Hombres vs mujeres. ¬ŅLa promoci√≥n de la igualdad de g√©nero a trav√©s del Presupuesto del Estado funciona?





El presupuesto incluye el compromiso pol√≠tico de aplicar medidas de impacto de g√©nero (gender budgeting). ¬ŅQu√© es esto? ¬ŅC√≥mo (e) funciona? ¬ŅQu√© hacen otros pa√≠ses? En el caso de Ana Isabel de S√°.





En 2017, el gobierno portugu√©s asumi√≥ formalmente, en el art√≠culo 17 de la Ley de Presupuestos del Estado para 2018, el compromiso pol√≠tico de la ejecuci√≥n de los presupuestos con impacto de g√©nero (tambi√©n conocido como gender budgeting– una se√Īal importante que, a√ļn hoy, poca gente detect√≥ o comprendi√≥. En el pasado, varios gobiernos promovieron iniciativas en el mismo sentido, pero nunca con la fuerza y ‚Äč‚Äčla amplitud de la Ley del Presupuesto del Estado.

El Ministerio de Trabajo aprob√≥ ahora la ley que obliga a la igualdad salarial entre hombres y mujeres: a partir de ahora, las empresas tienen que justificar la diferencia salarial siempre que las funciones desempe√Īadas sean las mismas.

En Europa y en el resto del mundo, gender budgeting no es novedad. Hace varios a√Īos que organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial, la OCDE, el Consejo de Europa y el Parlamento Europeo abogan por la adopci√≥n de gender budgeting como una forma de promover la igualdad a trav√©s del procedimiento presupuestario. Pero, si, por una parte, la agenda pol√≠tica internacional reconoce su importancia, por otra, la aplicaci√≥n de gender budgeting se ha revelado desafiante y no tan r√°pido como el deseado. Entre los obst√°culos encontrados destacan la crisis financiera (y consecuente concentraci√≥n de esfuerzos en medidas de contenci√≥n presupuestaria y austeridad), pero sobre todo la resistencia al cambio del procedimiento presupuestario y la sospechosa en torno al uso del concepto de g√©nero asociado a un presupuesto que si pretende que sea "neutro".

Pero al fin y al cabo, gender budgeting? El concepto es raramente reportada en Portugal y el debate en la sociedad y en las universidades portuguesas es escasa. Para varios lectores y lectores, este ensayo ser√° el primer contacto con el tema. Es natural que, mediante la falta de informaci√≥n y de conocimiento, la aplicaci√≥n de gender budgeting en las decisiones p√ļblicas se avecina dif√≠cil. Al final, ser√° justificable resistir a su aplicaci√≥n o ser√° que esta herramienta representa todo aquello que se debe ambicionar en un presupuesto del Estado? Este ensayo intenta responder, aclarando lo que es y lo que no es gender budgeting, contextualizando las iniciativas por el mundo y proporcionando los indicadores necesarios a una opini√≥n fundamentada sobre esta herramienta para las pol√≠ticas p√ļblicas.





Las mujeres y los hombres son (y siempre serán) diferentes. La diferencia se consubstancia en factores biológicos determinados por el sexo, pero también en factores sociales y culturales que determinan el género. Mientras que las diferencias basadas en el sexo se asignan naturalmente, las diferencias basadas en el género aparecen asociadas a factores que varían en el tiempo y en el espacio. De la noción de género surgen dos conceptos: estereotipos de género y roles de género. Los estereotipos de género materializan ideas preconcebidas que, arbitrariamente, atribuyen características, personales y sociales, sobre la base del género, por ejemplo, el significado social y cultural atribuido a las diferencias biológicas entre mujeres y hombres. Los roles de género representan el conjunto de comportamientos, identidades y funciones sociales que, en una determinada cultura, son ampliamente considerados apropiados para personas de un determinado sexo Рpor ejemplo, el papel de cuidadora usualmente atribuido a las mujeres.

El estereotipo del papel de la mujer en los a√Īos 50

Mujeres y hombres son influenciados por el concepto de feminidad y masculinidad vigentes en el momento de su nacimiento. A lo largo de su vida, los estereotipos de g√©nero limitan su acci√≥n y oportunidades, contribuyendo a la apropiaci√≥n de su papel social como mujer o hombre. Nadie es inmune a la sociedad en que se incluye, pero la intensidad del condicionamiento social en el desarrollo de la persona puede ser diferenciada seg√ļn el contexto.

