La angustiada boda brillante de la ONU





“No estamos aquí para celebrar. Estamos aquí para actuar ” (NACIONES UNIDAS).





En este año atípico de 2020, el Mundo marca no solo el 75 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial y, en consecuencia, la fundación pertinente de las Naciones Unidas (ONU), en septiembre de 1945, en Estados Unidos. ¡La dificultad suprema es parte de su identidad histórica! Dado que comenzó su actividad en tiempos muy convulsos e igualmente convulsos, nos encontramos sin un final a la vista.

Ante el sensato intento de cooperación global en el combate de esta pandemia, así como en otros dramas actuales -en algunos países más claramente- y cuya mediación de la ONU tiene una misión incumbente. Que continúe y, con suerte, de manera aún más eficiente.

Se recuerda que, un mes antes, Estados Unidos arrojaba dos bombas atómicas seguidas sobre Japón, resultado de la guerra entre ellos desde 1941 (ataque a la flota estadounidense en Pearl Harbor). Cabe señalar que los japoneses no reaccionaron y que, por tanto, el emperador Hirohito anunció su rendición en la Segunda Guerra Mundial.

Destaco y aplaudo, de su discurso pacifista en ese momento, lo siguiente: “Hemos optado por preparar el camino para una gran paz para las generaciones futuras. (…) Evite cualquier contienda y desacuerdo fraterno que pueda crear confusión, extraviarlo y perder la confianza del mundo. (…) Unamos fuerzas para dedicarnos a construir el futuro ”. ¿No es esta una de las mejores lecciones en el mundo de la concordia y la rectitud de voluntad? Pienso que sí. E incluso en línea con lo que predicó Ignacio de Antioquía: “Ama la unión y huye de la discordia”. ¡No más!

Miro a la ONU de la misma manera que miramos a nuestro continente, en el que se inició el proceso inicial de construcción europea hace 70 años. Veo un carrusel errante a merced de la inestabilidad viva y emergente del planeta, no siempre tan coexistente como, cada vez más, superviviente. Y, también, inmerso en el declive de sus valores constituyentes básicos. Por un lado, lo que querían ser en su génesis; por otro lado, la degeneración a distintos niveles que ambos alcanzaron, en sucesivas capas de patógenos.

En estas efemérides aquí registradas, el sello en la Historia de haber sido liderado por un portugués, António Guterres, quedará cuando otro presidió la Asamblea General (AG), Diogo Freitas do Amaral, hace 25 años y también, curiosamente, en el legado patrimonial de la ONU. , ya que celebró la 50ª sesión de la AG durante su mandato bienal.





Es universalmente aceptado que la ONU ha hecho del mundo un lugar mejor, habiendo reducido, globalmente, el número de víctimas de conflictos e instado a algunos juicios criminales por genocidio ante la Corte Internacional de Justicia. En un estudio realizado, muchos ciudadanos del mundo lo ven como fundamental para afrontar los retos actuales, exigiendo que la ONU sea “más inclusiva, transparente, responsable y eficaz”. Ante esto, el actual secretario general dijo que «ahora es el momento de dar respuesta a estas aspiraciones y lograr estos objetivos». ¡Lo haremos!

Al abordar esta amplia cuestión relacionada con el ideal de unidad en el paradigma de la unión de los pueblos con sus respectivos territorios, se me manifiesta lo que escribió Jonathan Sacks. Para él «la diferencia no limita: amplía el ámbito de las posibilidades humanas … Sólo cuando nos damos cuenta del peligro de querer que todos sean iguales (…) podremos evitar el choque de civilizaciones resultante de un sentimiento de amenaza y miedo». Por eso sugiero, para una mejor alianza global de esperanza, cinco motores de acción brillante en sincrónica conformidad: compasión, creación, cooperación, conservación y reconciliación. Conoce a A. Camus, cuando dice que “los mares, las lluvias, la necesidad, el deseo, la lucha contra la muerte, son las cosas que nos unen a todos”.

Estos desafíos permanecen, dirigidos a todos nosotros, para que podamos brillar con firmeza, hoy y siempre, en este frágil y volátil retroceso que enfrentamos y que nunca soñamos …

Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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