de verosimilitud interesante para una Europa con convicciones muy diferenciadas entre varios grupos de estados miembros.

No obstante, la pr贸xima composici贸n pol铆tica del Parlamento Europeo (elecciones de mayo de 2019), con el ascenso de muchos partidos euroesc茅pticos de caridad populista, deja caer algunas nubes negras sobre el futuro del proyecto europeo, aunque, como sabemos, las instituciones europeas la virtud de transformar problemas graves en problemas cr贸nicos. En efecto, la eventual pulverizaci贸n pol铆tico-partidaria del Parlamento Europeo y la recomposici贸n gubernativa en algunos Estados miembros, sobre la base de movimientos y partidos de populista, plantear谩n muy probablemente la pol铆tica europea a la defensiva frente a posiciones m谩s nacionalistas y proteccionistas. En este contexto, las eurorregiones, las redes de ciudades y las agrupaciones europeas de cooperaci贸n territorial son una especie de agenda oculta para realizar con la descripci贸n necesaria y conveniente, y tanto m谩s cuanto permanecen problemas serios de autonom铆a y separatismo regionalistas en algunos estados miembros . No es de excluir, tambi茅n, que las cuestiones de competitividad y regulaci贸n entren en ruta de colisi贸n con la familia de las llamadas pol铆ticas de cohesi贸n territorial y que, en esta alineaci贸n, asistimos a la emergencia de una nueva generaci贸n de desigualdades regionales que, al final, la pr贸xima vaga nacionalista y regionalista.

En el mismo sentido, nuevos temas de pol铆tica de cohesi贸n y cooperaci贸n territorial como la infraestructura digital, la econom铆a de las plataformas, la organizaci贸n de las redes de ciudades, la estructuraci贸n de los mercados de trabajo en la era digital y la econom铆a social del cuarto sector, mucho m谩s dificultades para ver la luz del d铆a. Y as铆 ser谩, ser谩 un nuevo ciclo de la pol铆tica de cohesi贸n territorial para 2030 que quedar谩 en comp谩s de espera.

Universidad del Algarve

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac铆 en Cuba pero resido en Espa帽a desde muy peque帽ito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes茅 por el periodismo y la informaci贸n digital, campos a los que me he dedicado 铆ntegramente durante los 煤ltimos 7 a帽os. Encargado de informaci贸n pol铆tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:聽https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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