Hungría y la guerra civil de las derechas



Ya va el tiempo en que el espacio de la derecha era tan indefinido que se determinaba por la no izquierda. Se acabó cuando algunas de las mayores democracias del mundo euroamericano, como Estados Unidos, Brasil e Italia, eligieron presidentes y gobiernos de derecha nacional y conservadora. Y como en todos los países de la Unión Europea (excepto Portugal e Irlanda) tienen ahora los partidos con representación parlamentaria de las diversas familias de la derecha – el conservador nacionalista radical que liberal. El hecho de que estas derechas luchar entre sí es signo de vitalidad y de que el espacio que la Derecha ahora ocupa ya es suficiente para que en él caigan familias politico-ideológicas variadas e incluso hostiles.

El intento de expulsión del Partido Popular Europeo (PPE) del Partido FIDESZ, de Viktor Orbán, a pesar de haberse saldado en una suspensión condicionada a un acuerdo mea culpa del sancionado, tiene el mérito de dar visibilidad a la guerra civil que se instaló entre las familias de la Derecha. La confrontación aquí es entre dos importantes ramas, cuyas tensiones son concretas: el nacional-conservador identitario y el liberal federalista-europeísta.

En la reunión de la Asamblea del PPE, Joseph Daul, presidente de la internacional popular, acabó por convencer a los delegados a votar una solución de compromiso, que suspendiera al FIDESZ en lugar de expulsarlo, dándole la oportunidad de continuar en el grupo mediante el cumplimiento de algunas requisitos.



La guerra contra el FIDESZ comenzó en 2011, con la aprobación de la Constitución húngara. Ante la consagración constitucional de la protección de la vida humana desde la concepción hasta la muerte y el matrimonio como la "unión de un hombre y de una mujer", la influyente ONG Amnistía Internacional se declaró "profundamente inquieta", denunciando que, al hacer inconstitucional el aborto, la eutanasia y el matrimonio homosexual, la nueva constitución húngara "violaba las normas europeas e internacionales de derechos humanos". La exigencia de mayorías cualificadas para las modificaciones legislativas sobre valores o principios considerados fundamentales fue motivo de más inquietud para Amnistía, aunque la práctica de proteger especialmente determinados derechos y principios está consagrada en muchos textos constitucionales.

la dosier de intimidación de Hungría es voluminoso, pero el primer ministro húngaro no es hombre de dejarse intimidar. Orbán tiene una larga carrera de lucha y de desafío que le viene de los tiempos de estudiante, cuando discursó en el homenaje a Imre Nagy, el líder civil de la revuelta antisoviética de Budapest de 1956. Fue luego uno de los fundadores del FIDESZ (entonces una alianza de jóvenes demócratas) y su liderazgo condujo al Partido a una progresiva derechización. El FIDESZ ganó las elecciones de 2010 con mayoría absoluta y en 2011 aprobó la polémica Constitución.

El pensamiento político de Orbán evolucionó del simple liberalismo anti-comunista hacia el nacionalismo conservador y solidarista. El FIDESZ adoptó el liberalismo económico, aunque con límites nacionales y sociales, tendiendo a una economía social de mercado, desde luego, euroescéptico -y conservador en valores-luego, crítico de las agendas LGBT y de la ideología de género-, el FIDESZ adoptó el liberalismo económico, aunque con límites nacionales y sociales, tendiendo hacia una economía social de mercado.

Para un universo político-ideológico como el portugués, siendo dominada por la izquierda, la situación de Hungría puede parecer sorprendente: el derecho de Fidesz de Orbán hay otro partido de la identidad nacional, esta vez "derecha radical", Jobbik (Movimiento por una Hungría Mejor), el segundo partido más votado en las elecciones de 2018.

En las mismas elecciones de 2018, el FIDESZ – Unión Cívica Húngara – tuvo cerca de 3 millones de votos (48%), que le dieron 133 puestos en un Parlamento de 199, luego, la mayoría absoluta; el JOBBIK, con cerca de 1.100.000 votos (23%), se quedó con 26 puestos. Es decir, los dos partidos, uno de derecha nacional-conservadora y el otro de derecha nacionalista radical, con casi cuatro millones de votos de un total de 5.700.000 votantes, consiguieron más del 70% del electorado y ocupan 4/5 de los votantes puestos del Parlamento.

Con semejantes resultados, no hay alma políticamente correcta que no sufra un fuerte sacudón y no caiga en profundo desánimo.

El JOBBIK se afirma "conservador y radicalmente cristiano y nacionalista". Gabor Vona, historiador, profesor y líder del Partido hasta 2018, intentó desradicalizar el JOBBIK, acusado de racismo y de antisemitismo, pero es Tamás Sneider quien ahora lo lidera. La principal oposición en Hungría es este JOBBIK, que en las elecciones municipales ha hecho alianzas con la izquierda contra el FIDESZ.

Esta diversidad de derechas difícilmente se coaduna con la amalgama indiferenciada a la que la izquierda (sobre todo donde aún es hegemónica) parece querer seguir condenando "la Derecha". Y la vieja técnica de la amalgama y de la indiferenciación tanto ha servido para pegar toda la derecha al hitlerismo como, ahora, para intentar prohibir la vida política, por falta de "respetabilidad democrática", las derechas que amenacen salir del redil destinado a la derecha domesticada.