Porque son diferentes en la dimensi√≥n sexo y g√©nero, promover la igualdad entre mujeres y hombres no significa tratar de la misma manera. La promoci√≥n de la igualdad entre mujeres y hombres es reconocer de forma igual las especificidades, necesidades e intereses de cada uno y, al mismo tiempo, contribuir a la eliminaci√≥n de estereotipos que limitan las oportunidades, las decisiones y la realizaci√≥n, tanto de mujeres como de hombres. Se espera que el pasado no muy lejano, en una sociedad portuguesa muy conservadora, que el p√©ndulo de la desigualdad de g√©nero todav√≠a cae hacia el lado de las mujeres, especialmente con respecto a las relaciones jer√°rquicas entre hombres y mujeres y la distribuci√≥n del poder respectivo. Sin embargo, se enga√Īa qui√©n considera que la promoci√≥n de la igualdad de g√©nero es un tema de mujeres, pues si, por un lado, las mujeres tienden a ser privadas de su plena realizaci√≥n en la esfera social y p√ļblica, los hombres tienden a ser privados en la sociedad la esfera familiar.

Se espera que el pasado no muy lejano, en una sociedad portuguesa muy conservadora, que el péndulo de la desigualdad de género todavía cae hacia el lado de las mujeres, especialmente con respecto a las relaciones jerárquicas entre hombres y mujeres y la distribución del poder respectivo.

Si el g√©nero surge asociado a factores que var√≠an en el tiempo y en el espacio, urge evitar un an√°lisis bipolarizado en torno a lo femenino y lo masculino. Por ejemplo, la manera como el sexo y el g√©nero condicionan las oportunidades de una mujer de 20 a√Īos es diferente de la manera como condicionan hoy (y condicionaron en el pasado) una mujer de 50 a√Īos. Por lo tanto, es esencial que cualquier mirada sobre las desigualdades y la discriminaci√≥n incorpore la dimensi√≥n de interseccionalidad, es decir, la forma en que el sexo y el g√©nero se cruzan con otras caracter√≠sticas personales – tales como edad, lugar de residencia, orientaci√≥n sexual, profesi√≥n, religi√≥n , rendimiento, entre otras. Por la misma raz√≥n, es necesario para evitar la generalizaci√≥n de la experiencia personal – la realidad de cada persona es muy diferente de las otras realidades en Portugal. Este es el punto de partida de este ensayo.

la gender budgeting es una estrategia que permite promover la igualdad entre mujeres y hombres a trav√©s de las pol√≠ticas presupuestarias, bien a trav√©s del gasto p√ļblico, bien mediante la recaudaci√≥n de impuestos. De acuerdo con el Consejo de Europa, es el reconocimiento que el Presupuesto del Estado es m√°s que una mera herramienta econ√≥mica. El Presupuesto del Estado integra en s√≠ la representaci√≥n monetaria de las opciones y prioridades pol√≠ticas y refleja inevitablemente una visi√≥n no neutra al g√©nero.

En la agenda política internacional, gender budgeting a menudo se refiere como la integración incorporación de la perspectiva de género en el procedimiento presupuestario. Una definición de difícil lectura, pero que es posible dividir en dos partes. Por un lado, incorporación de la perspectiva de géneroque consiste en la integración sistemática de la promoción de la igualdad de género en todos los niveles y fases del proceso político con el fin de promover la igualdad entre mujeres y hombres. Por otro lado, el procedimiento presupuestarioque consiste en el medio por el cual los poderes ejecutivo y legislativo formulan y aprueban el Presupuesto del Estado. En una visión más amplia, se puede incluir en el procedimiento presupuestario la fase de ejecución y la consiguiente evaluación.

Erradamente, el gender budgeting a menudo se interpreta como una tarea adicional al Presupuesto del Estado. En verdad, la gender budgeting es una mejor forma de preparar, ejecutar y evaluar el Presupuesto del Estado, incorporando el compromiso claro y transversal de promover la igualdad de género. Para prevenir el surgimiento de dudas, vea lo que no es gender budgeting.

