La canción de Maya: felicidad, dolor, silencio islámico





Los ni√Īos y adolescentes azorianos, dicen los peri√≥dicos, comenzar√°n a recibir lecciones de historia y arte de su archipi√©lago (aunque se esperar√≠a que los hayan tenido durante d√©cadas), pero en el continente o en Madeira, saben con certeza qu√© era o qu√© es la vida. de esas islas, a√ļn tan desconocidas o ignoradas m√°s all√° de lo trivial, postal o instagram? La pregunta no es ret√≥rica, ya que la indiferencia absoluta de la prensa de Lisboa y Oporto por la exposici√≥n que el Museo Carlos Machado, en Ponta Delgada, dedica desde mayo del a√Īo pasado al escultor Ernesto Canto da Maya (1890-1981), cuyo patrimonio , adquirido en 2018 por esta instituci√≥n de la hija menor del artista, constituye una buena parte de esta exposici√≥n de larga duraci√≥n: dice hasta qu√© punto la ultraperiferia de las Azores persiste como anatema (y los fondos comunitarios excepcionales funcionan como su principal impulsor del desarrollo).





Y, sin embargo, en la vanguardia art√≠stica de principios del siglo pasado, Canto da Maya es inequ√≠vocamente para la escultura como Amadeo de Souza-Cardoso para la pintura y Fernando Pessoa para la literatura, y, y este marco debe darse, en ese momento, Azores y su isla de S√£o Miguel estuvieron a la vanguardia de la modernidad portuguesa. Que la primera publicaci√≥n completa de la Manifiesto futurista Marinetti en portugu√©s ha sido realizado por el Diario de las Azores el 5 de agosto de 1909, seis meses despu√©s de que fue impreso por Le Figaro Parisino – no surgi√≥ de la nada. Incluso el ¬ęteatro futurista¬Ľ se transmiti√≥ en la prensa local en el mismo marzo de 1915 cuando la revista se imprimi√≥ en Lisboa. Orpheu, adem√°s, donde public√≥ Armando C√īrtes-Rodrigues, un poeta de S√£o Miguel (1891-1971).

Ernesto do Canto (1831-1900), el abuelo del artista, fue un precursor aut√©ntico y brillante de los actuales repositorios digitales tipo Europeana, promoviendo, incluida la tipograf√≠a para este prop√≥sito, el Archivo de las Azores, una publicaci√≥n en serie para recopilar y publicitar documentos. zonas hist√≥rico-culturales de todo el mundo relacionadas con ese archipi√©lago atl√°ntico. Naturalista y meteor√≥logo, adem√°s de fot√≥grafo, el coronel Francisco Afonso Chaves (1857-1926) form√≥ parte de una red extensa y altamente calificada para compartir descubrimientos cient√≠ficos de su especialidad en todo el mundo, al mismo tiempo que se formaron all√≠, en una sana competencia. y en una geograf√≠a tan inesperada: dos jardines bot√°nicos con vocaci√≥n enciclop√©dica, que a√ļn hoy forman parte del circuito planetario de la cada vez m√°s vigorosa turismo de jardines.

¬ęCanto da Maya¬Ľ, de S√≠lvia Massa, Lu√≠s Bernardo Brito y Abreu y Victor dos Reis; edici√≥n del Museo Carlos Machado y la Direcci√≥n Regional de Cultura de las Azores; dise√Īo de Alexandre Laranjeira; 199, p√°ginas ilustradas

Cuando decidi√≥ establecerse en Francia en 1920, Ernesto Canto da Maya lo hizo en un epicentro de m√°xima contemporaneidad en las afueras de Par√≠s, una localidad, Boulogne-sur-Seine (hoy Boulogne Billancourt), donde se concentraron las industrias cinematogr√°ficas emergentes. , autom√≥viles y aeron√°utica, y muchos artistas ten√≠an talleres, casi muros con cer√°mica y loza. El escultor vivi√≥, estudi√≥ y trabaj√≥ en Lisboa, Madrid, Ginebra y Par√≠s, pero en 1915-18 expuso y produjo para palacios de Bar√£o de Fonte Bela y Marqu√™s J√°come Correia (hoy la sede del gobierno regional) y en el Coliseu Micaelense, todos en Ponta Delgada, por lo tanto, antes de mostrar sus producciones m√°s recientes en Sal√£o Bobone, en Chiado (febrero de 1919), o concebir el bajorrelieve Danza y musica (cemento pintado, 1925) que dominaba la escalera principal del Bristol Club, un escaparate de la elegante vida de las noches de Lisboa y el famoso paradero de artistas modernos (con el muy activo portugu√©s-irland√©s Jorge Barradas en primera l√≠nea, lo mismo se puede decir en las portadas de la revista ABC), o contratar con grandes almacenes o sofisticadas tiendas de decoraci√≥n parisinas para producir r√©plicas en bronce, loza o madera de sus obras m√°s grandes (cuya cuantificaci√≥n exacta a√ļn no se ha aclarado).