Es esta derecha tolerada, la derecha centrista y liberal del PPE, el mayor agrupamiento político ideológico del Parlamento Europeo (con 251 en 751 diputados), que ahora quiere expulsar al partido de Víctor Orbán por "prácticas poco democráticas".

La carta solicitando la expulsión o suspensión de Fidesz fue firmado por 13 de las 30 partes (Finlandia, Suecia, Dinamarca, Bélgica, Grecia y Portugal, que incluye el PSD y el CDS) que constituyen esta Internacional "De la Democracia Cristiana, del Conservadorismo Liberal y del Federalismo Europeo". A la acusación de antieuropeísmo-basada en los carteles que el FIDESZ se extendió por las paredes de Hungría con el presidente de la Comisión y miembro del PPE Jean-Claude Juncker al lado del multimillonario George Soros sobre la leyenda "Usted también tiene derecho a saber lo que Bruselas anda a prepararse ", se une a no respetar los" valores europeos "en materia de libertad de enseñanza, de separación de poderes y de derecho de los refugiados. En el debate, los diputados europeos de los REPUBLICANOS franceses y del FORZA ITALIA (ex Berlusconi) aplaudieron a Orbán.

Este episodio da que pensar – o debería dar. En este momento encontramos tres derechos: la del PPE, liberal y centrista, la de Orbán, nacional-conservadora, y la del JOBBIK, que le hace oposición y que es nacional-radical. Las derechas que luchan entre sí.

No deja de ser curiosa la actitud de los partidos del PPE al acusar de no democrático al gobierno húngaro, un gobierno electo por una amplia mayoría y que, en nombre de esa mayoría y respondiendo a la voluntad popular, quiere controlar la inmigración, proteger al pueblo contra lo que llama "submarinos culturales", como las organizaciones de George Soros, y gobernar en nombre de principios que protejan la vida, los valores cristianos, la independencia y la tradición nacional. Y que, por otra parte, está transformando el antiguo protectorado país comunista en un moderno, avanzado y mucho más desarrollada económicamente que Portugal.

Los conceptos y espacios cambiaron. La derecha ya es más que la no izquierda, tiene familias y tendencias diversas, y en países como Hungría es mayoritaria en nombre de un nacionalismo conservador y orgánico concretado con decisión. Y si en Hungría la experiencia comunista ayuda a explicar la hegemonía derechista, el FIDESZ también es imagen de las nuevas derechas que, además de recuperar la matriz y los valores de la derecha tradicional, son populares, son sociales y están ganando en las urnas, si se refuerzan su posición en el Parlamento Europeo en las elecciones del próximo 26 de mayo.

Estas derechas no son antidemocráticas ni antieuropeas: son elegidas democráticamente y, cuando en el gobierno, no infringen las reglas de la democracia; son críticas de esta Unión Europea, pero quieren como alternativa una "Europa de las Naciones" – tal vez porque, como argumenta Roger Scruton, los valores cristianos, los "valores europeos" que siempre han identificado Europa, no están inscritos en los principios de una Unión que los rechaza que los no practica y que hasta los combate, guiada por lo que antes se llamaba "complejo de izquierda". Es a esa Unión Europea, desligada de las raíces de Europa, que los pueblos reaccionan.

Sin embargo, en una Europa donde el crecimiento del espacio derecho y el derecho de los derechos es general, hay dos excepciones: Irlanda y Portugal.

En Irlanda, donde la afirmación identitaria es particularmente sensible, es el partido nacionalista histórico, SINN FEIN, que ocupa el espacio nacionalista. Por mucho tiempo identificado como el brazo político del IRA, el Partido recuperó la respetabilidad democrática y ha tenido buenas votaciones en las dos Irlandas; pero aunque su pro-europeísmo es esencialmente nacionalista-anti-inglés y anti-Brexit-, su historia y su tradición le alejan de las derechas nacionales y populares.

En Portugal, y no conducen a las condiciones que han determinado el ascenso de la derecha en el mundo euro-americana, a la izquierda local, para mantener la hegemonía, sigue sacudiendo el espectro de un régimen autoritario que ha dejado de dirigir el país casi la mitad -século. Y la llamada derecha del arco de la gobernación colabora en la táctica.

Pero hay reacciones. Y hay disidencias. En el cartel de la ALIANZA, de Pedro Santana Lopes, se puede leer "Un País a las Derechas", y Miguel Morgado, en un referencial histórico a la AD, fundó el movimiento 5.7, un "espacio de reunión y de discusión, que pretende refundar las bases intelectuales del espacio no socialista ".

Es sólo cuando se llega a André Ventura que todos parecen decir "llega", hasta el Tribunal Constitucional que, independientemente de la regularización de irregularidades -de firmas, coaliciones y nomenclaturas-, promete continuar "a analizar los estatutos". Se trata, después de todo, de tal "derecha no democrática", la misma que en América, en Brasil y por esa Europa había venido a ganar elecciones y gobernar en Democracia -o no exactamente la misma, ya que, según Ventura, el derecho de los LLEGA, "no va a ser los EE.UU., o el brasileño o el italiano", pero "la moda portuguesa"; correcta "integrado en el derecho democrático", aunque "encarna los valores más radicales", en definitiva, "una alternativa en la derecha portuguesa que no parece existir."


Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebookhttps://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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