Infelicidad y estancamiento, el rompecabezas portugués





Portugal aparece como uno de los pa√≠ses m√°s infelices de la OCDE. A√ļn m√°s desafortunado, solo Turqu√≠a y Grecia.





Los datos del Informe Mundial de la Felicidad 2019 y la OCDE buscaron determinar si existe una correlación entre las horas trabajadas por persona y la felicidad de un país. Una correlación francamente positiva entre los dos ejes se encuentra solo en los países nórdicos, y también en los Países Bajos, Austria y Finlandia.

Alemania es el país donde trabaja menos horas, pero sorprende cuando aparece en el centro del eje de la felicidad. En el otro extremo está México, donde trabajamos mucho más que en cualquier otro país, pero en general con una sonrisa en los labios.

El índice se basa en ocho métricas: afecto positivo; Afecto negativo; Apoyo social; Libertad; Corrupción; Generosidad; PIB per cápita; Esperanza de vida saludable.

El ejercicio revela que parece haber una correlación negativa entre las horas trabajadas y la felicidad, pero no es concluyente. Las experiencias en varios países (Japón, Suecia, Nueva Zelanda), con semanas de cuatro días o días de seis horas, sugieren que no hay una solución igual para todas las empresas, todas las profesiones y todas las industrias.

Portugal ocupa el centro de la mesa con aproximadamente la misma cantidad de horas trabajadas que otros pa√≠ses m√°s felices, como Espa√Īa, que ocupa el centro de la mesa en ambos ejes, o Canad√°, que ocupa el primer lugar en la felicidad. El d√≠a trabajado en Portugal es promedio y no ser√° la fuente de la infelicidad.

¬ŅPor qu√© los portugueses son tan infelices? ¬ŅEs el resultado de la percepci√≥n de un alto nivel de corrupci√≥n? ¬ŅCrecimiento econ√≥mico d√©bil? ¬ŅAusencia de un sentido de destino colectivo? ¬ŅNo hay una √©lite dedicada al bien com√ļn? Adem√°s de las pol√≠ticas equivocadas que son enemigas del crecimiento, ¬Ņexisten otros factores m√°s profundos de naturaleza psicosocial?





Los portugueses oscilan entre la glorificación y la falta de amor, entre la exaltación y el desprecio de sí mismos y de su país. Quieren amar, pero no encuentran una motivación permanente para una entrega que se espera que sea gratificante, material o inmaterialmente hablando. No hay previsibilidad ni estabilidad. La planificación estratégica en todos los niveles es difícil o imposible. El futuro, sea lo que sea, aparecerá, no está construido.

Los portugueses no saben apreciar lo mejor que tienen: ellos mismos. Sufrir de insouciance y autoflagelación crónica. No saben, no pueden o no quieren resolver las cosas de manera oportuna y efectiva, incluso las importantes. Se involucran en discutir cosas triviales durante meses. Se rinden y se van ante el atavismo y la parálisis colectiva que resulta del conflicto entre innumerables intereses mezquinos.

Ante las desgracias del presente, la glorificaci√≥n del pasado por los poderes ha sido una necesidad recurrente. Lu√≠s Vaz de Cam√Ķes, el mejor propagandista portugu√©s de todos los tiempos, glorific√≥ a fundadores y contempor√°neos. Para el poeta, ninguna persona, incluidas las de la antig√ľedad cl√°sica, coincide con las obras de los portugueses: ¬ęCanto el cofre ilustre lusitano a quien / Neptuno y Marte obedecieron¬Ľ (Lu√≠s de Cam√Ķes, 1524-1580, en 1572).

El Himno Nacional confirma el mito: ¬ęH√©roes del mar, gente noble, naci√≥n valiente, inmortal¬Ľ (Henrique Lopes de Mendon√ßa, 1856-1931, en 1890). Sin embargo, no todos creen en destino manifiesto Portugu√©s, incluso cuando eleg√≠aco: ‚ÄúEl mar se cumpli√≥ y el Imperio se vino abajo. Se√Īor, Portugal queda por cumplir! (Fernando Pessoa, 1888-1935, en 1934).

Con la cabeza fría, mientras anunciaba que Portugal era grande, en la misma oración, António Oliveira Salazar (1889-1970) reconoció que el país no tenía los medios para sostener la supuesta grandeza. Pero lo lanzó a una guerra.

Portugal, adem√°s de ser glorioso, era un para√≠so en la tierra, como un cronista antes de que Afonso Henriques hubiera escrito: la tierra de Lisboa era tan f√©rtil que las yeguas fueron fertilizadas por el viento. La conquista de Lisboa por parte de los cristianos de Lisboa expandi√≥ el mito cruzadista contra los infieles, que Cam√Ķes ensalz√≥ con orgullo. Sin embargo, el mito buc√≥lico perdura y da fruto hasta la Revoluci√≥n Industrial, estableci√©ndose en el verso ¬ęJard√≠n plantado junto al mar¬Ľ (Tom√°s Ribeiro, 1831-1901, en 1862).