En primer lugar, no es un presupuesto separado para mujeres y hombres. la gender budgeting no significa analizar si el Estado gasta lo mismo con mujeres y con hombres, ni crear una dotación específica para la promoción de la igualdad. El objetivo gender budgeting es garantizar que el Presupuesto del Estado es adecuado a las necesidades de mujeres y hombres en su multiplicidad, edades, escolaridad, orientación sexual, hogar, entre otros.

en segundo lugar, no es un conjunto de medidas de acci√≥n positiva. Las medidas de acci√≥n positiva se proponen y se crean temporalmente para eliminar o prevenir alguna forma de discriminaci√≥n, por ejemplo, la Ley de la Paridad que establece una representaci√≥n m√≠nima de cada uno de los sexos. El objetivo gender budgeting es traer el an√°lisis de impacto de g√©nero a la decisi√≥n pol√≠tica, mostrando que la neutralidad presupuestaria es una falacia. Por ejemplo, la decisi√≥n pol√≠tica relativa a la contabilizaci√≥n de tiempo de servicio docente no es neutral porque el 78% de los docentes de la ense√Īanza preescolar al secundaria son mujeres (Figura 1). Tambi√©n no es neutral al nivel de las desigualdades intergeneracionales porque el 81% de los docentes tienen m√°s de 40 a√Īos (Figura 2y los docentes m√°s j√≥venes tienen v√≠nculos laborales m√°s fr√°giles.

Tercero, el gender budgeting no implica necesariamente un aumento de la dotaci√≥n presupuestaria. Tal vez el mayor obst√°culo a la implementaci√≥n de gender budgeting sea ‚Äč‚Äčla asunci√≥n que exige gastar m√°s. Aunque exista una fuerte restricci√≥n presupuestaria, siempre es posible reasignar el gasto, reformular medidas o incluso redefinir la imposici√≥n de impuestos para que sean m√°s eficaces en la promoci√≥n del bienestar de todos y todos. Hasta en una situaci√≥n de recorte de gastos es posible aplicar el gender budgeting para garantizar que el recorte no contribuir√° a acentuar las desigualdades entre mujeres y hombres.

Se recurre a un ejemplo práctico. Considere, por ejemplo, que una de las políticas prioritarias del actual gobierno es la reforma del Programa Nacional de Salud Mental. El punto de partida será siempre el levantamiento de datos. En una perspectiva de gender budgetingLa caracterización de la población portuguesa debe desglosarse por sexo, edad, lugar de residencia y cualquier otra característica personal que pueda ser relevante para el diagnóstico de la salud mental. Una de las observaciones de este levantamiento sería, por ejemplo, que los síntomas depresivos son más frecuentes y más fuertes en las mujeres que en los hombres (Figura 3) y que la depresión afecta más temprano a las mujeres que los hombres. También sería posible concluir que la tasa de suicidio es casi cuatro veces superior en los hombres que en las mujeres (Figura 4) y que ocurre con más frecuencia en las Azores, en el Alentejo y en el Algarve.

Por los datos presentados, es inequ√≠voco que la salud mental no puede ser encarada de forma "neutra" y que las mujeres y los hombres presentan especificidades y necesidades distintas. El diagn√≥stico se completa cuando los datos recopilados se agregan al an√°lisis de g√©nero, i.e, percibiendo por qu√© estas diferencias existen y cu√°l es su origen – factores biol√≥gicos asociados al sexo o factores sociales y comportamentales asociados a los roles de g√©nero. Por ejemplo, no es posible identificar con exactitud las causas de la depresi√≥n, es cient√≠ficamente reconocido que factores biol√≥gicos asociados a fluctuaciones hormonales, pero tambi√©n situaciones de estr√©s persistente pueden desencadenar s√≠ntomas depresivos. As√≠, una de las potenciales causas puede ser la forma en que las mujeres y los hombres distribuyen su tiempo en tiempo libre y en trabajo. Los datos de la encuesta nacional a los usos del tiempo (2015) muestran que, en promedio, las mujeres trabajan una hora y cuarenta y cinco minutos diarios en trabajo no pagado que los hombres. En el grupo de edad de 25 a 44 a√Īos, la diferencia alcanza, en promedio, dos horas y veintid√≥s minutos diarios (Figura 5).

[Curiosidade: Sabia que a maior parte dos estudos cl√≠nicos de antidepressivos s√£o realizados em homens para evitar as altera√ß√Ķes comportamentais associadas ao ciclo menstrual? Se a depress√£o incide mais sobre as mulheres, e se uma das prov√°veis causas √© a flutua√ß√£o hormonal, n√£o parece esta pr√°tica um pouco estranha?]

