Insuficiencia cardíaca: cuando la bomba requiere mantenimiento





Fatiga, dificultad para respirar, tos, hinchazón de los miembros inferiores, aumento de la frecuencia cardíaca, pérdida de memoria, confusión mental … Para muchas personas, estos desequilibrios se ven como complicaciones momentáneas atribuidas al envejecimiento y al estrés de la vida moderna. Pero estos síntomas también pueden insuficiencia cardíaca (HF), una enfermedad que, sin un tratamiento adecuado, conduce a la muerte.





La insuficiencia cardíaca se caracteriza por un corazón débil o rígido, que no cumple con su función de bombear suficiente sangre al cuerpo, comprometiendo la irrigación de los órganos y dañando el sistema en general. Afecta a uno o ambos lados del corazón. Es como si una bomba de agua dejara de funcionar correctamente para abastecer el sistema hidráulico de toda la casa.

Hay varias causas de insuficiencia cardíaca. Entre las más comunes se encuentran las lesiones en el músculo cardíaco causadas por el estrechamiento de las arterias o por un infarto, la presión arterial alta – que hace que el corazón crezca demasiado o se ponga rígido -, cambios en las válvulas cardíacas, defectos congénitos, infecciones que afectan al órgano y arritmias. La predisposición genética (tener padres o parientes cercanos con problemas cardíacos) también entra en esta cuenta. Las estimaciones indican que una de cada cinco personas mayores de 45 años desarrolla insuficiencia cardíaca.

La enfermedad puede aparecer de la noche a la mañana, pero su característica más llamativa es que es crónica y de larga duración. Esto suena mal, pero tiene su lado bueno: si se diagnostica en una etapa preliminar, se puede monitorear y tratar sin afectar el bienestar de sus pacientes.

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La insuficiencia cardíaca es un problema de salud pública

Estamos hablando de uno de los problemas cardíacos de más rápido crecimiento en el mundo. Se asocia con alta mortalidad y baja calidad de vida, debido a hospitalizaciones recurrentes y de alto costo. La relevancia hizo que el tema ganara las páginas de la edición conmemorativa de los 30 años de la revista científica de Socesp – Sociedad de Cardiología del Estado de São Paulo, íntegramente dedicada al tema.

Actualmente, se estima que 23 millones de personas en todo el mundo padecen IC. En Brasil, los datos apuntan a 3 millones, con cerca de 50 mil muertes por año. Los estudios indican que una de las razones de la curva ascendente es la alta incidencia de pacientes hipertensos (muchos de ellos mal controlados). Otro tiene que ver con el hecho de que más personas, gracias a los avances de la medicina, sobreviven hoy a los infartos. Como resultado, tienen daños cardíacos por el resto de sus vidas que pueden provocar fallas. El envejecimiento de la población también contribuye al escenario actual.





Una encuesta del 1er Registro Brasileño de CI (Respira – Registro Brasileño de Insuficiencia Cardíaca Aguda) encontraron que, en el transcurso de 12 meses, el 40% de los 1.270 pacientes ingresados ​​en 51 hospitales en 21 ciudades brasileñas fallecieron. Del total, el 73,1% tenían más de 75 años y el 60% eran mujeres.

Cómo tratar para evitar la insuficiencia cardíaca

Una vez diagnosticada, esta enfermedad será tratada de acuerdo a su gravedad, considerando principalmente los motivos que la desencadenaron. Los casos más leves se pueden controlar con simples cambios en el estilo de vida: alimentación saludable, ejercicio y medicación.

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Las situaciones más graves, por otro lado, pueden requerir procedimientos de corrección quirúrgica, colocación de marcapasos e incluso trasplante de corazón o el uso de dispositivos que reemplacen la bomba cardíaca. Se llama «corazón artificial».

Sin embargo, por mucho que avance la ciencia en la búsqueda de formas de curación o control, no hay nada tan beneficioso como las actitudes que anticipan enfermedades u obtienen un diagnóstico precoz. La insuficiencia cardíaca no es diferente: las iniciativas que llegan a todos pueden salvar vidas y son el punto de partida para ganar este juego.

Dado que los ataques cardíacos, la diabetes tipo 2 y la presión arterial alta se encuentran entre las principales causas de la insuficiencia cardíaca, la prevención y el tratamiento de estos factores de riesgo es fundamental para evitar el debilitamiento del músculo cardíaco. Según investigadores de la Universidad McMaster en Canadá, la caída de 10 puntos en la presión arterial sistólica (el valor más alto) reduce el riesgo de insuficiencia cardíaca en un 50%.

El ejercicio físico, dejar de fumar y una alimentación saludable son siempre la mejor recomendación para la prevención. Las caminatas -entre otras modalidades- y la ingesta de frutas, verduras, carnes magras (pescado al horno o cocido al menos una vez a la semana) y cereales, además de reducir el consumo de grasas trans y sal, son procedimientos muy bienvenidos.

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* Marcelo Franken es cardiólogo y director de Publicaciones de la Sociedad de Cardiología del Estado de São Paulo – Socesp

Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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