Para ser un verdadero para√≠so, se necesitaba otro mito. Portugal necesitaba ser un pa√≠s afable y tolerante, donde la gente sea dulce y dulce. Y la ideolog√≠a de Salazar, cuyo r√©gimen surgi√≥ de m√°s de 50 revueltas violentas y golpes armados, con la ayuda de otro gran propagandista, Ant√≥nio Ferro, cre√≥ el mito de las ¬ęcostumbres blandas¬Ľ.

Este mito persistente se difundi√≥ internacionalmente con la ayuda inesperada de figuras como el poeta T. S. Eliot, quien fue invitado a venir a Portugal en 1938 y declara su simpat√≠a por el ¬ęfascismo de las costumbres blandas¬Ľ.

Al igual que Salazar, la poes√≠a del r√©gimen evocaba el ruralismo y la gente piadosa. Portugal, a√ļn vinculado al mar, el sufrimiento y la Iglesia, es alabado: ‚ÄúDesde el pa√≠s hablo y canto. Ahora, nostalgia, / a la fe y la fe; reza por alegr√≠a y dolor, / O Ch√£o. El reba√Īo: soldado y cavador / Ahora navegando hacia el mar … Chimenea y cristianismo ‚ÄĚ. (Ant√≥nio Correia de Oliveira, 1878-1960, en 1959).

Y Salazar teoriz√≥ sobre la felicidad: ‚ÄúLos antiguos son tristes o c√≠nicos. Depende de nosotros los portugueses estar tristes ¬ę, seg√ļn Fernando Dacosta en¬Ľ M√°scaras de Salazar ¬ę(2006). De hecho, para Salazar, la felicidad es una construcci√≥n dif√≠cil, si no imposible, de lograr:

‚ÄúLa felicidad es un estado de satisfacci√≥n del alma, una expresi√≥n de total armon√≠a entre nuestras aspiraciones y las realidades de la vida. (…) La b√ļsqueda de la felicidad requiere, de hecho, suponemos, un estado continuo de insatisfacci√≥n ¬ę. (Christine Garnier, 1915-1987, en ¬ęVacaciones con Salazar¬Ľ, 1952). En otras palabras, sufrir para ser, tal vez, feliz.

Pero la idea de los portugueses como personas infelices es antigua. Se expresa con la m√°xima convicci√≥n en ¬ęUn pueblo suicida¬Ľ por Miguel Unamuno (1864-1936), en 1908, durante la visita a Portugal. Unamuno frente a las ruinas del Convento do Carmo, en Lisboa, escribi√≥: ¬ęPens√© que ese terremoto moral e √≠ntimo, amenaza este pueblo¬Ľ. Luego, Unamuno compra tres peri√≥dicos, lee algunas noticias, camina por las calles de la ciudad y contin√ļa:

‚ÄúEntre personas y personas de esta ciudad cosmopolita; se ven felices, ri√Īones, gesticulan, ayudan a su negocio o sus distracciones. Y podr√≠a hacerse bien: ‘Esto es como todos los dem√°s; aqu√≠ en pasa nada ‘. Y, sin embargo, Portugal, esta misma tierra, es un pueblo triste. Eres un pueblo triste Y aqu√≠ est√° el encanto que algunos tienen, a pesar de la obvia trivialidad de sus manifestaciones externas. Portugal es un pueblo triste, y lo es incluso cuando muere. Tu literatura [‚Ķ] es literatura triste ¬ę.

Unamuno va m√°s all√° y predice: ‚ÄúPortugal es una ciudad suicida, tal vez una ciudad suicida. La vida no tiene un significado trascendente. Quiero vivir tal vez, pero ¬Ņpara qu√©? Vale la pena vivir ¬ę.

La autoabsorci√≥n portuguesa, en opini√≥n de Jos√© Rui Teixeira (2020), socava simb√≥licamente su vocaci√≥n atl√°ntica de un v√©rtigo suicida: un pueblo tan cari√Īosamente unido a sus ra√≠ces, a sus or√≠genes, se proyecta en una di√°spora que incluso hoy re√ļne casi uno tercero de los portugueses. Y, contin√ļa Teixeira, si espor√°dicamente buscaba en Francia, especialmente a partir del siglo XIX, un persistente sentimiento de hu√©rfano, impuesto por el ¬ędesierto¬Ľ segregante representado por Castilla, este contacto no solo no lo hizo m√°s europeo, como enfatiz√≥, en comparaci√≥n, la disforia de su singularidad (ver ¬ęPara Europa r√°pidamente y en vigor¬Ľ).

Esta singularidad, seg√ļn Teixeira, fue descrita por Ant√≥nio Jos√© Saraiva (1917-1993) como una ¬ębola afectiva¬Ľ que caracteriza a la ¬ępersonalidad portuguesa¬Ľ, lo que implica, entre otras particularidades idiosincr√°ticas, un sentimiento de insularidad, mesianismo y anhelo. y que parece ¬ępara los observadores extranjeros como desconcertante y parad√≥jico¬Ľ.

La perplejidad extranjera sobre Portugal persiste hoy, confirmando a Saraiva: ¬ęEs un enigma, es un enigma, por qu√© Portugal ya no est√° creciendo¬Ľ, dijo Sarah Carlson, vicepresidenta de Moody’s y principal responsable de monitorear el calificaci√≥n de Portugal hace unos d√≠as (13 de febrero de 2020).

Hasta que se resuelva el enigma, Portugal ser√° infeliz.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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