A la completa identificaci√≥n de las especificidades y necesidades de mujeres y hombres, se sigue el an√°lisis de la pol√≠tica en vigor. ¬ŅEl Programa Nacional de Salud Mental atiende a las diferencias entre mujeres y hombres? A nivel de la tasa de suicidio, el programa desagrega los datos por sexo, pero no presenta medidas espec√≠ficas que van al encuentro de la particularidad de la ocurrencia en hombres. En el nivel de la depresi√≥n, el programa no desagrega los datos por sexo, ni hace referencia alguna al hecho de que la incidencia e intensidad de s√≠ntomas depresivos es muy superior en las mujeres. Se puede concluir, entonces, que el Programa Nacional de Salud Mental no integra el programa incorporaci√≥n de la perspectiva de g√©nero y podr√≠a mejorarse. Al pasar a satisfacer las necesidades y especificidades de mujeres y hombres, no s√≥lo promover la igualdad de g√©nero, como potenciar√° los resultados generales del programa. La contemplaci√≥n de las diferencias se debe incluir no s√≥lo en la caracterizaci√≥n de la salud mental, sino tambi√©n en los planes de acci√≥n y el establecimiento de metas y objetivos para la salud mental en Portugal.

A continuación, la operacionalización del Programa Nacional de Salud Mental depende del presupuesto que se le asigna. En una perspectiva de gender budgeting, la propuesta de presupuesto deberá demostrar que el dinero asignado a los diferentes planes de acción responde a las especificidades y necesidades de mujeres y hombres, contribuyendo a la reducción de la desigualdad de género. En algunos casos significa que se gasta la misma cantidad con mujeres y con hombres. Otros casos serán donde el gasto con mujeres será necesariamente mayor y viceversa. Todo se reduce a la adecuación del presupuesto a la realidad diferenciada de mujeres y hombres.

La adecuaci√≥n debe ser demostrada en la aprobaci√≥n del Presupuesto del Estado en la Asamblea de la Rep√ļblica y debe ser puesta a disposici√≥n de la sociedad, por ejemplo, a trav√©s del informe que acompa√Īa a la Propuesta de Presupuesto del Estado. La puesta a disposici√≥n de la informaci√≥n permite evaluar la sostenibilidad e inclusi√≥n de las cuentas p√ļblicas, bien a trav√©s de la auscultaci√≥n de la sociedad civil, bien a trav√©s de otros organismos nacionales e internacionales.

En una fase posterior, el gender budgeting establece que los presupuestos deben ir acompa√Īados de indicadores de rendimiento de promoci√≥n de la igualdad de g√©nero, ya sea mediante la medici√≥n de la ejecuci√≥n del presupuesto propuesto, ya sea mediante indicadores de resultados. Por ejemplo, el monto ejecutado en la contrataci√≥n de psic√≥logos / as en el Sistema Nacional de Salud, el impacto en la reducci√≥n del gasto con prescripci√≥n de antidepresivos y la evoluci√≥n de nuevos casos de se√Īalizaci√≥n de s√≠ntomas depresivos en mujeres y en hombres.

Como es buena pr√°ctica en el dise√Īo de pol√≠ticas p√ļblicas, en los a√Īos siguientes los resultados deben ser evaluados y debe ser considerada la redefinici√≥n o ajuste del programa y el correspondiente presupuesto. De este modo, la gender budgeting es una estrategia que est√° presente en todas las fases del ciclo pol√≠tico (Figura 6) y que se renueva cada a√Īo, promoviendo una buena presupuestaci√≥n.

[En[Em"Economese": el siguiente: gender budgeting es el reconocimiento que mujeres y hombres, muchachas y muchachos, mujeres que viven en medio urbano y mujeres que viven en medio rural, … tienen funciones de utilidad distintas y que el Estado s√≥lo conseguir√° cumplir su funci√≥n de maximizaci√≥n del bienestar social si atender las diferencias de la poblaci√≥n.]

Habitualmente, cuando el tema gender budgeting es abordado entre responsables del presupuesto, la reacci√≥n tiende a ser: "Nosotros no tenemos problemas de discriminaci√≥n o desigualdad. Nuestro presupuesto es neutro porque tratamos todos de la misma manera. No hacemos ninguna distinci√≥n. Pero ¬Ņes que la neutralidad existe incluso en un presupuesto de Estado?

Como hemos visto en el ejemplo del Programa Nacional de Salud Mental, la misma receta no sirve para todas y todos. Si las políticas se definen sin atender a la diferencia entre mujeres y hombres, necesariamente originan resultados diferenciados que pueden llevar a un aumento de la desigualdad. Hay varios casos de políticas aparentemente neutras, pero cuyos impactos se diferencian.

