La crisis es estructural





Los efectos de la crisis provocada por la pandemia se dejaron sentir no solo en los patrones de consumo, sino también en el aumento del desempleo, que sigue creciendo. A un año del inicio de la pandemia, se puede decir que es consensual que estamos viviendo una crisis estructural con impactos significativos en la economía y en la vida de cada uno de nosotros.





El teletrabajo se hizo realidad, las empresas se vieron obligadas a reinventarse en un tiempo récord, lo que se refleja en consecuencias como, por ejemplo, la reinvención de la dimensión física de las oficinas. Y todo está conectado. El modelo remoto nos obliga a pasar mucho tiempo en casa, lo que de por sí repercute en el cambio de hábitos, como el aumento de las comidas en el interior. vs. comidas en el exterior, mayor consumo de electrodomésticos y productos del hogar, o la geografía donde se producen, alterando directamente la organización territorial. También por esta razón, las áreas comúnmente designadas como “dormitorios” comenzaron a tener mayor actividad comercial, servicios y espacios de esparcimiento.

Por las mismas razones, los complejos de oficinas fuera de los centros urbanos pueden dejar de tener sentido, provocando mayores dificultades financieras para las estructuras comerciales y los servicios de apoyo ubicados allí. Desde la perspectiva de las empresas, este cambio de hábitos y lugares de consumo se complementó con la inestabilidad de las decisiones políticas y de salud, provocando que muchos sectores vieran reducir sus ingresos de manera significativa, manteniendo al mismo tiempo una parte relevante de los gastos, dejándolos en una situación financiera muy frágil.

Repensar las estrategias para recuperar la economía

Así, la recuperación de nuestra economía tendrá que pasar, por un lado, priorizando la redefinición de la estrategia de las empresas portuguesas ante una nueva realidad que aún se está consolidando -la velocidad a la que esto ocurre siendo crítica- y Por otro lado Por otro lado, es fundamental que el apoyo gubernamental al tejido empresarial vaya mucho más allá de la condonación fiscal o la extensión de moratorias, e incluya el apoyo a la capitalización y reindustrialización de empresas, sin olvidar la inversión digital y la inversión en formación a través de perfeccionamiento es de recapacitación.

La famosa “bazuca” financiera de la Unión Europea puede ser una ayuda fantástica, pero para eso es necesario que el Gobierno mire al sector privado como un socio para el desarrollo del país, y no como una amenaza para el sector público.

Por último, pero no menos importante, es fundamental acelerar el proceso de vacunación. Aunque queda por demostrar el porcentaje en el que se hace posible la inmunidad de grupo, es evidente que los constantes avances y retrocesos en la reapertura de la economía acentúan cada vez más los efectos de la crisis. Sin una apertura que se entienda como irreversible, no nos será posible atraer consumo, sino principalmente inversión extranjera, tan necesaria para el desarrollo de la economía portuguesa y para reinventar y reorientar nuestro tejido empresarial.





Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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