La columna libre





Un columnista del periódico "Público", que también es un historiador, decidió dar una conferencia en una entrevista a un político de PS sobre propuestas para la discriminación positiva de las minorías étnico-raciales. En la entrevista, este político discutió las posibles medidas para combatir la segregación étnico-racial, como las cuotas en la composición de las listas a la Asamblea de la República y el acceso a la educación superior.





El historiador y columnista de "Público" escribió un artículo que, disfrazado de crítica de las medidas en estudio, en realidad ataca a aquellas minorías con consideraciones que son conocidas y que no vale la pena repetir. Las reacciones no esperaron, destacando el editorial del Director del "Público", quien se disculpó ante los lectores. Algunos estaban más indignados por el editorial que por el artículo, agitando el fantasma de los ataques a la libertad de expresión. No estas en lo correcto En este caso específico, el Director del "Público" no podría haber hecho otra cosa, sin violar el compromiso con los lectores.

Es legítimo discutir las medidas en cuestión, en particular, para estar en desacuerdo con su efectividad o relevancia a la luz de su propósito. Lo mismo sucedió con las medidas para promover la igualdad de género. Tener reservas sobre el papel de las cuotas no convertía a nadie en un macho o tenía que convertirlo en racista. Sin embargo, el columnista no discute los méritos de las medidas, sino el propósito al que sirven.

El autor, por supuesto, es un apologista de la segregación racial de los afrodescendientes y los gitanos que, según ella, se excluyen y no son asimilables, respectivamente. También parece creer en la superioridad de algunas razas, culturas y religiones sobre otras.

Ahora, este discurso es inaceptable, especialmente por parte de un historiador, que sabe dónde terminó la proliferación de ideales como estos en múltiples ocasiones. No tan lejanas son las atrocidades cometidas en nombre del ideal de superioridad de una raza sobre las otras en la Segunda Guerra Mundial. La humanidad ha tardado siglos en consolidar los principios de igualdad entre los seres humanos y la prohibición de la discriminación basada en el color, la raza o la religión.

Si el columnista en cuestión no se revisa en estos principios, el "Público" ciertamente lo revisa. El artículo de la controversia va más allá del mero uso de la libertad de expresión. Es más como un ataque a los valores estructurantes de la sociedad en la que vivimos y nos acercamos a la incitación al odio racial. El "Público", como publicación de referencia del periodismo nacional, por lo tanto, tiene todo el derecho, sin socavar la pluralidad de opiniones que el periódico promueve naturalmente, defendiendo los valores del Diario.

El Director "Público" estuvo bien cuando reconoció un error de evaluación al publicar el artículo y comprometerse con un mayor rigor para el futuro. No siendo fácil el papel de quienes tienen que poner en un plato de la escala la libertad de expresión y en el otro la preservación de los valores de la publicación que dirige, en el presente caso, la decisión correcta no requirió grandes contemplaciones.





Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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