Ejemplos? (1) deporte escolar, que tiene una baja participaci√≥n de las ni√Īas y algunos segregaci√≥n estereotipada en los modos que est√°n disponibles para los ni√Īos y ni√Īas. ¬ŅSer√° la comunicaci√≥n del deporte escolar inclusiva y tambi√©n atractiva para chicas y chicos? ¬ŅLa evaluaci√≥n del programa de deporte escolar contempla la diferencia entre chicas y chicos? (2) el transporte p√ļblico, utilizado principalmente por mujeres. ¬ŅEstar√° la desinversi√≥n en la red de transporte p√ļblico a contribuir a aumentar la desigualdad de g√©nero, afectando desproporcionadamente a las mujeres y dificultando su participaci√≥n en el mercado de trabajo y gesti√≥n familiar (guarder√≠as, apoyo a familiares, etc.)? (3) las ayudas a terceros que, por una parte, liberan a la mujer del desempe√Īo de las funciones asociadas a su papel de g√©nero y, por otra, aumentan el empleo en una profesi√≥n mayoritariamente ocupada por las mujeres. Tanto la aprobaci√≥n del estatuto del cuidador informal, como la inversi√≥n p√ļblica en infraestructuras de apoyo social, contribuyen a la promoci√≥n de la igualdad de g√©nero.

Es decir, pudiendo concordar más o estar de acuerdo menos con el recurso a gender budgeting, es incuestionable que no hay neutralidad presupuestaria, ya sea en el ámbito de la dimensión de género, ya sea en la dimensión intergeneracional, o en cualquier otra. Reconocer que no existen políticas neutras al género, sino que las políticas ciegas al género son sólo una de las vías por las que gender budgeting promueve una buena presupuestación.

En teor√≠a, el Presupuesto del Estado es el instrumento a trav√©s del cual el gobierno promueve la maximizaci√≥n del bienestar social. En la pr√°ctica, ning√ļn Presupuesto del Estado es perfecto. Razones como informaci√≥n imperfecta, dificultad en jerarquizar el gasto cuando los recursos son limitados, opciones pol√≠ticas determinadas por una minor√≠a de la sociedad, entre otras, hacen que sea irreal asumir que un presupuesto pueda ser plenamente eficaz y eficiente. No se puede aspirar a la perfecci√≥n, es leg√≠timo aspirar al estado principios presupuestarios incluyen (1) la rendici√≥n de cuentas, (2) la transparencia, (3) la medici√≥n del desempe√Īo y (4) la eficiencia econ√≥mica.

la gender budgeting es una estrategia que contribuye a todos estos principios. En primer lugar, responsabilidad: al requerir que las principales decisiones pol√≠ticas sean objeto de an√°lisis de impacto de g√©nero, necesariamente requieren la fundamentaci√≥n social y econ√≥mica de la intervenci√≥n p√ļblica. Por lo tanto, hay una mayor responsabilizaci√≥n por las elecciones asumidas por el poder pol√≠tico. En segundo lugar, transparencia: la fundamentaci√≥n de las elecciones p√ļblicas y su impacto de g√©nero deben ser p√ļblicos y objeto de an√°lisis externo por parte de la sociedad civil, haciendo que todo el proceso sea m√°s transparente. Tercero, en la evaluaci√≥n del desempe√Īo: al exigir la definici√≥n de objetivos e indicadores de desempe√Īo asociados a la promoci√≥n de la igualdad de g√©nero del presupuesto, est√° contribuyendo a la implementaci√≥n de una filosof√≠a de evaluaci√≥n de resultados que conduzca a un mejor control de las elecciones p√ļblicas. Habitaci√≥n, en la eficacia econ√≥mica: si la asignaci√≥n de recursos se realiza con base en la correcta identificaci√≥n de necesidades e intereses de mujeres y hombres, entonces los fondos p√ļblicos ser√°n distribuidos con mayor eficacia, luego, con menor desperdicio.

La primera referencia a la aplicación de gender budgeting se presenta en Australia en 1983. El entonces gobierno definió que todas las decisiones presupuestarias consideradas relevantes tendrían que concretarse con completo conocimiento sobre su impacto en las mujeres. En general, el gender budgeting surgió en 1995 en Declaración y Plataforma de Acción de Beijing promovida por las Naciones Unidas, pero sólo en 2003 entra en la agenda política de la Unión Europea mediante resolución 2002/2198 (INI) del Parlamento Europeo.