Ad√°n y Eva, en terracota policromada de 1929, considerada ¬ęla mejor escultura portuguesa del art d√©co¬Ľ, todav√≠a se destaca hoy en el vest√≠bulo del Museo Nacional de Arte Contempor√°neo, en Lisboa, y Beni soit le fruit de tes entrailles (1922; bronce fundido en 1955) se puede admirar, como se merece, en la Colecci√≥n Moderna de la Fundaci√≥n Calouste Gulbenkian. Y antes Maternidad (bajorrelieve de yeso, de 1919), Jarra (arcilla pintada, 1919), Danza oriental (arcilla cocida, de 1923), Joie de Vivre (bronce, c. 1919) o Sirena (yeso patinado, c. 1940), entre tantos otros, lo menos que se puede decir es que son obras capaces de despertar sue√Īos il√≠citos en el ladr√≥n de museo muy imaginario que es, supongo, en cada uno de nosotros …





Paulo Henriques debe los principales estudios sobre la vida y obra del escultor de las Azores, desde la tesis doctoral hasta la curadur√≠a de una primera retrospectiva. post mortem y una exposici√≥n para el centenario de su nacimiento, logros que se beneficiaron enormemente al consultar el archivo personal de Canto da Maya, que ahora pertenece por completo al museo Ponta Delgada. Tambi√©n es la √ļnica evocaci√≥n de los 125 a√Īos del artista, un art√≠culo publicado en Atlantis, la revista del Instituto A√ßoriano de Cultura, relacionada con 2015. Pero si se trata de un patrimonio historiogr√°fico ya considerable y consolidado que desarroll√≥ el trabajo de S√≠lvia Massa, sin embargo, el curador del Museu Carlos Machado decidi√≥ dejar de lado, en la econom√≠a general de este libro , materiales dados a conocer en los cat√°logos de las principales exposiciones de la d√©cada de 1990, pero hoy en d√≠a con un acceso muy dif√≠cil, ya sea una antolog√≠a esencial de los escritos sobre el Canto da Maya o una s√≠ntesis bibliogr√°fica esencial capaz de guiar a cualquiera que quiera saber m√°s.

El trabajo de Ernesto Canto da Maya estuvo a la vanguardia de la modernidad portuguesa

Del mismo modo, el art√≠culo de Victor dos Reis ¬ęLa primitiva moderna: Canto da Maya y los a√Īos de Par√≠s (1912-1937)¬Ľ no resulta tan deseable ni recomendable, especialmente despu√©s de los buenos ejemplos de Amadeo de Helena de Freitas Souza-Cardoso (Par√≠s, 2015) y Filipa Vicente en Aur√©lia de Souza (Oporto y Matosinhos, 2016) – en la difusi√≥n y estudio de la ¬ęobra fotogr√°fica¬Ľ del artista, aprovechando al m√°ximo la posibilidad de consultarla c√≥modamente en el Museo Castro Machado Haciendo breves referencias y nada m√°s, y el libro reproduce solo unas pocas, adem√°s de una docena de postales fotogr√°ficas de obras de Canto da Maya de la d√©cada de 1910 (admirables cabezas masculinas en las p√°ginas 142-43, 147), Victor Reis perdi√≥ una buena oportunidad de agregar sistem√°ticamente a las obras conocidas del escultor a todos o al menos a algunos de los que, como los imponentes y soberbios El coraje de la fuerza (1916; p. 181), se perdieron f√≠sicamente o constituyeron variaciones de piezas centrales, para ser producidas en terracota, madera o piedra para el consumo franc√©s, una pr√°ctica recurrente, f√°cilmente identificable.

Adem√°s, la verdad sea dicha, el trabajo del escultor de Azores para las industrias de artes decorativas instalado en Boulogne-sur-Seine todav√≠a no est√° claro, un inventario de obras y una cuantificaci√≥n de tiradas, y no parece cre√≠ble que un museo regional, ciertamente Con un presupuesto limitado, como tantos, solo puede realizar investigaciones desde una gran distancia y a un alto costo para complementar rincones biogr√°ficos o encuentros art√≠sticos de un artista que, adem√°s, la historiograf√≠a no oficial enviada al limbo de los afectados por el antiguo r√©gimen : Canto da Maya, quien en Par√≠s asisti√≥ y colabor√≥ ‚Äč‚Äčen varias exposiciones internacionales de alto impacto, cometi√≥ la ¬ęimprudencia¬Ľ de aceptar pedidos para la Exposici√≥n Mundial portuguesa (1940), esas grandes figuras tot√©micas de los marineros de Quinhentos que Delfim Sardo solo vio como ¬ęvinculado a la celebraci√≥n del Estado Novo¬Ľ. En el reciente Historia del arte en las Azores (2019), tanto Sardo como David Santos, adem√°s de las revisiones biogr√°ficas recogidas apresuradamente de otros autores, concentran en esta fase epis√≥dica del escultor azoriano lo esencial de sus atenciones cr√≠ticas, borrando en un gesto toda la originalidad de su cosmopolitismo y sobre todo de sus ciclos art√≠sticos ( las artes esc√©nicas cl√°sicas, la felicidad familiar y el dolor devastador de la muerte de un ni√Īo son los m√°s evidentes), y ni siquiera se dan cuenta de que la atenci√≥n de Ernesto Canto da Maya a nuestros navegadores de hace mucho tiempo, imponentes figuras que observan el infinito, proviene de su visceral e irrefutables azorianos, ya que tambi√©n en las islas la presencia del silencio oce√°nico es una constante de efecto muy poderoso.

En resumen, un libro importante que faltaba y que, al hacer su parte, tambi√©n nos deja en vista de lo que a√ļn queda por hacer, y eso es algo bueno. Que se haga

Manuel Rivas

Fernando Rivas. Compagino mis estudios superiores en ingeniería informática con colaboraciones en distintos medios digitales. Me encanta la el periodismo de investigación y disfruto elaborando contenidos de actualidad enfocados en mantener la atención del lector. Colabora con Noticias RTV de manera regular desde hace varios meses. Profesional incansable encargado de cubrir la actualidad social y de noticias del mundo. Si quieres seguirme este es mi... Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/manuel.rivasgonzalez.14 Email de contacto: fernando.rivas@noticiasrtv.com

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