La aplicaci√≥n del gender budgeting est√° sujeta a su adaptaci√≥n al procedimiento presupuestario existente. Es de esperar que, en un contexto de Uni√≥n Europea donde los pa√≠ses tienen que respetar las normas presupuestarias contempladas en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, existiera alguna comparabilidad en la formulaci√≥n y evaluaci√≥n de los presupuestos del Estado. La realidad nos demuestra que no sucede. Si los procedimientos presupuestarios var√≠an, la aplicaci√≥n del gender budgeting tampoco puede seguir una regla √ļnica.

Austria y Suecia representan dos de los países europeos más avanzados en la aplicación de gender budgeting. en Austria, el gender budgeting se prevé constitucionalmente desde 2009. El artículo 13 de la Constitución austriaca establece que los gobiernos federales, regionales y locales tienen que promover la igualdad de género en su gestión presupuestaria. El presupuesto del Estado austriaco se basa en un presupuesto por programas, por ejemplo, en un presupuesto dividido en 58 programas con objetivos, metas y medidas propias. En cada uno de estos programas, hay que definir, al menos, un objetivo relacionado con la promoción de la igualdad de género.

en Suecia, el gender budgeting se aplica a través del análisis de impacto de género de opciones políticas alternativas y del desarrollo de indicadores de progreso que conducen a la misión del gobierno de alcanzar una sociedad con igualdad de género.

Fuera de Europa, son varios los pa√≠ses que presentan estrategias de gender budgeting. Recientemente, se destacan los avances en Canad√° que en 2018 incluy√≥ transversalmente en su presupuesto el an√°lisis de impacto de g√©nero de las elecciones p√ļblicas. una el cap√≠tulo entero dedicado a la promoci√≥n de la igualdad se demuestra la importancia de la igualdad para el crecimiento econ√≥mico, se afirma el compromiso del gobierno, se tratan metas en cada √°rea de intervenci√≥n y se divulga el an√°lisis de impacto de g√©nero de las iniciativas p√ļblicas.

Directamente, el gender budgeting busca promover la igualdad entre mujeres y hombres. Indirectamente, refleja y alienta las mejores pr√°cticas de presupuestaci√≥n p√ļblica, en la medida en que promueve la fundamentaci√≥n de las elecciones p√ļblicas, la transparencia y la evaluaci√≥n del desempe√Īo. En el conjunto, cuando est√° bien implementado, gender budgeting es buena presupuestaci√≥n.

Los diversos organismos internacionales son un√°nimes en el reconocimiento de su importancia para la promoci√≥n de un crecimiento sostenible e inclusivo. En este ensayo, gender budgeting se explor√≥ en una perspectiva de pol√≠ticas p√ļblicas, es decir, de aplicaci√≥n a una determinada pol√≠tica, pero su implementaci√≥n es transversal. Puede ser implementado por la administraci√≥n central, por los municipios y hasta por las fregues√≠as. Puede ser implementado en una perspectiva macro llevando a la reasignaci√≥n de recursos por temas, por ejemplo, inversi√≥n en cuidados a terceros en detrimento de inversiones en infraestructuras viales. En una perspectiva intermedia originando la reasignaci√≥n de recursos dentro de un tema, por ejemplo, dentro del tema salud una nueva priorizaci√≥n de los planes de acci√≥n. En una perspectiva micro impulsando la reformulaci√≥n de cualquier tipo de medida o actividad, por ejemplo, los criterios de apoyo social a la vivienda.

Portugal est√° dando los primeros pasos firmes en la adopci√≥n gender budgetingpero el camino se avecina largo. Por lo menos mientras la presupuestaci√≥n por programas, con implementaci√≥n prevista para abril de 2020, no est√© anclada. Hasta entonces, hay un camino alternativo a recorrer. Sensibilizar a los responsables pol√≠ticos, a la academia, a los medios, a los t√©cnicos de las entidades p√ļblicas y, sobre todo, a la poblaci√≥n es, en este momento, la tarea clave en un proceso que, si se superan los prejuicios y las dudas, podr√° efectivamente mejorar la la vida del portugu√©s y portugu√©s. El punto es el mismo: si no hay dudas que gender budgeting es una estrategia de buena presupuestaci√≥n, falta descubrir si, en la pr√°ctica, su implementaci√≥n es consecuente. Inevitablemente, esto depender√° del compromiso pol√≠tico y de c√≥mo se aplicar√°.

Ana Isabel de Sá es docente y doctoranda en la Facultad de Economía de la Universidad de Oporto. También es un miembro del equipo de la Plataforma Portuguesa de Derechos de la Mujer.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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